Elena se despertó a las cinco de la mañana.
Ella bajó de su cama y se dispuso a ir al baño. La mañana era muy nublada y algunas gotas de agua estaban pegadas en la ventana, lo cual significaba que la noche había sido muy lluviosa. Hacía un poco de frío, por lo que se puso su bata y encendió la calefacción. Después, cuando terminó de bañarse, se vistió, pero esta vez no se puso su uniforme de enfermera, pues eso era algo que le habían prohibido usar a partir de ahora.
A las seis de la mañana, Elena salió de su habitación y se fue hacia la de Flynn.
_ Oh, estás despierto. Buenos días. _ Dijo Elena mientras entraba. _ ¿Dormiste bien?
_ No mucho, ¿Y tú? _ Preguntó Flynn tímidamente.
_ Tampoco. _ Respondió Elena.
Ambos se miraron el uno al otro sin nada más que poder decirse.
_ ¿Quieres que te bañe ahora o después el desayuno? _ Preguntó Elena.
_ Desayunemos primero. _ Respondió Flynn.
Elena trajo el desayuno a la habitación de Flynn y ambos comieron en silencio. Ninguno quería hablar, pues había una extraña atmósfera de tensión entre ellos. Elena se sentía avergonzada cada vez que recordaba lo que le había dicho a Flynn el día anterior. “Esto es algo que necesito con mucha urgencia, así que no pienso retroceder”, esas fueron las crudas palabras con las que dio a entender que no le importaban los sentimientos de Flynn con tal de salvar a su hermano. Elena se sentía muy culpable y tenía lástima de Flynn, ya que, prácticamente, lo estaba forzando a comprometerse con ella. Sin embargo, ese no era el verdadero motivo de su silencio, pues en este momento, dentro de su mente había otro pensamiento más importante y doloroso.
_ Elena. _ Flynn rompió el silencio.
_ Dime. _ Dijo Elena.
_ Estoy seguro de que tu hermano se salvará.
_ Tengo fe de que así será.
Probablemente, en este preciso momento, Gabriel estaría entrando a un quirófano para someterse a una complicada operación asistida por muchos profesionales y un especialista a cargo.
Toda la mañana, Elena estaba esperando una llamada de su madre en la que le comunicara que Gabriel se había salvado y que volvería a ser tan sano como antes. Sin embargo, sabía que las probabilidades de que eso ocurriera eran muy bajas, pues los huesos rotos siempre tardarían en sanar.
Así pasaron las horas y por la tarde llegó una llamada.
_ Señorita Elena, ha llegado una llamada para usted. _ Avisó Anita, la sirvienta.
Elena, quien estaba muy preocupada esperando en su habitación, bajó hacia el primer piso lo más rápido que pudo sin importarle que sus pies descalzos tocaran el piso frío. Cuando tomó el teléfono sus manos temblaron, pues tenía miedo de escuchar lo que su madre estaría a punto de decir. Desde las barandas del segundo piso estaba Flynn, mirando hacia abajo, muy expectante y con la mirada seria, pues no le convenía que Gabriel muriera si quería que Elena estuviera feliz.
Por suerte, todo salió bien. Elena lloró de felicidad cuando escuchó la noticia de su madre. Gabriel salió bien de la operación y su pulmón herido se salvó. Ahora se encontraba recuperándose en cuidados intensivos y era un hecho de que lo peor ya había pasado. Los médicos también dijeron que no había riesgo de sufrir un paro cardiaco, de hecho, nunca lo hubo. También informaron que cuando revisaron el estado de Gabriel, no encontraron ninguna arteria del corazón comprometida, como había informado el médico que lo atendió en el hospital central de esta ciudad. Sus costillas fracturadas tampoco estaban muy graves, a excepción de la que perforó su pulmón.
Aunque Elena pensó que era extraño que un médico del hospital central se confundiera de esa forma, ahora estaba feliz de que no haya sido cierto. Aun así, esa falsa noticia le causó mucho miedo y la orilló a tomar una decisión muy apresurada. Antes de terminar de conversar con su madre, Vanessa le dijo un par de cosas que dejó muy pensativa a Elena, pero fingió no estarlo.
Elena y Flynn celebraron en la habitación comiendo algunos bocaditos que Anita les trajo. Luego de de varios minutos de conversación, Flynn hizo algo diferente.
_ Elena, te tengo un regalo. _ Dijo Flynn mientras sacaba algo de uno de los cajones de la habitación.
Flynn le dio a Elena una caja pequeña azulada que en su interior tenía una pulsera de plata y oro.
_ ¿Por qué me das esto? _ Preguntó Elena mientras observaba con seriedad la hermosa pulsera.
_ Es un regalo para que te sientas mejor. _ Dijo Flynn. _ Mi padre me ayudó a elegirla hace tiempo para ti, pero nunca pude dártela.
_ Es muy bonito, pero no puedo aceptarlo. _ Dijo Elena con tristeza.
_ ¿Por qué no?
_ Se ve demasiado costoso para alguien como yo.
_ Esa es una excusa muy ridícula. _ Dijo Flynn un poco enojado.
Flynn tomó la pulsera y empezó a ponerla en la muñeca de Elena. Ella no dijo nada, pues se sorprendió por la actitud dominante de Flynn.
_ Eso no debe importarte. _ Dijo Flynn mientras tomaba la mano de Elena. _ Ya no eres más una enfermera y no podrás serlo durante muchos años.
Al escuchar las palabras de Flynn, Elena recordó con tristeza una de las cláusulas del nuevo contrato que había firmado ayer, en donde se especificaba que no podría volver a ejercer su profesión de enfermera hasta finalizar el contrato o hasta que este se anule.
_ Por ese sacrificio te mereces esto y mucho más… Además…ahora eres mi prometida. _ Dijo Flynn muy avergonzado.
Al oír las palabras de Flynn, Elena no pudo evitar sentirse mal.
_ No es necesario que te sientas obligado a darme esto por ser tu prometida. Soy una prometida falsa, así que no lo merezco. _ Dijo Elena.
_ Aunque sea falso, estarás conmigo durante mucho tiempo, así que te debo un trato especial, no menos de lo que debe tener una prometida de verdad. Mereces mucho más, Elena. _ Dijo Flynn. _ Si vas a desperdiciar tantos años de tu vida aquí conmigo fingiendo algo, al menos me aseguraré de que sientas lo mismo que sentiría una feliz prometida de tu edad.
La voz de Flynn temblaba un poco, pero estaba llena de seguridad, lo cual convenció a Elena, pues él tenía razón. Ella nunca había tenido experiencias amorosas y ahora era probable que nunca más tuviera alguna en lo que quedaba de su juventud, pues estaría atada al nuevo contrato durante varios años. ¿Cuándo tendría la oportunidad de conocer a alguien que le proponga formar una familia y que le haga sentirse como una feliz e ilusionada novia? Ahora que veía que su juventud podría escaparse por la ventana en cualquier momento, sentía remordimiento por no haber experimentado más el amor. Entonces, no tendría nada de malo tratar de fingir que esto es un poco real, aunque sea solo para saber lo que se siente.
Elena vio la pulsera en su muñeca, era muy bonita y le daba un sentimiento de ternura extraño, pues era la primera vez que recibía este tipo de obsequio.
_ Gracias, Flynn. _ Dijo Elena mientras tocaba los adornos de su nueva pulsera. _ ¿Qué dice aquí? Tiene letras pequeñas en el dije del centro.
_ Es el apellido de nuestra familia. _ Dijo Flynn.
Elena sintió un escalofrío recorrer su cuerpo. Era extraño, ya que, no había motivos para sentirse así. Sin embargo, la palabra Roble en la pulsera le daba mucho miedo, pues por un segundo sintió que era una marca de pertenencia.
_ Elena, a partir de ahora te llenaré de muchos regalos. _ Dijo Flynn. _ Te conseguiré regalos mucho más caros y bonitos que este.
_ No es necesario que hagas eso. Si me das muchas cosas, el valor sentimental de esta pulsera disminuirá. _ Dijo Elena en tono burlón. _ Quiero conservarla durante mucho tiempo como el primer obsequio que recibí siendo la prometida del alguien.
Flynn ya no dijo nada más, pues estaba muy feliz de escuchar las palabras de Elena.
_ Flynn… Así como tú estás haciendo tu mayor esfuerzo por aceptarme y tratarme bien, a pesar de que no es tu responsabilidad, yo también me esforzaré por ti. _ Dijo Elena con mucha seriedad.
Elena se acercó a la silla de Flynn y lo tomó de la mano.
_ Vas a perder mucho tiempo de tu vida conmigo, así que te haré sentir como si esto fuera, aunque sea, un poco real. _ Dijo Elena.
Flynn se ruborizó.
_ No te avergüences. _ Dijo Elena en un tono de burla. _ Mírame Flynn.
Flynn miró a Elena. Ella era muy hermosa y ante sus ojos parecía un ángel.
_ Les prometí a tus padres que te cuidaría bien, pero a ti te haré otra promesa. _ Dijo Elena mientras miraba fijamente a Flynn. _ Pero antes debo saber algo. ¿Te puedo hacer una pregunta?
_ ¿Qué quieres saber? _ Preguntó Flynn casi temblando, pues no soportaba ver demasiado tiempo a Elena mirándolo fijamente hacia sus ojos.
_ ¿Tú estás enamorado de mí? _ Preguntó Elena.
Flynn se congeló por unos segundos y luego se calentó. No esperaba para nada esta repentina pregunta.
_ ¿Te gusto de cierta forma? _ Preguntó Elena. _ Siempre me miras y me tratas bien, es por eso que quiero saber.
Flynn agachó la mirada hacia el piso, pues no sabía qué contestar. Estaba muy nervioso y tenía miedo de dar una respuesta errónea.
_ Tú… me gustas mucho Elena. _ Dijo Flynn casi en un susurro.
Luego de eso, la habitación quedó en silencio por varios segundos insoportables en los que Flynn deseaba no haber respondido eso.
_ Está bien. Ya me había dado cuenta desde hace mucho tiempo, eras muy obvio. _ Dijo Elena un poco burlona.
Flynn no dijo nada.
_ Perdóname por haber fingido no darme cuenta. _ Dijo Elena un poco triste.
_ No… está bien. No hay nada que perdonar. _ Dijo Flynn.
_ Flynn, no sé qué es lo que te gusta de mí, ya que, no tengo mucha paciencia y a veces soy un poco grosera, pero si yo te sirvo como objetivo romántico, entonces te haré una promesa. _ Dijo Elena muy seria.
Flynn levantó la mirada para encontrarse con que Elena estaba muy ruborizada. Él nunca la había visto tan avergonzada.
_ Yo te prometo que me esforzaré en amarte, para que esto se sienta más real para ti. _ Dijo Elena. _ Te lo debo, Flynn.
Flynn no lo podía creer, Elena había dicho una locura.
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Comments
alexa chaviel
gracias por estar novela , esta muy interesante
2023-06-03
5