Capítulo 6

...Segunda semana....

Lunes. Definitivamente no era el día favorito de la semana de nadie, ni siquiera de Eijiro quien veía con una mueca el gran pizarrón principal que se encontraba afuera de la academia, los profesores ya habían comenzado a dar los temas para las pruebas finales que tendrían a casi final de mes y se dijo que realmente estaban llegando a mal momento, puesto que sabía que chocarían con su entrenamiento con su suegro y los ejercicios en el gimnasio, mismos que estaban dando muy buen resultado, su cuerpo estaba tomando la musculatura que un alfa debería tener y para sorpresa de Shouto, había crecido un par de centímetros en algún momento. Pero volviendo a su mala suerte, sólo tenía que hacerse la idea y prepararse para lo que tendría que afrontar, así que para evitar llegar mucho más perdido, decidió anotar los temas de las materias que ya estaban en el pizarrón y esperaba que fuesen cortas y fáciles.

—Se dice por los pasillos que estos temas solamente durarán tres días antes de ser cambiados —Comentó uno de los estudiantes del otro lado, haciendo que Eijiro le prestara atención de manera disimulada. —Los profesores estarán viendo y anotando los estudiantes que vean estos temas para hacer que sus exámenes sean diferentes a aquellos que no prestaron verdadera atención de estos temas en los tres días que los dejan.

—No creo que hagan eso, sería muy obvio ¿No crees? —Cuestionó la otra persona que estaba con el otro estudiante.

Eijiro asintió en silencio mientras estaba de acuerdo con la chica, era muy obvio el hecho de que los profesores hicieran eso y los rumores se corrieran justamente con esa información exacta, aun así no le tomó más importancia ya que tenía que seguir anotando todo, sintiendo su piel achinarse, sabiendo que su omega se estaba acercando en esos momentos y sonrió, volteando justo a tiempo al verlo a su lado.

—Hola bonito ¿Todo bien en tu clase de economía? —Cuestionó Eijiro sabiendo que de ahí venía su novio.

—Hola Eiji, todo bien, sólo nos estaban avisando que no tendríamos clases hoy —Respondió Shouto, observando el cuaderno de su alfa antes de ver hacia el pizarrón con una mueca. —¿Ya empezaron a dar los temas? Creí que empezarían para siguiente mes.

—¿Y eso? ¿Sucedió algo? —Cuestionó Eijiro de manera curiosa, terminando de anotar todos los temas con su respectiva materia antes de guardar el cuaderno. —Creo que están buscando prepararnos, ya anoté todo para que estudiemos juntos.

—La sensei tiene que asistir a una reunión, sólo eso —Respondió Shouto colgándose al brazo de su novio al verlo guardar todo y asintió levemente. —Empezaremos de a poco para que tengas tiempo con el resto de tu rutina —Avisó antes de ver hacia la salida. —¿Te trajiste las cosas del gimnasio, verdad? ¿Puedo ir hoy contigo?

Eijiro asintió levemente varias veces mientras salían de la academia, ya no había más clases, así que podría ir hacia el gimnasio de manera directa y sin pasar por la casa de sus suegros, accedió a que su novio fuera con él porque no creía que hubiera problemas con que estuviese allí, así que ambos caminaron con calma por las calles, tomados de la mano mientras hablaban de las clases, estudiaban juntos y veían las mismas materias, así que podían darse comentarios de las clases y explicarse cualquier cosa que el otro no haya entendido al momento, aunque la mayoría de las veces era Eijiro el que no entendía las clases, al menos cuando se trataba de matemática y pre-álgebra, eran bastante complicados y realmente no sabía para qué le iban a servir más adelante. Shouto solamente reía por las quejas de su alfa y asentía levemente de acuerdo, aunque él mismo sí supiera que las matemáticas le servían en su clase de economía y le servirían para cuando estudiara gastronomía, así que entendía a su alfa a medias.

Ambos chicos llegaron diez minutos después, entrando como si nada y Eijiro no tardó en saludar a todos los que se cruzaban, presentando a su novio como todo alfa orgulloso de su destinado, haciendo sonrojar a Shouto quien se presentaba con aquellas personas que estaba seguro, no recordaría sus nombres. Los dos se detuvieron cuando vieron a un omega haciéndole una llave a un alfa quien solamente gruñía, tratando de alejarse y notando la llegada de su pupilo de la mano de un omega que se le hacía conocido, aun así el que lo estén viendo de esa manera hería su más su orgullo.

—¡Keigo! —Exclamó Eijiro saliendo de su sorpresa, sonriendo leve cuando el omega soltó al otro hombre como si le tuviera asco.

—¡Pequeño Eijiro! ¡Buenas tardes, hoy vienes acompañado! —Saludó Keigo acercándose a los dos menores antes de ver hacia el bicolor. —Te me pareces a alguien que es muy molesto y que viene a buscar al pequeño Eijiro.

—Touya —Pronunciaron Eijiro y Shouto sabiendo que el único que podría fastidiar a un omega era el hermano mayor de la familia Todoroki.

—Sí, creo que así fue que se presentó —Comentó Keigo de manera pensativa antes de restarle importancia al asunto. —Soy Takami Keigo, un gusto pequeño.

—Todoroki Shouto, el gusto es mío y lamento que mi hermano mayor sea un fastidio —Respondió Shouto con total seriedad y tranquilidad.

Keigo le restó importancia antes de despedirse de ambos para encargarse de su entrenamiento mientras los dos menores veían hacia el entrenador que no comentó nada acerca de lo recién sucedido y solamente le indicó a Eijiro que se fuera a cambiar para iniciar cuanto antes sus ejercicios y el menor no tardó en acceder, dejando a Shouto momentáneamente con su entrenador, no se tardaría porque no sabía qué podría pasar entre esos dos que eran como una gota de agua cuando se trataba de otras personas y era mejor prevenir cualquier cosa mala.

Ese día Shouto presenció en primera persona lo fuerte que era el ejercicio de su novio y lo cruel que el entrenador era cuando Eijiro perdía la cuenta, ahora tenía sentido que odiara los números…

...•••••...

Martes y miércoles. Ambos días fueron más o menos calmados, para suerte de Eijiro ese día sus ejercicios se los daría Keigo quien había descubierto que era el hijo de su entrenador, eso sí había sido una completa sorpresa como el hecho de que el omega podía ser incluso más cruel que su propio entrenador, pero había una diferencia y era que el mayor hacía las series de ejercicios con él ya que no le gustaba quedarse quieto y sólo observando.

Eso no lo hizo mejor, había hecho el doble de ejercicios y para su sorpresa, había roto su récord junto al omega, aun así se sentía muerto en vida cuando el mayor le dijo que era suficiente y todo porque Touya había llegado a por él.

—Increíble que hayas matado a mi cuñado —Comentó Touya viendo al menor ser la nueva alfombra del lugar y resopló antes de hacer una mueca. —Me tocará cargarlo y llevarlo al hospital, creo que le jodiste algún músculo.

—Que exagerado, el niño está bien, sólo necesita descansar hasta el viernes —Comentó Keigo recogiendo sus cosas, era hora de que también se marchara.

—¿Sí sabes que tiene clases mañana temprano, verdad? —Cuestionó Touya de brazos cruzados y terminó resoplando al ver la expresión ajena. —Tiene diecisiete, sigue en la academia, es obvio que va a clases, idiota —Gruñó, olvidándose que el otro era un omega y aun así no se inmutaba en absoluto. —El anciano nos va a escuchar cuando llegue, vamos Eijiro.

—No quiero seguir viviendo hermano, me cuesta —Se quejó Eijiro en voz alta, ya lo estaba haciendo todo el rato, pero no había tenido suficiente aire en los pulmones. —Despídeme de Shou, dile que lo amo…

Touya se iba a quejar por lo dramático que estaba siendo, pero terminó viendo junto a Keigo cuando de repente cayó noqueado, se vieron completamente alarmados y se acercaron a ver si era una broma, no lo era, así que entre los dos tomaron al chico y sus cosas para ir hacia el auto de Touya, subiéndose para dirigirse hacia el hospital. Keigo sabía que estaba en problemas y Touya solamente deseaba que realmente no muriera o su hermanito se iba a ir con él, maldijo al omega rubio que sostenía a su cuñado y le reclamó por lo que hizo mientras aceleraba, llegando al lado de urgencias antes de que Keigo bajase con el menor y dejara que las enfermeras se lo llevaran, aceptando el despotrique del alfa quien ya se hallaba contactando a su madre quien movilizaría al resto y llegarían todos hospital en cuestión de minutos, así que mientras eso sucedía, buscó estacionamiento para dejar el auto y meterse a la sala de espera junto a Keigo.

Sí fue cuestión de minutos que el resto de la familia llegó y cuestión de segundos para que Natsuo averiguara dónde tenían a Eijiro. Shouto escuchó junto al resto lo sucedido por boca de Touya y no tardó en reclamarle al mayor el estado en el que había dejado a su alfa, uniéndosele Enji poco después por la falta de profesionalidad que tuvo con un menor que apenas se estaba acostumbrando a su nuevo estilo de vida y Keigo sólo pudo defenderse diciendo que él no tenía dicha información, que solamente estaba haciéndole suplencia a su padre y nada más. Aquello fue peor, padre e hijo menor se quejaron mucho más y Rei terminó interviniendo para calmar las aguas en lo que Natsuo averiguaba el estado del menor, todos esperando que estuviera bien.

Definitivamente había dejado de ser un miércoles calmado tanto para Eijiro como para Keigo y para la familia Todoroki que no se esperaron terminar en el hospital ese día.

...•••••...

Jueves. Eijiro se encontraba acostado sobre su cama completamente enrollado en un cobertor, había enfermado en la descompensación del día anterior y la orden que se le dio fue descansar, sus profesores sabrían de su descanso por su novio, así que no tenía que preocuparse de nada más que mejorar y comer de manera más adecuada a su metabolismo, Enji había sido completamente regañado por ponerle una dieta que no ayudaba de manera adecuada a su cuerpo y Keigo fue regañado por hacer a un menor excederse y además, excederse también.

Por eso era que ahora Rei era la encargada de su comida mientras Enji se mantenía en completo silencio, no tenía permiso para quejarse de la comida que su esposa le daba al menor y Eijiro no podía estar más feliz por comer algo que no le supiera a cartón o plástico quemado, la comida militar era horrible y no sabía cómo iba a sobrevivir a su mes de adiestramiento, pero aún no quería pensar en ese momento, sólo quería disfrutar de su sopa, beber su medicamento y dormir como si no hubiera un mañana. Quizás por ello fue que no se dio cuenta cuando Shouto llegó a casa luego de que las horas pasaran veloces.

Shouto ya había escuchado de su madre todo lo que ésta había estado haciendo, alegrándole el hecho de que la fiebre de su novio haya disminuido bastante, así que no tardó en subir a la habitación para comprobar por sí mismo el resultado, pero se detuvo al ver la cama vacía y se tensó por eso hasta que vio al alfa salir del baño luego de jalar la cadena y suspiró tranquilo antes de acercársele.

—Eiji ¿cómo te sientes? —Cuestionó, ayudándolo a acomodarse.

—Hola bonito, me siento mejor que ayer, aún me duele todo el cuerpo, pero no tanto como ayer —Respondió Eijiro con una sonrisa leve sobre sus labios. —¿Cómo te fue en clases cariño?

—Las medicinas están funcionando, me alegra —Comentó Shouto con sinceridad antes de acomodarlos cuadernos sobre el escritorio. —Me fue bien, tenemos que hacer un trabajo para el lunes y una maqueta para el miércoles, anoté todo para que no llegues perdido.

—Al menos son para días lejanos —Murmuró Eijiro bastante aliviado por ese hecho y amplió la sonrisa al escucharlo. —Eres un sol, cariño, gracias.

Shouto se sonrojó levemente antes de negar levemente, acercándose para revisar su frente y avisarle que tomaría un baño antes de volver para acompañarlo, Eijiro asintió sin problemas de esperarlo y cuando lo vio salir cerró los ojos para dormitar un poco mientras esperaba… Terminó quedándose completamente dormido y Shouto sabía que eso pasaría, por eso no se dio prisa en su ducha, estaba preocupado y disgustado por el hecho de que el aroma a café de su alfa se sentía feo por el hecho de que estaba enfermo y no le gustaba ni un poco, por eso tenía que conformarse con las ropa ajena que tenga el aroma usual y que le gustaba para poder sentirse tranquilo mientras su alfa mejoraba poco a poco.

...•••••...

Viernes. Tal como el día anterior, Eijiro se la pasó en la cama descansando, su cuerpo había dejado de doler y su gripe se había estado marchando completamente gracias a las atenciones de su novio, su cuñado y el de su suegra, además de la buena comida que ingería sin problema alguno. Sus ejercicios matutinos habían sido detenidos por completo, aun así aprovechaba para hacer un par de estiramientos con el mayor cuidado posible luego de que su omega se marchara a clases y volvía a la cama cuando creía que ya era suficiente para su cuerpo. Para su sorpresa, ese día recibió una inesperada visita, se trataba de su suegro a quien no había visto desde que salió del hospital y para colmo, el hombre lo encontró haciendo dichos estiramientos, le preocupó realmente que lo fuese a regañar.

—Haré como que no vi nada — Sentenció Enji al ver al menor palidecer al ser encontrado fuera de la cama. —¿Cómo te sientes?

—Estoy mejor, gracias por preguntar —Respondió Eijiro sin comentar nada más sobre lo sucedido.

—Puedo notarlo —Aseguró Enji antes de resoplar, su relación con el chiquillo seguía siendo incómoda y no era adecuado. —¿Tienes fuerzas suficiente para levantarte y seguirme?

—Las tengo ¿pero a dónde vamos? —Cuestionó Eijiro mientras se levantaba de la cama, yendo hacia su armario para sacar un conjunto deportivo, sólo por si acaso. —¿Su señora esposa sabe que saldremos?

—Vamos a que saques esa energía que pareces haber acumulado —Respondió Enji aun sin cambiar su expresión seria mientras formaba una mueca leve sobre sus labios. —Ella no está, Touya está trabajando, Fuyumi y Natsuo están en clases, así que mientras volvamos antes que ellos, ninguno tiene por qué saber nada.

Eijiro asintió levemente y se metió al baño para cambiarse, ya había tomado una ducha hacía una hora atrás, por lo cual no necesitaba otra, simplemente se cambió de ropa y salió para colocarse el par de medias antes de seguir al mayor hacia la puerta principal para colocarse sus zapatos deportivos y salir de la casa detrás del adulto, agradeciendo que el hombre se pusiera a trotar con él, no tenía idea de a dónde se dirigían, pero sinceramente no le importaba mientras pudiera estar lejos de la cama por unas horas, ya se había acostumbrado a la rutina de ejercicios tanto matutinos como los diurnos, por ello fue que sintió como un castigo el quedarse en cama incluso ese día a pesar de ya sentirse mejor.

Para sorpresa de Eijiro, ambos pasaron los límites del campo de la base e iban mucho más lejos, no entendía a dónde se dirigían exactamente, pero tampoco cuestionó nada y Enji lo agradeció, ya que en sí, era una sorpresa para el menor que sí había cumplido con la adaptación de las dos rutinas que le habían entregado y, además, también había estado llevando meramente bien la dieta que le había dado. Aunque eso último era más para ponerlo a prueba en caso de que le tocara algún castigo en el adiestramiento, aunque no creía que el menor fuese a portarse mal, no como sabía que Touya sí lo hubiera hecho.

Ambos llegaron hasta un campamento militar donde los esperaban, en el lugar había comandantes, generales, almirantes, sargentos y directivos, todas personas con cargo importante y alto en la escala de la milicia y sus distintas ramas, allí Eijiro pudo ver a Hizashi quien tenía el mismo puesto que su suegro, aunque parecía haber llegado a el hace poco, por lo que le habían explicado. Se enteró además, que estaba allí para conocer a todas esas personas que vería una vez se graduara en la universidad naval y vería también a algunos de los almirantes durante su adiestramiento, aunque ninguno sabía quién daría el adiestramiento de ese mes ya que eso lo decidía los directivos y éstos se mantuvieron en silencio para que el menor no fuese a confiarse luego.

Eijiro y Enji no tuvieron problema con esa decisión puesto que era mejor llevarse la sorpresa de quién sería su profesor. Todos decidieron aprovechar que estaban allí para hacer un par de juegos y ejercicios donde integraron con cuidado al menor, sabiendo que si le pasaba algo, morirían a manos de la científica Todoroki, una omega a la cual todos respetaban por su fuerte carácter. Así pasaron todos su tarde, mientras Enji olvidaba que se había escapado de casa junto a su yerno y todo por andar compitiendo entre todos.

...•••••...

Sábado. Tanto Enji como Eijiro se encontraban castigados, los dos alfas habían llegado pasadas las dieciocho menos veinte y habían entrado cual ladrones a la casa, pero incluso así se toparon con los tres omegas y Natsuo, todos molestos por no hallar al menor descansando en su habitación como el doctor se lo había recetado, ni siquiera la explicación que ambos dieron fue suficiente para aplacar la molestia y por ello era que ese día se encontraban completamente vigilados por castigo, Enji tenía prohibido salir de la casa y Eijiro de su habitación, el menor debía descansar y esperar a que Natsuo diera el visto bueno de que su salud ya se encontraba en óptimas condiciones, pero si el mayor estaba molesto también, eso sería complicado.

—¿Sigues molesto conmigo, cariño? —Cuestionó Eijiro acercándose a su omega, abrazándolo por el cuello y expulsando sus feromonas suavemente.

—Sí, no trates de engatusarme con tus feromonas, alfa tonto —Respondió Shouto dándole un leve empujón para alejarlo, aunque no quería hacer nada más que acercarlo para que siguiera marcándolo con sus feromonas que ya no olían tan mal, por suerte. —No puedo creer que te hayas ido con el viejo a quién sabe dónde y hayan vuelto tan tarde sin siquiera dejar un mensaje o una nota. ¿Tienes idea de lo preocupado que estaba?

—No te estoy engatusando —Mintió Eijiro a medias mientras suspiraba, asintiendo levemente a su pregunta, se hacía una idea. —De verdad lo siento cariño, yo no sabía que tu papá me llevaría a ese campamento y tampoco era la idea quedarnos tanto tiempo, sólo salimos para que pudiera estirar las piernas y para conocer a mi posible sensei en el adiestramiento, pero se pusieron a competir y nos integraron, así que fue imposible no seguirles la corriente —Explicó con tranquilidad.

—Hasta aquí te estoy viendo, Pinocho —Acusó Shouto con completa seriedad mientras se cruzaba de brazos y fruncía el ceño al escuchar justo lo mismo que habían contado el día anterior. —Si tanto querías estirar las piernas ¿por qué no me esperaste? Hubiéramos salido juntos y no me habría preocupado.

—Aquí no hay ningún Pinocho —Sentenció Eijiro mientras negaba con la cabeza y suspiró, sentándose en el suelo de la habitación para verlo directamente. —¿No será que lo que te molesta es el hecho de que salí con tu papá y no contigo?

Shouto gruñó por la acusación y se levantó de la silla del escritorio, saliendo molesto de la habitación ajena, cerrando de portazo antes de meterse a su habitación y cerrar con seguro, dejando a Eijiro un poco encogido en su sitio y suspiró sabiendo que había metido la pata con su pregunta, era un idiota, lo sabía. Como también sabía que su omega debía estarse sintiendo desplazado porque había estado centrándose en su entrenamiento y sus estudios, y no lo consentía ni un poco desde que prácticamente se mudó a aquella casa, por ello no se molestaba tampoco con él y sabía que tenía que recompensárselo, por ello iba a aprovechar que su castigo sólo era ese día y al día siguiente lo tomaría para consentir a su omega.

Así que debía hacer el trabajo que les había mandado el profesor para entregar el lunes y luego iría a por su omega.

...•••••...

Domingo. Eijiro había logrado convencer a Shouto de tener una cita para ese día luego de haberlo ido a buscar la tarde anterior, le había incluso contado lo que iban a hacer ambos para convencerlo y Shouto sólo aceptó porque serían solamente ellos dos sin que su familia fastidiara o interrumpiera, ya que su alfa se había enterado de que Touya y Natsuo tenían una cita con un omega distinto, claro está y Fuyumi saldría con sus amigas de la universidad mientras que Rei se llevaría a Enji a su laboratorio en el centro donde solía hacer sus investigaciones con mejor comodidad, aunque la mujer aun así prefería trabajar cómodamente en su casa.

Ambos chicos se encontraban cada uno en su propia habitación acomodándose para su cita, Eijiro había aclarado que no era nada formal, pero tampoco algo deportivo, así que ambos irían con ropa sencilla e incluso sin haberlo planeado, iban combinados, aquello fue un detalle que los hizo sonreír a ambos cuando salieron de sus habitaciones y aun así ninguno se cambió de ropa, salieron justo así de la casa, tomados de la mano y despidiéndose de los adultos que eran los únicos que seguían en la casa, aunque estaban seguros de que saldrían unos segundos después que ellos, no le tomaron importancia a eso y simplemente tomaron su rumbo tal como lo habían planeado.

Eijiro lo llevó calle abajo, le habían avisado sobre un festival que había en el centro, así pasarían parte de su cita en aquel lugar donde se aseguraría de conseguir algo bonito para su novio, estaba seguro que allí mismo comerían cualquier cosa que se les antojara de alguna de las tiendas, aunque realmente no tenía idea de qué se trataba exactamente aquel festival y no se regresaría por su celular a preguntarle a su amigo, prefería que lo viesen por su propia cuenta ya que era mejor.

—Decoraron toda esta calle abajo con bonitas flores, ayer no estaba así —Comentó Shouto abrazándose al brazo de su alfa, dejando claro que era suyo ya que habían omegas que pasaban y le ponían la mirada encima, no le estaba gustando que su novio ahora llamara mucho más la atención.

—Debe ser parte del festival, cariño —Aclaró Eijiro con calma, rodeándole la cintura al notar que se quería acercar más y lo pegó a su cuerpo sin problemas. —Si te llega a gustar alguna de las flores me avisas y llegando a casa te hago una —Propuso, riéndose al ver la bonita expresión ilusionada de su omega.

—¿De verdad me tejerás más flores? —Cuestionó Shouto bastante contento con la idea de agrandar su colección de flores tejidas por su alfa.

—Todas las que quieras, ya te lo había dicho antes cariño —Le recordó Eijiro con una sonrisa amplia, llegando pronto al centro. —El festival de las flores, no hay modo que no encuentres alguna que te guste cariño.

Shouto asintió levemente, observando el lugar con asombro, gustándole el hecho de que todo el lugar olía de manera silvestre, a petricor, como si minutos antes hubiera llovido cuando claramente no sucedió. Ambos chicos comenzaron a pasear por entre las tiendas, observando las distintas cosas que estas ofrecían, algunas vendían detalles relacionados con las flores, otras vendían comida y otras tenían juegos y competencias amistosas para quien quisiera unirse, sinceramente a Shouto no le extrañó en absoluto cuando su novio entró a una competencia de tejido con estambre contra unas mujeres mucho mayores que ellos, aquello lo divirtió por completo y más cuando lo vio ganar en tiempo récord.

Sinceramente era algo que no estaba en los planes de ninguno, pero Eijiro fue el más feliz con el premio porque ahora tenía mucho más material para tejer y además, su novio había podido quedarse con el crisantemo que había tejido allí mismo. Shouto por su parte terminó en una competencia de tiro al blanco con flechas y arco, siendo el segundo ganador por muy poco, aun así se sentía satisfecho con el premio y así fue como su cita siguió, entre juegos, competencias y comida, incluso regalos de parte de ambos ya que Shouto se negaba a ser el único recibiendo regalos y a Eijiro solamente le daba ternura cada que aceptaba alguno de los regalos.

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