CAPÍTULO XVI INQUIETANTE ATRACCIÓN

Luego de un viaje en silencio y cargado totalmente de tensión sexual, Armando y Victoria llegaron a la casa donde emocionados los esperaban los muchachos con todo preparado para hacer esta vez, una piscinada.

Ambos sentían, que una mirada más, y no podrían resistirse a dejarse llevar, por ello, cada uno mantuvo la mirada lejos del otro. Bajaron del auto y sacaron las cosas para caminar aun en silencio hasta el área de la piscina de donde provenían las voces de los chicos.

. – ¡Victoria llegaste! – gritó Grecia corriendo a abrazarla y ella la recibió con inmenso cariño. Realmente le gustaba mucho lo extremadamente afectuosos que eran sus futuros hijastros. Al verla, los otros chicos se acercaron a ella e imitaron a su otra hermana.

. – ¡Victoria ven, aquí, que el rey de la parrilla te va a agasajar como mereces! – Génesis la arrastraba hacia donde estaba la encimera y ya se había devuelto Enmanuel a seguir sazonando la carne.

. – ¿No me digas que eres especialista en asados Enmanuel? – le preguntó Victoria sorprendida y muy contenta.

. – El mejor Victoria, ya lo verás, ¡te vas a chupar los dedos! – le respondió él con humilde solemnidad.

. – ¡Bueno pues, mira tú, no lo hubiese imaginado, pero ya me tienes ansiosa por probar! – ellos siguieron enfrascados en su conversación, donde Enmanuel le explicaba a Victoria su técnica y le contaba que además de querer ser ingeniero en sistemas, también le gustaría ser chef.

Armando mientras tanto los observaba con determinada atención, aunque lo dejaron solo, no se sentía desplazado, al contrario, le gustaba mucho la camaradería que se creó entre sus hijos y Victoria. Él pensaba que definitivamente ella era especial, y la mujer ideal no solo para él sino para sus hijos también.

Consideraba que a pesar de que aparentaba ser una mujer dura y altiva, ella era muy dulce, cariñosa, amable y muy apasionada, sobre todo apasionada. Ya lo había comprobado bastante gran parte del día hoy. Este día él lo contemplaba hasta ahora, maravilloso, se sentía que tenía el récord de besos compartidos con ella, y los que faltaban, pues la tendría todo el fin de semana a su merced, y de solo imaginar que compartirían la cama lo erizaba y ponía a millón, porque las sensaciones que ambos compartían con tan excitantes besos, le hacían entender que esto podía llegar más lejos.

. – ¡Papi, muévete a cambiar! ¿o tampoco te vas a bañar?… - le habló Génesis sacándolo de sus perturbadores pensamientos – ¿Por qué no le dijiste a Victoria que era una piscinada?

. – Lo siento mi amor, lo olvidé, pero ven, hagamos algo… - Armando se llevó a parte a su hija e hicieron un malvado plan para obligar a Victoria a entrar a el agua, ¡así fuera en ropa!

. – Hay papá que malo eres, ¿y si se molesta?

. – ¡Tranquila, yo me encargo de contentarla, tu déjamelo a mi – le dijo con una seguridad que no tenía pero que debía demostrar, y su hija se burló!

. – ¡Ay si, Don seductor pues! – le dijo haciendo gestos de grandeza.

. – ¡Jajaja lo intento, no te burles! – le dijo con humildad, y su hija lo miro con ternura.

. - Papi, mis hermanos y yo estamos muy felices por ti, nos alegra mucho que por fin te hayas animado a declararle tu amor, ella es genial papá y tú eres el mejor y te mereces lo mejor papito – las emotivas palabras de su hija lo hicieron sentir algo mal, por el grado de mentira que llevaba su relación con Victoria, pero a la vez feliz porque ellos la aceptaban y lo apoyaban. Y si esta relación se volviera real como era su propósito, sabía que ellos estarían más que encantados de que estuvieran juntos para siempre – ¡Te amo mucho papá!

. – ¡Gracias mi princesa, también te amo mi amor! – dijo a su hija abrazándola – ¡Voy a cambiarme entonces, le dices a Victoria que enseguida vuelvo!

. – ¡Okey pa, ve, yo entretengo a tu adorada novia!

Ambos sonrieron y cada uno agarró una dirección diferente. Génesis llegó hasta donde estaban los otros aun conversando sobre comida.

. - ¿Victoria no trajiste algo más cómodo para estar, ya que no tienes traje de baño?

Ella se miró y si, estaba un poco formal para estar en una piscinada. Llevaba un pantalón de mezclilla ajustado arriba, pero suelto de la mitad de los muslos hacia abajo, un top con un blazer encima, y zapatillas a medio tacón, estaba vestida como normalmente va a su trabajo.

. – Si, traje algo más cómodo pero no sé por dónde anda mi bolso…- le respondió, recordando el enterizo en chambray corto que había metido en su maleta de mano.

. – Vamos te acompaño a cambiar.

Victoria y Génesis entraron a la casa dirigiéndose hacia la habitación de Armando que era donde la chica sabía su padre había llevado el equipaje. Al entrar a la habitación Victoria observó fijamente la decoración de esta, le parecía que era una habitación muy bonita para ser de un caballero tan austero y dominante como Armando. Lo que ella no sabía era que él la había mandado recientemente a redecorar para cuando ella viniera a vivir con él.

. – ¡Cámbiate! Mientras, yo iré por algunas bebidas y las llevaré afuera, allá te espero Vicky – Victoria le sonrió al escuchar el diminutivo, mientras pensaba que ellos eran tan decididos y persuasivos como su padre.

En tanto se cambiaba, se preguntaba dónde estaba Armando, pues no lo había vuelto a ver desde que llegaron, y se cuestionaba también si aún estaría enojado con ella por haberla encontrado conversando con David. Para ella estaba más que claro que él se había puesto muy celoso, eso de ninguna manera lo pudo ocultar, y su molestia por alguna razón la inquietó y preocupó. Pero consideraba, que él no tenía por qué ponerse así, primero; ella no tenía nada con David, y segundo; él no tenía por qué celarla, no le correspondía ese derecho, pues según y como ella lo veía, no había nada entre ella y él, más que un falso romance.

Victoria sentía que Ambos se estaban equivocando con eso de provocar sus cuerpos con tantos besos apasionados. Para ella, este ha sido un día extremo, cargado de necesidades carnales que sentía que no podría seguir controlando, y menos si él la seguía besando y mirando como lo hacía.

Se reprochaba sumarle ahora un caos más a su cabeza con esto, y reflexionaba preocupada por las sensaciones que causaban los besos de Armando en su cuerpo, eso era un deseo intenso que necesitaba pronto saciar, pero temía involucrarse de ese modo justo con él. además, no estaba segura si esa conexión que sentía ahora con él era verdadera atracción o solo la necesidad que su cuerpo reclamaba.

. – ¡Esto es un caos existencial total! – expresó en voz alta ante todos sus complejos pensamientos.

. - ¿Qué es un caos Victoria? – ella saltó ante la repentina aparición y la voz profunda de Armando.

. – ¡Santo cielos Armando, tu…! – no pudo continuar porque el hombre que estaba parado frente a ella estaba casi desnudo, con solo una toalla cubriendo su gran, tonificado y magnifico cuerpo.

¡Oh por Dios! Pensó sin poder apartar la vista de ese adonis, comenzó a imaginarse mil cosas atrevidas, y tragaba seco ante cada pensamiento lascivo que invadía su mente. Armando en ese momento le parecía un hombre extraordinariamente provocativo y hermoso, lo que la inducia a seguir imaginándose todo lo que podría hacer con ese fabuloso cuerpo para disfrutarlo.

Por su parte, Armando disfrutaba de esa exquisita y provocadora mirada, que no solo lo alegraba porque le comprobaba que ella se sentía por lo menos atraída por él (aunque no solo quería que ella lo deseara físicamente) Pero por ahora, lo excitaba la manera en que ella lo estaba mirando con tanta lujuria que su cuerpo inevitablemente reaccionó.

. – Victoria… - Susurró con la voz completamente ronca por el deseo, ella levantó la mirada a su cara por primera vez, y lo miró a los ojos mordiéndose más que el labio inferior, las ganas, tenía los ojos totalmemte nublados por el deseo - ¡Dios! – Armando no aguantó más y literalmente se lanzó sobre ella tomándola de la cintura para atraerla a su cuerpo y besarla con desesperación. Haciéndola gemir por el solo hecho de sentir el roce de su cuerpo desnudo con sus manos.

Sus bocas se buscaron con desesperación y deseo desenfrenado. Ella subió sus manos a su cabeza acariciando su cabello para luego llevarla a su cuello y luego más abajo hacia sus brazos, espalda, pecho y todo lo que pudo tocar. Lo acariciaba con mucha ansiedad y anhelo. Armando hacía lo propio con el cuerpo de Victoria, acariciando lo que la ropa que ella llevaba le permitía tocar. Entonces entre besos ardientes, decidió soltarle la prenda que llevaba puesta para rodarla por sus brazos, hasta dejarla caer al suelo, Victoria gimió al sentir sus manos acariciar su piel desnuda, luego él rozó con delicadeza sus se...s a través de la tela de su sostén. Ambos estaban deleitados con el cuerpo de cada uno y el deseo que sentían.

Armando la hizo caminar hasta la cama y la tumbó en ella, recostándose encima para besarla con mayor libertad, luego desabrochó su sostén hasta quitárselo y darle la atención que sus montículos le pedían, el cuerpo de Victoria se erizó y elevó ante su húmedo contacto, todo su cuerpo estaba vibrando y codiciando más caricias.

Él se recostó completamente en el cuerpo de ella y esta gimió desesperada moviendo sus caderas al sentir sobre todo su potente dureza justo en su zona más sensible, entonces lo aferró más contra ella abrazándolo fuerte y él comenzó a moverse provocándole el placer que le exigió.

. – ¡Oh por favor…! - gemía Victoria moviéndose con más ímpetu para que él no se detuviera y Armando entendiendo su necesidad hizo mayor presión en su centro ofreciéndole lo que en ese momento le pedía, provocando después de unos momentos la liberación que ella necesitaba.

. – ¡Ahhh! – Gimió hundiendo su cabeza en el cuello de él.

. – ¡Te deseo Victoria! – le susurro mientras el cuerpo de ella vibraba por las sensaciones que le provocó la satisfacción alcanzada. Ella en respuesta lo besó porque anhelaba aun más de él, lo que Armando tomó como un sí, y se dispuso a tratar de retirar el resto de su prenda interior.

. – Papá, Victoria, ¿Están ahí? – ambos escucharon la voz de Génesis y volteron hacia la puerta, fijos en su lugar, Victoria se puso tensa y trató de quitar a Armando y él con sumo cuidado se rodó, suspirando con calma. Miró a Victoria y esta estaba roja de pies a cabeza.

. – Sí hija, ya vamos para allá. Victoria se está cambiando – dijo mirándola y ella solo se tapaba la boca para controlar su respiración aún entrecortada.

. – ¡Okey pa, los estamos esperando!

. – ¡Si mi amor, en cinco minutos estamos allá! – Victoria inmediatamente se levantó y comenzó a buscar su sostén sin tener éxito, tomó entonces su ropa y se fue directo al baño sin mirar a Armando. Él se quedó mirando la puerta cuando ella la cerró y se sonrió, no solo por lo ocurrido sino irónicamente porque se quedó con el deseo a cuesta, y lo que más le dolía, era lo dispuesta que ella se encontraba y que no alcanzó a tenerla. Estaba más que seguro por la forma en la que huyó hacia el baño, que probablemente se estaba reprendiendo y no iban a poder continuar donde quedó, por lo menos no por ahora.

Victoria salió del baño dispuesta a no cruzar una palabra con él, no lo creía conveniente por ahora. Se sentía incomoda ante lo que había pasado, no es que era ninguna mojigata, pero fue un acto demasiado atrevido de su parte con un hombre que se estaba prestando para ser su falso esposo. Esto podría perjudicar todo el acuerdo de matrimonio si él mismo lo decidiera.

. – Victoria… espera – la tomo de la mano para detenerla – Escúchame, no debes avergonzarte por lo que paso.

. – No lo hago – dijo ella queriendo salir.

. - ¿Estas segura?

. – Si, lo lamento, no volverá a suceder…

. – ¿Tú crees? Porque yo estoy seguro que quiero que se repita, claro está, sin ninguna interrupción!

. – Ummm pues no volverá a suceder, ¡yo estoy segura!

. – ¡Si tú lo dices! – ella lo miró y supo que la estaba retando ¿Qué pretendía tramar? Él le devolvió la mirada tan intensa y lascivamente que ella se aceleró.

. – Mejor bajo, los muchachos nos esperan…

. – ¡Si, huye Victoria!

Afuera los chicos los esperaban dentro de la piscina.

. – Ven papá ¿Victoria estás segura que no te quieres bañar?

. – ¡No mi amor, seguro en otra oportunidad vengo preparada!

. – Entonces moja, aunque sea tus pies, ¡ven…!

Victoria se quitó las sandalias y se acercó al borde de la piscina y allí se sentó para introducir sus pies en el agua. Vio cuando apareció Armando y se quitó la bata que se había colocado en la habitación y se quedó fija mirándolo, que era lo que él buscaba, mientras se reía con picardía, ella al notarlo apartó la mirada, sin embargo, por el rabillo del ojo lo vio lanzarse en un clavado perfecto, siguió su movimiento, pero luego apartó nuevamente la mirada, se sentía extremadamente sonrojada y las chicas la estaban mirando con curiosidad.

. – ¿Verdad que es hermoso mi papá Victoria? – le preguntó Génesis con ingenuidad fingida ante la mirada de admiración que notaba en ella.

. – Ummh… - volvió a buscarlo, y cuando él de pronto apareció y se apoyó en sus piernas casi pega un grito.

. – ¡Tonto, me asustaste! – le reclamó, y notó que las chicas se alejaron de ellos, tan mañosas como el padre pensó.

. – ¿Tan feo soy Victoria? – le dijo haciendo cara de ofendido.

. – ¡Si supieras que sí! – él se hundió haciendo un drama y ella sonrió, por supuesto que eso no era lo que realmente pensaba de él, seguro que no, para ella el hombre estaba buenísimo, pero claro que no se lo iba a decir.

. – ¿Ah sí? ¡Creo que te mereces un castigo por menospreciar mi belleza! – le dijo acercándose más a ella

. - ¿Qué vas a hacer? No Armando, no puedes… - él halo su cabeza hasta abajo y la besó, succionando su labio inferior exquisitamente y sacándole un gemido.

. – Ummh, me gusta, tus labios son demasiado adictivos Victoria…

. - ¡Eres un osado! – le dijo ella halándolo de las orejas y él hizo un gesto de dolor y echó la cabeza hacia atrás liberándose de su agarre, entonces la atrajo desde la cintura y la hizo caer al agua – ¡Armando! – grito ella al salir a la superficie, Victoria iba a insultarlo, pero escuchó a los muchachos reírse divertidos y se contuvo, lo que Armando aprovechó y la acercó riéndose también – ¡Eres un imbécil! – le dijo bajito para que solo él la escuchara.

. – ¡Y tú eres hermosa y así mojada uff! – la miró y notó como la prenda se pegaba a su cuerpo y sus senos se marcaban al no tener sostén, tal cual camiseta mojada, lo que lo hizo gruñir, ella siguió su mirada y ante la intensidad de esta, sintió que sus pezones reaccionaban. Armando la pegó a él haciéndola sentir la rigidez ya aumentada entre sus piernas. ella gimió y él llevó su cabeza a su oído.

. – Debes saber, que… - Queria decirle que la amaba, que la deseaba demasiado pero la valentía le falló ante lo que le quería decir, entonces comenzó a tararearle la letra de una canción:

Es la primera vez, que te tengo tan cerca de mí. Es como soñar despierto, No puedo ni creerlo, qué estás junto a mí.

Sé que aprenderé a quererte. Aunque el tiempo deje huellas en mi piel. Será como mi fantasía. Serás la vida entera, una razón para vivir.

Déjate amar como solo lo puedo hacer yo, déjame estar un poco más dentro de ti, todo el amor que he guardado es para ti, te lo voy a dar, ¡te lo quiero dar!

Sé que estarás conmigo, lo descubro en tu forma de mirar. Será como mi primavera, Serás la vida entera, una razón para vivir. Déjate amar como solo lo puedo hacer yo, déjame estar un poco más dentro de ti, todo el amor que he guardado es para ti, te lo voy a dar, ¡te lo voy a dar!

Victoria escuchaba atentamente y erizada cada palabra que él susurraba en su oído y captaba el mensaje en cada una, le parecía que era una declaración, aunque no estaba segura si lo estaba interpretando como él quería, a todas estas, tampoco entendía por qué le decía todo eso…

. – ¡Armando, me confundes!

. – No tienes porque, solo escucha, es todo lo que siento… - siguió tarareando y luego reclamó su boca que ella irremediablemente y como siempre no pudo rechazar. Se besaron, esta vez con un toque de ternura que además de todo la conmovió y confundió más.

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Comments

Evelia De Leon

Evelia De Leon

Hermosa canción. Mi Guillermo Davila. Dejate amar.

2025-02-25

1

Militza Kellys Perozo

Militza Kellys Perozo

Ay la canción de Guillermo Dávila déjate amar como solo lo puedo hacer déjame estar un poco más dentro de ti todo el amor que e guardado es para ti .....Hermoso escritora

2024-05-01

7

Momys.rub

Momys.rub

Tomalaaaaaaaa..
Ay Vicky se te mojo hasta las entrañas no te hagas..
Bien q quieres ese pexesecillo en tu pecera!!!!
Ches pubertos!!!!

2024-04-19

1

Total
Capítulos
1 CAPÍTULO I EL INICIO DE TODO
2 CAPÍTULO II LA OPORTUNIDAD
3 CAPÍTULO III ULTIMANDO DETALLES
4 CAPÍTULO IV LA PROPUESTA
5 CAPÍTULO V VICTORIA CASTRO
6 CAPÍTULO VI SEÑALAMIENTOS
7 CAPÍTULO VII LA VERDAD
8 CAPÍTULO VIII LA VISITA DE MARCOS CASTRO
9 CAPITULO VIII DISCULPA Y REANUDACIÓN DE LA PROPUESTA
10 CAPÍTULO X LA CENA
11 CAPÍTULO XI COMPARTIENDO LA NOTICIA
12 CAPÍTULO XII DOMINADO POR LOS CELOS
13 CAPITULO XIII CONOCIENDO A LOS HIJOS DE ARMANDO
14 CAPÍTULO XIV PRUEBA SUPERADA
15 CAPÍTULO XV CONEXIÓN
16 CAPÍTULO XVI INQUIETANTE ATRACCIÓN
17 CAPITULO XVII UN FIN DE SEMANA DIFERENTE
18 CAPÍTULO XVIII DÍA DE CONTROVERSIA
19 CAPÍTULO XIX DESPEDIDA
20 CAPÍTULO XX DECLARACIÓN
21 CAPÍTULO XXI JUNTOS
22 CAPÍTULO XXII CONOCIENDO ALGUNAS REALIDADES
23 CAPÍTULO XXIII EL ACECHO DE MARCOS CASTRO
24 CAPÍTULO XXIV CHOQUE DE MACHOS
25 CAPÍTULO XXV UNA INESPERADA VISITA
26 CAPÍTULO XXVI CONFIDENCIAS
27 CAPÍTULO XXVII CENA FAMILIAR
28 CAPÍTULO XXVIII ROMANCE
29 CAPÍTULO XXIX CONEXIÓN SOBRENATURAL
30 CAPÍTULO XXX ¡TE AMO…!
31 CAPÍTULO XXXI BUSCANDO ALIANZA
32 CAPÍTULO XXXII MOMENTOS MÁGICOS
33 CAPÍTULO XXXIII CAER EN LA TRAMPA
34 CAPÍTULO XXXIV EL RABO ENTRE LAS PATAS
35 CAPÍTULO XXXV ENCUENTRO FAMILIAR SORPRESA
36 CAPÍTULO XXXVI INOLVIDABLE FIN DE SEMANA
37 CAPÍTULO XXXVII EL REGALO MÁS ESPECIAL
38 CAPÍTULO XXXVIII REGRESO A CASA
39 CAPÍTULO XXXIX ¡DAVID Y VICTORIA!
40 CAPÍTULO XL MALAS INTENCIONES
41 CAPÍTULO XLI DUDAS
42 CAPÍTULO XLII MALA DECISIÓN
43 CAPÍTULO XLIII TODO TERMINÓ
44 CAPÍTULO XLIV RENDIRSE NO ES OPCIÓN
45 CAPÍTULO XLV SENSACIÓN DE VACÍO
46 CAPÍTULO XLVI SILENCIO QUE CONDENA
47 CAPÍTULO XLVII NADA QUE CELEBRAR Y MUCHO POR RECONOCER
48 CAPÍTULO XLVIII ASUMIR LA PERDIDA
49 CAPÍTULO XLIX DECISIONES QUE PESAN
50 CAPÍTULO L INESPERADO ENCUENTRO
51 CAPÍTULO LI EN BUSCA DE PERDÓN
52 CAPÍTULO LII COMIENZA LA TRAVESÍA
53 CAPÍTULO LIII NO TODO ESTÁ DICHO…
54 CAPÍTULO LIV ENCUENTRO AGRADABLE
55 CAPÍTULO LV TODO VALE LA PENA
56 CAPÍTULO LVI UNA NUEVA OPORTUNIDAD
57 CAPÍTULO LVII RETOMANDO EL AMOR
58 CAPÍTULO LVIII EL AMOR MÁS BONITO
59 CAPÍTULO LIX ¡VAMOS CON TODO!
60 CAPÍTULO LX EL DESEO MÁS ANHELADO…
61 CAPÍTULO LXI EL UNO PARA EL OTRO
62 CAPÍTULO LXII LA BODA
63 CAPÍTULO LXIII EPÍLOGO
Capítulos

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1
CAPÍTULO I EL INICIO DE TODO
2
CAPÍTULO II LA OPORTUNIDAD
3
CAPÍTULO III ULTIMANDO DETALLES
4
CAPÍTULO IV LA PROPUESTA
5
CAPÍTULO V VICTORIA CASTRO
6
CAPÍTULO VI SEÑALAMIENTOS
7
CAPÍTULO VII LA VERDAD
8
CAPÍTULO VIII LA VISITA DE MARCOS CASTRO
9
CAPITULO VIII DISCULPA Y REANUDACIÓN DE LA PROPUESTA
10
CAPÍTULO X LA CENA
11
CAPÍTULO XI COMPARTIENDO LA NOTICIA
12
CAPÍTULO XII DOMINADO POR LOS CELOS
13
CAPITULO XIII CONOCIENDO A LOS HIJOS DE ARMANDO
14
CAPÍTULO XIV PRUEBA SUPERADA
15
CAPÍTULO XV CONEXIÓN
16
CAPÍTULO XVI INQUIETANTE ATRACCIÓN
17
CAPITULO XVII UN FIN DE SEMANA DIFERENTE
18
CAPÍTULO XVIII DÍA DE CONTROVERSIA
19
CAPÍTULO XIX DESPEDIDA
20
CAPÍTULO XX DECLARACIÓN
21
CAPÍTULO XXI JUNTOS
22
CAPÍTULO XXII CONOCIENDO ALGUNAS REALIDADES
23
CAPÍTULO XXIII EL ACECHO DE MARCOS CASTRO
24
CAPÍTULO XXIV CHOQUE DE MACHOS
25
CAPÍTULO XXV UNA INESPERADA VISITA
26
CAPÍTULO XXVI CONFIDENCIAS
27
CAPÍTULO XXVII CENA FAMILIAR
28
CAPÍTULO XXVIII ROMANCE
29
CAPÍTULO XXIX CONEXIÓN SOBRENATURAL
30
CAPÍTULO XXX ¡TE AMO…!
31
CAPÍTULO XXXI BUSCANDO ALIANZA
32
CAPÍTULO XXXII MOMENTOS MÁGICOS
33
CAPÍTULO XXXIII CAER EN LA TRAMPA
34
CAPÍTULO XXXIV EL RABO ENTRE LAS PATAS
35
CAPÍTULO XXXV ENCUENTRO FAMILIAR SORPRESA
36
CAPÍTULO XXXVI INOLVIDABLE FIN DE SEMANA
37
CAPÍTULO XXXVII EL REGALO MÁS ESPECIAL
38
CAPÍTULO XXXVIII REGRESO A CASA
39
CAPÍTULO XXXIX ¡DAVID Y VICTORIA!
40
CAPÍTULO XL MALAS INTENCIONES
41
CAPÍTULO XLI DUDAS
42
CAPÍTULO XLII MALA DECISIÓN
43
CAPÍTULO XLIII TODO TERMINÓ
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CAPÍTULO XLIV RENDIRSE NO ES OPCIÓN
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CAPÍTULO XLV SENSACIÓN DE VACÍO
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CAPÍTULO XLVI SILENCIO QUE CONDENA
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CAPÍTULO XLVII NADA QUE CELEBRAR Y MUCHO POR RECONOCER
48
CAPÍTULO XLVIII ASUMIR LA PERDIDA
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CAPÍTULO XLIX DECISIONES QUE PESAN
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CAPÍTULO L INESPERADO ENCUENTRO
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CAPÍTULO LI EN BUSCA DE PERDÓN
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CAPÍTULO LII COMIENZA LA TRAVESÍA
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CAPÍTULO LIII NO TODO ESTÁ DICHO…
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CAPÍTULO LIV ENCUENTRO AGRADABLE
55
CAPÍTULO LV TODO VALE LA PENA
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CAPÍTULO LVI UNA NUEVA OPORTUNIDAD
57
CAPÍTULO LVII RETOMANDO EL AMOR
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CAPÍTULO LVIII EL AMOR MÁS BONITO
59
CAPÍTULO LIX ¡VAMOS CON TODO!
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CAPÍTULO LX EL DESEO MÁS ANHELADO…
61
CAPÍTULO LXI EL UNO PARA EL OTRO
62
CAPÍTULO LXII LA BODA
63
CAPÍTULO LXIII EPÍLOGO

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