2. El joven pálido (2)

_ Flynn, ella es Elena, tu nueva enfermera. ¿No piensas saludar? _ Dijo la señora Rosa Roble.

Flynn no respondió.

_ Por favor, se amable con la señorita.

Flynn volvió a ignorar a su madre.

Desde que llegaron a la habitación, Flynn no dejó de mirar hacia la ventana. Lo único que hacía era jugar con un bolígrafo que tenía dando vueltas entre sus dedos.

_ Hijo, ya tenemos que irnos, ¿no piensas despedirte? _ Dijo el señor Roberto Roble con un semblante triste. _ Volveremos en una semana.

La madre miró triste a su hijo y luego a su esposo. Ambos sabían que ya era hora de partir.

La señora Rosa Roble le dio una última indicación a Elena sobre los medicamentos de Flynn antes de acercarse a su hijo para darle un beso en su cabello. El señor Roberto, antes de irse, arrebató bruscamente el bolígrafo que Flynn tenía en su mano.

_ Ya te he advertido sobre tener estas cosas puntiagudas. No hagas que nos preocupemos. _ Dijo el señor Roble y luego salió de la habitación junto con su esposa Rosa y Elena.

Elena se sorprendió un poco por lo brusco que fue el señor Roberto con Flynn. Luego miró el semblante de Roberto y se notaba un poco nervioso.

A veces Flynn raya las paredes. _ Dijo el señor Roberto intentando hacer una sonrisa despreocupada.

Cuando cerró la puerta de la habitación de Flynn, le dio una última indicación a Elena.

_ Si tienes alguna duda o si necesitas ayuda con algo, puedes hablar con la sirvienta Ana. Los guardias de seguridad estarán siempre cerca de la entrada, por si necesitas "más ayuda". Eso es todo, nos vemos en una semana.

Elena pensó que los guardias en la puerta de la entrada de la mansión eran por protección de intrusos, ya que era una familia muy adinerada, pero era raro que estos guardias no estuvieran junto a los otros guardias que estaban vigilando el perímetro del terreno de la propiedad, estos solo estaban afuera de la puerta principal. Además, ¿para qué necesitaría la ayuda de los guardias?

Antes de que el señor y la señora Roble se marcharan para ir a un viaje de negocios en Francia, le hicieron firmar a Elena un documento de confidencialidad, por el cual no podría revelar nada de lo que ocurriese en esta casa, tampoco podía traer ningún aparato que grabara video o audio. Elena volvió a la habitación de Flynn. Cuando llegó lo encontró en la misma posición.

_ Hola Flynn, yo soy Elena, a partir de ahora te voy a cuidar.

Flynn la ignoró.

_ Todavía es muy temprano, voy a traer tu desayuno.

Elena le trajo una bandeja con alimentos nutritivos a Flynn.

_ Mira qué delicioso se ve todo esto. Apuesto a que tienes mucha hambre. _ Dijo Elena mientras acercaba la bandeja hacia Flynn.

De un solo golpe, Flynn tiró la bandeja al suelo, lo cual asustó mucho a Elena. Ella llamó a la sirvienta para que le ayudara a limpiar, luego volvió con otra bandeja de alimentos.

_ Flynn esta vez no seas tan rudo, ¿sí?

Flynn volvió a ignorarla.

A Elena no le dijeron cuál era la enfermedad de Flynn, solo le dieron una lista de medicamentos y los horarios a los que él debía tomarlos, era todo muy secreto.

_ Flynn, debes comer algo, estás muy delgado. O acaso, ¿estás a dieta? ¿Fuiste obeso antes y no quieres volver a subir de peso?

Flynn volvió a ignorarla.

_ Ya sé, te leeré un cuento. Los tres cerditos siempre están de moda, seguro que los conoces. Había una vez tres hermanos cerditos [...] y el lobo dijo, ¡soplaré y soplaré, y tu casa derribaré!, ¡muajaja!...

_ ¡Basta!, odio los cuentos y más aún ese. _ Interrumpió Flynn enojado y harto de escuchar la historia.

_ Al parecer si puedes hablar.

_ No me trates como a un idiota con déficit mental. Por supuesto que puedo hablar y no necesito cuentos estúpidos.

_ Perdón Flynn, esa no era mi intención. _ Dijo Elena un poco avergonzada. _ Pero, qué bueno que por fin decidiste hablar, ya me había cansado de hablarle a tu espalda.

_ …

_ ¿Qué tal si volvemos a empezar? Hola, Flynn, me llamo Elena, un gusto conocerte.

_ …

_ Ahora, preséntate tú.

_…

_ ¿Flynn?

Flynn solo siguió ignorando a Elena una y otra vez, hasta que Elena se enojó. Este niño mimado no le respondió adecuadamente ni la miró desde que llegó.

Elena pensó que no debía decepcionar a los señores Roble, ya que su madre Vanessa les había dicho que era una enfermera muy paciente, sin embargo, eso era mentira. Rápidamente, Elena se paró delante de Flynn para obligarlo a verla, sin embargo, él la esquivó, otra vez Elena se paró delante de él, pero Flynn era más rápido girando su silla y su cuello. Elena no se rindió, incluso se tropezó y cayó tratando de perseguir a Flynn, hasta que decidió atraparlo. Elena sujetó fuertemente la silla de Flynn desde el frente, dejándose plantada delante de él sin darle oportunidad a que mire hacia otro lado. Flynn se sorprendió mucho, pues no esperaba tener la cara de un extraño tan cerca de la suya. Mientras la miraba fijamente, su corazón empezó a agitarse, era la primera vez en mucho tiempo que tenía a una mujer de casi su misma edad delante de él.

_ ¡Flynn! _ Gritó Elena muy agitada mientras sujetaba fuertemente la silla de ruedas. _ ¡Ya basta! Quédate quieto, me llamo Elena, mucho gusto. Ahora preséntate, es tu turno.

_…

_ ¡Flynn, por favor!

No es que Flynn no quisiera hablar, es solo que no sabía qué decir, pues estaba muy nervioso y asustado en esta situación.

_ Me, me llamo Flynn. _ Respondió Flynn un tanto nervioso.

_ Ahaha, por fin. _ Celebró Elena mientras trataba de recuperar el aliento.

_ Estúpida. _ Murmuró Flynn.

Elena lo escuchó claramente, pero solo le dio gracia, pues ella había ganado ante el niño mimado. Luego soltó la silla de Flynn, inmediatamente, él volvió a su antigua posición de mirar hacia la ventana, pero esta vez estaba más tenso y con los cachetes ruborizados, pues no esperaba que su nueva enfermera fuera tan joven y bonita. Los anteriores enfermeros y enfermeras eran mayores y muy serios con su trabajo, al ser los mejores del país y con buenas recomendaciones no tenían tiempo que perder con un paciente que no los aceptaba.

_ Oye Flynn, ¿qué tal si comes algo?

_ …

Flynn volvió a ignorarla. Elena ya no sabía qué hacer, así que esta vez decidió dejar de hablarle y solo se limitó a acompañarlo en silencio. Unos minutos después, Flynn empieza a moverse hasta la puerta de su dormitorio.

_ Flynn, ¿a dónde vas?

Flynn no le contesta, solo sale de la habitación y se dirige hacia las escaleras que dan al primer piso. Él no puede bajar escaleras, pero se queda mirando los peldaños muy fijamente. Su corazón empieza a latir fuertemente mientras empieza a aferrarse a su silla, luego avanza poco a poco hasta que está en el borde de las escaleras y su corazón late más fuerte mientras una pequeña sonrisa empieza a formarse en su boca.

De repente, Elena sujeta la silla de Flynn por atrás.

_ ¿Estás recordando cuando antes podías bajar escaleras? _ Preguntó Elena. _ Una vez me enyesaron la pierna, también miraba las escaleras cuando extrañaba caminar, pero si estás muy cerca, puedes caerte. ¿Acaso quieres bajar?

Inmediatamente, Elena puso la silla en un lugar alejado de las escaleras y procedió a tomar a Flynn de su cintura.

_ ¡¿Qué haces, estúpida?! ¡Suéltame! _ Gritó Flynn nervioso mientras alejaba a Elena con sus manos.

_ Te voy a cargar para llevarte abajo. ¿No querías bajar?

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Comments

Diana Quintero

Diana Quintero

Elena no se dará por vencida y Flyn terminara aceptandola 😉😉😉

2023-07-20

1

Ashanti Shangai

Ashanti Shangai

Me encanta. !! 😃

2023-06-20

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