VICTORIA
Al entrar a la casa cerré la puerta y me quedé pegada a ella, controlando mis emociones, hasta que escuché el auto ponerse en marcha, caminé a la cocina a guardar mi bandeja con torta, aaúnestoy aturdida con esos semejantes besos que me doy con Armando, no sé qué es lo que estoy haciendo, y no lo digo por los besos en sí, sino por lo que implican. Esto no está bien, sé que no está bien, también sé que lo puede complicar todo.
Y es que ya no puedo verlo sin sentir la necesidad de besarlo o que me bese. Y siento que, así como estamos engañando a los demás, pueda terminar engañada yo, echando a perder este acuerdo y perjudicándome nuevamente sin razón. No sé si es solo físico lo que ahora siento que me atrae de él, no sé si es por el hecho de no tener contacto masculino hace un tiempo y mi cuerpo me lo está reclamando, la cosa es que es él quien me estimula y Dios, Dios, ¡no quiero esto!
No quiero enamorarme de él, me niego a enamórame de él, tal vez en dos años él quiera volver a la vida que ha llevado hasta ahora. Y yo voy a quedarme nuevamente con el corazón destrozado. Estoy segura que a él le gusta su estado de soltería, pues ha estado mucho tiempo solo después de su divorcio y alguna razón debe haber para ello. Seguro, es porque así le gusta estar, solo, sin ataduras. Quizás no le quedó gustando la vida matrimonial que llevó, y el sacrificio que está haciendo por mi padre, es solo eso, un sacrificio que sabe va a concluir en poco tiempo, así como empezó.
Sé que tambien le atraigo, que le gusto físicamente, lo sé por su manera de mirarme y la forma en que me besa. Pero no creo que busque algo más que mi cuerpo, tal vez yo debería pensar igual que él, como lo he venido haciendo. El bendito detalle es que con los otros dos no sentía lo que siento con él. Esto, es un poco más intenso, siento que hay otras cosas involucradas, porque hay algo diferente que siento cuando lo veo, y que ya es tiempo que acepte.
Él me gusta lo admito, pero me niego a que pase de allí porque…
. – Hija, ¿vas a comer dulce a esta hora?
. – ¡Uy mi alma papá! ¿Qué pretendes, matarme de un susto?
¡Por el amor de Dios! este señor se le olvida que el corazón es un órgano delicado. Cierto que medicamente hablando no voy a morir de eso, porque gracias a Dios no tengo ninguna afección en mi corazón, pero un susto así puede desencadenar una serie de reacciones en el cuerpo que pueden poner en peligro la vida, en este caso la de él, porque casi le planto la bandeja en la cabeza. Menos mal y es solo eso, ¿Qué tal que tenga un cuchillo en la mano? Hay que ser muy cuidadosos con eso, no se sabe como se vaya a reaccionar.
. – ¡Jajaja lo siento preciosa! – dice abrazándome y dejándome un beso en cada mejilla, más un tierno abrazo – ¡Te sentí llegar! ¿Cómo te fue con los hijos de Armando?
. – ¡Espero no haberte despertado! – yo sí que estoy despabilada con ese susto, espero no haber estado hablando en voz alta.
Gracias a Dios mi papá ha estado mejor, sus episodios han bajado de nivel, y es que estar tranquilo y libre de estrés lo ha ayudado tanto como el tratamiento, y eso me alegra mucho, por él hago todo esto, realmente no es por la empresa, es por él, deseo que el este bien y que me reconozca hasta su último aliento de vida, no como mamá, que se fue sin saber quiénes éramos para ella por culpa de ese infernal tumor – Debo decirte que los muchachos superaron mis expectativas, porque pensé que siendo tan jóvenes iban a ser pretenciosos, estirados y antipáticos como el padre pero nada que ver, al contrario, son muy dulces, atentos y joviales. Me encantó conocerlos y compartir con ellos papá, ¡en general fue una velada maravillosa!
. – ¿Armando te parece antipático hija? – me sorprende que mi hija piense eso de él, si, al contrario, Armando es un hombre muy carismático, como deseo que ambos se enamoren.
. – ¿Eso fue lo único que escuchaste pa?
. – No, pero fue lo que más me llamó la atención, y pensando en su pronta unión, no quisiera que te sientas obligada a estar con una persona que no toleras.
. – No, tampoco así, me malinterpretaste mucho, y no te preocupes, el hombre es agradable, en la medida que lo he ido aceptando, he tenido que reconocer que no es lo que yo pensaba, tampoco es que sea mi monedita favorita ahora, pero está bien. ¡Aceptable!
. - ¿Estas segura hija?
. – Si señor papá, por favor, no te preocupes, todo está bien entre él y yo, además ya todo está listo pa, ya dentro de menos de un mes será la boda. ¡Estaremos bien!
. – ¡Pues me alegra mucho hija, no quisiera que vivieras un infierno por nada, prefiero que se pierda la empresa a verte sufrir por mi culpa!
. – Eso no pasará papito, nosotros tenemos bien claros los acuerdos, y mientras todo se respete, todo irá bien.
. – ¡Okey, yo confió en ti hija y en Armando también, guarda ese dulce y ve a descansar!
. – ¡Si señor, tú también! – me acerqué al refrigerador para guardar mi rico postre - Ah papá… me prestas tu auto para mañana porfa, es que él mío quedó en el hospital.
. – ¿Ósea que llegaste en taxi? ¡Qué peligro hija!
. – ¡No señor papá, Armando me trajo! – debí tranquilizarlo porque eso es un tema que lo altera mucho, por una situación que vivió una de sus hermanas con un taxista - Papi ya debes superar tu fobia a los taxistas, no todos son malas personas y ¡ahora hay mayor control y seguridad!
. – ¡Ja! igual no confío y sabes que no me gusta que los tomes, así que, ¡por favor evítame el mal rato!
. – ¡Esta bien papá, ven, vamos a descansar!
Ambos subimos las escaleras, mi habitación queda antes que la suya, así que nos despedimos frente a ella, lo vi seguir y entrar a la suya, luego yo hice lo propio. Ya dentro me di una ducha, me puse mi pijama y me acosté en mi rica cama, antes de dormir pensé mucho en Armando y por supuesto sus ricos y excitantes besos, uno de ellos aquí en esta misma habitación ¡que caos, en que me estoy metiendo!
En la mañana me desperté gracias a Dios renovada, dormí bien, tuve dulces sueños con un hombre que me abrazaba y besaba con ternura y luego pasión frente a una puerta. ¡Jesús bendito, ya hasta mis sueños está invadiendo el señor!
Luego de ordenar su cama como todos los días, y hacer una rutina corta de ejercicios, Victoria se duchó se vistió y buscó en su closet un bolso de viaje pequeño en donde metió una muda de ropa interior y un enterizo cómodo que usa regularmente, para estar en casa, una pijama de pantalón y camisa (no pretendía dormir con Armando con una de sus sexys dormilonas con las que le gustaba dormir), sus artículos de aseo personal, y salió de la habitación.
Al bajar las escaleras al primero que vio en la sala fue al hombre que invadió sus sueños en la madrugada, la sensación que sintió la abrumó y lanzó una plegaria para que él no lo notara.
. – ¡Buen día Victoria! – la saludo Armando acercándose a ella, tomando el bolso que tenía en la mano para dejarlo en el piso, y acercarse más.
. – ¡Buen día para ti también! – le dijo ella algo nerviosa.
Ambos no sabían que hacer, sus cuerpos pedían el acercamiento, pero su consciente racional los frenaba.
. - ¡No esperaba verte tan temprano!
Su semblante inmediatamente cambió porque pensó que se molestaba verlo allí.
. - ¿Y te molesta que este aquí? – le preguntó mirándola fijamente para tratar de descifrar su emociones.
. – ¡No, por supuesto que no! – De hecho, hasta me alegra verte, le quiso decir, pero luego se retractó, no debía ser tan osada.
. – ¡Bien, vine porque recordé que dejaste tu auto en el hospital! – y por supuesto porque quería verte mejor en persona, que, en mis sueños, quiso igual decirle a ella, pero también se controló.
. – Chévere, iba a irme en el auto de papá, pero igual tendría que dejar uno allá, así que acepto, pero permíteme – Victoria caminó hasta la cocina en busca de su bandeja de torta y Armando al verla se sonrió.
Ambos salieron de casa directo al hospital, de camino charlaron animadamente de los muchachos, y lo emocionado que quedaron anoche haciendo planes para la visita de ella hoy, al llegar hospital, ella le dio las gracias e iba a bajar, pero él lo impidió, tomándola de la mano.
. – ¿No me vas a dar un beso? – le pidió de un modo que a ella le pareció un perrito regañado.
. – ¡No, no hay nadie que nos pueda ver desde afuera! – le dijo ella negándose a caer en esa tentación. Entonces Armando sin decir nada salió del auto, le abrió la puerta, la ayudó a salir, cerró y se puso frente a ella.
. – Ahora sí, hay mucha gente por ahí, ¿si ves?
Victoria estaba asombrada y a la vez divertida, este hombre era un caso serio.
. – ¡Eres increíblemente astuto Armando, además de aprovechado y…
No pudo continuar porque él la acercó y tomó lo que quería, con lo que soñó toda la noche, que eran sus labios, por ahora, y ella complaciente se los entregó, disfrutando de su contacto. Sus besos se volvían cada vez más ardientes.
Victoria salió del quirófano elevando una plegaria de agradecimiento al cielo, porque todo había salido bien. Estaba feliz pero su momento de alegría se echó a perder al ver a David en la puerta de su consultorio.
. – Hola Victoria ¿Qué me dice si te invito un café?
. – ¡Que te agradezco, pero no! – le dijo sin ningún tipo de emoción ni en la cara ni en la voz.
. – ¿Victoria porque eres así? ¡Antes me amabas tanto!
Victoria volteó a mirarlo furiosa… ¡grandísimo imbécil!
. – ¡Eres un estúpido! Acaso no recuerdas ¿Qué hiciste con ese amor? – Victoria respiró profundo pensando que ya no valía la pena ni hablar con él - Mira David mantente alejada de mi preferiblemente ¿sí?
. – ¡Deberías olvidar el pasado, ya somos adultos!
¡Cínico de mierda pensó Victoria!
. – Y como adultos menos crédulos ¿o no? – con eso trataba de decirle que no le creía una sola de sus palabras.
. – Victoria – le dijo el tomando su mano y acercándose, Armando que veía a lo lejos la escena, decidió acercarse.
. – ¡Buen día! – otra vez su firme voz los sorprendió – ¿Interrumpo?
Victoria por alguna razón se sintió muy nerviosa al verlo, no quería que él fuera a malinterpretar su encuentro con David, y más al notar lo molesto que estaba.
. – ¡No, por supuesto que no, ven! – le dijo tomando su mano para que ambos entraran al consultorio, ignorando a David y dejándolo afuera.
. – ¡No te esperaba, otra vez! – le dijo nerviosa tratando de acabar con la tensión que se formó.
. – ¡Evidentemente no, pasé de casualidad…! – ella lo miró fijamente, se veía muy furioso – ¡Qué diablos! ¡simplemente te vine a buscar!
Ella presionó sus labios para no reír ante su evidente molestia, porque simplemente detectó que estaba celoso.
. – ¡Por favor, no te molestes! – le pidió tocando su hombro, pero no espero su respuesta, se dirigió rápidamente al baño, y desde dentro le grito - ¡Me cambio y nos vamos!
Cuando salió lo vio perdido en la ventana como aquella vez en su oficina. Se acercó y tocó su brazo, él volteó y sin mediar palabras la tomo en sus brazos y la beso con desesperación. Ambos se entregaron al beso con pasión. Cuando se separaron el pegó su frente con la de ella, ambos estaban conteniendo las ganas de continuar y darle rienda suelta al deseo que le provocaban esos besos.
. – Esto se está haciendo costumbre a puerta cerrada… - le susurró con voz ronca Victoria.
. – ¡Te puedo besar allá afuera también si deseas!
Ella volteo los ojos y él sonrió, la verdad es que estaba sumamente celoso de haberla visto hablando con ese tipo, porque suponía que ella lo seguía amando. Ambos salieron del hospital tomados de la mano bajo la mirada de muchos colegas de Victoria y sobre todo de David, quien estaba furioso.
En el camino armando no habló, ella supuso que seguía enojado y prefirió hacer lo mismo, porque pensó que de todos modos no le debía explicaciones, ella no había cometido ninguna falta. Al pasar cerca del centro comercial ella le pidió que se detuviera.
. – Por favor, detente un momento en el centro comercial – él lo hizo, ella antes de bajarse - Vamos, acompáñame – le pidió y el aceptó
Entraron a una tienda y compraron varios juegos de mesa, luego fueron al supermercado y compraron dulces, helados, bebidas, y Victoria compro además una bandeja de uvas, porque le provocaron. Ya en el auto se pusieron en marcha. Ella destapó la bandeja de uvas y se comió una bajo la mirada fugaz de Armando, luego sacó otra y se la acercó a la boca a él, quien instintivamente la abrió para recibirla, los dedos de Victoria tocaron con delicadeza sus labios y él la miró, justo en ese momento ella mordía su labio inferior y hubo tal conexión entre ellos, que Armando quiso detener el auto y tomarla en sus brazos. Preciso lo mismo que deseaba Victoria que para apaciguar las ganas tomo otras dos uvas y se la introdujo en su boca sin ninguna delicadeza, solo con el propósito de ocupar sus boca ansiosa por los labios de Armando.
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Comments
Momys.rub
Ay chikitobebe, ya casi casiiiiiiiiiiii la tienes ennla bolsa!!!
2024-04-19
4
Yarlenis Granadillo
Me parecía que eraa Venezolana por las palabras que utilizas, peeero el mialma lo decimos comúnmente los zulianos, acaso lo eres?
2024-01-10
5
Yngrid Vallejo
Victoria dale cuerda a eso del corazón ya Armando est listo
2023-12-26
1