10. La enfermedad que infecta el alma (3)

Elena continuó paseando a Flynn. A pesar de sentir su pantorrilla adolorida, continuó tratando de ocultar su incomodidad.

El recuerdo de Flynn atacándola siempre estaba presente, sus ojos fríos y despiadados con los que la vio mientras la embestía le recordaban a aquella persona que había visto en sus últimas pesadillas. ¿Y si nunca fueron pesadillas?

En ese momento, una pelota llegó rodando hasta el pie de Elena. Ella luego divisó a un grupo de niños pequeños en el césped que le decían que, por favor, la devolviera.

_ Voy a darles su pelota. _ Dijo Elena.

_ Está bien, yo esperaré aquí. _ Dijo Flynn.

Flynn observó como Elena se alejaba.

Luego de entregar la pelota a los niños, Elena estaba a punto de regresar, pero alguien la detuvo tomándola de la mano. Elena volteó sorprendida para encontrar que un hombre alto y de buen aspecto le estaba sonriendo.

_ Elena, qué gusto poder encontrarte. _ Dijo aquel hombre.

De inmediato, Elena reconoció a esta carismática persona.

_ Doctor Alfonso… _ Dijo Elena sorprendida. _ Creí que estaba de viaje.

_ Así era, pero ya regresé. Me sorprendí cuando escuché que habías renunciado. ¿Qué es lo que estás haciendo ahora? _ Dijo Alfonso.

_ Pues, he conseguido un trabajo como enfermera personal.

_ Oh, y ¿a quién estás cuidando? ¿Un anciano? ¿O un niño tal vez?

_ Pues, en realidad yo…

Elena interrumpió lo que estaba a punto de decir cuando sintió que alguien empezó a tirar de su blusa desde atrás. Al girar, se encontró con que Flynn se había acercado hasta ella.

_ ¡Flynn! Lo siento, no quise dejarte ahí, es solo que me encontré con esta persona, un antiguo compañero de mi anterior trabajo en el hospital. _ Dijo Elena al ver a Flynn con una expresión de fastidio.

_ Por favor, Elena, no seas tímida, puedes decir con total confianza que éramos amigos. Ahora que no trabajas en el hospital, ya no es necesario que me trates con tanto respeto. _ Dijo Alfonso con una amplia y carismática sonrisa.

_ Bueno…

_ No me digas que él es el paciente que estás cuidando. _ Dijo Alfonso mientras se inclinaba un poco para acercarse al nivel de la silla de Flynn. _ Hola jovencito, yo soy Alfonso, puedes decirme "tío Alfonso" si quieres.

Alfonso puso su mano sobre la cabeza de Flynn y empezó a revolotear su cabello como a un niño. Inmediatamente, Elena quiso detenerlo, pero Flynn fue más rápido y apartó la mano de esta enorme persona con un solo golpe.

_ Ja, ja, ja, pareces un adolescente muy rebelde. _ Dijo Alfonso mientras se burlaba de la actitud de Flynn.

_ Doctor Alfonso… _ Dijo Elena.

_ Por favor Elena, ya te dije que puedes hablarme con más confianza, ¿qué es eso de "doctor"? Solo dime Alfonso, o si quieres dime Alfo. _ Interrumpió Alfonso.

_ Alfonso, Flynn no es un niño, él tiene 21 años y pronto va a cumplir 22. _ Explicó Elena.

_ ¡Oh! ¿De verdad? Pues no parecía. Este muchacho parece tener demasiado colágeno, ¿no lo crees Elena? _ Alfonso no se disculpó, solo siguió burlándose mientras veía como Flynn lo miraba con ojos fríos. _ ¿Qué sucede jovencito? Solo era una broma, recuerda que Elena y yo somos mucho más mayores que tú y nuestro humor es distinto al tuyo.

_ ¡Oiga! No diga eso, yo solo tengo 25 años. No me ponga en su saco de 30 años. _ Exclamó Elena.

_ Descuida Elenita, tú te ves joven. De hecho, no sé cómo haces para siempre verte joven y bonita, ja, ja, ja. _ Dijo Alfonso.

Para este punto, Flynn ya no soportaba seguir viendo la cara de este sujeto nuevo que había aparecido como un intruso. No le gustaba que le hablara a Elena con tanta confianza y que ambos estuvieran sonriendo juntos. Flynn se sujetaba a su silla con mucha fuerza, sus puños temblaban, quería que a Alfonso le cayera un árbol encima y que Elena dejara de sonreír.

Flynn no sabía que Elena sonreía por incomodidad y que solo quería que Alfonso terminara la conversación, pero parece que eso no iba a pasar.

_ Oye, Elena, ¿Qué le pasa a tu paciente? Tiene un comportamiento muy raro. No me digas que tiene una enfermedad muy especial. ¿Es así, amiguito? ¿Por qué no hablas? ¿Acaso no puedes entenderme? _ Preguntó Alonso mientras se ponía de cuclillas para estar a la altura de Flynn.

Flynn solo podía observar con odio a este enorme, pero inferior ser humano. Para Flynn, Alfonso era un gorila estúpido, así que no merecía que le dirigiera la palabra.

_ Alfonso, ha sido una buena charla y me dio gusto volver a verlo, pero ya nos tenemos que ir. _ Interrumpió Elena.

_ Espera Elena, casi olvido decirte lo más importante. De hecho, te estuve buscando desde que volví de mi viaje, pero en el hospital nadie sabía tu número de teléfono ni tu dirección, así que no podía encontrarte.

En realidad, en el hospital, todos los compañeros de Elena tuvieron compasión por ella, ya que, Alfonso siempre se le acercaba y la perseguía, así que nadie le ayudó a contactarla.

_ Quería proponerte algo, ¿podemos hablar de eso? _ Preguntó Alfonso.

_ Está bien, pero que sea rápido.

_ Lo será, pero quiero decírtelo en privado, ¿se puede?

Elena suspiró.

_ Flynn, voy a conversar un momento cerca de ese farol, en seguida vuelvo y te prometo que luego iremos a otros lugares que tú quieras. _ Dijo Elena antes de alejarse.

Flynn esperó paciente por tres largos minutos, mientras observaba de lejos como Elena conversaba con Alfonso. La curiosidad lo estaba matando, ¿qué es lo que un hombre podría proponerle a una hermosa mujer, que además era una amiga cercana, en un parque? Flynn estaba muy nervioso y quería interrumpir lo que sea que Alfonso le estuviera diciendo a su preciada Elena.

Ahora parecía que se estaban despidiendo. Flynn observó como Elena estaba haciendo un gesto de despedida, pero inmediatamente vio como Alfonso se acercó a ella para darle un inesperado beso en la mejilla. Al ver esta escena, Flynn se quedó paralizado. Pronto, Elena volvió con Flynn muy estupefacta.

_ Perdón por hacerte esperar, volvamos al auto. _ Dijo Elena mientras empujaba la silla de Flynn. _ Ahora iremos a los lugares que quieras.

Flynn estuvo en silencio en todo momento, incluso después de que lo subieran al auto.

_ Flynn, ¿te ocurre algo? Estás muy callado. _ Preguntó Elena.

Flynn no dijo nada.

_ ¿Estás enojado porque perdimos el tiempo? Pero solo fue un momento. El doctor Alfonso es muy conversador y no puedo dejarlo con la palabra en la boca, él fue mi superior en el hospital, espero que puedas comprenderme. _ Explicó Elena.

Era difícil saber qué era lo que pensaba Flynn cuando tenía esa actitud, más aún si volteaba su mirada hacia la ventana de auto para que Elena no lo viera.

Elena creía que este era un berrinche de Flynn, pero estaba equivocada. Él no estaba pensando en el tiempo que le quedaba para pasear por la ciudad, en realidad, por su mente pasaba un solo pensamiento, "odio a Alfonso".

El pecho de Flynn ardía y su corazón latía de emoción, pues en ese momento tenía un sentimiento inexplicable. Flynn creía que durante toda su vida había odiado a muchas personas, pero estaba equivocado, él no había experimentado el verdadero odio hasta que conoció a Alfonso. Para Flynn, el odio que sentía en este momento era el sentimiento más increíble después del sentimiento de amor que sentía por Elena. Era increíble el calor que sentía en su pecho cuando pensaba en odiar a Alfonso. Él se puso a pensar que las personas mentían cuando decían que el odio envenena el alma, pues él sentía que en realidad era una cura para la frustración.

Por otro lado, Elena estaba muy pensativa, pues no dejaba de recordar lo que Alfonso le había propuesto.

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Comments

Diana Quintero

Diana Quintero

Alfonso me dio muy mala espina 😠😠😠

2023-07-20

2

Ashanti Shangai

Ashanti Shangai

😵😵😵😱😱😰😰😨

2023-06-20

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