Capítulo 14

...Primera semana del mes de adiestramiento....

Eijiro creyó ilusamente que el adiestramiento sería fácil… No lo era, ni un poco y se había dado cuenta en el primer día, junto a otros chicos, que los ejercicios que habían tomado antes de llegar allí no era nada comparado a los que recibirían allí en el siguiente mes.

La rutina de todos había sido explicada, dormirían y comerían dentro del barco, algunas actividades se harían dentro del mismo y los ejercicios más fuertes serían llevados a cabo en aquella isla mediana a la que habían sido llevados, en la misma no había civilización alguna, solamente algunos animales salvajes en completa libertad que, mientras no se acercaran a su territorio, podrían salir completamente ilesos y sin un rasguño.

Todos habían creído que al ser el primer día solamente iban a conocerse, les iban a explicar las reglas y cómo se daría todo, creyeron mal, muy mal, puesto que habían sido puestos a prueba para saber qué tanta resistencia tenían y comprobar si estaban capacitados para hacerles tener aún más. Pero de un grupo de quince, sólo cinco, entre ellos Eijiro y Katsuki, habían logrado pasar dicho examen y por muy poco puesto que éstos incluso creían estar a punto de desplomarse en el suelo de aquel enorme barco.

Por eso, para nadie fue sorpresa que en el primer día todos los chicos y chicas cayeran completamente rendidos en su cama sin siquiera haber cenado, o sin siquiera haberse dado una ducha, ninguno tenía la fuerza suficiente para eso y, aunque sabían que era asqueroso, aun así decidieron ignorar ese detalle y simplemente entregarse al cansancio de ese primer día.

El segundo y tercer día se basó en una rutina de ejercicios, además de que enseñárseles una especie de serie de cantos para mantener todos el mismo ritmo del almirante a cargo, al principio fue complicado y recibieron muchos regaños junto a pequeños castigos, luego fueron agarrando el hilo poco a poco, aunque no había forma que lo perdieran en algún punto de su cansancio, eso sólo provocaba que los castigaran y los ejercicios se ponían peor. Eijiro comprobó por cuenta propia lo que su entrenador y su suegro le habían dicho tantas veces durante su sesión de ejercicios, a los almirantes les encantaba castigar a todos poniéndolos parados de mano por al menos diez minutos y si flaqueaban, agregaban cinco minutos más, era bastante cruel y aun así todos habían comenzado a procurar no equivocarse, ni siquiera al repetir las mismas palabras a modo de canto que el almirante al frente les exclamaba en voz alta.

Para el cuarto día no creyeron que los ejercicios se pusieran peor, volvieron a equivocarse completamente, sí se podían poner peor y lo confirmaron cuando el almirante a su cargo los puso a trotar descalzos sobre la arena caliente, con el sol dándoles directamente y el viento siendo un elemento completamente nulo en esos momentos, era completamente horrible ese martirio de quince minutos, seguidos de cincuentas lagartijas y setenta abdominales, siendo que además de estar descalzos, también debían usar camisetas sin mangas, sin dudas saldrían de allí como un camarón completamente pasados en la parrilla.

El quinto día y el sexto día fueron un poco menos agresivos, puesto que el fin de semana abría sus puertas y todos tenían esos días para descansar después del mediodía, aun así habían experimentado una sesión de ejercicios durante la mañana sobre la cubierta del barco que, aunque no había sido dura, sus cuerpos agotados no daban para mucho más que mantenerse de pie, comer y ducharse.

Eijiro sabía que su novio iría ese día de visita junto con su suegro y también sabía que el omega reclamaría la falta de mensajes, y es que ha estado tan agotado física como mentalmente como para siquiera mandar un mensaje o responderle a su novio, solamente habían tenido una llamada el martes y luego ya no recordaba haber vuelto a hablar con Shouto desde entonces, tampoco era como que recordara nada más antes y después de caer noqueado. Aun así, ese día había almorzado, se había dado una buena ducha de cinco minutos y se había ido a descansar un poco a su habitación compartida con el gruñón cenizo mal hablado, debía admitir que se divertía hacerlo explotar cuando estaban compitiendo entre ellos durante algunos ejercicios, era una forma que ambos habían encontrado para no dormirse a mitad de ejercicios y así evitaban ser castigados.

Era un acuerdo mutuo que habían realizado casi silenciosamente y estaban bien con ello, abrió la puerta de la habitación con los pies arrastrándose sobre el suelo metálico, notando el ceño fruncido y la mirada perdida del otro en la pantalla de su celular, no tenía que preguntar, sabía lo que había sucedido porque no era la primera vez.

—¿De nuevo peleando con Deku? —Cuestionó, le sabía mal llamar así al chico, pero el cenizo se había negado en decirle su nombre y no había insistido, sabía por propia experiencia los celosos que los alfas eran con su pareja, él mismo lo era en ocasiones.

—Sí, ese idiota quiere venir —Gruñó Katsuki en respuesta y un resoplido cansado.

—¿Qué tiene de malo que venga? Puedes recibir visitas de tu pareja y más si son destinados, fue lo que me explicó mi suegro antes de venir —Cuestionó Eijiro de manera curiosa, notando la negación del otro mientras se acomodaba sobre su cama y recostaba la espalda en la pared.

—Deku no es mi destinado y sé que puedo recibir su visita, pero no quiero —Respondió Katsuki con su ceño frunciéndose aún más. —Sé que el idiota ese se preocupa por todo y por nada, no tanto por si hay otro estúpido omega rondando cerca de mí, sino por cómo me encuentro físicamente y si ve lo cansado y destruido que estoy, va a hacer hasta lo imposible para que abandone el adiestramiento —Contó, abriéndose un poco a aquel desconocido con el que compartiría habitación por el resto del mes.

—Lamento haber hecho mención de los destinados —Comentó Eijiro luego de ver un sentimiento de tristeza pasar por los ojos ajenos antes de desaparecer. —¿No le explicaste lo que pasarías aquí?

—Tsk no me importa en absoluto que Deku y yo no seamos destinados, lo acepté cuando estábamos en el jardín de niños y él a mí, no nos hemos separado desde entonces, pero sé que él todavía teme que encontremos a nuestros destinados y por culpa de nuestros estúpidos animales terminemos separándonos, no lo culpo por el hecho de que piense eso ¿está bien? Pero tenemos catorce años juntos, debería confiar un poco más, así como yo lo hago —Gruñó Katsuki antes de resoplar con cansancio. —No, no lo hice. Yo tampoco tenía ni una puta idea de cómo sería este infierno.

Eijiro se sorprendió al ver que no sólo el omega tenía la inseguridad de que algún día terminarían separados por el cruel destino, sino que también aquel gruñón cenizo también se encontraba inseguro aunque no lo dijera en voz alta y tampoco lo diera a mostrar.

—Pero si Deku está marcado, no habrá destino que los separe —Comentó al recordar aquel detalle.

—Sí es posible ser separados incluso cuando el omega está marcado, bastardo ¿quién te dijo lo contrario? —Cuestionó Katsuki con el ceño fruncido. —Es posible e incluso más doloroso, por lo que sé. Además, no lo he marcado, ni siquiera temporalmente.

—Es lo que enseñan en clases —Respondió Eijiro con una mueca sobre sus labios, era increíble que le mintieran a los más jóvenes.

Katsuki se burló por la respuesta ajena y se mantuvo en silencio, supuso que esa sería la respuesta, por ello era que no decía nada, él lo había tenido que ver con sus propios ojos con tres desconocidos y no había sido bonito, menos cuando Izuku se había soltado a llorar luego de llegar a su apartamento compartido, diciendo que podrían ser ellos los siguientes y aunque estaba de acuerdo con él, no se lo dijo y solamente se encargó de despejar sus dudas y las propias por los siguientes días.

Eijiro vio la desolación en la mirada ajena y se mantuvo de igual manera en silencio mientras veía su propio celular, respondiéndole a su novio quien ya había avisado que iba en camino y sonrió contento por esa noticia. A todos se les había explicado que las visitas llegarían en un helicóptero y se marcharían de igual manera, así que debía estar pendiente para poder recibir a su novio y a su suegro también. Aun así se encontraba mensajeándose con su omega mientras también respondía los mensajes de sus amigos quienes le contaban todo lo que habían estado haciendo en los últimos días y le pedían que contara cómo iba su primera semana, así que se explayó tanto como se le fue posible mientras Katsuki seguía escribiendo sobre la pantalla de su celular en completo silencio.

...•••••...

Shouto y su padre llegaron una hora después de la conversación de Eijiro con Katsuki, el omega fue el primero en bajar y correr hacia su alfa al verlo esperando a un lado junto a otro grupo de chicos y chicas, no le importó aquellos desconocidos, solamente su novio al cual abrazó con fuerza, siendo correspondido rápidamente antes de marcarlo suavemente con sus feromonas y prontamente pudo sentir la calma en los hombros ajenos, sonrió tranquilo por ello antes de separarse poquito y corresponder el beso que Eijiro le daba.

—Hola bonito, un gusto verte después de tantos días —Saludó Eijiro en un murmullo contento antes de ver a su suegro acercarse y sonrió amplio. —Señor, un gusto verlo también.

—Eijiro, te ves bien niño —Comentó Enji en un saludo corto, viendo que al menor no le serviría el entrenamiento de no mostrar emociones en ninguna ocasión de su vida.

—¿Bien? ¿Te estás quedando ciego, anciano? —Cuestionó Shouto completamente sorprendido por las palabras de su padre. —Mírale las ojeras a Eiji, él no las tenía cuando llegó y a mí no me engañan, pero puedo apostar mis cuchillos de cocina a que perdió peso durante su estadía aquí en los últimos días.

—No creo que sea adecuado apostar tus cuchillos, Shou —Comentó Eijiro con una sonrisa nerviosa antes de suspirar hondo. —Han sido días fuertes, el cansancio se vuelven ojeras, cariño. Pero sí estoy descansando, tanto que caigo noqueado apenas llego a la cama —Bromeó.

—Eso no es descansar, Eiji —Regañó Shouto con total seriedad. —¿Estás comiendo bien, al menos?

Enji notó que el regaño de su hijo iba para largo y se excusó con que iba a hablar con sus conocidos antes de huir de allí, dejando a Eijiro indignado por ser dejado solo en esa situación, aun así sabía que no tenía escapatoria, así que le respondió a su novio con sinceridad y le contó que no cenaba, aquello lo sentenció por completo, tuvo que llevar a Shouto a la cocina del barco para que pudiera hablar –o más bien discutir- con el chef a cargo para que le dejara hacerle algo nutritivo, además de conversar sobre el menú con el que se manejaba frecuentemente. En el camino se encontraron con Katsuki quien llegaba del baño y el cenizo inevitablemente también fue arrastrado con él a la cocina sin derecho a protestar.

—Tu omega es un dolor de culo —Bufó Katsuki aunque en realidad no estaba molesto por ser arrastrado, sentía la familiaridad del bicolor, parecida a la de su pecoso novio y como lo extrañaba, se quedaba con los otros dos.

—Hermano no seas así, Shou sólo está preocupado —Pidió Eijiro con una mueca por el comentario ajeno hacia su omega.

—Y por eso no dejo que Deku venga —Volvió a recalcar Katsuki mientras veía a Eijiro con obviedad.

—No tiene nada de malo que se preocupe por ti, hermano, sólo tienes que dejarte llevar y complacerlo con lo que te pide para no seguirlo preocupando —Aconsejó Eijiro con tranquilidad, había extrañado a su novio y su comida, por ello no estaba en contra de que le cocinara algo.

Katsuki chasqueó la lengua sin querer darle la razón, simplemente se mantuvo de brazos cruzados mientras él y Eijiro veía a Shouto discutir con el chef sobre el menú que servía y la falta de proteínas que había en esos platos, sinceramente ambos alfas estaban entretenidos viendo al chef tratar de refutarle nada al omega y éste no se dejaba ni un poco. El hombre se terminó rindiendo unos minutos después y accedió al cambio del menú como también a dejar que el omega bicolor cocinara algo para los dos alfas presentes, aunque prontamente Shouto terminó haciendo comida para todo el pelotón del barco, volviendo ese día de visita un poco caótico y divertido para Eijiro quien sin dudarlo, adoraba con todo su corazón a su precioso omega.

...•••••...

...Segunda semana del mes de adiestramiento....

Para el inicio de esa segunda semana, todos se encontraban con las energías repuestas después de un fin de semana tranquilo donde habían podido descansar como era debido, por ello era que los ejercicios matinales los habían hecho con total sincronía y emoción, para cuando llegó la tarde fue una cosa completamente diferente y es que nadie había previsto que llovería y los ejercicios serían bajo la fuerte lluvia que azotaba en el barco y en la misma isla, ellos habían tenido que trotar bajo la torrencial lluvia por quince minutos antes de que el almirante fuera regañado por dejarlos bajo ese aguacero, no era buena idea que alguno terminara enfermo esa semana, así que los hicieron volver al barco temprano para darse una ducha, pasar por la enfermería por una aspirina y luego irse a descansar hasta la hora de la cena.

El menú había sido aceptado por los altos mandos del barco luego de que Shouto discutiera terriblemente con ellos por al menos treinta minutos, había sido divertido ver cuatro alfas discutiendo con un omega que no daba su brazo a torcer y los hombres pudieron notar que era el hijo menor de los Todoroki, así que esa discusión podía alargarse a muchas horas y no tenían las energías para eso, así que solamente aceptaron el cambio de todo el menú antes de marcharse, dejando al omega con su alfa para que éste se encargara de calmarlo. Todos estaban contentos con ese cambio en el menú y agradecidos de que la comida tuviese sabor alguno y no fuera tan insípida como la anterior.

En el camino, Eijiro le dijo a Katsuki que él tenía aspirinas en su mochila y que podían ahorrarse la ida a la enfermería, el cenizo accedió ya que no quería nada más que irse a acostar para dormir un siesta antes de levantarse a hablar por videollamada con su pecoso novio, sabiendo que Eijiro se uniría tarde o temprano aunque no quisiera, porque para su sorpresa, él e Izuku se habían llevado bien y pronto se dio cuenta que era porque sus personalidades eran completamente parecidas, ese fue el inicio de su estrés y supo que terminaría ahorcando al otro tarde o temprano.

Los dos alfas se metieron a la ducha por un baño de cinco minutos antes de salir, secarse y colocarse su ropa seca antes de salir de las duchas hacia su habitación, esperando sinceramente no enfermar por culpa del ejercicio bajo la lluvia.

—¡Eijiro, ataja! —Llamó Nemuri al ver pasar al menor de largo a la enfermería junto al otro y le lanzó un par de compresas calientes y unas aspirinas para ambos. —¡Cuando los mandan para acá en estas situaciones, no cuenta como venir ustedes mismos, no se vuelvan a saltar las indicaciones, mocosos!

—¡Gracias señorita Yamada! —Exclamó Eijiro con una sonrisa amplia luego de atrapar lo que se le fue lanzado y volvió a su camino con las cosas entre sus manos.

—Tienes conexiones poderosas, bastardo —Bufó Katsuki quien había reconocido perfectamente a la omega. —¿Cómo le hiciste?

—Son amigos de mi suegro, no conexiones —Respondió Eijiro con absoluta calma mientras entraba a la habitación detrás del otro, entregándole una compresa y una aspirina luego de que el otro sacara un par de botellas de agua del mini refrigerador que había en la habitación y mismo que había llegado con Katsuki. —La conocí en una huida frustrada el día de mi cumpleaños.

Katsuki alzó una ceja por la curiosa información y exigió que le contara aquello mientras se acomodaban cada uno sobre su cama, Eijiro no tuvo problemas en contarle lo sucedido aquel día y la razón de su huida con su suegro y sus cuñados.

Para el segundo y tercer día la lluvia seguía y ninguno había podido salvarse aun así de los ejercicios, con la diferencia de que lo hacían en la parte interna del barco y en el reducido espacio que había en la parte de abajo, los almirantes se organizaban para que ninguno faltara a su clase correspondiente, siéndoles enseñado incluso un poco de lo que les enseñarían en la universidad, para esas clases algunos tomaban nota y otros simplemente escuchaban con atención.

El cuarto día terminó siendo caótico, ninguno pudo prever lo que sucedería, ni siquiera el mismo Katsuki quien era el que había sufrido el accidente mientras bajaban la carga de suministros del helicóptero, Eijiro había sido el que había corrido con el cenizo hacia la enfermería luego de ver que su amigo no podía levantarse por el esguince en su tobillo, cuando ambos llegaron creyeron que encontrarían a Nemuri, pero solamente se encontraba un omega rubio con un mechón negro en su cabello, el chico se sobresaltó al verlos llegar de manera alborotada y los regañó por asustarlo y por correr por los pasillos antes de que el cenizo fuera depositado en la camilla, deteniéndose frente al alfa completamente mudo por la sorpresa de la noticia silenciosa entre ellos y Katsuki maldijo en voz alta su mala suerte.

—¿Todo bien? —Cuestionó Eijiro completamente confundido por la maldición del contrario, aunque pronto lo dejó pasar al ver llegar a Nemuri. —¡Señorita Yamada, problemas!

—Ya sé niño, deja los gritos, vine en cuanto pude —Regañó Nemuri notando el ambiente y la mirada entre los otros dos, aunque la actitud en el cenizo era extraña para alguien que conseguía a su destinado, no dijo nada y lo atendió luego de alejar a su pupilo del alfa. —Un pequeño esguince no lo va a matar, Eijiro.

—Ni una palabra de esto a Izuku ¿entendido bastardo? —Cuestionó Katsuki seriamente, ignorando a su destinado en la enfermería.

—Sabes que se va a dar cuenta, los novios siempre lo hacen y más si son omegas, ya te diste cuenta de ello con Shou —Respondió Eijiro sin notar nada todavía.

—¿Tienes novio, Bakugou? —Cuestionó Nemuri reconociendo al cenizo, había estudiado con su madre y por el parecido con esta, sabía que no se equivocaba en decir que eran familia.

—Lo tengo, desde hace catorce años —Respondió Katsuki con total tranquilidad, debía centrarse en su relación y olvidar al omega rubio de mechón negro frente a él, el destino podía irse a la mierda, su novio no.

—Complicado, eh, Denki —Comentó Nemuri hacia su pupilo quien bajo la mirada luego de desviarla y respondió de manera positiva.

—¿Qué cosa? ¿El esguince? —Cuestionó Eijiro aun sin caer en cuenta de nada.

Los otros tres soltaron un suspiro por lo despistado que el pelinegro era y aun así ninguno le respondió las preguntas, simplemente se concentraron en sus pensamientos y Eijiro se quejó por la falta de respuestas, aunque prontamente se olvidó de eso cuando vio que Katsuki ya podía marcharse, así que se acercó a ayudarlo, notando al omega acercarse para lo mismo, pero Katsuki lo alejó de inmediato.

—No te me acerques —Profirió entre dientes antes de empujar a Eijiro para salir.

—Hermano eso fue grosero de tu parte, él sólo quería ayudar también.

Regañó Eijiro mientras salían de la enfermería, dejando atrás a un omega dolido por el rechazo de su destinado, pero que haría lo imposible para tenerlo para sí a como diera lugar. Katsuki lo ignoró por completo, debía mantenerse lo más alejado de ese omega como fuera posible mientras Eijiro le cuestionaba lo que le sucedía y obtuvo la respuesta poco después, siendo muy malo lo que había sucedido y le confirmó a Katsuki su mala suerte, el mismo cenizo le pidió que le ocultara esa información también a Izuku y, aunque a Eijiro le sabía mal aquello, prometió no decir nada hasta que él resolviera esa situación.

Los siguientes dos días fueron bastante incómodos para Eijiro quien veía ahora con más frecuencia a aquel omega rubio de mechón negro cerca de Katsuki y él mismo, el cenizo hacía casi todos sus ejercicios como podía mientras ignoraba completamente los intentos del omega para llamar su atención, no le importaba en absoluto y además, estaba más concentrado en lo que sucedería ese día de visitas, admitía para sí mismo estar nervioso y es que, para su felicidad y la de Eijiro, Izuku iría por primera vez de visita y sinceramente el segundo alfa estaba seguro que el pecoso se llevaría de maravillas con su novio, así como él mismo lo hacía.

—Basta de estar irradiando las malditas flores, viene es mi omega, no el tuyo, bastardo —Gruñó Katsuki en alto mientras escuchaba al otro reírse y al omega gruñir por la sola mención de su novio, le importaba muy poco si le gustaba o no esa información.

—El mío también viene, hermano —Comentó Eijiro bastante entretenido mientras lo sostenía para que hiciera los abdominales. —Además, me hace feliz conocer a tu novio en persona y no sólo por vídeo llamadas —Agregó con la intención de que el otro omega también lo hiciera, debía evitar que el destino hiciera de las suyas y el omega también. —Además, también me hace feliz ver a Shou otra vez después de esta fuerte semana.

Katsuki bufó por las palabras ajenas, no iba a admitir nunca en voz alta lo feliz que le hacía que aquel estúpido alfa se llevara bien con su tímido novio quien no era de hacer amigos y tampoco admitiría jamás que le hacía ilusión que el omega de Eijiro también se llevara bien con Izuku, de esa manera podría tener otro amigo que no fuera uno suyo propio.

—Quítate, te toca la serie de lagartijas —Ordenó sin demostrar sus verdaderas emociones.

—Todavía que te cuido, así de feo me tratas —Se quejó Eijiro haciéndole drama al cenizo quien solamente lo empujó y terminó riéndose antes de acomodarse para hacer los ejercicios.

—No hagas que te lance del barco y haga que tu novio te busque en el mar —Amenazó Katsuki de manera seria, aunque realmente no lo haría, pero era divertido ver la reacción ajena.

Eijiro se quejó por la amenaza ajena y bufó sin decir nada más para concentrarse en su respectiva serie de lagartijas, escuchando a Katsuki contar con calma mientras veía al omega de reojo, esperándolo para revisarle el tobillo, no lo dejaría, además ya se sentía mejor gracias a los consejos de uno de los cuñados de Eijiro para que se le mejorara más rápidamente, le había servido además el hecho de que la enfermera Yamada le entregara la medicina que el otro le había dicho que utilizara.

Una vez que terminaron de hacer los ejercicios respectivos, ambos se dirigieron tranquilamente a las duchas, pasándole por un lado a Denki quien usó sus feromonas para detener al cenizo mientras intentaba hablarle, aun así Katsuki no se detuvo siquiera a verlo y siguió conversando con Eijiro quien lo estaba sosteniendo por si acaso el animal del contrario reaccionaba sin permiso del lado humano y se le lanzaba encima al omega, por suerte nada de eso sucedió y ambos pudieron llegar a las duchas sin nada más que los detuviera.

...•••••...

En el gran campo al otro lado de donde el barco se encontraba, estaba Shouto junto a su padre esperando la llegada del peliverde pecoso, Eijiro les había pedido que lo esperaran y llegaran con él sin perderlo de vista, aquello extrañó mucho a padre e hijo, pero luego de que el joven alfa les explicara la razón de aquel pedido, supieron que efectivamente no podían alejarse del pecoso ni siquiera una vez que bajaran del helicóptero y debían estar pendiente del omega con las características que Eijiro les había entregado.

Aunque a Shouto no le parecía adecuado el hecho de ignorar al destino, pronto sabría la razón de que el cenizo lo hiciera.

Más populares

Comments

Susana Horia

Susana Horia

ouch, iba bonito pero veo que el bkdk llegó para quedarse y no soporto esa ship, así que no podré seguir leyendo.

2023-05-06

1

Yatovale

Yatovale

me suena a bebé?? ojalá que no..

2023-04-30

1

Yatovale

Yatovale

sii era nomás

2023-04-30

1

Total

descargar

¿Te gustó esta historia? Descarga la APP para mantener tu historial de lectura
descargar

Beneficios

Nuevos usuarios que descargaron la APP, pueden leer hasta 10 capítulos gratis

Recibir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play