Una tarde hace más de trece años, Sir Arthur se encontraba de excursión junto a diez discípulos. L idea era ir a un pueblo que quedaba cerca del río Lena, en el área metropolitana de la ciudad de Turín, que estaba lleno de víctimas de la violencia.
Su misión consistía en entrevistar al equipo médico enviado por el antiguo rey Carlos, de modo que pudieran analizar que cosas podían materializar para ayudar a los heridos.
Cuando salían de uno de los refugios, uno de los discípulos avistó algo extraño llegar a la orilla encima de un tronco de árbol. Los demás, hasta Sir Arthur, notaron su ausencia apenas esté comenzó a correr al río.
—¡Maestro!—gritó el discípulo una vez quitó varías algas que cubrían el cuerpo de una niña pequeña.
Todos, hasta el anciano mago, estaban sin palabras por el estado en que la niña estaba. Por su piel bronceada y sus labios resecos dedujeron que la pequeña había estado a la deriva por varios días hasta que la corriente la trajo al alejado pueblo.
De regreso en la torre mágica, ya que había ordenado a todos volver de manera urgente, colocaron a la niña dentro de una tina tiba llena de muchas hierbas medicinales.
Con el pasar de los días habían logrado estabilizarla, ya que presentaba un cuadro severo de deshidratación y varios hematomas que habían dejado casi irreconocible su rostro.
Cuando Claire había despertado, no recibía alimento alguno. Tampoco era capaz de hablar, lo único que hacía era toser sangre y con cada esfuerzo expulsaba particulas de vidrio.
Sir Arthur tembablaba de la ira, tenía la piel erizada del horror que había pasado la niña. ¡¿Qué clase de monstruo obligaría a un infante a comer vidrio?!
No solo la habían torturado con eso, también le habían amputado su pie y su brazo, dado latigazos, rapado su cabello y quemado con cigarrillos tanto su cuero cabelludo como parte de su cuerpo.
—¿Estas marcas qué son, maestro?—preguntó el mismo aprendíz que había encontrado a Claire.
—Son runas malditas...—respondió mientras observaba la pierna tatuada de la niña.
Había ordenado a todos sus discipulos buscar en la biblioteca todas los pergaminos que tuvieran runas parecidas a esas. Debían al menos desaparecer la maldición de su pierna, que era lo que más dolor le causaba.
Sin embargo, cada Intento fue en vano. Una noche, Claire había tenido una crisis tan fuerte que el frío estuvo por convertirle en un bloque de hielo. Era tan entrada la noche, que el siguiente encargado en la enfermería no parecía a revisarla sino hasta varias minutos después.
Se bajó temblando de la cama y comenzó a caminar sin rumbo por los largos pasillo de la enfermería hasta llegar al cuarto donde almacenaban el instrumental médico, para luego encontrar en uno de los cajones varias herramientas cortantes.
Pasó su mano por varias de ellas hasta tomar una que parecía una sierra. Se sentó en una esquina que era iluminada por la luz de la luna que se filtraba por una pequeña ventana para comenzar a cortarse su propia pierna.
—¿Cómo fue que la encontraron?—preguntó Henry dándole otro vaso de Whisky.
—Duramos varios minutos buscándola después de que se reportara su desaparición, luego de buscar en el almacén médico encontramos una escena aterradora—respondió volviendo a tomar de un sorbo todo el Whisky—Imaginese, general, encontrar a un niño al lado de su miembro desmembrado en un charco de sangre y llorando, sin ni siquiera poder pedir ayuda debido a que no podía hablar del todo.
Henry entrecerró sus ojos, un nudo se le formó en su garganta. No le había sido posible evitar pensar en su madre, podía sentir el agrio que de seguro sintió Sir Arthur cuando vio esa escena.
—La verdad es que, yo estaba contemplado esa posibilidad;sin embargo, hacer ese procedimiento con un proceso correcto—se masajeó la frente—lastimosamente aquello tampoco fue la solución.
Sir Arthur le explicó, que mientras intentaba socorrerla, había visto como la extremidad de Claire seguía unida al cuerpo de esta gracias a hilos mágicos, por lo que poco a poco ambas partes empezaron a unirse.
—Esa madrugada me di cuenta que la maldición hacía que hilos mágicos se unieran a sus nervios y a su corazón, haciendo que no solo sintiera verdadero dolor, sino que estuviera de por vida con su pierna maldita—colocó el vaso en la pequeña mesa a su lado—pero también encontré una forma de ayudarla o por lo menos devolverle un poco de lo que le arrebataron.
Durante meses, mientras Claire seguía en tratamiento para reponerse un poco y recuperar su voz, Sir Arthur intentaba replicar el mismo mecanismo mágico que había visto en la pierna de la niña. Duró mucho y fue cansado, pero logró hacer dos prótesis por primera vez.
—Las prótesis que hice, basándome en los hilos mágicos que vi, nos ayudaron a crear una conexión con los nervios, musculos, tendones, articulaciones del portador, de modo que se sintieran naturales—respondió suspirando con fuerza.
Habían encontrado no solo una forma de ayudar a Claire, también a las personas que perdieron partes de su cuerpo por la violencia. No serían igual que las naturales, pero si sentían más reales que otras prótesis hechas.
—Entiendo...—intentó hablar pero Sir Arthur lo detuvo.
—Pasó un tiempo para que pudiera hablar, cuando estuvo lista intenté preguntarle su nombre. Lo único que me dijo fue que no recordaba nada. Allí me di cuenta que la niña no tenía nada en esta vida—se levantó para estirarse un poco—como estaba buscando a un aprendiz que ocupara el último cupo que estaba dando, y al observar que ella también tenía una raíz mágica, la convencí de ser miembro de la Torre efímera.
Comprendiendo un poco más la historia de la maga, podía asociar muchas cosas de su comportamiento después de haberla conocido la noche en que ella le propuso matrimonio. Sobre todo ese deseo tan intenso que tenía ella de estar con el, con el fin a aliviar su dolor aún si eso significaría ser un perro de guerra.
—General, entiendo el trato de ambos. No me interpondré en sus temas, sé de ante mano que en cualquier momento podemos perder la guerra con Azuri—se giró para observar directo a Henry—como compañera de trabajo y de vida, ella es la mejor de las compañías, pero no quiero que Claire sufra más de lo que ya está sufriendo. Por eso le preguntaré, ¿Qué sientes por ella?
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Comments
Sonia de la Torre
En serio????? Que podría hacer siendo tan pequeña para todo eso? 😭
2023-09-16
5
Jesica Bonilla
será el su cura...
2023-05-04
5
Alma Delia Morales
Que malditos los que la lastimaron asi
2023-04-26
1