Eran las seis de la mañana. Flynn estaba en el jardín de su casa paseando solo. Nadie empujaba su silla más que él. Sus padres le habían dado mayor libertad de movimiento dentro de la mansión para que no entrara en depresión. Solo había algunos guardias que lo vigilaban, atentos desde lejos en caso de que necesitara ayuda.
Fue en un momento en el que estaba observando algunas flores que reconoció una silueta familiar entrando por el camino principal del jardín. Era Elena acompañada de un guardia que la estaba escoltando hasta la entrada de la mansión. Ella también se percató de la presencia de Flynn en el jardín, así que lo observó por varios segundos antes de entrar.
De inmediato, Flynn se apresuró a regresar, pues estaba muy sorprendido. Nadie le había avisado que Elena volvería. Él tenía el presentimiento de que su madre había hecho algo para que este encuentro se diera. Tal vez ella había hablado con Elena y la había convencido de volver a trabajar para ellos, pero con más beneficios.
Al llegar hasta la sala de visitas de la mansión encontró a Elena sentada en un sillón. Todavía no se había percatado de la presencia de Flynn. Ella se veía muy pensativa, pero seguía teniendo esa mirada de firmeza que lo cautivaba. Flynn no sabía cómo acercarse a ella, pues ya había pasado más de un mes desde la última vez que se habían visto, además, prácticamente él había sido quien la había echado de la mansión y ahora se sentía como una basura.
Detrás de él aparecieron sus padres.
_ Flynn, ¿qué esperas, hijo? Entra que debemos hablar. _ Dijo el señor Roberto Roble.
Cuando Elena escuchó esto, rápidamente su mirada enfocó a Flynn. Ambos cruzaron miradas por un segundo antes de apartarlas, pues ambos tenían sus propios motivos para sentirse avergonzados.
Los señores Roble se sentaron.
_ Antes que nada, quiero que sepas que tienes nuestro apoyo moral Elena. Estamos muy pendientes del estado de tu hermano. _ Dijo Roberto Roble con mucha sinceridad y preocupación en su mirada.
_ Se los agradezco infinitamente, señor y señora Roble. _ Dijo Elena.
Roberto Roble se sentía muy incómodo con esta situación. Su esposa, la señora Rosa, le había contado lo sucedido con el hermano de Elena y también sobre la descarada propuesta que le hizo. Para ellos no era nada difícil ayudarlos económicamente como una buena acción, pues tenían demasiado dinero y Elena había ayudado mucho a su hijo, entonces, ¿por qué forzarla a casarse con Flynn como forma de pago?
El señor Roberto entendió los motivos ocultos de su esposa, pues la conocía demasiado bien como para darse cuenta de cuál era su objetivo final con esta propuesta. Aun así, no le gustaba nada la posición a la que estaban sometiendo a Elena, pues ella se encontraba en un momento de desesperación y debilidad. Esto era prácticamente un abuso de poder, lo cual iba en contra de todos sus valores y principios.
Por otro lado, Flynn no entendía de lo que estaban hablando. ¿Le había pasado algo malo a Gabriel? El niño que conoció hace un tiempo en el departamento de Elena.
_ Querida, ya que has venido hasta aquí, supongo que aceptas nuestra propuesta. _ Dijo la señora Rosa.
¿Propuesta? Pensó Flynn. ¿Elena volvería a trabajar como su enfermera?
_ Eso es correcto. _ Dijo Elena, mientas miraba a Flynn de vez en cuando. _ Lo haré.
_ ¡Oh! No sabes lo mucho que me alegra escuchar que digas eso. _ Dijo la señora Rosa mientras se levantaba para tomar de las manos a Elena. _ Ahora que has aceptado, procederemos de inmediato con el transporte de tu hermano hacia Corea. Ya me encargué de hacer todos los papeleos y documentaciones por anticipado, así que lo único que queda es ir deprisa hacia el hospital para empezar a movilizar a Gabriel.
_ Muchas gracias… _ Dijo Elena muy preocupada, pues cada minuto que pasaba era crucial.
Elena y el señor Roble también se levantaron de sus asientos. Ahora todos enfocaban sus miradas en Flynn, quien estaba en su silla sin comprender mucho. ¿El hermano de Elena estaba gravemente herido? ¿Es por eso que aceptó volver?
La señora Rosa hizo una llamada por teléfono.
_ Sí, procede de inmediato y hazlo bien. Recuerda que es un niño en estado crítico. También encárgate de que su madre se sienta cómoda y tranquila durante todo el viaje. Usen nuestro avión privado más rápido del hangar para llevarlos. _ Dijo la señora Rosa antes de colgar. _ Está hecho Elena, ahora tu hermano podrá salvarse. ¿No estás contenta? En unos minutos te llevaremos con tu familia para que puedas despedirte.
_ Muchas gracias, por supuesto que estoy muy feliz, es solo que no puedo dejar de sentirme preocupada por mi hermano. _ Dijo Elena.
_ Es entendible. _ Dijo Rosa. _ Ahora pasaremos a decir lo más importante, pues Flynn aún no lo sabe.
Elena se sorprendió, pues no sabía que Flynn recién se iba a enterar. Ella creía que parte de la propuesta había venido como petición directa de Flynn, pero ahora sabía que estaba equivocada.
_ Flynn, hijo mío, te hemos comprometido con Elena. _ Dijo Roberto sin más demora, pues quería terminar con esta situación de una vez por todas e irse para no seguir sintiéndose mal por la desesperada y triste Elena.
Flynn se quedó perplejo, pues esto parecía más una broma que otra cosa.
_ Hemos llegado a un acuerdo en el que ustedes llegarán a casarse pronto. _ Dijo Roberto Roble con la mirada seria.
_ Aún no tenemos una fecha lista, pero suponemos que primero debemos despejarnos de varias actividades de la empresa para organizar una boda libre de trabajo y sin preocupaciones. _ Dijo Rosa Roble.
Cada palabra que decían sus padres era más información que Flynn debía procesar, pues la noticia le cayó como un relámpago y aún no creía que fuera verdad. Si bien es cierto que siempre deseó tener a Elena a su lado, no esperaba que fuera de esta manera tan agresiva. Elena se veía obligada a casarse con él solo para poder pagar un tratamiento para su hermano. No había nada de emocionante o alegre en todo esto. Probablemente, ella podría odiarlo para siempre.
Flynn miró hacia su madre en busca de respuestas, pero ella lo evitaba. Esto no era lo que él quería, al menos no de esta manera, pues siempre se imaginó entrando en confianza con Elena poco a poco y llegando a ganarse su cariño para lograr volverse tan cercano como creía que era ella con Alfonso.
Elena no dejaba de mirar a Flynn. Ella pudo notar que en su mirada había angustia mientras miraba hacia su madre. Parecía un niño que estaba siendo castigado por sus padres y que rogaba por piedad. Tal vez para él todo esto era muy injusto, pero ya no había vuelta atrás si es que quería salvar a su hermano, así que en este momento poco le importaba la opinión de Flynn.
_ Madre, ¿qué es todo esto? _ Preguntó muy dolido Flynn, pues sentía que su madre lo había vuelto a traicionar después de mucho tiempo.
Su madre no contestó ni lo miró. En su lugar, alguien más habló en la habitación.
_ Lo siento mucho Flynn. _ Dijo Elena con la mirada llena de compasión por Flynn. _ No era mi intención atarte a mí, y menos de una manera tan injusta para ti, pero esto es algo que necesito con mucha urgencia, así que no pienso retroceder.
En ese momento, las palabras firmes de Elena diciendo que no estaba dispuesta a renunciar a él lo asustaron. La mirada fría de Elena, observándolo mientras daba a entender que se casaría, aunque él no quiera, hizo que su corazón empezara a latir con mucha intensidad. ¿Qué era este sentimiento de sumisión que sentía hacia ella? Era como si en parte estuviera disfrutando de este castigo. Flynn sabía que estaría pegado como una plaga a la vida de Elena y eso lo hacía sentirse como una basura, sin embargo, el hecho de sentirse obligado a hacerlo por la misma Elena le provocaba un calor intenso en su pecho. Era un sentimiento nuevo e inexplicable. Quizá esto es lo que siempre había querido, estar atado a ella sin el sentimiento de culpa.
_ Ya no pienses en eso Elena, Flynn no puede negarse. _ Dijo Rosa mientras seguía ignorando a su hijo. _ Pero ahora que sabes que él no estaba consciente de todo esto, ¿aún aceptas la propuesta, o estás empezando a arrepentirte?
_ Por su puesto que no. _ Dijo Elena.
Antes de decir lo siguiente, por unos segundos más, ella observó a Flynn, quien estaba sentado y pálido en su silla. Él la observaba con mirada apenada y a la vez un poco triste.
_ Acepto casarme con su hijo, señor y señora Roble. No tengo ninguna duda en eso y estoy dispuesta a aceptar todos los términos y condiciones del contrato que le mencionó a mi madre. _ Dijo Elena llena de firmeza, pues sabía lo que todo esto implicaba.
Su madre, Vanessa, le mencionó todo lo que le propuso la señora Rosa Roble la noche anterior en el hospital. Según lo que había entendido, esta era una propuesta que cambiaría su vida para siempre, pues después de aceptar ya no volvería a tener una vida normal como antes. Era como entregar su vida como forma de pago sin la posibilidad de arrepentirse y cancelarlo en el futuro. Prácticamente, esta era la propuesta de su vida.
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Comments
Neggia Maria Cordero
Esa sra es mala de verdad nl quiere a su hijo vieja bruja
2024-02-18
1
Alexandra Ortiz Posada
la verdadera sicópata es la señora Rosa
2024-01-21
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Alicia Sot
bueno nonactuo de la mejor manera la sra Rosa pero si la salvo del dr alfonso ese si tenia malas intrnciones..lo triste es q tubo q pagar las consecuencias el hermano..esa parte fué muy cruel..
2023-09-05
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