Los días siguieron transcurriendo para Armando y Victoria.
En vista de no haberse concretado el matrimonio, Armando estaba cada vez más agobiado por haber perdido la oportunidad de acercarse a ella, de paso ganarse gratis el recelo que ahora sentía hacia él y que le demostraba insolentemente cada vez que se cruzaban en casa de Don Carlos.
Armando los visitaba regularmente en la casa por pedido de Don cesar, por supuesto que gustoso asistía, porque eso le permitía verla y tratar de arreglar el malentendido que lo distanció de ella.
Los tres desde el despacho trababan de resolver asuntos referentes a la empresa para frenar las malas intenciones de Marcos. Pero Armando siempre buscaba la manera de encontrarse o acercarse. Por ello comenzó a ir más temprano, llegar justo al mediodía o al final de la tarde, todo con la intención de cruzársela.
Más él llegaba y ella salía. No le quedaba otra que verla irse de casa hacia su lugar de trabajo. Victoria le estaba resultando demasiado esquiva y normalmente lo ignoraba, lo miraba con soberbia, y le esquivaba la mirada. Y eso lo afligía, por ese motivo, se sentía con el ánimo decaído todo el tiempo. Consideraba que ella cada vez se alejaba más aunque ahora estuviera tan cerca. Ni siquiera le permitía dirigirle la palabra y cuando ocurría le respondía con monosílabos y con extrema frialdad.
Victoria por su parte, había iniciado su trabajo en el hospital con buen pie, estaba muy contenta por la receptividad que recibió de parte de sus colegas, así como también le alegraba su desempeño en general. Pero todo esto lo opacaba, la molesta insistencia de David su ex en acercarse a ella cada vez que podía y prácticamente no dejarla ni a sol ni a sombra.
Y en casa la molestaba la presencia de Armando. No entendía porque él debía estar metido casi a diario en casa de su padre y sospechaba que algo más había en esas reuniones que a su criterio parecían hasta clandestinas, estaba segura que algo le ocultaban tanto su padre como su padrino, y armando los apoyaba. Ella no lo toleraba su presencia, sentía que él la miraba de una forma demasiado intensa que la incomodaba. Por eso hacia todo lo posible por mantenerse alejada de él y no mirarlo, ni hablarle siguiera, y cuando ocurría se armaba de paciencia para aguantar su presencia.
Victoria también estaba notando unas actitudes y comportamientos extraños en su padre, pero su padrino, que ahora parecía su guardaespaldas, siempre buscaba la forma de cubrirlas y evitar la insistencia de Victoria al preguntar, y ella se hacía a la idea de que él estaba muy enojado con ella y por eso la evitaba.
Un día para fortuna de Armando, desdicha de Victoria y desconcierto de Don Cesar y Don Carlos, todos coincidieron en el desayuno. En esa oportunidad Victoria tenía una operación programada para más tarde ese día, por ello, quiso desayunar con calma en casa.
VICTORIA
He estado sumamente contenta con la labor en el hospital, por el ambiente de trabajo y sobre todo por el desempeño que he tenido. Me gusta mucho mi trabajo, y siempre busco la manera de esmerarme en ser mejor cada día. No lo hago por competencia con nadie o creerme mejor que otro, simplemente busco dar una mayor atención y mejor calidad de los pacientes que debo ayudar.Por ese lado, me siento muy satisfecha.
Por otra parte, me tiene exasperada la insistencia de David de aparecer en cualquier parte que estoy, con su galantería, y sus ínfulas de buen y preocupado jefe, además de que hace entender en los demás que nosotros somos viejos y buenos amigos. He tenido que ponerlo en su lugar varias veces, pero él muy tonto parece que le entra por un oído y le sale por otro.
En casa tengo también otro martirio que calarme, la presencia casi permanente del socio de mi padre, que no hace sino mirarme de una forma inapropiada y demasiado intensa que además de desagradarme, crea cierta alteración en mi cuerpo, y no me gusta. No entiendo la verdadera razón de su presencia en casa, pero percibo que hay algo más que ese asunto del quiebre de la empresa. En algunos momentos he notado demasiado nervioso a mi padrino, que de hecho, prácticamente se mudó a la casa, y no es que eso me moleste, no, porque a él lo quiero mucho. Pero su comportamiento me crea suspicacia y más, porque hasta siento que me quiere mantener alejada de mi padre. No sé si es que quiere evitar un enfrentamiento entre él y yo por el tema ese del matrimonio con el extraño y salvar la empresa. Asumo que mi papá aún está molesto por haberme negado.
Hoy mi horario de entrada será un poco más tarde, pues anoche salí bastante tarde de una cirugía complicada y cerca de medio día tendré otra, así que decidí descansar un poco más. Cuando el despertador sonó, me levanto y estiro mis brazos con un gran bostezo. Estoy somnolienta aun, estoy segura de que amaneció muy rápido. Bajo de la cama y voy directo al baño, necesito despertarme completamente, y sé que un buen baño me ayudará. Después de haber recibido toda el agua que requerí para despabilarme salí de la ducha. Hidraté mi cuerpo, me vestí con algo cómodo para bajar a desayunar, pero antes de hacerlo extendí mi cama. Es algo que me enseñó mi madre que debo hacer por mí misma, aun cuando tuviera quien lo hiciera por mí. Decía que eso me enseñaría disciplina, respeto y responsabilidad. ¡Así ha sido!
Salí de la habitación y bajé las escaleras, rogando que hoy no me cruzara con el hombre este, socio de mi padre, cuando voy llegando al pie de la escalera, tocaron el timbre, y solo ese sonido me hizo saber que había pedido demasiado. Él señor llegó, de paso al verme me mira como siempre y de remate me regala una sonrisota como si nos conociéramos de toda la vida y estuviera feliz de verme. ¡Sí que es extraño este hombre y me irrita como no tiene idea!
. – ¡Buen día Victoria! – elevo una ceja ¡ah y ahora me tutea, pero que confianzudo este tipo!
. – Buen día SEÑOR Bautista – le respondí sin ninguna emoción y dándole énfasis al SEÑOR para que se ubique – ¡Como usted ya conoce muy bien el camino, adelante! – le digo haciéndome a un lado e indicándole con la mano que continúe su camino. No soporto su mirada.
. – Disculpe señorita Victoria – intervine de pronto Rosi, la chica que nos ayuda en casa – ¡Su papá y su padrino los esperan en el comedor para desayunar juntos!
Lo que me faltaba, pensé que iba a tener tranquilidad en casa… hago una mueca de disgusto y camino hacia el comedor sin dirigirle la mirada nuevamente a él, ni pedirle que me siga. Supongo que ya se sabe muy bien el camino. Es otro que solo le falta traer las maletas y quedarse definitivamente.
Llegó y están mi padre y padrino tomando café.
. – ¡Hola papá, padrino! – le doy un beso a cada uno y tomo asiento, me extrañó que mi papá no me devolviera el saludo como siempre, y más verlo concentrado o más bien perdido en una pila de documentos y sobre todo en el comedor. A él nunca le ha gustado eso, siempre ha manifestado que este espacio es para compartir la comida y nada más – ¡Papá que pasó con tu prédica “no se trae trabajo al comedor”! – le recrimino pero no obtengo respuesta, ni siguiera levantó la cara a mirarme. Al parecer sigue molesto conmigo, ruedo los ojos porque ya me parece demasiado capricho de su parte.
. – ¡Discúlpalo hija, pero la situación lo amerita, son muchas cosas en juego ya lo sabes! – noté que mi padrino miraba nervioso al señor Bautista y este asentía – y bueno, cualquier lugar es propicio para atender la urgencia ¿cierto?
. – ¡Ya basta! deja de justificarlo padrino! – le pido molesta, y él me mira asombrado, ya que no soy de exaltarme tanto, pero lo ignoro y me dirijo directamente a mi padre – ¡Papá, me extraña que estés actuando así conmigo, cuando siempre me has dicho que debemos hacerle frente a los malos entendidos para resolverlos! ¿Qué te pasa? ¿Acaso vas a dejar de hablarme eternamente por no cumplir tu absurda exigencia?
. – Victoria no creo que sea momento… - voltee a mirar a quien hablo con ganas de matarlo, estoy segura que él se trae algo más entre manos y es quien tiene presionado a mi papá.
. – ¡Usted no se meta, no sé cuál es su verdadero propósito aquí pero no me gusta su presencia en esta casa…! – Le hago saber mi opinión con respecto a eso - ¿Por qué no se larga y nos deja en paz de una vez? - Elevé tanto la voz, que mi papá levantó la cabeza de los papeles y me miró como si no me reconociera y eso me dolió mucho, claro que nunca había sido tan soberbia pero me molesta mucho su actitud conmigo… no sé si es decepción o estoy ciega y no estoy viendo más allá.
. - ¿Quién eres? – Me preguntó recogiendo sus papeles con sumo cuidado, demasiado para mi gusto, si noté algo diferente en su proceder, pero la rabia que tenía no me dejó prestarle mayor atención – ¡No grites, no me gusta que griten!
Me dijo acercándose a mí pero mi padrino lo hizo volver y prácticamente se lo llevó del comedor a rastra, consideré que tal vez para evitar un enfrentamiento mayor. Sentí un nudo en la garganta.
. – Papá – susurré y bajé la vista al piso, sentí una mano en mi hombro, miré al dueño de ella, y al reconocerlo con un gesto de molestia me aparte de él – ¡Sé que puedes y tienes como ayudarlo, y si no lo vas a hacer entonces no estorbes!
Salí del comedor directo a mi habitación como alma que lleva el diablo, pero con las emociones por el piso. Nunca había tenido problemas, ni enfrentamientos con mi papá… y entiendo que a él le duela pensar que pueda perder la empresa, pero dejar de hablarme por no querer cumplir su capricho me sorprende y de paso me entristece mucho. ¿Cómo me va a desconocer solo por eso? Soy su hija, y soy la que tiene en este momento el derecho de estar molesta, ¡por Dios, me está queriendo imponer algo fuera de todo orden!
Todo eso me hace preguntarme si realmente esa es una exigencia de mi papá, él jamás me vendería o intercambiaría como un simple objeto, o esto más bien es algo tramado por el horroroso aparecido que está allá abajo.
¡Pues voy a exigirle la verdad ahora mismo! Justo cuando me estoy limpiando las lágrimas, decidida a salir y enfrentarlo, él hace acto de presencia con su habitual naturalidad y confianza ¿Pero cómo se atreve? Definitivamente ¿Qué se cree este hombre?
. – ¡Lárgate de mi habitación, estoy más que harta de verte caminar como pedro por su casa en mi propiedad! ¿O es que también pretendes quedarte con ella? ¿Por qué eso es lo que quieres verdad, quedarte con la empresa de mi padre? – Lo increpo molesta – ¡Ya deberías terminar de quitarte esa falsa careta de buen amigo de mi padre y revelar tus verdaderas intenciones!
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Comments
Alma Lopez
estará muy feo armando, o también puede ser que la. mira muy exagerado ya me ha tocado que saca de onda que te miren tan intenso, da miedo
2024-08-29
1
Guadalupe Armenta Lopez
que creída y grosera no que muy estudiada
2024-07-14
1
Sonia Guzman
Huy que vieja tan grosera pero si se deja mangonear del ex tan estúpida
2024-06-01
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