Elena estaba almorzando tranquila en su casa mientras buscaba trabajos que pudiera hacer durante el día. En ese momento empezó a sonar el teléfono de la cocina.
_ Hola, ¿quién es? _ Contestó emocionada Elena pensando que tal vez sería una respuesta a una de las muchas solicitudes de empleo que envió.
Sin embargo, la noticia la dejó helada.
Por la tarde, Vanessa estaba en el taller de confección de Moda Roble trabajando como de costumbre, hasta que el supervisor vino a llamarla a su oficina, pues tenía una llamada de emergencia de parte de su hija Elena. Vanessa asistió y luego de que terminara la llamada, pidió permiso para retirarse antes de salir a toda prisa del lugar, pues se acababa de enterar de que su hijo Gabriel sufrió un intento de robo y que ahora estaba gravemente herido en el hospital central de la ciudad.
Cuando Vanessa llegó al hospital encontró a su hija Elena llorando en la sala de espera. Ambas se dieron un fuerte abrazo y luego esperaron juntas, pues en ese momento Gabriel estaba en la sala de cirugías. Algunos excompañeros enfermeros de Elena se acercaron para brindarles apoyo emocional, pues sabían lo mucho que Elena amaba a su familia.
Ya habían pasado cinco horas en las que Gabriel seguía siendo operado. Solo después de mucho tiempo vino el médico a cargo de la cirugía para darle información a Vanessa y a Elena.
_ Debo ser sincero con ustedes. _ Dijo el médico antes de dar su informe. _ No tenemos a los especialistas necesarios para salvarlo.
El corazón de Vanessa se detuvo por un segundo y empezó a faltarle el aire.
_ Uno de sus pulmones fue perforado por una de sus costillas fracturadas. Una de las arterias de su corazón también fue comprometida y en este momento está recibiendo un tratamiento especial para evitar que el aire escape de sus pulmones, pero eso no evitará que sufra de un mortal paro cardiaco, que lo más seguro es que suceda en cualquier momento. Su única salvación es que un médico especialista acceda a operarlo, pero va a ser difícil encontrar uno, pues es una operación muy riesgosa y no todos quieren hacerla.
Las malas noticias no dejaban de llegar.
_ Por favor, dime dónde podemos encontrar a los especialistas. ¿Hay alguno cerca de la ciudad en otro hospital? ¿O quizá en otra ciudad el país? _ Preguntó desesperada Elena.
_ Lo siento Elena, este es un nuevo tipo de cirugía y por el momento solo se realiza en Corea y puede llegar a costar entre cincuenta mil y sesenta mil dólares _ Dijo el médico antes de palmear el hombro de Elena.
El médico se retiró y Elena se quedó vacía con la noticia. ¿Acaso este era el destino de su hermano? ¿Morirá solo porque no pueden pagar una costosa cirugía en otro país? Qué injusto.
Elena y Vanessa oraron por la vida de Gabriel toda la noche, pues estaban asustadas de que en cualquier momento le diera un paro cardiaco. Ahora todo era cuestión de tiempo. ¿Cuánto más duraría la vida de Gabriel?
Vanessa quedó rendida por el dolor y se durmió en la sala de espera. Elena quería ir a su casa y traer algunas mantas, pero temía que su hermano perdiera la vida mientras no estaba, así que irse no era una opción. Menos mal sus excompañeros se apiadaron de ella y de su madre, pues les trajeron algunos pequeños bocadillos y algunas mantas cómodas de la lavandería del hospital.
Elena sentía impotencia. La policía había ido a hablar con ella solo para darle una mala noticia. Dijeron que los testigos vieron a los sujetos escapando en un auto y desaparecer, nada más. No había pistas sobre quienes habían golpeado a su hermano y qué es lo que querían de él. ¿Cómo no sentir impotencia?
Al día siguiente, en la puerta de vidrio del hospital, una muchedumbre de reporteros se amontonaban para enfocar a los familiares de aquella reciente víctima menor de edad que fue agredida al salir de su colegio. Ese día, en todos los canales de noticias, lo único que resonaba era el nombre de Gabriel Campos y su estado de salud. En los noticieros compartían un número de cuenta bancaria en donde las personas podrían hacer donaciones para ayudar a pagar la operación del niño, pero las contribuciones no llegaban ni a los mil dólares. Tanto Vanessa como Elena se mantenían muy al margen de las cámaras de televisión, pues no se sentían muy cómodas al saber que algunos programas querían sacar provecho a la noticia de su hijo solo para aumentar la audiencia. Muchas productoras de los programas de chismes querían grabar alguna escena dramática y emotiva en donde Elena o Vanessa aparecieran llorando en una entrevista en vivo. ¿Cómo pueden ser tan desalmados?
Solo habían pasado dos días desde el accidente y Vanessa estaba a punto de acceder a una entrevista en un programa de chismes que le había ofrecido pagarle quinientos dólares por aparecer y llorar en vivo. Al oír esto, Elena no dudo en ofrecerse, pues otros programas lo único que hacían era difundir y compartir su número de cuenta bancaria en sus programas.
Un día después de eso, la noticia de Gabriel dejó de resonar en la televisión, pues todos los días había accidentes y noticias nuevas por contar. La familia Campos atravesaba su peor momento más trágico hasta ahora.
El cuarto día, Elena volvió al hospital en la madrugada, pues había estado trabajando como mesera toda la noche. Cuando entró a la habitación en donde estaba su hermano, se encontró con su madre conversando con otra persona. Era la señora Rosa Roble.
_ Señora Roble, ¿qué hace aquí? _ Preguntó sorprendida Elena.
Vanessa se había puesto muy nerviosa cuando vio a su hija entrar a la habitación.
_ La señora Rosa vino a darnos su apoyo moral y económico, hija. _ Dijo Vanessa. _ Ella nos ayudará a que Gabriel pueda viajar a Corea para poder operarse. Básicamente pagará todo.
La voz de Vanessa era tranquila, pero tensa. Parecía que había algo más que quería decir, sin embargo, un nudo en su garganta se formaba cada vez que hablaba.
_ Señora Rosa… _ Dijo Elena antes de llorar y abrazar a la señora Rosa.
_ Cuando me entré de la noticia de aquel muchacho no podía creer que fuera tu hermano, por eso yo misma vine a confirmarlo. _ Dijo Rosa Roble.
Elena no sabía cómo agradecer a la señora Rosa, pues era demasiado dinero el que necesitaba y claramente estaría en deuda con ella para siempre, además, ya estaba pensando en muchas formas de conseguir dinero para pagarle con el paso del tiempo.
_ Todavía no me agradezcas, Elena. Primero debes conversar con tu madre sobre algo importante. _ Dijo la señora Rosa. _ Después de todo no es algo gratis.
Cuando la señora Rosa Roble salió de la habitación, Elena observó a su madre.
_ Mamá, ¿qué sucede? ¿Qué te dijo? _ Preguntó desesperada Elena. _ ¿Qué es lo que nos pide que hagamos para que nos preste el dinero?
Vanessa no tenía palabras, pues Rosa Roble había ofrecido un viaje hacia Corea para Gabriel lo más pronto posible.
_ Elena, eres mi preciada hija. No tienes idea de lo mucho que te admiro y respeto, pero esto es algo que yo ya decidí y espero que me comprendas. _ Dijo Vanessa a punto de derrumbarse en lágrimas. _ No tuve más opción que aceptar lo que la señora Rosa me propuso para poder salvar a tu hermano.
_ Mamá, por favor, dímelo ya, ¿qué aceptaste? _ Preguntó Elena sin más paciencia y muy nerviosa.
_ … Vas a volver a la mansión Roble… _ Dijo Vanessa con mucha dificultad.
_ ¡Quieren que vuelva a ser la enfermera de Flynn! Así que eso era. _ Exclamó Elena. _ Pero ¿no es muy poco para todo lo que nos ofrecen? ¿Estás segura de que entendiste bien su propuesta?
Elena estaba muy confundida, pues eso no podría ser todo, quizá su madre se confundió.
_ Mamá, explícame bien…
_ ¡Prometí que te casarías con el joven Flynn! _ Gritó su madre, cansada de que las palabras no salieran de su boca.
_ ¡¿?! _ Elena se quedó estupefacta.
No dijo nada por varios segundos y la habitación era un silencio total después del grito de Vanessa. Elena sentía que había escuchado un sinsentido, pero la mirada de su madre y su actitud le decían que había algo de verdad en lo que dijo, pues no por nada Vanessa estaría actuando así. Es solo que Elena no creía que esa fuera la verdad absoluta, talvez su madre no terminó de explicarse bien.
_ Mamá, ¿puedes calmarte un poco? No estás hablando bien. _ Dijo Elena mientras se acercaba a acariciar el rostro de su madre para limpiar sus lágrimas.
Sin embargo, la mirada de su madre no cambió. Sus ojos la miraban como si estuvieran suplicando por un perdón y había rastros de culpa en ellos. Cuando Elena notó esto, su mirada tranquila cambió, pues ahora tenía un mal presentimiento y una presión en su pecho.
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Updated 42 Episodes
Comments
Diana Quintero
cuando se descubra todo el plan que Rosa planeo, no estará en la mejor situación que se imagine 😡😡😡😡😡😡
2023-07-20
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Ashanti Shangai
Uy Qué fuerte. !! Qué pasará cuando Elena descubra la verdad?. 😥😥
2023-06-20
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