CAPITULO 3

**CAMILLE**

Me hago un ovillo en un rincón de la cocina, apretando los ojos con fuerza. El frío del suelo y el caos a mi alrededor me rodean, pero lo peor es el sonido de los pasos de Stiven acercándose. Cada paso es un tamborileo en mi mente, amplificado por el miedo que siento.

- ¡Camille!- Su grito rompe el silencio y me hace saltar en el lugar. Mi cuerpo empieza a temblar de nuevo, cada músculo convulsionando con el pánico.

**INICIO DEL FLASHBACK**

- ¡Camille! Ven aquí, zorra asquerosa! - La voz de mamá retumba en la casa. Bajo la cama, mi escondite se siente cada vez más pequeño, insuficiente para protegerme. Sabía que ella conocía cada rincón de la casa, y era solo cuestión de tiempo para que me encontrara.

- Dios, por favor, que no me encuentre... por favor, Dios- susurro entre lágrimas, rogando con toda mi fuerza. La cobija que había intentado usar como refugio se levanta de repente, y un grito escapa de mis labios cuando mamá me arrastra por el cabello, sacándome de mi escondite.

- ¿Qué te dije, Camille?- Su voz es fría y autoritaria, mientras me empuja contra la cama. El cable escondido en la mesa de noche brilla ominosamente en sus manos. - Te advertí que no quería más quejas de la señora Pamela cuando llegara del trabajo.

El llanto y los temblores son incontrolables. Conozco muy bien el castigo que se aproxima, y mi mente está al borde del colapso. Cada golpe que recibo es una mezcla de dolor físico y emocional, una tortura que parece no tener fin.

- No hice nada, mamá, lo juro... lo juro - mi voz es apenas un susurro entre sollozos. Ella no me escucha, o tal vez no le importa.

- Quieres que mamá te ame? Debes ser siempre obediente, Camille, o sino tendré que castigarte - Su tono es implacable. Cierro los ojos, preparándome para el dolor que vendrá, el cual ya se siente inevitable.

**FIN DEL FLASHBACK**

- ¡Aquí estás!- Su grito me arrastra de vuelta a la realidad. Abro los ojos, y el horror de la situación me golpea de nuevo. - ¿Quién te dijo que podías dejar la habitación?- Me agarra del brazo con fuerza, sus dedos clavándose en mi piel.

- ¿Qué... qué quieres de mí? - Mi voz temblorosa lucha por salir, pero el miedo la ahoga.

- Hay algo que debo decirte, pero los dos vamos a hablar de una manera decente en nuestra habitación - empieza a arrastrarme, sus movimientos son bruscos y mi cuerpo se retuerce en un intento desesperado de liberarse. - ¡No seas una perra rabiosa y ven conmigo!

- Déjame... por favor... déjame- le doy un empujón, pero el ardor que siento en mi rostro me sorprende. Me ha abofeteado.

- ¡Me haces perder el control, maldita loca! - Me suelta con brusquedad, y yo acaricio mi mejilla entumecida, el dolor punzante apenas sofocado por el ardor de la bofetada. - Bien... entonces te lo diré aquí. Me largo, Camille. Pensé que podríamos hablarlo de una manera más gentil, pero contigo nada se puede.

- ¿De qué hablas? - pregunto, mi corazón late desbocado, casi como si intentara escapar de mi pecho.

- De que me voy... No viviré un maldito día más a tu lado! - Su sonrisa de lado es cruel, sus palabras cortantes. - Y sí, hay alguien más... siempre lo hubo... en realidad, un desfile de mujeres que me follaba para lidiar con el aburrimiento que era tenerte por esposa.

- ¿Cómo pudiste?

- Siempre era bueno encontrar la casa en orden y mis cosas al día. Incluso podrías haber criado a un buen heredero si tu defectuoso cuerpo hubiera servido para ese fin- suspira, como si su decepción fuera una carga pesada. - Incluso hubiera estado dispuesto a soportarte por más tiempo, pero la realidad es que nunca servirás, y Cassandra ha logrado lo que tú jamás pudiste.

- ¿Cassandra?

- La mujer que va a darme un hijo- responde, sus palabras son un golpe directo en mi pecho. La daga de su traición me atraviesa, dejando una herida profunda. Ella va a darle un hijo. Las lágrimas vuelven a amontonarse en mis ojos y comienzan a descender sin el más mínimo esfuerzo.

Nada de esto valió la pena. He sido una niña buena... he hecho todo lo que se me pidió... ¿por qué nunca es suficiente? Los sollozos se apoderan de mi cuerpo mientras me desplomo en el suelo, incapaz de sostenerme. Él sube las escaleras, y por el sonido de sus pasos, puedo oírlo alistando su maleta para marcharse. Va a abandonarme... ¿por qué todos siempre terminan marchándose?

Pasa por mi lado y ni siquiera tengo la fuerza suficiente para mirarlo a los ojos. Mi cuerpo tiembla, y una ola de desesperanza me arrastra.

- Me das lástima, Camille. Espera la visita de mi abogado- dice mientras sale de la casa, y todo mi mundo se derrumba. Me siento perdida, y el dolor parece infinito.

Tomo todos los adornos que encuentro y los hago añicos en el suelo, el sonido de los vidrios rompiéndose resuena en la casa vacía. Tomo las fotos de nuestra boda que están colgadas en las paredes y las hago pedazos, cada fragmento de papel es un testimonio de una vida que se ha desmoronado.

- ¿Cuánto más tengo que sufrir? - me pregunto mientras el desorden a mi alrededor refleja el caos interno que siento.

Me acuesto en el sofá en posición fetal, tratando de transportarme a un mundo mejor que este. Mis ojos se cierran, y el sueño finalmente hace su trabajo, arrastrándome hacia un descanso que es tanto un alivio como una fuga..

.

.

**HORAS DESPUÉS**

Un teléfono suena insistentemente, su melodía estridente y fastidiosa termina despertándome. Me levanto medio dormida, tambaleándome mientras camino hacia el estante donde reposa el móvil. Al observar la pantalla, veo que Tara está llamando. Mi prima siempre ha sido una presencia persistente, y en este momento, su insistencia es casi un alivio.

Finalmente, el teléfono deja de sonar y reviso los mensajes. Tara ha estado escribiéndome desde ayer, uno tras otro, sus palabras llenas de preocupación.

💌 Camille, te estoy llamando desde ayer, serías tan amable de contestar?

💌 Todo está bien, prima? Me estoy preocupando por ti.

💌 No puedo creer lo desconsiderada que eres. ¿Te pasó algo? ¿Ese hijo de puta volvió a pegarte?

💌 No puedo más con la angustia. Mañana me tendrás en la puerta de tu casa, así ese hijo de puta se alborote por verme ahí. Ganas no me falta de meterle la mano.

Miro la fecha y la hora del último mensaje. Fue escrito anoche. Ya amaneció, así que imagino que Tara debe estar cerca de llegar. ¿Cómo le digo lo que sucedió? Debe pensar que soy una estúpida. Ella nunca estuvo de acuerdo con mi vida al lado de Stiven; por eso mismo él le prohibió la entrada. Nos veíamos a escondidas. Ella sabe a detalle la vida que llevaba con él y odia a mi madre, un odio que es recíproco, pues mamá no deja de llamarla "la oveja negra" o "perdida". A pesar de todo, Tara es la única persona que ha logrado ganarse mi confianza.

El timbre en la puerta suena de manera insistente, y me dirijo a abrir, esquivando los vidrios y el desastre esparcido por el suelo. Cuando llego al lugar, miro a través de la mirilla y me sorprendo con lo que veo del otro lado. Mi cuerpo comienza a temblar, el temor se apodera de mí cuando al fin me decido a abrir la puerta. La figura imponente y autoritaria de mi madre hace que mis piernas se aflojen de inmediato.

- Mamá... - Mi voz se quiebra, el dolor y la desesperación se mezclan mientras me enfrento a la realidad de su presencia.

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Comments

Arminda Ovelar

Arminda Ovelar

otra tortura más...u a madre loca y un marido abusivo

2024-10-09

2

Jhohanna Perez

Jhohanna Perez

Es demasiado para una sola persona y su madre es un remedo

2024-10-08

1

Acuario 🦋🇺🇾

Acuario 🦋🇺🇾

Y esa que se dice madre.. da vergüenza que se llame así.. Que horror decirle a su hija que debería haberla abortado 😱😱

2024-10-04

1

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