Capítulo 10

La expresión del entrenador Takami era digna de ser retratada, el hombre estaba seguro que allí en su lugar de trabajo no sólo estaba su pupilo, el novio de éste, su propio hijo y el detestable novio de éste, sino que además había un grupo pequeño de estudiantes que no conocía de nada; al principio creyó que eran ideas suyas el escuchar el ruido de muchas voces mientras iba al encuentro de sus dos pupilos, pero al acercarse se dio cuenta que no, definitivamente había mucha más gente que anteriores días.

—¿Me explican qué demonios pasa aquí? —Cuestionó con total seriedad.

—Buenas tardes —Saludaron todos los chicos ajenos al gimnasio en coro, formando una venia hacia el adulto. —Lamentamos las molestias.

—¿Eijiro, qué significa esto? —Cuestionó el entrenador con sus dedos masajeando sus sienes con un suspiro hondo.

—Lo siento entrenador, son compañeros de clases, quisieron venir a acompañarme, ya que al salir de aquí quieren ir a celebrar el fin de nuestros exámenes —Explicó Eijiro con una sonrisa algo torcida, sabía que iba a ser incómodo para el hombre.

—¿Ya no más estudios durante las sesiones? —Cuestionó el entrenador con total seriedad, viendo al menor negar para confirmar su pregunta. —¿Ellos se van a quedar en silencio mientras cuentas?

—Prometieron hacerlo —Respondió Shouto quien había hablado con todos antes de la llegada del hombre.

—Más les vale —Resopló el entrador antes deber hacia los dos menores a su cargo. —¿Calentaron? —Cuestionó, viéndolos asentir. —Bien, comiencen con la primera serie de ejercicios ¡Cuenten en alto!

Todos dieron un pequeño salto por el susto de la exclamación del adulto y Eijiro junto a Touya no tardaron en responder en voz alta antes de ponerse cada uno a hacer su propia serie de ejercicios correspondiente, contando al mismo tiempo y en alto, aunque Touya aún tenía problemas con su respiración y su conteo salía entrecortado, el entrenador Takami seguía viéndolo con seriedad mientras se mantenía cruzado de brazos.

—Quizás es por la juventud, unos años menos, mejor cuerpo —Comentó el adulto de manera pensativa, llamando la atención de los adolescentes y del omega que recién llegaba.

—¿A qué te refieres viejo? —Cuestionó Keigo con la misma curiosidad que el resto, fijando la mirada en su cuñado y luego en el resto con una ceja alzada. —Buenas tardes, Shouto, veo que vienen bien acompañados hoy. ¿Cómo les fue en los exámenes?

—Al Todoroki mayor le hace falta más juventud para tener mejor cuerpo y mejor resistencia, es lo que se puede apreciar —Comentó el entrenador con burla antes de agregar: —Eijiro se acostumbró a las series de ejercicios al cuarto día en el que asistió a mis entrenamientos y el vago este lleva más de cuatro días y todavía no puede hacer un buen conteo sin ahogarse a mitad de este.

—Ha sido un vago toda su vida, es un milagro que ahora esté haciendo algo de ejercicio —Comentó Shouto en contra de su hermano mayor, escuchando la risa de sus compañeros de clases y sonrió ladino al escuchar el gruñido del mayor. —No me mires así, es lo que papá dice.

—Prefiero otro tipo de ejercicios, hermanito —Respondió Touya dejándose caer boca abajo en la colchoneta del recinto, riéndose al ver la mueca en mucho de los más jóvenes.

—Iuhg lo sé, Keigo es bastante vocal cuando “te acompaña” a las duchas —Soltó Shouto con una mueca más pronunciada.

—¡No ventiles eso, niño! —Exclamó Keigo con el rostro pintado en carmesí por la vergüenza.

—No hay nada que ventilar, mocoso, hasta mi oficina se te escucha —Gruñó el entrenador con el ceño fruncido mientras resoplaba molesto. —Aprende a ser menos vocal ¿quieres?, me gustaría no escuchar a mi hijo en ese tipo de situaciones, gracias.

Keigo maldijo a Touya ya que era su culpa y el alfa solamente se mantenía carcajeando sin sentir vergüenza ni culpa, le gustaba su omega siendo vocal, así que sí, aceptaba que era su culpa tal como el omega le decía.

—Ya veremos si tú no eres igual, hermanito —Comentó con una sonrisa ladina que se volvió risa al escuchar el tropiezo del conteo de Eijiro. —¿Qué sucede cuñado?

—Cállate Touya, en serio, basta de estar fastidiando en vez de hacer tus ejercicios —Comentó Eijiro molesto con el mayor mientras resoplaba, cambiando su serie de ejercicios a otra. —Hablaré con tu padre, eres un fastidio y no haces realmente nada.

—Molestaron al niño —Resopló el entrenador antes de negar levemente. —Llamaré a Enji para que venga a buscar a su mocoso vago, que le busque otro gimnasio —Sentenció mientras caminaba hacia su oficina.

—¡Procure decirle que le consiga uno sin duchas!—Exclamó Eijiro antes de comenzar su conteo en voz alta.

—Eijiro —Advirtió Touya en un gruñido hacia el menor.

Eijiro lo ignoró por completo y siguió con su conteo en completa concentración y Touya terminó volteando hacia su hermanito con el ceño fruncido para que fuera él quien regañara a su novio, pero el menor le estaba dando la espalda mientras conversaba con sus compañeros por lo bajo y aquello lo hizo gruñir molesto, aun así nadie le prestó realmente atención. Resopló antes de levantarse por su propia cuenta para seguir haciendo su serie de ejercicios, que si bien sabía que eran más fáciles que las de su cuñado, aun así habían algunos que le quitaban de verdad el aliento, ni siquiera lo hacía para fingir y tampoco sabía cómo era posible que el menor pudiera con ejercicios más fuertes que los que tenía.

El conteo del pelinegro era lo único que se escuchaba en ese lado del gimnasio mientras el resto solamente observaba en silencio, algunos habían intentado hacer lo mismo que el otro, pero no pudieron hacer más de dos cuando ya estaban como el mayor de los Todoroki, pero ellos tenían la excusa de que no estaban lo suficientemente preparados para ese tipo de ejercicios. Aun así las horas pasaron realmente rápido y cuando llegó la última hora, Eijiro se encontraba arrastrando a Touya a las duchas puesto que el mayor había hecho el triple de series que los últimos días, algo estúpido, pero así era el mayor.

Keigo y Shouto iban detrás de ambos llevando las mochilas donde estaba el cambio de ropa de ambos alfas, había sido preferible que Eijiro llevara a Touya ya que el peliblanco estaba como peso muerto y Keigo no creía tener la fuerza suficiente para arrastrarlo, mucho menos para hacerlo caminar y así mismo fue que Touya fue arrastrado hacia las duchas.

—Ya que te conoces el cuerpo de tu alfa, báñalo y vístelo, Keigo —Comentó Eijiro dejando al mayor dentro de una de las duchas antes de ver seriamente al mayor. —Que no se te olvide que estamos aquí y que el primer acto indecente que hagan, los sacaré a ambos de la ducha sin importarme que estén desnudos —Prometió.

—Definitivamente estos niños de ahora no respetan a sus mayores —Se quejó Keigo mientras asentía a la advertencia del menor. —Está bien, no te preocupes, igual no creo que él tenga fuerzas para nada más que respirar uniformemente.

—Respetaremos cuando ustedes se comporten —Aseguró Shouto quedándose cerca de la puerta de las dudas y lejos del cubículo donde su alfa se había metido.

—Entonces eso tomará tiempo —Comentó Keigo con un suspiro hondo antes de meterse a ayudar a su alfa a bañarse.

Los dos menores se quejaron por el comentario del Omega mayor y suspiraron al escucharlo reír, esos dos eran un caso perdido, lo sabían más que de sobra y era la parte triste de estar cerca de ellos. Eijiro no le dio más vueltas al asunto y se centró en darse su baño, asegurándose de quitar todo el sudor de su cuerpo y cabello con los jabones que el mismo gimnasio colocaba para ellos, de esa manera no tenía que traerse nada más que la ropa de la casa, era una suerte, si se lo preguntaban.

Luego de unos minutos el sonido del agua cayendo se volvió nulo, ambas llaves habían sido cerradas al mismo tiempo y Shouto recordó que él tenía la toalla del alfa, así que se acercó de forma que no fuese a ver nada o esa era su idea, no previó que de repente el aroma a café de su alfa se intensificaría haciéndolo voltear sin querer hacia él.

—¿Eiji por qué-?

—¡No te acerques, Shouto! —Exclamó Touya interrumpiendo a su hermanito, había agarrado energía y fuerzas de algún lado para correr hacia su hermanito para alejarlo de su cuñado. —¡Keigo busca un supresor alfa, corre! ¡Aguanta Eijiro, no te dejes dominar por tu animal!

—Huele tan bien —Ronroneó Shouto sin poder evitar expulsar sus feromonas para corresponder a las de su alfa.

—Mierda, no, Shou contrólate —Rogó Touya mientras arrastraba a su hermanito hacia uno de los vestidores para meterlo dentro y cerrar la puerta desde afuera, colocándose frente a esta para protegerla.

—Dame a mi omega, Touya —Pidió Eijiro en un gruñido molesto hacia el alfa, ignorando el hecho de que se trataba de su cuñado, su animal sólo lo veía como su rival.

—Cálmate Eijiro, no te dejes dominar por el animal, controla tu celo hombre —Pidió Touya usando sus propias feromonas para tapar las de su hermanito, aunque éste último no se lo estaba haciendo fácil puesto que estaba llamando al pelinegro. —Shouto detente, deja de llamarlo.

Ninguno de los dos menores le estaba haciendo caso alguno y Touya lo pudo notar cuando vio a Eijiro acercarse cada vez más a punto de lanzársele encima, pero Mina llegó primero para lanzársele encima al pelinegro y detenerlo mientras Enji entraba detrás de la pelirosa con el supresor que Keigo había ido a buscar, los tres alfas arrugaron la nariz al sentir el aroma a café volverse amargo por la molestia del menor, así que Enji se apresuró a acercarse para inyectarle el supresor a Eijiro.

—No esperé llegar y encontrarme con justo esto —Resopló el adulto mientras veía a la adolescente pelirosa moverse lentamente sin dejar de sostener a Eijiro. —¿Eres compañera de clases de Shouto y Eijiro?

—Lo soy, me llamo Ashido Mina, señor —Respondió la alfa con calma mientras veía hacia su amigo. —Qué bueno que pude llegar a tiempo.

—Y yo lo agradezco —Comentó Touya haciéndose a un lado para dejar salir a su hermanito, sosteniéndolo para que no se le lanzara encima al pelinegro. —Tú quieto ahí, espera que el supresor le haga efecto al mocoso.

—¿¡Llegaron a tiempo!? —Cuestionó Natsuo llegando a las duchas con total preocupación mientras formaba una mueca. —Nunca pensé que vería al mocoso desnudo —Confesó con sinceridad.

Touya le lanzó una toalla a Mina y ésta no tardó en tapar a Eijiro mientras lo levantaba del suelo, asegurándose de que en sus ojos se viera la claridad que le dijera que ya estaba controlado y una vez que lo vio, se alejó, permitiendo que Shouto se acercara a abrazarlo.

—¿Cómo es que no se acordó que su celo era hoy? —Cuestionó Mina a modo de queja y formando una mueca.

—Porque su celo debió haber llegado hace tres semanas y no lo hizo —Respondió Natsuo quien era el que estaba al pendiente del celo de todos en la casa. —Estuve vigilándolo el resto de los días, pero seguía sin llegarle, así que lo dejé pasar y me descuidé —Resopló molesto consigo mismo. —Debí suponer que Eijiro estaba esperando a que todo el estrés en su cuerpo se esfumara y en el instante en el que se sintiera tranquilo, su celo estallaría.

—Está bien, no es tu culpa, Natsuo —Murmuró Eijiro en alto con la frente apoyada en el hombro de su omega, dejando que la medicina recorriera su sistema. —Yo debí estar más pendiente de mi celo, me confié —Comentó, arrepentido mientras abrazaba la cintura de su novio. —Lo siento bonito, debí avisarte que salieras antes de que se me nublara la mente.

—No te culpes de nada, Eiji, yo debí salir luego de que entraras a la ducha —Respondió Shouto acariciando su cabeza con suavidad mientras detenía a su animal para que no expulsara sus feromonas e hiciera que el celo ajeno regresara.

—Creo que en serio dejaremos la ida al karaoke para mañana —Comentó Mina con un suspiro corto y sonrió viendo a la pareja.

—Lo siento Mina y gracias por detenerme a tiempo —Agradeció Eijiro con una sonrisa leve hacia la pelirosa y la vio negar prontamente.

—Está bien Eijiro, no tienes que agradecer nada, siempre estaré para ayudar a un amigo —Aseguró Mina con una sonrisa amplia antes de señalarlo. —Deberías vestirte —Le recordó divertida y añadió: —Mañana no tienen escapatoria, ese karaoke está pendiente.

Eijiro rió asintiendo levemente a las palabras de la pelirosa y no tardó en alejarse de su omega para meterse al vestidor con su mochila para colocarse su cambio de ropa limpia, ignorando el hecho de que no se secó el cuerpo y es que ya estaba casi seco, así que una vez que acomodó todo de vuelta en la mochila, salió del vestidor para acercarse de regreso a su novio, rodeándole la cintura mientras todos salían de las duchas. Touya ya se había vestido minutos atrás, por lo que iba detrás de todos mientras arrastraba los pies hacia el grupo grande de estudiantes que había llegado con Shouto y Eijiro.

Mina les explicó a todos la situación y no tardaron en acceder a ir al karaoke al día siguiente luego de tener las notas de todos los exámenes, así que se despidieron del entrenador Takami y salieron para despedirse entre todos mientras Eijiro caminaba junto a su omega hacia el auto de su suegro, subiéndose a los asientos trasero junto con su novio y luego vio a Natsuo subirse al otro lado, quedándose en el medio y frunció el ceño por eso.

—Me quedaré aquí por si acaso tengo que noquearte en caso que tu celo ignore el supresor —Explicó Natsuo con calma mientras se cruzaba de brazos.

—Está bien —Murmuró Eijiro no muy contento por ello.

Todos sabían que el mal humor del pelinegro era por su celo, por ello no le prestaron totalmente atención a su falta usual de sonrisa. Enji puso el auto en marcha luego de pasarle un mensaje a su esposa sobre lo sucedido con Eijiro y le avisó que iban hacia la casa, los hermanos sabían lo que su padre había hecho, así que supieron de inmediato que a Eijiro le tocaría pasar el resto de las horas en la habitación especial de su madre.

...•••••...

...Una hora después....

La mirada de Eijiro se encontraba en el techo blanco de aquella pequeña habitación a la que su suegra le había pedido entrar para que pasara su celo lejos del resto, sabía que era porque no conocían cómo era durante su celo y si se ponía a pensar en lo sucedido en las duchas del gimnasio, sin dudas era capaz de atacar a sus cuñados e incluso a su suegro si los veía cerca de su omega, así que sí, era mejor que permaneciera en aquel lugar por el bien de todos los demás.

La habitación era casi completamente blanca, eran pocas las cosas que eran azul cielo y aun así Eijiro se sentía en una habitación de hospital, le recordaba a la habitación donde había estado su padre en sus últimas semanas de vida y quizás ya debería dejar de ser tan específico con sus recuerdos, porque su animal interno y él mismo terminaban tristes, y tratando de no llorar por su pérdida. Igual sabían que les tomaría años antes de que ya no quisieran llorar cuando recordaran eso, pero apenas había pasado un mes y poco más, así que todavía las lágrimas le saltaban de los ojos.

—Hey ¿estás bien, Eijiro? —Cuestionó Rei preocupada de encontrar al menor entre lágrimas y se le acercó rápidamente, dejando de lado la merienda para revisarlo. —¿Qué sucedió?

—Estoy bien, no se preocupe —Respondió Eijiro sorbiéndose la nariz antes de limpiarse las mejillas y los ojos. —Sólo que me acordé de papá, esta habitación se parece a la que él tuvo en sus últimas semanas.

—Los chicos siempre me dijeron que esta habitación se parece a la de los hospitales y una vez dijeron que la iban a redecorar, pero ya ves que no han hecho nada —Comentó Rei mientras le ayudaba a terminar de limpiarse las lágrimas con una sonrisa afable sobre sus labios. —Lamento no haberme acordado de ese detalle antes de meterte aquí, Eijiro.

—Está bien, yo también tengo que dejar ir esos últimos momentos y sólo quedarme con los anteriores a ese —Respondió Eijiro con una sonrisa casi como una mueca, era complicado dejar ir ese tipo de recuerdos.

Rei asintió levemente, sabiendo que no sería pronto que haría aquello, igual no le insistió más en el tema y le acercó la bandeja con el chocolate tibio junto a un pequeño plato con doce galletas que su hijo menor le había enviado.

—Las galletas las hizo Shou hace media hora, así que deben estar igual de tibias que el chocolate —Informó con una sonrisa amplia antes de ladear suavemente el rostro. —Él quiso subir a entregártelas, pero no es recomendable, no sabemos cada cuánto aparece tu celo ni cuánto te dura un supresor, así que lo mejor es que se vean pasada las doce horas.

—Es lo mejor, aunque sepa que la habitación es aprueba de ruidos, aun así sigue siendo su casa y nos cohibimos siquiera pensar nada sobre eso —Murmuró Eijiro avergonzado con la mirada desviada y las mejillas pintadas de carmesí mientras escuchaba la risa de la mayor.

—Ojalá Touya hubiera sido así, pero a ese muchachito no le importó traer sus aventuras y permitir que nos enteráramos que estaba aquí —Bufó Rei mientras negaba seriamente. —De hecho, me sorprende que lleva un par de semanas que no ha traído a nadie.

—Eso es porque su esposo le advirtió a Keigo que si lo llegaba a escuchar aquí, lo iba a mandar bien lejos de Japón junto a Touya —Contó Eijiro creyendo que la mujer sabía del omega mayor y la relación que éste tenía con el primogénito de los Todoroki.

—¿Keigo? ¿Takami Keigo, el hijo de tu entrenador? —Cuestionó Rei con una ceja alzada y cuando vio al menor asentir, volvió a cuestionar: —¿Touya tiene una relación seria con ese muchacho?

—No estoy seguro que sea seria, pero Shou y yo los hemos encontrado teniendo sexo un par de veces —Acusó Eijiro sin culpa alguna, era hora de su venganza, aunque no haya sido planeada enteramente. —Siempre le tapo los ojos a Shou a tiempo para que no se traume más de lo que ya lo estamos, pero aun así nos ha sorprendido bastante —Confesó con una mueca. —También sé que han tenido algunas citas, ellos piensan que a escondidas, pero ciertamente ya todos nos hemos dado cuenta de eso.

—Todos menos yo, al parecer —Comentó Rei con el ceño fruncido mientras se levantaba de la cama. —Ya voy a hablar seriamente con Touya sobre no tener relaciones íntimas en sitios públicos, nos vemos más tarde a la hora de la cena, disfruta de tu merienda, Eijiro.

Eijiro asintió en silencio con los labios apretados al sentir el aura de la mujer, sabía que nada bueno le pasaría a Touya cuando su madre lo encontrara, simplemente se quedó en el lugar donde su suegra lo había encontrado y prefirió comerse sus galletas, disfrutando del sabor de estas mientras se acomodaba sobre la cama, encendiendo la televisión para poner el mismo canal que su suegro colocaba a la hora del almuerzo, al menos le podía agradecer eso también al hombre, puesto que el canal al ser en inglés, pudo pasar su examen y presiente que con excelente nota, confiaba que era de esa manera.

...•••••...

Eijiro sabía que debería descansar, esa tarde ya había tenido sus horas de ejercicios correspondientes, pero estaba aburrido en aquella habitación él solo a pesar de tener la televisión encendida en el canal que su suegro colocaba cuando almorzaban en la casa todos juntos, aun así no estaban diciendo nada interesante o al menos nada que realmente le interesara ni le llamara la atención. Seguía estando sorprendido por el hecho de que entendía cada una de las noticias a pesar de que todas estas eran dadas en inglés y no japonés, aun así eso le había servido completamente para su examen de inglés en la academia y las clases de esa misma materia.

Se encontró haciendo todas y cada una de las series de ejercicios que hizo desde que llegó al gimnasio, sabía que era aquella energía que no podía botar con su celo puesto que este estaba siendo totalmente suprimido, pero aun así sabía controlarlo mientras tenía su mente ocupada y la medicina recorriéndole el sistema. Aunque tenía poco más de una hora y media sin suministrarse la siguiente dosis, aun no le tocaba, eso lo sabía puesto que la alarma en su celular no había sonado todavía, pero teniendo su mente ocupada en los ejercicios se podía controlar un poco más.

Por supuesto que no previó la entrada de su omega a la habitación y su atención trastabilló mientras volteaba hacia la puerta, notando que el otro parecía estar entrando sin permiso y a escondidas, pero tenía un cómplice por la señal que le hacía a la persona afuera de la habitación, alzó una ceja por ello y se mantuvo contando mentalmente mientras hacía la serie de lagartijas para no ceder a su animal.

—Shou ¿qué haces aquí? ¿Tu mamá sabe que viniste? —Cuestionó tratando de no tomar aire para no oler las feromonas de su omega.

—Fuyumi me ayudó a llegar aquí para verte y no, mamá no sabe, ella salió unas horas a su otro laboratorio —Respondió Shouto caminando hacia la cama para sentarse en la orilla. —Papá está encerrado en su oficina, Natsuo tiene una clase en media hora y Touya salió con Keigo luego de que mamá lo regañara —Contó mientras observaba a su novio con el rostro ladeado. —¿Qué haces haciendo de nuevo ejercicio?

—Shou ni siquiera he tomado la siguiente dosis de supresores, si te quedas aquí puede ser peligroso para ti —Comentó Eijiro tratando de que su novio se fuera, aunque realmente le gustaba tenerlo allí. —Los estoy haciendo para mantener mi mente ocupada y no ceder al calor de mi celo —Explicó antes de verlo de reojo y frunció el ceño al verlo con la diestra tapando su antebrazo. —¿Qué te sucedió?

Shouto sabía aquella información, él mismo se había encargado de que no se le entregara ningún supresor a su novio y su hermana lo había ayudado, ambos tenían un plan que si bien podía salir mal, ya estaba allí y no saldría de allí ni aunque Eijiro intentara abrir la puerta para sacarlo, así que desviando la mirada aun sin soltarse el brazo, porque en serio le había dolido la medicina anticonceptiva que su hermana le había puesto, le contó a Eijiro la razón por la cual se sostenía aquella zona y el joven alfa volvió a trastabillar en sus ejercicios al escucharlo antes de comenzar a negar y a alejarse de su omega antes de que su animal despertara del letargo que le había provocado la medicina y el continuo ejercicio.

—Fuyumi no abrirá la puerta hasta dentro de dos horas, Eiji —Comentó Shouto acomodándose en el centro de la cama con las mejillas pintadas de carmesí. —Esta y mi tu habitación son las únicas con paredes anti ruidos, así que no tienes por qué seguir cohibiéndote, alfa.

Eijiro comenzó a negar antes de abrir la boca para regañar a su omega, pero no esperó el ataque de las feromonas de su novio e inevitablemente su animal despertó para nublar su vista y sumergirlo en el calor del celo. Gruñó rápidamente al fijar la mirada en el cuello descubierto de su omega y no pudo seguir resistiéndose a las dulces feromonas de su novio, no tenía ya la suficiente fuerza para eso.

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Comments

Giangel Avendaño

Giangel Avendaño

🤣🤣🤣

2023-04-22

0

Susana Horia

Susana Horia

aguas que aquí viene lo bueno jóvenes 🥴

2023-04-16

1

Yatovale

Yatovale

no nos podés dejar asiiiii!!!!!
quiero el cap +18..😂❤️

2023-04-14

1

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