...Tres días después....
Los veinte grupos que habían sido escogidos el primer día del adiestramiento se encontraban formados en filas de dos en la isla con su uniforme completo y bien acomodado, saludando hacia todos los almirantes frente a ellos, eran las seis en punto de la mañana y habían sido levantados a las cuatro de la madrugada para hacerlos trotar por toda la isla juntos, contando y cantando en voz alta y sincronizada, al principio les había costado puesto que no estaban acostumbrados los unos a los otros, pero en pocos minutos agarraron el hilo y su sincronización fue perfecta, a las cinco en punto de la madrugada fueron mandados a ducharse y a colocarse su uniforme para desayunar en tiempo récord para que pudiesen estar allí donde los tenían en esos momentos.
Eijiro y sus compañeros pudieron notar rápidamente que había grupos con varios integrantes que al parecer habían sido devueltos a su casa, eran menos comparados a los primeros días, a ellos solamente les faltaba un integrante, pero no porque hubiera sido devuelto a su casa y por ello era que entre Eijiro y otro chico había un espacio que todos acordaron dejar para que aquel lugar representara al cenizo, porque él seguía con ellos en espíritu y el almirante a cargo de ellos no tuvo problemas con que lo hicieran de aquella manera.
—¡Todos ustedes, chicos y chicas, han pasado todo un mes probándose a sí mismos la fuerza y resistencia que tienen, algunos han destacado más de manera teórica que física, pero aun así han llegado hasta aquí y deberían estar orgullosos por eso! ¡Hemos perdido mucha gente en el camino, muchos de ellos han vuelto a sus casas y otro… Bueno, su grupo y su almirante a cargo sienten que el joven Bakugou no se ha ido, que sigue aquí con ellos y nosotros respetamos eso! —Exclamó el almirante en jefe Yaoyorozu a través de un micrófono hacia los jóvenes, decidiendo respetar la decisión del grupo quince y la memoria del joven alfa cenizo. —¡He de darles las buenas noticias y decirles que han pasado su adiestramiento con éxito, podrán llegar a sus casas siendo nuevas y mejores personas para la civilización, además del futuro que se viene para todos y cada uno de ustedes! ¡Cada almirante a cargo de su grupo será el que les entregará a cada uno el título de aprobación de su adiestramiento, podrán usarlo para entrar a la universidad naval, aquellos que ya hayan decidido ir y los demás pueden usarlo para buscar trabajo en alguna de las bases militares, pero tengan en cuenta que no saldrán del puesto de cabos por su falta de estudio!
Aquel grupo que el almirante en jefe había nombrado estaba consiente que no podrían conseguir un rango más alto a menos que tuvieran alguna carrera que no fuese la naval en sí, así que no se preocupaban demasiado, sabían a lo que se enfrentarían y estaban dispuestos a enfrentarse a dicho destino. En cambio primer grupo que ya estaba decidido a asistir a la universidad naval, no podían evitar sentirse emocionados por ya empezar sus estudios y poder llegar al cargo de almirantes en un futuro.
—¡Si todos tienen claras sus metas, les deseo mucha suerte y recuerden que siempre pueden volver por un adiestramiento de refuerzo! —Exclamó el mismo almirante en jefe, riéndose entre dientes al ver a todos los jóvenes negar al mismo tiempo con expresión horrorizada. —¡Eso es todo, pueden dar sus respetos, pasar a tomar su título y luego subir a empacar, salimos en diez minutos de vuelta a la ciudad! ¡Disfruten sus últimos momentos en la isla!
—¡Muchas gracias a todos por nuestro entrenamiento y por darnos todo el conocimiento posible durante las últimas cuatro semanas! ¡Esperamos verlos en un futuro, pero no volveremos aquí! —Exclamaron todos los grupos sin abandonar la posición de saludo hacia los mayores y con toda seriedad.
Los adultos terminaron riéndose por las palabras de los menores y asintieron dejándoselos pasar, cada almirante a cargo de un grupo comenzaron a pasar por entre su grupo para entregar el título y el almirante a cargo del grupo quince se detuvo más tiempo frente a Eijiro, entregándole un segundo título que tenía el nombre y el apellido del joven alfa cenizo, sabía que el chico se lo haría llegar a su familia una vez que salieran de allí y Eijiro no tardó en agradecer en alto antes de despedirse, yendo hacia el interior del barco para dirigirse hacia su habitación, sosteniendo con cuidado ambos títulos, mismos que no tardó en guardarlos en una carpeta con suma precaución mientras se ponía manos a la obra para empacar, pero antes de tomar siquiera una prenda, le hizo una video llamada a su novio, dejando el celular apoyado en el escritorio para tener las manos libres y ahora sí empacar todo.
^^^“—Eiji- ¿Eijiro ya saliste? ¡Estaremos llegando casi al mismo tiempo que tu barco! ¿Sales en cuánto?” Shouto fue interrumpido por completo por su hermano Touya quien no le importó en absoluto la mala mirada que le daba el menor por su interrupción.^^^
—Touya, estoy seguro que si las miradas mataran, te estaríamos velando también —Comentó Eijiro con burla, ya el tiempo de lágrimas para los hermanos había pasado y habían accedido a hacer bromas como esas sin problemas. —No, todavía no salgo, dentro de diez minutos el barco se pondrá en marcha hacia el puerto de donde salimos —Respondió con calma antes de ver hacia la cámara con una sonrisa pequeña. —¿Shou hablaste con Izuku para vernos en el puerto?
^^^“—Soy muy hermoso para morir.” Sentenció Touya con una sonrisa autosuficiente que borró cuando sintió que lo pateaban desde atrás y fuera de la habitación del menor, ni siquiera pudo quejarse cuando ya Shouto estaba interrumpiéndolo. “—¡Me llamaron a mí, metiche! ¡Fuera de aquí, Touya y ve a ver si el carro está listo o si la marrana puso!”^^^
Eijiro terminó riéndose por la discusión de los hermanos, pero más por la indignación que Touya estaba teniendo en esos momentos con la forma en la que su hermanito lo trataba, pero a Shouto no podría importarle menos y eso era lo que divertía al joven alfa pelinegro quien terminó carraspeando para llamar la atención de su novio y de esa manera dejara en paz a su cuñado.
^^^“—Lo siento Eiji, ese tarado es un metiche.” Gruñó Shouto con molestia mientras se iba a acomodar sobre su cama donde había estado durmiendo luego de que la cama de su alfa había perdido el aroma a café que tanto amaba. “—Con respecto a tu pregunta, sí, hable con Izuku y dijo que estaría allí junto a la mamá de Katsuki quien se ofreció a llevarlo al puerto, así que es posible que lleguen al mismo tiempo que nosotros.”^^^
—Perfecto, podré entregarle a la señora Bakugou de manera directa el título de su hijo, entonces —Comentó Eijiro en alto con un suspiro silencioso mientras seguía empacando todas sus cosas. —¿Natsuo también irá con ustedes, verdad?
A Eijiro se le había contado poco después de que Izuku y su familia se fuera, lo que Natsuo había descubierto en Izuku, aquello lo sorprendió bastante, pero aun así le había hecho un poco feliz porque eso significaría que el pecoso no se quedaría completamente solo y confiaba que Natsuo sería lo suficientemente maduro como para saber sobrellevar la situación, no como sucedería si en su lugar estuviese Touya, si hubiese sido el mayor, él mismo se encargaría de ahogarlo en la orilla del agua en el primer momento en el que dijese alguna metida de pata y por suerte no era el único pensando así puesto que el mismo Natsuo, Shouto y hasta el mismo Enji a quien también le contaron, estaban de acuerdo y dispuestos a hacer aquello mismo.
^^^“—Creo que sí, desde ayer en la noche ha tenido que cumplir turno en el hospital donde está haciendo sus pasantías, así que no sé si llegue a tiempo para ir con nosotros, aunque él dijo que trataría porque tenía que revisarte antes de decidir si podíamos venir directo a la casa o pasar primero por el hospital.” Respondió Shouto viendo el movimiento que su novio tenía al otro lado de la pantalla. “—¿Estás empacando, Eiji?”^^^
—Espero que sea lo que sea que me vaya a hacer, le indique que vayamos a la casa, quiero poder descansar en una cama más cómoda y con mi bonito en brazos —Comentó Eijiro cerrando por fin el zipper de la maleta de mano antes de sentarse frente al escritorio, asintiendo a su pregunta. —Eso hacía, pero ya terminé, igual durante el camino revisaré que no me falte nada al bajar, pero ahorita estoy seguro de que empaqué todo —Aseguró con una sonrisa más amplia.
Shouto terminó sonrojado de manera leve al escuchar la idea y no dudó en expresar que él también quería lo mismo, así que ambos esperaban que Natsuo encontrara todo en orden y con eso decidido, Eijiro animó a su novio para que le contara cómo le iba en sus clases de carrera, ya que el bicolor había comenzado el día anterior y le daba curiosidad saber cómo se estaba adaptando a sus materias, Shouto no tuvo problemas en contarle a su alfa aquello que le causaba curiosidad, le hacía feliz el hecho de que estuviese tan interesado por esos pequeños detalles, así que decidió empezar por el principio para que de esa manera el tiempo para el alfa se acortara un poco más.
...•••••...
...Una hora y media después....
El barco se encontraba llegando recién al puerto, todos los jóvenes estaban en las barandas con una sonrisa, saludando hacia sus familiares, felices de que no tendrían que volver a subirse a un barco por muy largo tiempo. En el momento en el que el barco se detuvo y la rampa fue bajada, poco a poco los jóvenes fueron abandonando el barco luego de despedirse de aquellos que fueron sus compañeros durante ese mes y Eijiro no tardó en dar su número en caso de que se reencontraran en un futuro, luego de tenerlos casi todos, tomó su mochila y se despidió de los almirantes antes de salir del barco hacia el lugar donde su novio esperaba junto a Izuku, en poco tiempo tuvo a ambos omegas abrazándolo y no tardó en corresponderles.
—¡Estás negro Kiri! —Bromeó Izuku a pesar de que quería soltarse a llorar, pero le había prometido al cuerpo de Katsuki y a su memoria el no seguir haciéndolo una vez que su cuerpo fuese cremado.
—Sí, la verdad es que soy un carbón en estos momentos —Respondió Eijiro siguiéndole la broma con una sonrisa amplia antes de ver hacia su novio, besando corto sus labios antes de escuchar a su cuñado quejarse y aquello le sacó una carcajada. —Yo también te extrañé, Natsuo.
—¡Sigues sin tener permiso de besar a mi hermanito! —Sentenció Natsuo separándolo de los dos omegas antes de quitarle la mochila y lanzársela a Toya. —Abre la boca.
Eijiro carcajeó por la exclamación ajena y vio hacia Shouto quien ya se encontraba pateando a su hermano por lo que le prohibía hacer con su novio, pero el mayor no tardó en ignorarlo por completo, instando al pelinegro a abrir la boca para hacer las pruebas necesarias y una vez que limpió con el hisopo toda su boca, dio un pinchazo en su brazo con una aguja mínima que le sacó una queja a Eijiro por el dolor, aunque Natsuo ni siquiera se disculpó por hacerle daño, estaba más pendiente de los resultados que la pequeña máquina en sus manos le diera los resultados que quería.
—¿Para qué es eso? —Cuestionó Izuku acercándose al peliblanco mayor con curiosidad, algo en el mayor lo atraía como un imán y al mismo tiempo lo hacía sentirse culpable porque su alfa no tenía mucho de haber dejado ese plano.
—Esta pequeña máquina te indica si la persona a la que se le ha tomado las muestras necesarias está o no sano, funciona parecido a las pruebas de embarazo, pero esta es más específica —Respondió Natsuo con tranquilidad, deteniendo a su animal para que no marcara al pecoso con sus feromonas, debía mantenerlo controlado. —Una rayita azul es negativo, dos rayitas amarillas es indicativo que está por enfermar, pero no es grave y tres rayitas rojas es positivo a gravedad.
—¿No es la máquina que mamá hizo? —Cuestionó Shouto con una ceja alzada y de brazos cruzados.
—Lo es —Confirmó Natsuo con un leve asentamiento de cabeza mientras veía la fascinación cruzar el rostro pecoso del joven omega a su lado y sonrió pequeño por ello.
Eijiro aprovechó que esos tres estaban distraídos para acercarse a Touya y sacar de su mochila la carpeta, el mayor ya sabía lo que haría, así que no lo detuvo cuando se acercó a la alfa ceniza, saludándola con total respeto tal como había hecho aquel día cuando la despidieron antes de abordar el helicóptero y una vez que la ceniza le asintió aceptando el saludo, él mismo sacó el título de Katsuki para entregárselo directamente.
—Esto le pertenece, señora Bakugou, por favor acéptelo —Pidió seriamente antes de fijar su mirada directamente hacia la alfa ceniza. —Su hijo estuvo presente con nosotros todos estos días y por lo tanto, también tuvo el derecho de obtener su título correspondiente.
—Gracias Eijiro, mi hijo te estaría muy agradecido por seguir manteniéndolo en tu memoria hasta lo último —Respondió Mitsuki con una suave sonrisa mientras sostenía el dichoso papel entre sus manos, sintiendo sus ojos picar por las lágrimas que se negaban a salir.
—Y su hijo seguirá en mi memoria hasta el día de mi muerte, señora —Aseguró Eijiro con completa seguridad antes de formar una venia. —Espero usted y su familia se cuide, nos estaremos viendo algún día, estoy seguro.
Mitsuki asintió levemente a las palabras del menor, estando completamente agradecida, se despidió del menor antes de volver a su auto, avisándole a Izuku que tenían que marcharse, así que el pecoso asintió levemente, comenzando a despedirse primero de Shouto y luego fue hacia Eijiro para abrazarlo, entregándole un papel con la dirección exacta donde habían puesto las cenizas de Katsuki.
—La tía Mitsuki consiguió un trabajo al otro lado de Musutafu y nos va a llevar con ella y el tío Masaru, así que no podremos vernos tan seguido, pero prometo venir a visitar cada que pueda —Contó con una sonrisa pequeña sobre sus labios. —No perderé contacto con ustedes, así que no debes preocuparte ¿está bien?
—Cuídate mucho Izuku, cualquier cosa siempre puedes llamar y te iremos a auxiliar sin importar la hora —Aseguró Eijiro con una sonrisa amplia antes de abrazarlo con fuerza, siendo correspondido sin problemas. —Más te vale que no, en el momento en el que te pierdas, te busco de los rizos —Prometió.
Izuku terminó riéndose mientras asentía, separándose para luego ver hacia los hermanos mayores de Shouto, haciendo una venia a modo de despedida antes de sacudir la diestra hacia la pareja, yéndose hacia el auto de la ceniza para abordarlo y marcharse de allí mientras Eijiro veía hacia el papel en su zurda, tenía que ir al cementerio a visitar no sólo a sus padres, sino también a Katsuki y a su suegro, pero sería para el día siguiente, en esos momentos solamente quería descansar con su novio en brazos, por ello fue que no tardó en tomar su mano para ir hacia el auto, subiendo a este junto a los dos mayores, contándoles lo que Izuku le había dicho.
—Tendré que dejar pasar este tiempo antes de acercármele como corresponde —Comentó Natsuo con un suspiro hondo, viendo hacia el frente.
—¿Serás nuestro chófer cuando lo vayamos a ver? ¿O cuando él venga de visita a la casa? —Cuestionó Eijiro con una sonrisa tranquila, confiaba que su cuñado no lastimaría a Izuku y sabía que de esa manera Katsuki no le jalaría los pies al dormir.
—Si no estoy ocupado, sí, puedo llevarlos y traerlos —Respondió Natsuo con calma mientras cerraba los ojos levemente. —Por cierto, saliste negativo a gravedad, solamente tienes insolación, pero eso ya nos lo esperábamos.
Eijiro asintió en silencio a ambas cosas, dejando la mejilla apoyada en el cabello de su novio, suspirando el aroma a galletas que éste tenía, se sentía completamente en paz al tenerlo así de cerca y estaba feliz de que no se le sería arrebatado por lo pronto. Ya tenía planeado todo, descansaría esa semana y la siguiente, para luego ingresar a la universidad naval, su suegro ya se había hecho cargo de ingresar todos sus papeles antes de caer en la camilla del hospital, por lo que no tenía que llevar nada más que el título del adiestramiento completo para iniciar con sus primeras clases, además de conocer su horario, esperaba que no fuera pesado ya que quería conseguir un trabajo, a pesar de que recibía mensualmente una mesada de los ahorros de sus padres, sabía que aquel dinero no iba a ser eterno, así que el empezar a trabajar le aseguraría a él, a su novio y a su futura familia una vida mejor.
El auto se detuvo frente a la gran casona veinte minutos después y sólo cuando el motor fue apagado fue que los cuatro chicos salieron del auto, siendo Touya el que llevaba la mochila de viaje del otro puesto que Natsuo le había explicado que no era adecuado que su piel tuviera algún otro peso que no fuera el de la ropa y sinceramente estaba de acuerdo, el menor tenía la piel como los camaleones cuando cambiaban de piel y ninguno entendía cómo era que no le dolía u ardía en absoluto, aunque creían que era porque ya se había acostumbrado luego de todo un mes estando de esa manera.
Ninguno le tomó más importancia por los momentos y entraron a la casa, caminando en dirección hacia el comedor donde las dos mujeres de la casa se encontraban moviendo todo, los tres hermanos sabían lo que estaban haciendo, pero Eijiro solamente se hacía la idea y ni siquiera tuvo tiempo de cuestionar nada puesto que ya se encontraban entrando al comedor que estaba decorado con una pancarta que le daba la bienvenida y sonrió amplio por ello, recordando vagamente las palabras que su suegro le había dicho en el vídeo que le había enviado el día de su muerte: “Aquella vez en mi auto no te lo dije directamente chico, pero te quiero pedir que no abandonen la casa, porque mi familia te va a necesitar de ahora en adelante, así que cuídalos por mí, Eijiro”, ahora estando allí frente a todos ellos, supo que definitivamente no podía abandonar la casa como tenía pensado hacer, porque todos se habían convertido en la familia que necesitaba y él debía ser el protector, aquel que los mantuviera juntos y a salvo.
—¿Eijiro, todo bien? ¿Por qué lloras? —Cuestionó Rei preocupándose al ver al menor desmoronarse por completo y se acercó a abrazarlo con suavidad.
—Todo bien, lo siento, las emociones me abordaron —Respondió Eijiro aguantándose las lágrimas, correspondiéndole el abrazo a su suegra mientras se limpiaba las lágrimas con la mano libre. —Gracias por la bienvenida.
Rei sonrió con tristeza sabiendo perfectamente lo que le había sucedido, pero aun así no dijo nada acerca de eso y simplemente se alejó aceptando la respuesta ajena antes de sonreír amplio y negar levemente a su agradecimiento.
—No tienes que agradecer, todos estamos contentos de tenerte en casa, aunque Shouto es el más contento de entre nosotros —Respondió con una pequeña risa acompañando sus palabras. —Ven, pasa, siéntate a que comas un poco.
—Yo también estoy feliz de haber vuelto —Concordó Eijiro con una sonrisa amplia, tomando la mano de su novio con tranquilidad, para dirigirse hacia la mesa. —Huele bien ¿qué es?
—Tu top cinco de comidas favoritas, Shouto y Fuyumi estuvieron desde temprano haciendo todo para que cuando llegaras no tuvieras que esperar demasiado —Respondió Rei bastante enternecida al ver al menor abordar a los dos nombrados en un abrazo.
—¡Gracias, gracias a ambos! ¡Huele exquisito! —Exclamó Eijiro bastante contento antes de acomodarse en una de las sillas con emoción. —Comencemos a comer, no se queden de pie que ya no van a crecer.
—¡Tú, mocoso! ¡No te atrevas a decirme que estoy enano! —Gruñó Touya indignado por las palabras ajenas y sintiéndose aún más indignado al escuchar a su madre reírse. —¡No te rías que tú también estás enana!
—Sí, pero yo no era la que le decía a tu papá que cuando creciera, quería ser incluso más alto que él para vencerlo en las luchas —Se burló Rei con total tranquilidad, todos habían acordado que hablarían del alfa como si siguiera presente para que de esa manera el dolor de su pérdida pasara más rápido, así que de vez en cuando soltaban cosas de esa manera. —Y mírate, quedaste más pequeño que él y nunca pudiste vencerlo.
—¡Nunca le dije nada de eso al anciano! —-Exclamó Touya con sus mejillas comenzando a colorearse por estar siendo exhibido por su madre.
El resto de los menores se echaron a reír al ver al mayor balbucear en contra de su madre para llevarle la contraria, aun a sabiendas que con la mujer no se podía ganar ni siquiera una discusión, incluso el mismo Eijiro había pasado antes una discusión con ella y no pudo hacerla ceder completamente, aunque el haberlo hecho por parte fue todo un logro para los cuatro hermanos que no se esperaban ver a su madre aceptar parte del trato. Luego de un par de minutos, Rei regañó a su primogénito para que se sentara a comer y dejara de balbucear como si fuera un adulto retrasado, aquel insulto Touya no lo tomó bien y en vez de sentarse a comer, salió del comedor y prontamente de la casa con un portazo, completamente molesto.
—Se pasó —Comentó Eijiro de manera distraída mientras revolvía el curry con el arroz, comiendo contento para tapar la preocupación por el mayor.
—No le dije nada que no fuera cierto —Inquirió Rei con total seriedad, comenzando a comer tranquilamente su parte de la comida.
—Sabe bien que no es cierto, como también sabe que hizo sentir mal a su hijo —Comentó Eijiro sin verla directamente, aunque estuviera enfrentándola con la verdad, no quería acobardarse por la mala mirada de la mujer. —Touya merece una disculpa.
—¿Y se la vas a dar tú, Eijiro? —Cuestionó Rei dejando caer la cuchara en el plato, tensando a los otros cuatro menores.
—No, lo va a hacer usted —Respondió Eijiro tratando de que su valentía no se tambaleara en absoluto. —Porque todos sabemos que a Touya siempre le ha importado más su opinión que la de su padre y aun así ya no tiene a éste último para comenzar a importarle la opinión que pueda tener.
Aquellas palabras fueron como un golpe para Rei quien apretó la zurda sobre su pantalón, viendo hacia Eijiro con total seriedad y sin decir nada más, se levantó de la mesa para retirarse hacia su laboratorio sin ver que los cuatro menores se encontraba botando el aire retenido que tenían al momento en el que vieron a la omega mayor levantarse, de hecho, Eijiro ya se encontraba preparándose mentalmente en caso de que le tocara recibir una cachetada de parte de la mayor, pero por suerte no sucedió y por ello podía seguir comiendo sin tanta tensión cerca.
Los tres hermanos realmente habían creído que tendrían que levantarse a rescatar a Eijiro de la molestia de su madre, aun si fue él mismo el que había terminado provocándola y a pesar de, estaban de acuerdo con las palabras que le había dado a su madre acerca de Touya, sabían que el mayor había quedado dolido por aquel comentario y de seguro se había ido a refugiar con sus compañeros de trabajo.
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Updated 34 Episodes
Comments
Yatovale
me dió penita Touya😢
2023-05-12
1
Yatovale
jajajajajajaja!!!!
2023-05-12
1