11. Un hermoso atardecer

_ Flynn, ¿ya decidiste a dónde quieres ir? _ Preguntó Elena.

Flynn no contestó.

_ ¿Flynn? _ Volvió a preguntar Elena.

Flynn, por fin, decidió voltear después de mucho pensar.

_ Elena, ¿podrías mostrarme el lugar en donde solías trabajar?, ¿por favor? _ Dijo Flynn sin más rodeo.

Elena no esperaba que Flynn quisiera visitar el hospital, pues no hay nada atractivo ni turístico ahí. Aun así, Flynn insistió en que quería conocer un poco más sobre la vida de Elena antes de que ambos se hubieran conocido.

_ Está bien, creo que podemos dar una vuelta cerca del hospital, pero no entrar. _ Dijo Elena.

El chofer los llevó al hospital y solo observaron desde lejos, luego siguieron su camino cuando Flynn se quedó satisfecho.

_ Elena, ¿en dónde vives? _ Preguntó Flynn.

Ante la repentina pregunta, Elena se puso un poco nerviosa, pues no le gustaba hablar sobre su casa. Si bien estaba orgullosa de haber logrado comprar aquel cuarto con mucho esfuerzo, no quería presumir ante alguien tan adinerado como Flynn.

_ ¿Tu casa está dentro de esta ciudad? ¿Podemos ir? _ Insistió Flynn.

Su rostro era inexpresivo como siempre, así que era más difícil para Elena tratar de descifrar sus intenciones.

_ Mi casa no es tan bonita como la tuya. De hecho, si la vieras, ni siquiera podrías llamarla "casa", es solo un cuarto amplio con algunas divisiones para crear algo de privacidad. _ Explicó un poco avergonzada Elena.

_ ¿Es tan pequeña? _ Preguntó Flynn un poco curioso.

_ Para que tengas una mejor idea de como es, te diré que tu habitación es del tamaño de toda nuestra cocina, comedor y sala juntos. _ Dijo Elena con un poco de burla en su tono de voz.

_ No puede existir algo así. _ Respondió sorprendido Flynn.

_ Oh, sí, existe, en ese pequeño lugar vivimos tres personas. No creo que quieras ir, pues tampoco hay mucho espacio como para que te muevas a gusto con tu silla. Sé que no te va a gustar, mejor vayamos a otro lugar, además, mi hermano seguro está estudiando y no querrá que hagamos bulla. _ Dijo Elena para desanimar a Flynn.

_ Oh, está bien._ Entendió Flynn

_ ¿Por qué querías ir a mi casa? _ Preguntó Elena muy curiosa.

_ Ya no importa, yo solo tenía curiosidad. _ Dijo Flynn con una voz que demostraba un poco de decepción. _ Solo quería saber lo qué se siente ir a la casa de un amigo.

Luego de esto, Elena le preguntó a Flynn más sobre su vida y descubrió que nunca tuvo amigos de verdad con los cuales jugar. También se enteró de que, en su antigua escuela, sus excompañeros de clase no lo invitaban a las reuniones o fiestas que organizaban.

Elena no pudo más y terminó cediendo ante la triste historia de la vida de Flynn. Ahora ambos estaban de camino a casa de Elena. Pasados unos minutos, Elena y Flynn llegaron.

_ Hola, ¿hay alguien aquí? _ Preguntó Elena mientras abría la puerta de su casa y entraba.

_ ¿Elena? _ Dijo Gabriel mientras asomaba su cabeza desde la habitación. _ ¡Hermanita, has vuelto!

Gabriel corrió para saludar a su hermana, pero cuando se acercó para recibirla, pudo percatarse de que había alguien más en la entrada, entonces frenó.

_ Buenas tardes. _ Saludó Gabriel un poco nervioso, pues nunca antes había visto a alguien con una mirada tan fría como la de Flynn.

_ Gabriel, él es el paciente al que estoy cuidando, su nombre es Flynn Roble. _ Dijo Elena mientras le hacía señales con los ojos a su hermano.

Gabriel entendió las señas de su hermana y fue corriendo hacia la cocina para traer un vaso con agua para Flynn.

_ Gracias. _ Flynn tomó el vaso.

Era cierto que la casa de Elena era muy pequeña, Flynn notó que, a pesar de que todos los muebles eran pequeños, ocupaban casi todo el espacio. Flynn observó las divisiones de la casa, eran de triplay y ni siquiera estaban empastadas con yeso, solo estaban pintadas de blanco. Luego Flynn llegó a la cocina, nunca había visto una cocina tan pequeña, era prácticamente parte del comedor. Luego, mientras iba hacia la sala, se topó con una foto de Elena del día que se graduó de la universidad y no pudo evitar sonreír un poco. Casi parecía estar tratando de grabar aquella imagen con sus ojos.

Por otro lado, estaban Elena y Gabriel un poco nerviosos e incómodos, viendo como Flynn, sin el permiso de nadie, empezó a recorrer la casa. Todo estaba limpio y ordenado, pero no podían evitar sentir un poco de vergüenza. Gabriel le dijo a Elena que parecía que Flynn se sentía como en su propia casa, a lo cual, Elena no pudo estar más en desacuerdo, pues ella era la única que sabía que Flynn no era libre en su propia casa.

_ Gabriel, ¿mamá se llevó su almuerzo hoy? _ Preguntó Elena.

_ Bueno, en realidad…

Gabriel le contó a Elena que su madre no había vuelto del trabajo desde ayer. La noche anterior Gabriel llamó a su madre varias veces, pero no le respondió las llamadas, luego llamó a una amiga cercana de su madre y esta le dijo que estaba con ella en su casa porque le estaba ayudando con un trabajo. Esto era preocupante, pues, es aquella amiga, la misma con la que su madre salía cada fin de semana a apostar y a gastar mucho dinero en el casino en el pasado. De hecho, aquella mujer a veces usaba a Vanessa como banco personal, puesto que ambas eran como hermanas. Hoy Gabriel volvió a hacer llamadas, pero ni su madre ni su amiga contestaban. Elena se enojó con Gabriel por no haberle avisado antes, ya que temía lo peor, pues las personas del casino no perdonan cuando alguien les debe dinero. Aunque su deuda anterior ya había sido saldada, si se endeudaban nuevamente, probablemente el dueño del casino no sería tan amable como la última vez.

_ ¿Sucede algo malo? _ Preguntó Flynn.

Elena y su hermano le contaron a Flynn un poco sobre los problemas que habían tenido con su madre antes debido a su vicio por los juegos de azar.

En ese momento, la puerta del departamento empezó a abrirse. Era la madre de Elena, la persona que había llegado, Vanessa. Elena quería regañar a su madre, pero se contuvo porque Flynn estaba presente.

_ ¡Oh, vaya! ¿Quién es este apuesto muchachito? Gabriel, ¿es tu amigo? _ Preguntó Vanessa.

_ No, es el paciente de Elena, Flynn Roble. _ Explicó Gabriel.

La madre de Elena, inmediatamente, se disculpó con Flynn por haberlo llamado muchachito y lo saludó apropiadamente, luego regaño a su hija por no haberle invitado un plato de comida, a lo que Elena explicó que solo estaban de paso. Luego de unos minutos, el chofer ayudó a bajar a Flynn hasta el auto.

_ Ya me voy, pero más tarde quiero conversar contigo por teléfono, mamá, así que espero que contestes. _ Dijo Elena muy molesta. _ Espero que no estés haciendo cosas innecesarias con el dinero que les estoy enviando.

_ Lo sé, hija, yo no me atrevería a volver a…

_ Espero que no vuelvas a olvidarte de que tienes hijos. Recuerda que para mí fue difícil perdonarte._ Dijo Elena antes de cerrar la puerta para no seguir escuchando a su madre.

Luego, cuando Elena subió al Auto, Flynn le habló.

_ Me gustó tu casa. _ Dijo Flynn.

_ Gracias, mi mamá, mi hermano y yo la decoramos con mucho esfuerzo y con lo poco que conseguimos. _ Respondió feliz Elena, _ De hecho, decorarla fue uno de los momentos más felices de mi vida después de que mi madre y yo trabajáramos duro para poder conseguir ese lugar. Ya estábamos cansados de vivir en zonas muy peligrosas por el bajo alquiler, este cuarto era barato y estaba ubicado en una zona relativamente tranquila, así que fue una buena opción para nosotros.

A Flynn le gustó mucho el relato de la vida de Elena, era agradable escuchar sobre sus recuerdos más personales. Por su parte, el chofer parecía prestar atención cada vez que Elena contaba sobre su vida.

Ya era tarde y el sol se estaba ocultando. Rayos de luz anaranjados y rojizos entraron por las ventanas del auto, estos colores cálidos los relajaban mucho. Flynn no pudo evitar caerse rendido ante el cansancio, pues los medicamentos siempre le provocaban sueño a esta hora. Elena lo sujetó y lo recostó sobre su regazo para que estuviera más cómodo. Sintió su cabello muy suave, así que empezó a revolotear sus mechones entre sus dedos, pues eso era algo que Elena siempre había querido hacer. No había problema si hacía esto, ya que, los medicamentos hacían que Flynn entrara en un sueño profundo, así que no se daría cuenta. Lo que no sabía Elena era que Flynn se estaba acostumbrando a los medicamentos y ahora solo estaba fingiendo dormir. El plan de Flynn solo había sido intentar dormir en el hombro de Elena o al menos rozar un poco con ella, pero consiguió mucho más de lo que su corazón podía soportar y ahora no sabía qué hacer.

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Comments

Diana Quintero

Diana Quintero

Flyn se enamoro de Elena 🥰😍💖❤💞💕

2023-07-20

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