14. El cazador que acecha a su presa (2)

La señora rosa, estaba demasiado deprimida, pues su hijo se negaba a recibirla o a escucharla. Sin embargo, esta madre no se separó de la puerta de la habitación de su hijo, no se rindió hasta que, luego de una hora, Flynn tuvo piedad de su angustiada madre y le dejó entrar.

_ Flynn, por favor, ya no te ocultes más de mí. Solo no quiero que hagas alguna locura y que yo no esté cerca para impedirlo. Nunca me perdonaría si eso llegara a pasar. _ Dijo la señora Rosa mientras abrazaba a su hijo, quien tenía los ojos rojos y la mirada perdida.

_ Madre, me siento muy herido y ya no tengo ganas de seguir adelante. Sin ella ya no importa en donde yo esté, así que pueden llevarme a ese lugar…

_ No. No digas eso, hijo. Todo va a estar bien. _ Interrumpió la señora Rosa a Flynn. _ Ella seguro cambiará de opinión y volverá.

_ Yo sé que no lo hará. Ahora está bien y ya no tiene necesidad de un gran sueldo, así que puede trabajar en lo que quiera sin preocuparse por su familia. _ Dijo Flynn mientras no pudo evitar soltar unas lágrimas. _ Además, la persona que se la llevó es su amigo. Ella seguro estará más cómoda trabajando con él.

_ ¿Un amigo? ¿De quién hablas, Flynn? ¿Por qué dices que se la llevó?

Flynn le contó a su madre sobre Alfonso. Él estaba seguro de que fue Alfonso quien le ofreció esa nueva oferta de trabajo a Elena. Al escuchar eso, la señora Rosa se sintió molesta, pues este hombre era el responsable de la tristeza de su hijo.

_ No te preocupes más hijo, estoy segura de que todo mejorará. _ Dijo la señora Rosa con una mirada que demostraba certeza y seguridad.

Flynn conocía esa mirada, pues era la mirada que su madre siempre hizo cuando él tenía problemas. Desde niño aprendió que esa mirada significaba que se saldría con la suya, así que no podía estar más satisfecho.

Cuando la señora Rosa salió de la habitación de Flynn su mirada cambió, pues ahora pensaba en lo siguiente que haría para darle una lección a ese tal Alfonso, ese era su objetivo y por su mente pasaban un montón de posibles soluciones factibles, sin embargo, no había ninguna solución en la que Elena no terminara perjudicada. La señora Rosa pensó que estaba bien que Elena sufriera un poco por el daño que hizo, además luego podría salir beneficiada, ella y toda su familia.

Elena estaba en su casa, triste y cansada. Ella se vio obligada a contarle a su familia que había renunciado como enfermera de Flynn, pues la habían visto llegar con todas sus pertenencias. En realidad, pensaba decirlo después de una semana, pero no pensó que Flynn la terminaría echando como a un perro. Elena también les contó sobre la buena noticia de que ahora podría trabajar como asistente de médico cirujano, lo cual la beneficiaba mucho, pues no se le suelen dar estas oportunidades a todos los enfermeros, solo a los más destacados o con mayor carisma. Claramente, no dejaría escapar esta oportunidad, pues su meta era obtener la experiencia necesaria para llegar a ser enfermera quirúrgica. Lo malo era que fue Alfonso, quién le ofreció este trabajo de asistente. Él era un cirujano muy reconocido dentro y fuera del hospital, pero incomodaba mucho a Elena con sus coqueteos de señor mayor. Aunque solo se llevaban por cinco años, su forma de ser no le agradaba.

_ Elena, ¿entonces ya no vas a volver a ver al joven guapo hijo del señor Roberto? _ Preguntó la mamá de Elena, Vanessa.

_ Eh… Por ahora no creo que sea posible porque voy a estar muy ocupada, pero nos prometimos que algún día nos podríamos encontrar. _ Mintió Elena.

_ Ya veo. Lo bueno es que al menos terminaron siendo amigos. _ Dijo Vanessa.

_ Sí, terminamos siendo amigos. _ Dijo Elena.

_ Elena, ahora que no vas a trabajar para la familia Roble, ¿ya no vamos a seguir comiendo hamburguesas y cosas ricas los domingos? _ Preguntó su hermano, Gabriel.

_ Hablas como si fuera a ganar una miseria trabajando con el doctor Alfonso. _ Dijo Elena un poco burlona. _ Por su puesto que sí. No nos va a faltar dinero, además tenemos ahorros, pero ya no podremos comprar cosas innecesarias, así que a partir de ahora, solo habrá un helado por persona los domingos, las gaseosas solo se compraran los fines de semana y deberemos cuidar la cantidad de papel higiénico que usemos en el baño. _ Anunció Elena.

Su familia siempre asentía a todo lo que decía Elena, pues desde muy joven era ella la encargada de tomar muchas de las decisiones importantes de la familia Campos. Con su padre desaparecido y su madre adicta a los juegos, su infancia había sido muy fugaz, pero eso no le impidió seguir siendo feliz y salir adelante.

Pasada una semana, Elena empezó a trabajar como asistente para Alfonso en el hospital de la ciudad. Los días pasaban rápido, Elena tenía mucho trabajo y casi siempre estaba ocupada. Cuando tenía tiempo libre, Alfonso no perdía la oportunidad de invitarla a almorzar, pero ella siempre se negaba con la excusa de que almorzaría con los demás enfermeros. Alfonso no se apresuraba, pues ahora que ella no estaba cuidando del enclenque de Flynn, no había de qué preocuparse.

Elena era muy atractiva, por lo que siempre había alguien intentando acercarse a ella, doctores, enfermeros, ejecutivos del hospital, incluso alguno que otro paciente, pero ella rechazó cualquier tipo de propuesta amorosa que recibió. Alfonso sabía que esto se debía a que ella no quería distracciones en el trabajo, es por eso que no se preocupaba de la competencia, sin embargo, ese pensamiento cambió cuando conoció a Flynn. Desde la primera vez que lo vio, sintió que ese sujeto no era normal, pues había un aire de depredador en su fría mirada y tenía un mal presentimiento. Tal vez él, con el tiempo, sería capaz de conquistar el corazón de Elena. Cuando Alfonso recordaba a Flynn observándolo, sentía escalofríos, pero ahora que Elena no volvería a trabajar para él, ya no había nada de que preocuparse.

Un día, cuando Alfonso salía del hospital, sintió que alguien lo seguía, sin embargo, cuando revisaba, nunca había nadie cerca. Los días siguientes volvió a sentir lo mismo y, en una ocasión, cuando estaba conduciendo en su auto, notó que un auto negro de lunas polarizadas lo perseguía. Rápidamente, logró perderlo entre el tráfico, pero esto lo mantuvo paranoico durante una semana. Alfonso ya no se sentía seguro, pues incluso en una ocasión, al salir de su casa, notó el mismo auto negro estacionado a la distancia, pero cuando intentó perseguirlo para averiguar quién era la persona que lo conducía, escapó. Alfonso denunció estos hechos a la policía, pero el caso siempre era desestimado, incluso la placa del auto negro no aparecía en ningún registro. Nadie lo ayudaba y su paranoia no hacía nada más que aumentar. Solo Elena lo escuchaba y lo comprendía, pero tampoco había mucho que ella pudiera hacer por él.

Una tarde, cuando Alfonso salía de su casa en su auto, el auto negro apareció rápidamente y se estacionó delante de él para impedirle el paso. Del auto negro bajaron tres hombres muy altos y de fornida apariencia. Alfonso intentó gritar para alertar a sus vecinos, pero antes de que pudiera hacer algo, uno de los hombres lo apuntó con un arma, lo cual significaba que debía mantenerse callado. Rápidamente, lo subieron al auto negro y uno de los hombres se encargó de guardar el auto de Alfonso en su casa.

Todo esto estaba siendo observado por una persona a lo lejos, la señora Rosa Roble. Ella estaba en otro auto a una buena distancia, mientras sostenía una conversación con alguien por celular.

_ Ya está hecho. _ Dijo la voz al otro lado de la llamada.

_ Muy bien. _ Dijo Rosa y luego colgó.

Después hizo una llamada a otra persona.

_ ¿Ya estás con ella? _ Preguntó la señora Rosa

_ Estoy observándola en este momento. Ella está de camino a su trabajo. ¿Quiere que me acerque ahora? _ Preguntó la voz.

_ Todavía no, debes hacerlo cuando termine su turno de trabajo, de esa forma accederá más fácilmente. _ Dijo la señora Rosa antes de terminar la llamada.

La persona al otro lado del teléfono era una señora de avanzada edad. Ella se mantenía vigilante mientras observaba a Vanessa ir a trabajar a la fábrica textil de Moda Roble.

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Comments

Diana Quintero

Diana Quintero

emocionante, si yo tuviera un hijo en esas condiciones, haría lo mismo para verlo feliz, suena egoísta, pero por un hijo se hace lo que sea, claro está sin golpes y sin violencia 😔😔😔😔

2023-07-20

0

María Ospino

María Ospino

esta buena

2023-04-28

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