Todos los empleados nocturnos estaban expectantes ante la llegada de su patrón, no sabían cuando, solo sabían que debían esperarlo en cualquier momento.
Mientras varios mayordomos y algunos guardias se encontraban en la puerta, la mitad de los empleados estaban ayudando a la otra mitad a intentar controlar el estado de la nueva patrona.
Claire se encontraba aún inconsciente en la enorme cama del general, arropada con todas las mantas gruesas que pudieron encontrar. Ni con el calor de la chimenea lograban aumentar la temperatura de la maga, quién no solo sufría por un caso grave de hipotermia, sino que todo su cuerpo comenzaba a mostrar signos de congelamiento. La mitad de este comenzaba a mostrar escarcha, que sumada a la fuerte fiebre que tenía, Israel se sorprendía de que la chica no hubiera muerto.
—¿Joaco, qué haremos?—preguntó Julieta muy preocupada—jamás he visto un caso donde una persona tenga hipotermia con fiebre incluida.
—¿El mensajero está listo? debemos avisarle a nuestro señor...—no pudo terminar de hablar cuando un fuerte golpe en la puerta lo hizo saltar del susto—¿Niño Henry?
—Todos, salgan—ordenó el general a las tres personas dentro de su habitación.
Luego de que las personas que tenían su mayor confianza en su hogar salieran, bastante conmocionados por la llegada abrupta del general, este cerró con seguro la puerta.
—Pero que calor—dijo mientras se quitaba algunas de sus ropas debido a la alta temperatura que había en su interior—¿Pero cómo es posible?
En su cama estaba la razón por la que su recámara parecía un horno, ya que arropada bajo varios metros de tela gruesa, se encontraba la que hace poco se había convertido en su esposa y la cual tenía un semblante casi de muerto.
No entendía como la situación de Claire había empeorado, si le habia transmitido mucha más de esa calidez extraña en su interior. De hecho, casi perdía la noción del tiempo cuando la volvió a besar la última vez, debido a que sentía que el beso había durado mucho más.
Comenzó a sacarle las mantas hasta quedar solo con la pijama gruesa que Julieta le había puesto, pijama que también estaba empezando a congelarse. No sabía que era más preocupante, si la hipotermia o la fiebre, pero debía intentar algo o de lo contrario la chica no pasaría de la noche.
Quitándose absolutamente todo, hasta su ropa interior, quedándose solo con un bóxer, se acercó al otro lado de la cama hasta quedar justo al lado de la maga. Colocó ambos brazos alrededor de su rostro, para poder apoyarse mejor, y la volvió a besar pero esta tercera vez de manera más apasionante.
Aunque le costaba admitirlo, no quería que ella muriera. Deseaba protegerla, no quería que se separase de esa manera tan violenta del mundo de los vivos. Por eso el beso fue más largo y profundo que los dos anteriores.
Sus labios se movían de acuerdo a la intensidad con la que la calidez de su alma, ingresaba al cuerpo de Claire. A medida que pasaba los segundos, la calidez aumentó de manera tan drástica que el beso empezó a convertirse en el beso apasionado de un esposo enamorado.
Cuando Henry se separó de su esposa, un hilo de saliva lo siguió de la boca de esta. Colocó su rostro en el cuello de la chica durmiente, haciendo que la piel de ella sintiera el aliento caliente del general.
Era la primera vez desde su juventud, inclusive en su edad como adulto maduro, que un beso lo dejaba con el corazón tan acelerado. Ni siquiera con las prostitutas de los burdeles se había sentido de esa forma tan extraña, aunque la sensación era nueva para el, le gustaba como ese tercer beso le había hecho sentir.
El brillo misterioso que brotaba de su alma no solo había cubierto el cuerpo de la maga, también el cuerpo del general, haciendo que pareciera que ambos tuvieran un aura muy notoria. Temblando un poco debido a la intensidad que había pasado, acercó la manta más gruesa de todas para cubrirse tanto él como a Claire.
Tomó el cuerpo de la chica veinte años menor que el y entrelazó sus piernas con las de ella, de modo que pudiera abrazarla y que su cabeza quedara en su pecho. Podía sentir como el frío del congelamiento y el calor de la fiebre empezaban a ceder poco a poco, debido a la fuerza de la calidez de su alma. Debido a que esta seguía transmitiéndose gracias a su contacto físico, el aura en los cuerpos de ambos comenzó a aumentar.
Henry podía sentir muchas cosas, la mitad de ella estaban relacionadas al tacto con las protesis de la chica y con el malestar físico de ella; sin embargo, la otra mitad le hacía recordar al sentimiento que él tenía de niño, cuando sus padres le regalaban algo valioso que el intentaba proteger con locura.
Podía observar como el cuero cabelludo de la maga tenía también muchas cicatrices de quemaduras, lo que asoció directamente como la razón por la cual ella no tuviera cabello. La imagen solo hizo que el sentimiento que una vez tuvo de niño aumentara, provocando que la abrazara con mayor fuerza.
Jamás pensó que la primera noche durmiendo juntos, sería para evitar que ella muriera; sin embargo, se prometió a si mismo que la protegería de las manos de la muerte. Esto último lo hizo reir bastante, jamás pensó que tal pensamiento brotara de su subconsciente.
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Updated 55 Episodes
Comments
Marina Hinostroza
guao, inconscientemente el está empezando a amar a su esposa, y si llegase a consumar su matrimonio, sería mejor y toda ella cambiaría, estoy segura.
2023-10-25
3
Lorena Larios
me encanta la historia
2023-06-20
1
Rosa Palenzuela
Felicidades buenisima la historia. Gracias por escribirl y poder leerla.
2023-04-26
1