...Un mes después....
El cielo ese día se encontraba particularmente bonito, soleado por donde vieras, pájaros cantando felices ante la falta de lluvia y volando con tranquilidad por la ciudad.
Pero dentro de un edificio en alguna parte del centro de Musutafu se podía ver que no había felicidad alguna, las pocas personas que allí se hallaban estaban vestidas de negro y se acercaban al pequeño alfa pelinegro que estaba de luto para darle las condolencias, el joven no agradecía o aceptaba ninguna de las palabras de aliento que le daba esa gente, su mirada se encontraba vacía y perdida en la fotografía de su padre, la noche anterior se había terminado de rendir, le pidió disculpas luego de recordarle que lo amaba tanto como su madre también lo hacía y se dejó ir de la vida, dejándolo solo a sus dieciséis años.
No le guardaba rencor, de hecho, admiraba al hombre por los tres años que había soportado la pérdida de su omega, sólo para cuidar a su cachorro, pero se sentía triste por haberlo perdido puesto que ahora no tendría una compañía al llegar a casa, ya no tendría a nadie con quién hablar sobre su relación con Shouto, ya no tendría a nadie a quien abrazar cuando sintiera que se estaba derrumbando y menos tendría el protector aroma de las feromonas de su padre, su pilar principal se había marchado y ahora se sentía a punto de derrumbarse, aunque ninguna lágrima haya salido todavía de sus ojos, su silencio era suficiente para demostrar que se las estaba tragando.
Shouto, quien había llegado hacía poco con su familia, no tardó en dar sus respetos a su suegro antes de dirigirse hacia Eijiro para agacharse a su lado y abrazarlo suavemente, usando sus feromonas para hacerle saber que lo apoyaba aunque no se dirigieran palabra alguna y Eijiro agradeció la llegada de su omega.
—Se fue, Shou —Murmuró Eijiro con la voz rota, eso era lo que quería evitar de hablar, no quería romperse y llorar, eso no era una actitud de un alfa. —Se despidió y se dejó ir… se fue…
—Lo sé, Eiji, lo siento por no haber estado contigo en ese momento —Respondió Shouto de la misma manera mientras apoyaba la frente en la sien ajena.—Está bien si lloras, Eiji, nadie te va a criticar, sólo estamos nosotros.
Eijiro desvió por fin la mirada del retrato de su padre y observó el lugar, era cierto que sólo estaban ellos, no sabía cuándo se había marchado la gente que le había estado dando el pésame, pero era mejor así, porque no podía detener por más tiempo sus lágrimas que no tardaron en bañar sus mejillas.
—Papá sacó a toda la gente cuando te vio perdido en tus pensamientos —Contó Shouto sintiendo la enorme tristeza ajena tragárselo como un tsunami por las feromonas ajenas, aquel fuerte aroma a café lo envolvía y provocaba que sus lágrimas acompañaran las de su alfa. —Estoy aquí para ti, Eiji y mi familia también.
Y no era mentira, los Todoroki habían tomado el lugar bajo su supervisión y no permitían que nadie se acercara, simplemente aceptaban las flores y dejaban que dieran sus condolencias desde afuera para que no molestaran al primogénito de Kirishima Toru, el hombre parecía haber sido tal como lo era su hijo, alguien demasiado sociable y protector, la gente que daba sus condolencia en voz alta le daban esa imagen a la familia. Enji se había contactado con el abogado del hombre hacía medio mes atrás y conocía lo que Toru había dejado para su hijo, por supuesto que su esposa no aceptó todo lo que el hombre había dejado escrito y por ello había tomado una decisión sin importarle su negación, así que ahora cargaba mala cara por esa misma decisión.
—Cambia ya esa cara, cariño, estás asustando a los niños que vienen acompañando a sus padres —Regañó Rei de manera sutil mientras seguía manteniendo su sonrisa en lo que asentía levemente los despidos de las personas que terminaban de dar el luto. —Ahí está el abogado, vamos a hablar con él lo que te dije que haríamos.
—No me importan esos niños, no son míos —Gruñó Enji con el ceño fruncido mientras veía momentáneamente hacia el interior de la sala, notando al pelinegro ya derrumbado, era cuestión de tiempo y lo sabía, pero no lo recriminaría por ello, más bien había aguantado mucho tiempo sin llorar. Volteó hacia la entrada y formó una mueca hacia el abogado. —Sigo sin estar de acuerdo.
—No me importa, ya lo decidí —Sentenció Rei caminando primero hacia el abogado luego de darle a su hija las flores que habían llevado las personas. —Señor Daizuke, gracias por asistir al velorio.
—Señora Todoroki, no tiene que agradecer, de todas formas tenía que venir a dar el luto también —Respondió el abogado con un tenue suspiro mientras veía a la mujer. —¿El joven está devastado, cierto?
—Como no tiene idea —Aceptó Rei con tristeza y sonrió levemente. —¿Trajo los papeles con usted?
—Puedo hacerme una idea, perdí hace un año a mi madre y hace dos a mi padre, así que sé por lo que está pasando el joven —Aseguró el abogado con seriedad antes de asentir a su pregunta. —Los tengo, pero no puedo acomodar o tomar una decisión sin él presente, lo saben.
—Oh, cuánto lo siento —Comentó Rei avergonzada antes de suspirar y asentir levemente a la información que le daba.
—Hablamos que nos mostraría esos papeles aunque no estuviera el mocoso presente —Le recordó Enji quien se había quedado en silencio hasta ese momento, manteniéndose de brazos cruzados y el ceño fruncido.
—Es verdad, pero la ley está en nuestra contra y no voy a ir preso por un capricho de su omega, señor Todoroki —Respondió el abogado con total seriedad antes de suspirar. —Si me disculpan, iré a dar el pésame al joven.
Enji estuvo por golpearlo por su comentario, pero el hombre ya se había alejado de ellos e iba en dirección hacia Eijiro quien había salido de la sala con Shouto, el abogado no tardó en entregarle su pésame mientras Eijiro solamente asentía en silencio, había soltado casi todo dentro de la sala, pero sabía que tenía que enfrentarse a la gente que iba a dar el pésame, aunque no quisiera y, al parecer, también tenía que atender al abogado de su padre, no creía tener suficiente concentración para eso, ciertamente.
—¿Tiene que ser ahora? —Cuestionó Shouto al abogado mientras se mantenía abrazando a su alfa.
—No, no necesariamente. Pero su madre parece apurada, así que tendría que hablar con ella —Respondió el abogado con pesar mientras veía al joven omega.
—Entonces lo iremos a ver después del entierro de las cenizas de mi suegro ¿le parece? —Cuestionó Shouto en alto mientras veía a su madre con reproche, tenía que entender la posición de Eijiro.
—Me parece bien, el joven conoce dónde queda mi oficina, allí nos podemos reunir a la hora que lo requieran —Respondió el abogado con calma y sonrió antes de despedirse.
Shouto asintió levemente y Eijiro lo hizo de manera automática mientras el abogado se despedía de los dos jóvenes para marcharse, el primero ignoró por completo a su madre para llevar a su pareja a la cafetería, era necesario que comiera algo para no descompensarse luego y Eijiro solamente accedía para no hacer preocupar a su omega demás. La familia Todoroki no tardó en seguirlos para acomodarse alrededor de la pareja y vigilar que el joven alfa no se desmayara antes de tiempo, incluso Natsuo, que todavía solía discutir de vez en cuando con Eijiro por cualquier cosa relacionada con su hermanito, estaba al pendiente del chico y dispuesto a darle los primeros auxilios de ser necesario.
—Hijo pudimos hablar aquí con el abogado, no era necesario que-
—Eiji no está para hablar con el abogado, mamá y ambos sabemos que debe ser él el que tome las decisiones sobre qué aceptar y qué no, su papá así lo decidió y no es completamente necesario que tenga la mayoría de edad para algunas cosas —Interrumpió Shouto a su madre mientras dejaba a su alfa sentado frente a una de las mesas vacías y vio hacia su hermana. —Vigílalo, por favor.
—Ve, yo estoy pendiente —Respondió Fuyumi con calma mientras veía hacia su madre.
Shouto asintió levemente para ir a comprar el desayuno para Eijiro, ellos habían desayunado antes de salir, por ello no pidió más que unas galletas saladas para sí mismo y para sus hermanos que de seguro le iban a pedir, pagó por todo para llevarlo a la mesa, dándole a Eijiro un sándwich de pavo junto a un jugo pequeño de moras que era el favorito del alfa, entregó los paquetes de galletas a sus hermanos mientras él se sentaba al lado de Eijiro para comerse sus galletas y vigilar así, que el alfa comiera.
—No es necesario que me vigiles, bonito —Murmuró Eijiro al sentir la mirada ajena en su persona.
—Quiero asegurarme que comas, Eiji —Respondió Shouto con una sonrisa leve y siguió comiéndose sus galletas.
Eijiro suspiró por ello y asintió levemente en silencio para comenzar a dar los primeros bocados a su sándwich, no había comido desde la tarde anterior por el shock que tuvo al perder a su padre en un abrir y cerrar de ojos, no tenía idea realmente de que el hombre se rendiría justo en ese instante, pero debió prever que pasaría puesto que había estado más decaído y se había negado a comer a pesar de que era su comida favorita, además de que estaba contándole demasiados recuerdos que tenía antes y después de conocer a su madre, incluso recuerdos de cuando él estaba pequeño, en un momento estaban riendo juntos por ellos y al otro se encontraba escuchando las últimas palabras de su padre, había terminado corriendo hacia la recepción del hospital para buscar a su doctor de cabecera, pero nada habían podido hacer, ya era tarde y todos lo sabían, incluso él mismo. Soltó un suspiro tembloroso por el recuerdo antes de hundir los hombros, estaba feliz por su padre ya que por fin se encontraba descansando, además de reunido con su madre y ahora los dos lo cuidarían desde el cielo, así que le tocaba enfriar rápido sus pensamientos para decidir cómo sería su vida ahora que estaba solo…
Un movimiento en su pierna lo hizo voltear el rostro hacia aquella mirada heterocromática y se recordó que no, no estaba solo, todavía tenía un pilar más y el que se convertiría en el más importante desde ahora, seguía teniendo a su omega a su lado y sabía que tendría su apoyo en todo momento, por eso no podía dejarse caer, tenía que ser buen alfa para ese precioso omega y enorgullecer a sus padres por eso. Le regaló una sonrisa, no era la más amplia, pero era de sus más sinceras sonrisas y con ello esperaba demostrarle que todo estaría bien, que saldría adelante por los dos como se lo había prometido y Shouto lo sabía, por eso no tardó en abrazarlo con fuerzas, había escogido al mejor alfa, eso era seguro.
...•••••...
...Dos días después....
La mirada seria de Eijiro se encontraba en aquellos papeles que le había dado el abogado, la primera había sido una carta que su padre le había dejado como disculpa, no tenía nada que disculparle y se lo dijo aquella noche, la segunda eran los papeles de propiedad del apartamento al cual se habían mudado su padre y él, un año después de la muerte de su madre, ninguno de los dos alfas había pasado demasiado tiempo en aquel lugar, por lo que no tenía problemas con la idea de su suegra sobre venderla y dejar el dinero en una cuenta de ahorro familiar que no sabía que tenía hasta que vio el tercer papel, la cantidad lo dejó realmente sorprendido y sin saber qué decir realmente.
—¿De verdad hay tal cantidad en esa cuenta? —Cuestionó sin poder creer que sus padres hayan ahorrado tanto en todo su matrimonio y los años siguientes.
—La hay —Confirmó Enji quien había estado a un lado con su hijo en completo silencio y al tener la mirada de casi todos en la sala, soltó un suspiro antes de aclarar la información. —Hablé con un contacto en ese banco y confirmé que todo el dinero haya sido obtenido de manera legal.
—Mis padres no-
—Tranquilo muchacho, sólo quería confirmar que durante los años en los que fue ahorrado no fue usado como lavado de dinero por las mismas personas del banco —Aclaró Enji luego de interrumpir al menor, sabiendo que iba a defender a sus padres a capa y espada, le agradaba aunque no se lo dijera. —Parte de ese dinero parece haber venido de una herencia que la bisabuela de tu madre le dejó en su testamento hace años y tu madre prefirió dejar todo en esa cuenta de ahorros para tu futuro —Contó lo que había averiguado.
—¿Cómo…? —Cuestionó Eijiro a medias sin saber cómo hacer la pregunta completa sin molestar al hombre.
—¿Cómo lo sé? —Terminó Enji la pregunta y vio al otro asentir. —Cuando tienes mi cargo y muchas personas te deben favores, es fácil averiguar ese tipo de cosas, así fue como también conseguí averiguar quién era el abogado que había contratado tu padre.
—Pudiste preguntarnos, papá —Inquirió Shouto seriamente mientras Eijiro asentía de acuerdo. —No era secreto el abogado y tampoco habíamos sido ordenados a mantenerlo en secreto.
—Creía que no lo conocías, hijo —Comentó Rei metiéndose en la conversación con una sonrisa avergonzada.
—Nos conocimos en una visita que le había hecho a mi cliente, luego sólo los veía en alguna cafetería o de camino al parque —Comentó el abogado con calma.
—Llegué a pensar que estaba espiando nuestras citas —Confesó Shouto con expresión neutral mientras escuchaba al hombre reírse. —Luego me di cuenta que él también estaba de citas con una mujer, alfa, si mal no recuerdo, daba un poco de miedo.
—Ella es una clienta, pequeño —Le aclaró el abogado con diversión.
Shouto se disculpó por malpensar la situación y el abogado se lo dejó pasar para volver a centrarse en el asunto del papeleo de su cliente, Eijiro soltó un suspiro antes de seguir leyendo todo con extremo cuidado, no creía que el abogado colocara letras pequeñas, pero era mejor estar seguro y una vez que terminó, colocó todo de vuelta en la mesa.
—¿Y bien? —Cuestionó el abogado con tranquilidad.
—Tomaré el consejo de la señora Todoroki, venderé el apartamento —Comenzó diciendo Eijiro como respuesta antes de proseguir. —Quiero usar parte de ese dinero para conseguir un lugar más pequeño cerca de la academia-
—¿No vendrás a vivir con nosotros? —Cuestionó Shouto interrumpiéndolo rápidamente mientras volteaba a verlo con seriedad.
—Cariño-
—Dijiste que vendrías a vivir con nosotros, Eiji —Volvió a interrumpir Shouto, encarándolo de frente y completamente molesto.
—Sí, pero-
—Nunca me comentaste nada de que habías cambiado de opinión —Interrumpió Shouto por tercera vez mientras los adultos sólo observaban en silencio y a la expectativa de lo que haría el joven alfa. —Incluso cuando veníamos para acá seguíamos de acuerdo con que vivirías con nosotros.
—Lo sé cariño, pero tu familia-
—Si lo que te preocupa es papá o Natsuo, no tienes que prestarles atención a ninguno de los dos, mamá ya dijo que los mantendría a raya para que no soltaran nada malo que hiciera que te vayas en algún momento —Volvió a interrumpir Shouto con rapidez mientras la mujer reía por lo bajo.
Eijiro no tardó en taparle la boca al bicolor para que no fuera a interrumpirlo de nuevo antes de intentar hablar de nuevo.
—Sé que tu mamá dijo que los mantendría a raya, pero no quiero ser una molestia para tu familia y menos quiero despertar con tu papá queriéndome asesinar si te llegas a colar en mi cama —Aclaró rápidamente.
—Tengo balas de muchos calibres —Comentó Enji al aire antes de quejarse por la patada de su hijo. —¡Shouto!
—Sinceramente no tengo pensado acompañar tan pronto a mis padres, cariño —Confesó Eijiro con una sonrisa nerviosa, quitándole despacio la mano de la boca antes de verlo voltearse hacia su padre.
—¡Me iré entonces con él! —Sentenció Shouto de la nada, sorprendiendo no sólo a su padre sino que también a Eijiro.
Ambos alfas abrieron la boca para tratar de calmar al omega y hacer que dejara de tomar decisiones precipitadas, pero Rei no los dejó decir nada, estaba cansada de que su esposo siguiera negando a Eijiro y no pensaba dejar al joven solo, aunque éste pudiera cuidarse solo, su instinto le peleaba con uñas y dientes que lo mantuviera bajo su vista, así como a su hijo.
—El dinero, todo colóquelo en la cuenta de ahorros —Comentó, callando a los otros quienes voltearon a verla, aun así prosiguió. —¿Por ley Eijiro consigue una especie de mesada de esos ahorros, no? —Cuestionó y vio al abogado asentir rápidamente.
—Al ser todavía menor de edad, sólo se le entregará una pequeña cantidad mensualmente, para sus cosas básicas como: ropa, accesorios y demás —Respondió el abogado con profesionalidad. —Por arreglo del mismo Toru, se le dará algo aparte para los útiles escolares y el uniforme —Señaló la cláusula modificada.
—Entonces está perfecto —Comentó Rei tomando el bolígrafo extendido. —Tomaremos su tutoría hasta su mayoría de edad como lo hablamos.
—Sólo tiene que firmarme aquí y colocar sus iniciales por acá —Señaló el abogado rápidamente antes de que los otros dijeran nada.
—Señora Todoroki, no tiene que-
—Ya está hecho —Interrumpió Rei antes de voltear a ver al menor con una sonrisa afable sobre sus labios. —Vivirás desde ahora con nosotros, Eijiro, por favor deja de alterar los nervios de mi animal interno y acepta de una vez por todas lo que se decidió.
Eijiro apretó los labios sin refutar nada más, asintiendo levemente y rendido ante la sutil amenaza de su suegra, suspiró en silencio y tomó el bolígrafo para colocar su firma y sus iniciales en los sitios indicados por el abogado, viéndolo ordenar todo de manera tranquila antes de colocar los papeles dentro de una carpeta que llevó hacia su escritorio y todos lo vieron sacar un sobre manila de una de las gavetas antes de volver a acercarse a ellos para entregar dicho sobre a Eijiro que lo tomó con dudas.
—Es el primer pago del mes, se supone que debí entregártelo el día del velorio, pero no estabas en las mejores condiciones ese día —Aclaró con calma mientras lo observaba fijamente. —Ve a recoger todo lo que te vayas a llevar del apartamento y luego me avisas para conseguirle comprador ¿está bien?
—Está bien, igual tengo que ver y clasificar las cosas antes de decidir a dónde irá cada cosa —Respondió Eijiro por lo bajo mientras veía el sobre con la mirada un poco ida. —¿Es todo?
—Sí, por los momentos es todo —Respondió el abogado con una sonrisa comprensiva antes de ver a los adultos. —Estaremos en contacto, llamen si tienen alguna otra duda.
Rei agradeció rápidamente al hombre mientras todos se levantaban de las sillas, Eijiro y el resto se despidieron del abogado antes de salir de la sala y prontamente del edificio en completo silencio, la mujer veía a Eijiro con precaución puesto que el joven no había dicho nada.
—Deberíamos ir a hacer las compras para el almuerzo y-
—Yo no iré —Interrumpió Eijiro apenado con la mujer antes de aclarar las cosas. —No todavía, quiero estar un poco más en el apartamento e ir recogiendo todo poco a poco.
—Entonces vamos a ayudarte también y-
—No —Interrumpió Eijiro de nuevo, estando un poco tenso hasta que sintió la mano de Shouto tomar la suya para relajarlo.
—Yo iré con él, mamá y me aseguraré de llevarlo para la cena aunque sea —Prometió Shouto apretando suave la mano del alfa mientras escuchaba a su madre suspirar.
—Está bien, tengan cuidado y llama a tu papá si quieren que los vayan a buscar ¿está bien? —Cuestionó Rei fingiendo tranquilidad, una que no tenía.
Shouto asintió levemente mientras se despedía junto a Eijiro y ambos se alejaron por el otro lado de la calle, tomarían el bus hacia el edificio departamental donde el alfa había estado viviendo hasta hace poco con su padre. El silencio había tomado parte de su camino, pero a ninguno de los dos le molestaba realmente, Shouto sabía que Eijiro necesitaba tiempo para pensar y asimilar lo sucedido, y Eijiro le agradecía enormemente a Shouto por permitirle ese tiempo a pesar de encontrarse a su lado.
...•••••...
...Una hora y media después....
Eijiro se encontraba sentado frente a su armario con la ropa a su alrededor, las había descolgado todas para poder doblarlas desde el suelo e irlas metiendo en la maleta, habían algunas que metía dentro de una caja que eran las que ya no letreaban al cuerpo ni de manera obligada, así que las dejaba en la caja de donaciones, sabía que no tenía demasiada ropa para donar puesto que hacía cuatro meses atrás había hecho esa misma limpieza junto a su padre, por orden de éste, no le molestó hacerlo puesto que era de las pocas veces que el hombre le pedía hacer algo juntos, así que ese día sacaron al menos cuatro cajas de donación que llevaron hacia la iglesia para que allí se encargaran de entregar todo a quien necesitara de estas. Por ello no se sorprendió cuando sólo sacó una caja pequeña y la mayoría de las cosas que estaba en el interior eran zapatos.
Soltó un suspiro mientras cerraba la maleta mediana, viendo hacia su escritorio donde yacía una mochila de camping vacía, allí guardaría las cosas de estudio y cualquier otra cosa que entrara, las cosas que se llevaría de sus padres las llevaría a parte, no había apuro alguno, lo sabía, pero mientras más tardara, más le dolería la situación. Su mirada se desvió hacia el movimiento sobre su cama y sonrió suavemente al ver a su bonito omega comenzar a abrir los ojos, habían llegado durmiendo un poco, pero justo como los días anteriores, sólo había dormido diez minutos antes de levantarse a guardar y organizar todo en su lugar para ocupar su mente.
—¿Eiji? ¿Sucede algo? —Cuestionó Shouto viéndolo con el sueño todavía presente en su sistema.
—Nada malo cariño, sólo perdí el sueño y me levanté a acomodar mis cosas —Respondió Eijiro con tranquilidad mientras se levantaba del suelo para ir hacia su pareja, inclinándose para dejar un beso corto sobre sus labios.
—¿Ya terminaste de recoger todo? —Cuestionó Shouto con más tranquilidad luego del beso y se acomodó en la cama ajena para ver hacia la maleta mediana. —¿No es mucho?
—Todavía no, me faltan algunas cosas, pero ya estaba por guardarlas —Respondió Eijiro antes de alejarse para caminar hacia su escritorio y rió levemente. —No, no son tantas. De hecho, si la cargas no se siente pesada.
—¿Nos llevaremos todo hoy? —Cuestionó Shouto sorprendido al ver aquel bolso de camping sobre la silla.
Eijiro negó levemente a la pregunta, señalando que solamente la maleta y el bolso que no llenaría por completo, puesto que tampoco era como si tuviera demasiadas cosas en su habitación, quizás terminaría llevándose algunas ropas de su padre también, para su futuro yo, quería mantenerlo con él, las pocas cosas de su madre también las llevaría con él porque su padre siempre le repetía que las necesitaría en un futuro, pero nunca le explicó a qué se refería, ni siquiera en sus últimos minutos de vida, así que le tocaría averiguarlo por su propia cuenta. Terminó de guardar todo, notando que sólo era la mitad de la mochila y la otra mitad sobraba, era divertido, aunque prontamente vio que se llenaría completo ya que Shouto se encontraba metiendo las almohadas y cobijas con mucho ahínco y concentración, recordó que todo eso tenía su aroma, así que lo dejó hacer.
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