CAPITULO 6

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NUESTRO PROTAGONISTA DYLAN WEST

CAMILLE.

Después de dejar el caos de la carretera atrás, caminamos hasta una pequeña cafetería bastante acogedora. La puerta de madera cruje suavemente al abrirse, y el aroma a café recién hecho y pasteles recién horneados nos envuelve de inmediato. Las paredes están decoradas con fotografías de momentos cotidianos y obras de arte local, lo que le da un ambiente cálido y familiar.

—En serio lamento el problema de hace un rato —vuelve a repetir Dylan, con esa voz gutural y melodiosa que tiene el poder de calmar mis nervios.

—Ya está. Lo importante es que nadie salió herido —responde mi prima, dándome un leve codazo que él no alcanza a notar, pues se encuentra llamando al mesero. Su tono es ligero, pero su mirada aún brilla con un rayo de advertencia.

—¿Está todo bien? Limpiate la baba —murmura Tara, lo que hace que mi rostro se ponga como un tomate. Su risa solo me avergüenza más, y cuando el muchacho voltea a verme, bajo la cabeza para que no me note. ¡Por favor, que la tierra me trague!

—Por cierto, soy Dylan —dice suavemente, y puedo sentir su mirada en mí, como si una corriente eléctrica me recorriera el cuerpo. Es imposible ignorar la conexión que se forma en el aire. Levanto la vista, obligada a enfrentar su sonrisa de lado, llena de coquetería. Podría incluso asegurar que es un experto en ese tema, porque tiene mi corazón a mil, apenas y consigo respirar de manera pausada.

—Soy Tara y esta belleza es mi prima Camille —se presenta ella con un brillo de complicidad en sus ojos, como si supiera que Dylan me tiene bastante nerviosa. Su seguridad me asombra, y al mismo tiempo, me hace sentir más pequeña.

—Discúlpenme un momento, debo hacer una llamada —dice Tara, antes de alejarse con una sonrisa triunfante, dejándome sola con este hombre. Mi mente se siente abrumada, y aunque no quiera, me parece una emboscada en mi contra. En los últimos días, mi terapeuta ha repetido que, además de sanar, debo pasar la página y darme la oportunidad de conocer a alguien.

—Concuerdo con lo que dijo tu prima —dice Dylan, justo cuando el mesero llega con el café y los dos capuchinos que pedimos. Su voz es suave, pero llena de una confianza que me desarma.

—¿Sobre qué? —pregunto, tratando de disimular mi incomodidad.

—Eres hermosa, Camille —declara con sinceridad, y el rubor se extiende por mi rostro como una ola caliente. Su elogio me toma por sorpresa, y suelto una risilla nerviosa, sintiéndome como una adolescente.

—Gracias, tú también estás muy bien —respondo, maldiciendo mi lengua mentalmente por no haber dicho nada más inteligente.

—Bueno, ya volví —anuncia mi prima, levantando las cejas de manera sugerente mientras toma asiento a mi lado, mirando a Dylan con una mezcla de interés y travesura.

Juntos disfrutamos del café y hablamos de cosas triviales mientras se acaba nuestra bebida. Dylan comparte un poco sobre su vida: es un empresario bastante exitoso, aunque no se extiende en detalles, como si no quisiera aburrirnos con sus logros. Menciona que adora el baile y hacer deporte, y también se toma un tiempo para averiguar un poco sobre mí. Solo le digo lo básico, que estoy divorciada y buscando trabajo. No deseo entrar en detalles, y quizás es mejor así. El aire se siente ligero, pero a la vez cargado de una tensión nueva y emocionante.

Cuando salimos de la cafetería, un alivio me envuelve. He dejado atrás la incomodidad inicial, y mi mente empieza a pensar en lo que acaba de suceder. Dylan ha dejado su coche en un taller mecánico y parece estar llamando a alguien para que lo recoja. La vista del auto deportivo rojo que se acerca me provoca una punzada en el estómago.

—Bueno, ya tenemos que irnos —digo, tratando de ocultar la vergüenza que me produce el hecho de que Dylan no me ha quitado los ojos de encima. Sus miradas son intensas, y siento que me desnuda con la mirada.

La verdad es que me gustaría poder decir que soy muy experta en el tema de los hombres, pero la realidad es que, a pesar de mi edad, no tengo ni idea de cómo lidiar con esto. Me siento como una pequeña gacela siendo acechada por un león: un sexy, musculoso y encantador felino.

El auto deportivo rojo se detiene frente a nosotros, y Dylan se vuelve hacia mí con una expresión seria, pero sus ojos brillan con una chispa juguetona.

—Me encantaría verte otra vez, Camille —su comentario llega tan de repente que termino ahogándome con mi propia saliva.

Dios!!! Soy un maldito desastre.

—Cam, ¿estás bien? —mi prima me da unos golpesitos en la espalda, tratando de calmar mi tos, pero haciendo un esfuerzo sobrehumano por no partirse de risa.

—Cof! ¡Sí! Cof! Cof! —lo observo a él, completamente avergonzada, pero lo único que hace es sonreír, no de burla, sino como si mi torpeza le resultara atractiva.

Cuando ya me he recuperado, Dylan se acerca a mí y toma suavemente mi quijada, plantando un casto beso en mi mejilla. Mi cuerpo arde con ese simple toque, y es cuando escucho su voz en mi oído que me tiemblan las piernas como gelatina.

—Te ves realmente irresistible cuando estás nerviosa. Nos veremos luego, bonita. Es una promesa —murmura antes de marcharse, satisfecho por el estado en que deja mi cuerpo.

Mientras se aleja, le da una tarjeta a Tara, quien se despide de manera formal, y luego me observa arqueando una ceja cuando él ya se ha marchado en su carro.

—¿Qué mierda ha sido eso? —exclama, emitiendo un sonido parecido al de un caballo, su incredulidad palpable—. Mira, Camille, soy lesbiana desde que tengo uso de razón, pero ese hombre... que me jodan, nena, si ese macho no quedó con ganas de ti.

Su comentario me hace reír a carcajadas, atrayendo la atención de muchas personas que están pasando por nuestro lado. La risa de Tara es contagiosa, y me siento un poco más ligera.

—Deja de decir esas cosas. ¡Vas a hacer que se pongan rojas hasta las orejas! —protesto, sintiendo el calor subir por mi cuello.

—Camille, llevas desde hace rato de un color carmesí que pensé que ya era algo normal en ti —se burla sin ningún pudor de mi situación, y no puedo evitar reírme de nuevo.

—¡Es tu culpa! Una llamada, mis cojones —le doy un codazo mientras vamos caminando, intentando mantener la compostura—. ¡Lo planeaste para no dejarme escapatoria!

—Sí, lo reconozco, pero luego vi esa carita de "ayúdame, este hombre feroz me va a comer" y decidí regresar —responde con una risa burlona, y niego con la cabeza, sonriendo de oreja a oreja. Tara es especial, en todos los sentidos.

Caminamos de vuelta a nuestro auto, que quedó estacionado unas calles más allá, riendo y bromeando sobre lo ocurrido en la cafetería.

Cuando subo a su auto, seguida por ella, siento que el tiempo apremia. Tengo que llegar a casa, vestirme y salir camino a mi entrevista de trabajo.

El restaurante "Un deleite para tus sentidos" se encuentra ubicado en el centro de la ciudad. Según lo que Luna me comentó, es bastante concurrido y uno de los más elegantes. Al parecer, ella es una gran amiga del dueño, razón por la cual ha decidido brindarme un momento de su tiempo y entrevistarme en persona. El restaurante, además de ser experto en comida internacional, también posee una excelente sección de coctelería y un bar que, según Tara y Luna, está a reventar los fines de semana.

Termino de arreglarme, optando por un diseño elegante y formal. Me aplico un maquillaje sobrio, centrándome en resaltar mis ojos sin ser excesiva. Recogí mi cabello en una coleta alta, dándole un toque de sofisticación. De acuerdo a los consejos de Luna, los tacones y el cabello recogido brindan un toque extra de elegancia y seguridad.

—Toma, corazón, esta tarjeta era para ti, por obvias razones —Tara extiende su brazo y le recibo lo que trae en la mano, notando su expresión juguetona.

Acerco la tarjeta a mi rostro y leo con asombro lo que dice en ella.

Dylan Walker

CEO

345-274-8383-293

"No te olvides de llamarme, chica tímida y sexy. Un beso."

Lo último fue escrito con un lapicero azul, en una letra que destaca por su calidez. En qué momento lo escribió, no tengo no idea, lo único que queda claro es que está interesado en mi.... Y yo... acaba de moverme el piso igual que un terremoto de gran magnitud

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Comments

Milena Gaitan

Milena Gaitan

Ome escritora vas hacer q empiece a jugar el baloto haber si me lo gano y como dice una amiga a ir donde no me han llamado y buscar lo q no se me ha perdido pero con un guapetón como ese hasta el infierno voy esta muy linda tu historia

2025-02-02

0

Arminda Ovelar

Arminda Ovelar

Camille si tu no lo quieres me avisas 😁 😁 /Chuckle//Chuckle//Chuckle/

2024-10-09

3

Mabel Suarez

Mabel Suarez

/Hug//Doubt/

2024-09-23

2

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