...Una semana después....
Eijiro ya se hallaba acomodado en una de las habitaciones de invitado, había acomodado todo de manera temporal puesto que tenía en mente marcharse cuando cumpliera los dieciocho, sólo un año puesto que ese día era su cumpleaños diecisiete y siendo sincero con él mismo, no tenía ánimos de celebrarlo, pero sabía que su omega y su suegra se negarían a que no lo celebrara, así que desde temprano los había escuchado a ambos y a su cuñada hablar de preparar todo para su fiesta de cumpleaños, además de mandar invitaciones a su grupo de amigos… supo de inmediato que no sería un día nada tranquilo. Por eso, cuando entró al comedor, se detuvo de saludar al ver la mala cara de los tres alfas de la familia y quiso huir de inmediato, después de todo, llevaba su mochila en su espalda.
—¡Nada de eso, niño! ¡No vas a huir de esta mierda! —Exclamó Touya tacleándolo junto a su hermano Natsuo quien tampoco lo dejaría marcharse para dejarlos en eso solos.
—¡Yo no hice nada! ¡Yo les dije que no quería celebrar mi cumpleaños! —Se defendió Eijiro desde el suelo, siendo arrastrado hacia el interior del comedor.
—Y ese fue tu error, mocoso —Comentó Enji con el ceño fruncido, tenía muchas más expresiones que en toda su vida y Eijiro temió por su vida. —En esta casa ¡nadie! se salva de celebrar su cumpleaños.
—Nada, excepto tú, viejo —Acusó Touya con seriedad.
—Y nadie ha descubierto cómo lo haces —Gruñó Natsuo molesto con el mayor.
Enji estuvo por burlarse de sus hijos, pero un grito en la cocina tensó a los tres Todoroki y el mayor se apiadó del mocoso que todavía era sostenido por Touya y les hizo una señal a los tres menores para que lo siguieran mientras dejaban el estúpido sombrero de cumpleaños sobre la mesa, Touya siguió arrastrando a Eijiro mientras su hermano y él seguían a su padre hacia lo que parecía ser, el sótano y aquello extrañó a los tres menores quienes alzaron una ceja por ello.
—¿Nos esconderemos todo el día en el sótano? —Se atrevió a cuestionar Eijiro, notando que los hermanos tenían la misma curiosidad.
—No, les enseñaré cómo es que huyo, agradézcanle al mocoso —Respondió Enji bajando rápidamente las escaleras hacia el sótano, escuchando tres pares de pies ir detrás.
—Se está ablandando —Comentó Touya en un susurro para los otros dos quienes rieron sin responder nada.
—Vas a terminar siendo el sacrificio, Touya —Sentenció Enji con seriedad mientras caminaba hacia el fondo del gran sótano.
—No dije nada, viejo.
Los dos menores rieron por el cambio de actitud del mayor sin dejar de caminar, dándose cuenta que el sótano parecía abarcar mucho por lo enorme que este era, pero al menos tenía fin y, al parecer, una puerta en el techo que Enji abrió y de la parte de arriba dejaron caer una escalera que los sorprendió.
—Suban —Ordenó Enji con seriedad.
—¿Saben qué? No creo que sea tan malo lo que hace Shou con su madre y hermana, esto en verdad es raro y me preocupa —Comentó Eijiro quien no tenía idea a dónde los llevaría aquel sitio.
—¿Van a subir o se quedarán allí? —Cuestionó una voz completamente desconocida y prontamente vieron al hombre asomarse, sorprendiendo a los tres menores quienes se alejaron de inmediato. —¡Hey, pero si son el pequeño Touya y el pequeño Natsuo, ya están enormes! ¡Tiempo sin verlos chicos! —Saludó con una emoción exorbitante que los tensó a todos y aun así el rubio no lo notó por andar viendo al pelinegro en medio de los hermanos Todoroki y volteó hacia Enji. —No sabía que habías tenido un hijo fuera de tu matrimonio, sargento.
—Hizashi ya deja los gritos que venimos a escondidas —Gruñó Enji con un resoplido mientras negaba leve, empujándolo para hacer subir a los tres menores quienes, aun reacios, subieron las escaleras y prontamente él mismo también subió. —El mocoso es la pareja de Shouto.
—Oh ¿De quién es el cumpleaños? —Cuestionó Hizashi con la voz levemente moderada mientras los veía en la habitación y cerró la compuerta luego de recogerlas escaleras. —¡El pequeño Shouto tiene pareja! ¡Aizawa, Shouto tiene alfa! —Anunció luego de meter la cabeza en la ventana pequeña que había en aquel lugar.
—¡Deja los gritos, Hizashi! —Gruñó el omega desde el otro lado de la ventana con el ceño fruncido. —¿Quién demonios te dijo eso?
—El sargento mismo —Respondió Hizashi sabiendo que si gritaba le iban a romper la nariz, así que no gritaría por lo pronto.
Eijiro notó rápidamente que el hombre rubio gritón era militar también, así que ató cabos y no tardó en observar el lugar, estaban en la base militar que estaba detrás de la casa de los Todoroki, era impresionante que hubiera una conexión con la casa, le causaba mucha curiosidad, pero no se movió del lado de sus cuñados para no terminar rompiendo nada, aunque no previó que Touya sí terminaría tocando y rompiendo algo, así que Natsuo y él mismo se alejaron de inmediato para no ser regañados también.
—¿Por qué no me sorprende que dañes algo, Touya? —Resopló Enji con el ceño fruncido. —Aprende de tu hermano y del mocoso, no toques nada.
—Sí, sí, como sea —Respondió Touya con fastidio, aunque realmente no haría caso y Enji lo sabía, por eso le colocó un par de esposas. —¡¿Pero qué?!
—Así evitarás tocar todo, ve cómo librarte —Comentó Enji con tranquilidad antes de ver seriamente a los dos menores. —Tienen prohibido ayudarlo o ustedes terminarán igual.
Eijiro y Natsuo se alejaron de Touya para comenzar a seguir a los dos mayores, observando todo el lugar como un par de cachorros curiosos y emocionados por el sitio nuevo al que habían sido llevados, y la imagen sería divertida para Touya si no estuviera concentrado en quitarse las esposas de las muñecas, maldiciendo por lo bajo con molestia por no haberse dado cuenta que eso sucedería. Todos fueron a parar a una gran oficina con muchas computadoras y al menos quince personas en su interior monitoreando lo que estaban en las pantallas, ninguno entendía realmente lo que sucedía allí, ni siquiera el mismo Enji quien llevaba años en el oficio, pero al no ser su área, nunca quiso aprender realmente.
—¿Entonces es tu cumpleaños? —Cuestionó Hizashi a Eijiro quien asintió levemente. —¿Por qué no te gusta celebrar tu cumpleaños?
—Sí lo solía celebrar, pero perdí a mi padre hace poco y no me siento listo para celebrar mi cumpleaños sin él —Contó Eijiro por lo bajo mientras desviaba la mirada hacia otro lado.
—Comprendo, lamento tu perdida —Respondió Hizashi con pesar antes de volver a recomponerse. —¿No se meterán en problemas luego? Estoy seguro que tres omegas molestos es completamente aterrador, si ya uno solo lo es y hablo de la experiencia, tanto personal como por terceros.
—¿De qué experiencia personal hablas, cariño? —Cuestionó Nemuri llegando a su lado con una sonrisa fingida.
—¡De la guerra a las que hemos ido, querida! —Respondió Hizashi de inmediato mientras veía al joven con diversión.
Eijiro rió por la situación antes de ver hacia la recién llegada, sorprendiéndose al encontrarse con una omega, había creído que todos allí eran solamente alfas y quizás algunos betas, pero para su sorpresa también habían omegas militares y Nemuri notó su sorpresa con diversión.
—Somos muchos más —Le aseguró con una sonrisa amplia.
—Increíble —Murmuró Eijiro con fascinación.
—Que niño tan adorable ¿Quién es su padre? —Cuestionó Nemuri notando que no debió haber hecho la pregunta en alto por la mirada triste del cachorro.
—Es el yerno del sargento y la científica Todoroki —Respondió Hizashi señalando al pelirrojo arrastrarse a los tres menores para seguir saliendo de la base.
Enji les fue mostrando el lugar mientras se dirigían hacia la salida sin saber que eran esperados, Touya se había librado minutos atrás, pero se encontraba observando tranquilo junto a los dos menores, los tres haciendo algunas preguntas y recibiendo sólo algunas respuestas, entendiendo que no todo se les podía responder, pero no importaba demasiado puesto que seguían observando e incluso quedaron sorprendidos al ver a algunos hombres pasar con perros entrenados, sus compañeros, suponían; pero era encantador. Enji fue el primero en salir de la base, deteniéndose al ver a su esposa con sus hijos restantes de pie con los brazos cruzados y el ceño fruncido, los tres menores quienes estaban fascinados observando hacia otro lado terminaron chocando con el hombre y quisieron quejarse por detenerse sin avisar, pero notaron la razón de que lo hiciera y comenzaron a rezar por sus vidas.
—Enji Todoroki ¿Por qué no avisaron que saldrían? —Exigió saber Rei con completa seriedad.
—¡Es mi regalo! —Respondió Eijiro con improvisación para salvar a su suegro de esa muerte segura mientras salía de detrás del hombre para acercarse a su pareja. —El señor Todoroki me ofreció un tour por la base militar como regalo de cumpleaños, por eso nos fuimos primero, no pensé que se iban a molestar.
—¿Es así? —Cuestionó Rei con muchas dudas mientras veía a su esposo e hijos asentir al mismo tiempo. —Ya veo ¿y qué te pareció, Eijiro? ¿Conociste a alguien?
—Es justo como en las películas —Respondió Eijiro con una risa divertida, caminando de la mano con su pareja y su suegra hacia la casa de regreso. —Creo que lo que más me sorprendió fue el saber que también hay omegas de militares —Confesó con sinceridad antes de reírse. —Conocí un señor muy gritón y a su omega.
—Hizashi y Nemuri Yamada, el alfa es alguien muy… animado, por así decirlo —Comentó Rei con un suspiro, había trabajado antes con el hombre, así que podía hacerse una idea de que Eijiro no debió estar muy cómodo con él, quizás en otro momento se llevarían mejor. —¿Alguien más?
—El señor Aizawa, aunque sólo por nombre porque el señor Yamada gritó ese apellido —Contó Eijiro viendo el camino, sabiendo que eran seguidos.
—Sí, él es más complicado verlo en persona —Comentó Rei entre risas y notó la mirada confundida del menor. —Aizawa es mi compañero científico, pero a diferencia de él, yo salgo más a la luz que él.
—El tío rata de laboratorio —Comentó Touya al recordar al hombre pelinegro que había visto algunas veces con su madre.
—No le digas así, Touya, respeta —Regañó Rei con seriedad mientras veía a su primogénito con seriedad.
Eijiro rió por la expresión del mayor quien no parecía temerle a los regaños de sus padres, más bien parecía divertirse. Aun así para evitar que la mujer siguiera regañándolo, le siguió contando lo que había visto y lo que su suegro les había enseñado mientras iban de salida.
Shouto asentía levemente junto a su madre ya que eran los que más conocían la base militar, el bicolor porque al estar más pequeño le gustaba perderse en aquel lugar y su padre esperaba que al salir de la academia, estudiara para militar como él, no lo haría porque no le gustaba. Sus hermanos y él mismo sabían que ser militares les arrebataba el tiempo con su familia y sinceramente a ninguno le gustaba la idea de pasar toda su vida lejos y con nulo tiempo, sólo para complacer los deseos de su padre.
Por eso es que, Touya era mecánico sin título alguno, Natsuo escogió la carrera de medicina, Fuyumi estaba estudiando para maestra y Shouto tenía pensado estudiar gastronomía, ninguno había escogido nada referente a la milicia, eso había decepcionado bastante a Enji quien esperaba poder pasar sus conocimientos a alguno de ellos, pero ninguno tenía las ganas de aprender…
—Es interesante lo de la milicia, a mí me hubiera gustado inscribirme cuando papá me animó a hacerlo —Comentó Eijiro al aire, ganándose la atención de todos. —Pero no estaba ni estoy capacitado, aunque le prometí hacerlo en un futuro, cuando dejara de tener el cuerpo de un espagueti.
Hasta que se dio cuenta que no necesariamente tenía que ser uno de sus hijos el que recibiera todo su conocimiento. Definitivamente ese joven alfa lo sorprendía cada vez más, tendría que irle a dar las gracias luego a Kirishima Toru por hacerlo prometer aquello, él mismo se encargaría de que su hijo cumpliera su promesa.
—Oh-oh papá tiene esa mirada que nos indica que debemos alejar a Eijiro de su perímetro —Comentó Natsuo al notar el brillo en los ojos azules de su padre.
—¡Muy bien! ¿Misión? —Cuestionó Shouto de acuerdo con la idea de alejar a su alfa de su padre, antes de que el bucle se repitiera.
—¡No dejar que el viejo se acerque a Eijiro! ¡Corran! —Ordenó Touya pasando primero para abrir las puertas.
—¡Oigan, acabo de escuchar su plan, mocosos! —Exclamó Enji con seriedad, por eso es que también se había dado cuenta que no servían como militares.
Ninguno le prestó atención realmente puesto que se encontraban riéndose mientras Shouto jalaba a su alfa lejos de su padre, el pelinegro iba bastante entretenido por la situación con la familia y la supuesta misión de Touya, no había entendido a qué clase de mirada tenía su suegro, pero debía ser algo malo para los hermanos si habían reaccionado de esa manera. Todos llegaron hacia el comedor, notando el desayuno tapado y en el medio un pastel pequeño de chocolate con fresas de decoración en el medio de la mesa que sorprendió bastante a Eijiro y no supo qué decir realmente.
—Feliz cumpleaños, alfa —Murmuró Shouto con suavidad y sonrió levemente mientras lo acercaba a la mesa.
—Lo recordaste —Comentó Eijiro sintiendo sus ojos picar por culpa de sus lágrimas, su padre había sido quien le había dicho cuál era su sabor de pastel favorito y el desayuno que solían tomar en sus cumpleaños.
—Por supuesto que lo hice, Eiji —Respondió Shouto con felicidad, su suegro le había contado aquello que solían hacer por el cumpleaños de su alfa, sabía que Eijiro había esperado un cumpleaños diferente por ser ellos, pero decidió hacer todo lo que su suegro le había indicado aquel día. —Lo horneé anoche antes de dormir y esta mañana lo decoré junto a Fuyumi, y mamá fue la que hizo el desayuno —Contó.
—Feliz primer cumpleaños con nosotros, Eijiro —Murmuró Rei abrazando al pequeño con una sonrisa suave sobre sus labios.
Eijiro no tenía palabras suficientes para agradecerle a la familia de su omega tal detalle para su cumpleaños y sinceramente quería llorar, pero no lo haría, no por los momentos. Agradeció a todos por igual antes de sentarse a comer, dejando la mochila de lado, ya habían perdido las primeras dos clases y al parecer Rei había llamado para excusarlos a ambos por su falta ese día, así que no asistirían al resto de las clases, pero tendrían que ir al siguiente día y ponerse al día para mantener sus promedios. No tuvo problemas con eso ya que estaba disfrutando su desayuno con la familia, escuchando las usuales discusiones entre los dos alfas con el padre de familia, aquello era como el pan de cada día y era más natural ver a Rei meterse a regañarlos para que se comportaran, era divertido y un poco extraño para sí mismo que solamente había tenido a sus padres y nadie más.
Al terminar todos de comer, Rei cortó el pastel para servirlo y poder todos disfrutar del mismo mientras escuchaban las noticias internacionales que Enji solía colocar de vez en cuando para informarse de todo lo que sucedía en otros países y, aunque era extraño, aun así todos prestaban atención y hacían comentarios sobre lo que les parecía curioso, pocas veces Enji se integraba para corregirlos y explicarles cómo era todo en verdad, notando que sólo los dos menores eran quienes verdaderamente le prestaban atención mientras que los tres mayores pasaban de él y eso provocaba que los regañara luego de terminar de hablar.
El pastel estaba realmente bueno, el ponqué tenía un curioso toque a canela que intensificaba el sabor del chocolate y la crema donde las fresas habían sido colocadas tenían su punto dulce realmente acertado, Eijiro sabía que las clases de economía de su pareja estaban dando frutos excelentes por los resultados de las recetas que solía hacer y le daba a probar, así que no le sorprendió cuando, de manera vergonzosa, pidió otro pedazo a su suegra quien se rió por ello antes de aceptar dárselo.
—¿Viste, Shou? Te dije que le iba a gustar —Comentó Rei hacia su hijo quien se encontraba contento.
—¿Te preocupaba que no? —Cuestionó Eijiro volteando a ver a su omega, notando que asentía y sonrió amplio para acercársele y dejar un beso en su sien con cariño. —No debes preocuparte, todo lo que haces me encanta, bonito. Aunque este pastel va en el top de mis cinco favoritos —Confesó.
—¿Superó los rollos de atún y aguacate de hace un mes? —Cuestionó Shouto bastante curioso, sabía que aquellos rollos habían sido los que más le habían gustado a su alfa y de vez en cuando se los hacía de nuevo para hacerlo feliz.
—Lamento decir que sí, esos rollos han quedado de segundo lugar —Respondió Eijiro fingiendo pesar mientras escuchaba a su omega reír, era maravilloso, completamente.
—Oh, los onigiri de cerdo fueron sacados de la lista —Comentó Shouto entre risas sin poder fingir el mismo pesar que su alfa.
—Pongámoslo en la misma línea que el curry, es imposible sacarlos del top cinco —Negoció Eijiro con una seriedad que sólo hacía que Shouto siguiera riendo divertido por la conversación con su alfa.
El resto de la familia se mantenía en silencio, nada más escuchando la conversación de la pareja con diversión, era realmente extraño ver a Shouto mostrar alguna otra expresión que no fuera una pequeña sonrisa, siempre solía llevar una expresión seria como el padre de la familia y ahora, con la llegada del alfa pelinegro, podían ver muchas más expresiones en el rostro del menor de la familia y era gratificante, aunque no fueran los causantes de dichas emociones, simplemente disfrutaban de ellas al estar cerca.
...•••••...
...Dos horas después....
La pareja había sido echada por un par de horas de la casa familiar para acomodar todo parala mini fiesta que las mujeres de la casa querían hacer, así que Shouto decidió llevar a Eijiro hacia el centro comercial, no era muy fan de ese sitio, pero debían buscar el regalo que había mandado a hacerle a escondidas, era un regalo que su suegro le había pedido que mandara a hacer para el cumpleaños de Eijiro, debió saber que su suegro se rendiría antes de ese día, pero había estado tan emocionado con la idea que no notó ese detalle.
—¿A dónde me llevas, cariño? —Cuestionó Eijiro solamente siguiendo a su novio mientras entraban al centro comercial, solían evitar ese sitio como si fuera una especie de plaga puesto que a su omega no le gustaban, por eso estaba sorprendido de que fuera él el que lo llevara al interior de aquel gran edificio.
—Es una sorpresa que mandé a hacer, Eiji —Respondió Shouto con una sonrisa pequeña sobre sus labios, llevándolo hacia el ascensor.
—¿No tengo derecho a una pista? —Cuestionó Eijiro con interés mientras se adentraban al interior del ascensor y se colocó detrás de Shouto para abrazarlo por la cintura como solía hacer en ese tipo de espacios para no abarcar tanto.
—No, no hay pistas porque es una sorpresa —Respondió Shouto pulsando el piso cinco mientras se apoyaba en el pecho ajeno, sintiéndose tranquilo al ir subiendo. —¿Era cierto lo que dijiste hace unas horas sobre interesarte por la milicia?
Eijiro se quejó por su respuesta, colocando el mentón sobre el hombro ajeno, olfateando el suave aroma a galletas que su omega tenía y gruñó a gusto antes de dejar un beso sobre la glándula de aroma ajena, sonriendo al sentir a Shouto estremecerse por ello antes de ronronear, era simplemente fascinante y le encantaba la reacción ajena. Terminó asintiendo a su pregunta antes de explicarle que, aunque le gustaba e interesaba, no quería ser de la rama de aquellos militares que eran mandados lejos de su familia por años, tal vez por un par de meses estaba bien, pero no años.
—Papá sí estuvo lejos un par de años, Natsuo solía pelear con él porque sólo regresaba para embarazar a mamá y luego marcharse como si no le importáramos, luego de mi nacimiento, papá dejó los viajes y se centró en la familia para recompensar todo el tiempo que no estuvo con nosotros —Contó Shouto con una mueca mientras salían del ascensor hacia la tienda. —Pero ya era tarde, Touya y Natsuo se negaron a pasar tiempo de calidad con él, mamá se sentía como una desconocida a su lado, Fuyumi fue la única que intentó integrarlo a la familia porque yo no lo conocía demasiado tampoco.
—Pero al menos pudieron volver a ser una familia, aún discuten, pero creo que ya es su forma de hablar con su padre porque son alfas y es muy raro que una casa familiar sobreviva a más de un alfa —Comentó Eijiro de manera pensativa antes de añadir: —De hecho, yo pensé que tendría que marcharme más pronto de lo pensado por eso mismo, por ser otro alfa entre los tres que ya hay.
—Papá sabía que aunque él fue quien compró la casa, no podía llegar marcando territorio porque era un desconocido entre nosotros y Touya y Natsuo podían sentirse atacados por él, así que poco a poco fue integrando sus feromonas en la casa y en nosotros para que pudiéramos integrarlo, pero no fue nada fácil —Contó Shouto con una mueca sobre sus labios antes de ver a su novio. —¿Todavía tienes pensado marcharte?
—Imagino que no, nada fácil —Comentó Eijiro con un asentamiento a modo de comprensión y dio otro para responder la pregunta ajena. —Pero cuando entremos a la universidad, quiero poder independizarme para poder conseguir que ambos tengamos un mejor futuro porque no creo que sea buena idea depender toda nuestra vida de tus padres, Shou.
—No puedes dejarme, Eiji —Pidió Shouto con preocupación al escuchar lo que el alfa le decía.
—No te voy a dejar mi bonito, nunca—Prometió Eijiro besando la mejilla ajena antes de tomar su mano para entrelazar sus dedos. —Pienso llevarte conmigo, pero debes darme tiempo para poder asegurarme que todo va a estar bien para los dos en ese apartamento ¿está bien?
Shouto asintió levemente en silencio y apretó la mano ajena con levedad, confiaba que su alfa cumpliría su promesa, así que dejó enterrada su intranquilidad por aquel tema para entrar a la última tienda de aquel piso y llegar hacia la recepción donde el alfa que atendía lo reconoció de inmediato y no tardó en buscar la caja donde tenía su pedido, colocando la misma sobre la vitrina con cuidado.
—Qué bueno que sí lo hayas podido tener a tiempo —Comentó Shouto con su expresión en blanco como solía tenerla con los desconocidos.
—Bueno, después de que pagaras la mitad por adelantado, fue imposible no trabajar cuanto antes en esto, así que pueden observarlo —Respondió el dueño de la tienda, ofreciéndoles abrir la caja.
Shouto vio hacia su alfa, haciéndole una señal para que la abriera y Eijiro suspiró en silencio mientras le soltaba la mano a su novio para poder abrir la caja, quedándose completamente sorprendido por lo que había en el interior, sintiendo un par de lágrimas rodar por sus mejillas mientras colocaba la tapa a un lado y así poder sacar lo que había en el interior de la misma, eran varias cosa. Entre ellas un collar con tres mini retratos que se habían llevado su atención en primera instancia: el primero que estaba del lado izquierdo era una foto suya con su madre cuando estaba pequeño, el segundo que estaba en el centro era una foto reciente con Shouto y el tercero que estaba del lado derecho era una foto suya con su padre, la última que se tomaron antes de que el hombre decayera; los tres mini retratos al juntarse formaban una estrella en forma de rombo, una manera de tapar dichas fotografías de ojos ajenos y le encantaba.
El otro regalo era un suéter que en el medio tenía la última fotografía que sus padres y él se habían tomado juntos, sólo había una forma de que llegara a manos de su omega y era por medio de su padre, lo confirmó con el tercer regalo que se trataba de aquel llavero mediano con un pequeño tiburón negro que su madre le había tejido cuando cumplió tres años y mismo que creía, había perdido hacía meses, ahora se daba cuenta que su padre lo tuvo todo ese tiempo. Se derrumbó entre lágrimas, los extrañaba mucho.
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Comments
Yatovale
me está encantando!!!
2023-03-28
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