...Día de la graduación....
Todos los profesores se encontraban yendo de un lado al otro para terminar todos los arreglos de aquel día, el auditorio se encontraba completamente vacío a esas primeras horas de la mañana, el escenario estaba decorado con los colores de la academia, a un lado del podio se encontraba una enorme mesa que contaba con todos los títulos y medallas de los estudiantes que ese año se graduaban para hacer su vida lejos de ellos, ya fuera que siguieran estudiando o terminaran trabajando, ya eso a ellos no debía importarles, ya habían cumplido con su parte todos esos últimos años.
Afuera del auditorio y del edificio escolar se encontraban todos los jóvenes vestidos con su toga y su birrete, acomodados frente a los árboles de cerezo y sonriendo amplio a la cámara frente a ellos, ya habían tomado varias fotografías en diferentes poses, diferentes clases y diferentes sitios, todos se encontraban pasando una montaña rusa de emociones, desde la felicidad de estarse graduando hasta la tristeza por ya no poder verse con algunos compañeros ya que estos tomarían caminos distintos y algunos hasta se marcharían del país para estudiar afuera.
Con Eijiro y Shouto se encontraba curiosamente el mismo grupo de chicos con los que habían compartido su semana de exámenes, todos ellos se habían unido mucho más rápido que los compañeros con los que la pareja estuvo en los años anteriores y no les molestaba puesto que estaban más cómodos con ese pequeño grupo. Todos sabían el caminos que cada uno tomaría y por suerte podrían verse de vez en cuando todos juntos y algunas veces algunos pocos mientras los demás se mantenían ausentes.
—Debes mantenerte en contacto aunque estés en tu adiestramiento, no puedes sólo dejarnos sabiendo que estás vivo por medio de la marca de Shouto —Le hizo prometer Mina a Eijiro con total seriedad.
—Trataré de hacerlo, pero no prometo nada. Si me dan sólo la opción de contactar a una sola persona, escogeré a mi novio por encima de alguno de ustedes, lo siento chicos —Respondió Eijiro mientras se mantenía cerca de Shouto quien solamente se mantenía pendiente de la conversación.
Mina abrió la boca para reclamar por ella y el resto, pero Jirou fue más veloz para mandarla a callar, respondiéndole a Eijiro que no había problema con que hiciera aquello puesto que era entendible que pusiera a su novio por encima de todos los demás y Mina se quejó momentáneamente antes de quedarse en silencio, sabiendo que no era buena idea molestar tan pronto a su novia ese día. El resto concordó con Jirou y pronto todos iniciaron otra conversación, manteniendo a Mina fuera de ella puesto que la pelirosa quería seguir insistiendo con el tema anterior.
A eso de las nueve de la mañana todos los jóvenes fueron enviados al auditorio en el orden de cada salón, haciendo que el grupo se separar y aun así Eijiro y Shouto se quedaron juntos por haber pertenecido al mismo salón, se acomodaron sobre las sillas y prontamente las familias comenzaron a entrar para acomodarse de igual manera. Cuando todos estuvieron en su sitio, el director entró desde bambalinas para dirigirse al podio con gesto neutral mientras pasaba la mirada por todos los estudiantes.
—Hoy pasan a una nueva etapa, ya no son los adolescentes que llegaron hace tres años, ahora pueden llamarse adultos y por lo tanto deben saber que tienen nuevas responsabilidades con ustedes mismos y con la sociedad —Inició hablando frente al micrófono con voz firme. —No importala casta de la que sean, no dejen que eso ni los malos comentarios de las demás personas eviten que ustedes cumplan sus metas y sueños —Sentenció seriamente con la mirada al frente, escuchando la bulla que los menores generaban con emoción. —Ahora, se les será llamados al escenario a todos uno por uno, así que pasen adelante cuando escuchen su nombre, tomen su medalla y su título, y vuelvan a su puesto.
Prontamente la vicedirectora se acercó al podio para iniciar con el llamado, permitiendo que todos y cada uno se acercara por sus cosas antes de volverá su silla en completo orden, eran muchos nombres sí, pero por suerte algunos solamente eran nombrados a pesar de que ya habían enviado su título y medalla al lugar a donde se habían mudado antes del día de graduación, por ello el turno de la pareja llegó pronto:
—Kirishima Eijiro, suba por favor —Pidió la mujer con firmeza.
El nombrado se levantó con nervios hacia el escenario y en poco tiempo pudo sentirse tranquilo al escuchar el bullicio de sus cuñados y el de sus amigos, pero sobretodo, el de su novio y sonrió por ello mientras caminaba hacia el profesor encargado de entregar el título y la medalla, se dejó coloca la última y tomó el título con un cortó agradecimiento hacia el hombre beta antes de bajar el escenario, sintiendo un par de lágrimas rodar sus mejillas al tener un leve sentimiento de la presencia de sus padres con él ese momento tan importante, la sonrisa le flaqueó, pero no dejó de sentirse feliz. Sabía que ambos estaban orgullosos y con eso en mente volvió a su puesto, tranquilizando a su novio mientras se limpiaba las lágrimas de los ojos y las mejillas.
—Todoroki Shouto, suba por favor —Volvió a llamar la mujer con firmeza.
El nombrado titubeó un poco puesto que estaba preocupado de que su alfa estuviera llorando, pero prontamente éste mismo lo mandó a subir y no le quedó de otra más que obedecer, subió al escenario con expresión en blanco a pesar de estar escuchando el bullicio que sus hermanos, amigo y novio hacían por él mientras tomaba su título y medalla, asintió en silencio las palabras del profesor y bajó más rápidamente, todos los profesores estaban acostumbrados a su forma de ser, así que no lo tomaban como una falta de respeto, por suerte. Volvió a su puesto rápidamente para saber qué le había pasado de repente a su alfa, a pesar de estar sintiendo sus emociones como propias, no las entendía completamente todavía.
El resto de los estudiantes fueron llamados y antes de las once de la mañana todos ya tenían su título y medalla, el director volvió a tomar la palabra para despedirse de todos y agradecer su buen comportamiento ese último día, así que una vez que el hombre terminó de hablar, todos los birretes salieron volando hacia arriba en señal de respeto para el hombre antes de comenzar a salir sin recogerlos, esos ya pertenecerían a la academia como si estuviesen dejando su huella y memorias en ella. Una vez afuera, la mayoría se dirigió al gran salón para celebrar su graduación mientras el resto se despedía, siendo la familia Todoroki-Kirishima un grupo de esos, la pareja se despidió de sus amigos con la promesa de verse después para celebrar entre ellos y al final todos subieron a la camioneta del primogénito de la familia que sería conducida por el padre de la familia, Enji.
—¿Ya nos dirán a dónde iremos? —Cuestionó Natsuo quien también desconocía los planes de sus padres.
—Primero iremos a que Eijiro presente su título y medalla, luego iremos a celebrar —Respondió Rei observando el retrovisor y sonrió al ver la expresión sorprendida ajena.
Eijiro sabía a lo que su suegra se refería y no tardó en bajar la cabeza para ocultar su mirada vidriosa bajo el largo flequillo de su cabello, aprovechando que todavía no había sido cortado y se dejó envolver en los brazos de su omega mientras ocultaba su rostro en el cuello ajeno. Los tres hermanos mayores vieron el actuar ajeno y pronto supieron a quién debía presentar aquello, se quedaron en silencio a modo de respeto mientras Enji se dirigía hacia el cementerio, él mismo también había hecho promesas y aunque no ha podido cumplir todas, podía cumplir aquella que le hizo a Kirishima Toru cuando fue a visitar su tumba meses atrás.
La camioneta se detuvo unos cincuenta minutos después frente a las puertas del cementerio y Eijiro fue el único en bajar con su título y medalla en manos, tomó aire de manera silenciosa antes de darlos primeros pasos hacia el interior del cementerio, caminando por entre las lápidas, yendo hacia un lugar en específico, un sitio que bien conocía puesto que no era la primera vez visitando y llegó hacia un pequeño edificio donde se encontraban los pequeños jarrones donde estaban las cenizas de sus padres, era un espacio para la familia Kirishima y, aunque habían más cenizas de otros familiares, no conocía a ninguna más que a su abuela paterna, aunque sólo por el nombre.
Se detuvo frente al espacio donde estaban las cenizas de sus padres y no tardó en limpiar el lugar con suavidad y una sonrisa pequeña sobre sus labios.
—Hola mamá, hola papá, he vuelto luego de un tiempo —Inició murmurando mientras fijaba la mirada en las fotografías de sus padres. —Han pasado muchas cosas buenas en mi vida, comenzando por el hecho de que marqué a Shou, no estaba en mis planes hacerlo tan pronto, pero no me arrepiento —Confesó con una risa leve. —También terminé las tres rutinas que mi suegro me puso para ayudarme con el sueño de ser militar naval, por fin voy a poder cumplir mi promesa contigo, papá —Contó, ampliando la sonrisa a pesar de que por sus ojos ya se hallaban asomadas unas cuantas lágrimas. —Pero estoy aquí para contarles que me gradué de la academia, aunque ya deberían saberlo, sentí la presencia de ambos conmigo sobre el escenario, estoy agradecido por ello y quiero que sepan que pronto iré al adiestramiento antes de entrar a la universidad naval.
Las lágrimas comenzaron prontamente su recorrido por las mejillas del joven alfa quien bajó momentáneamente la cabeza para dejar caer las lágrimas y quitarse la medalla también antes de alzar la cabeza de nuevo, sorbiendo su nariz un poco.
—Esto es para ustedes, dejaría el título también, pero lo necesito —Comentó con una risa entrecortada mientras acomodaba la medalla entre las dos pequeñas urnas de sus padres y aprovechó para acariciar sus fotografías. —Los extraño cada día y me hacen mucha falta, quisiera que estuvieran aquí para verme cumplir mis sueños, pero aun así estoy contento de que por fin vuelven a estar juntos y sé que dentro de muchos años podremos encontrarnos nuevamente, ese día me aseguraré de abrazarlos y nunca soltarlos —Prometió, limpiándose inútilmente las lágrimas. —Ya me tengo que marchar, pero vendré a visitarlos luego de terminar mi adiestramiento, así que deséenme suerte.
El joven alfa se despidió y no tardó en salir de allí para volver a caminar entre las lápidas, deteniéndose al ver que más allá de donde estaba había un grupo de personas reunidas, era obvio lo que hacían, así que volvió a andar, terminando de limpiarse las lágrimas y llegó a la salida, teniendo que sostenerse de sus propios pies al sentir a su omega abordarlo de repente en un abrazo, sonrió leve por ello antes de cargarlo y llevarlo al interior de la camioneta para cerrar la puerta, asegurándole al resto que estaba bien y tranquilo después de la visita a sus padres.
Enji asintió en silencio junto al resto de su familia y no tardó en poner la camioneta en marcha hacia el restaurante que había reservado para celebrar la graduación de los menores, sabiendo que sería de los pocos días de libertad que Eijiro tendría desde ese momento.
...•••••...
...Tres días después....
La mirada seria que le daba el barbero a través del espejo mientras sostenía la máquina de afeitar en una mano y las tijera en la otra, era realmente aterrador para Eijiro quien se encontraba acomodado sobre la silla en completo silencio, prontamente la máquina fue encendida, provocando que se sobresaltara un poquito antes de comenzar a ver los largos mechones de su cabello caer sobre su cuerpo sin ningún tipo de piedad hacia este y en poco tiempo su cabello quedó con el típico corte militar y no supo si debía arrepentirse desde ese momento o para después, así que solamente soltó un suspiro hondo.
—Está listo, Enji —Anunció el hombre con firmeza y seriedad hacia su cliente habitual.
—Quedó perfecto, Shiro —Aduló Enji como pocas veces hacía mientras veía el nuevo corte de su yerno, dándole el visto bueno.
—Por supuesto que lo está, yo no hago cortes horribles —Respondió el hombre sin abandonar la seriedad mientras limpiaba el resto de los cabellos con una brocha suave y le quitó al menor la capa de tela que le había colocado antes de comenzar a sacudirla. —Entonces ¿nuevo reclutamiento?
—Todavía no, debe pasar su adiestramiento —Respondió Enji sacando el efectivo para pagarle al hombre.
—¿Naval? Bastante fuerte, chico, te deseo toda la suerte, porque la vas a necesitar —Comentó el hombre ablandando un poco su expresión antes de embolsillarse la paga.
Eijiro asintió y agradeció las palabras ajenas mientras pasaba la diestra por su cabello ahora corto y suspiró antes de salir junto a su suegro, caminando ahora hacia la tienda de al frente, notando que eran uniformes lo que allí se vendía y prontamente Enji habló con el encargado para que le consiguiera un par de pantalones de camuflaje y camisas verde aceituna junto a un par de botines negros, Eijiro terminó siendo arrastrado al vestidor junto con un par de uniformes de la talla que Enji había dicho y se los probó todos, siendo que debía usar una talla demás en las camisas por la nueva forma de su torso y eso le recordó que debía conseguir ropa nueva luego.
—Hay que prepararte, te quedan cinco días de libertad antes del campamento de adiestramiento y una vez allí, no saldrás hasta que no termine el mes —Comentó Enji con seriedad mientras veía fijamente al menor con el uniforme. —Sólo se te permitirá salir si sucede algo grave con nosotros, tu familia —Explicó rápidamente antes de asentir levemente. —Te quedan bien los uniformes, vamos a llevarlos.
—Y yo espero que no suceda nada grave durante y después de mi adiestramiento —Respondió Eijiro volviendo al vestidor para ponerse devuelta la ropa con la que llegó.
Enji suspiró en silencio, no creía poder decirle al chico que era posible que algo sí sucediera, tampoco se lo había dicho a sus hijos y su esposa lo había sabido por culpa del doctor que lo había estado viendo los últimos dos meses, todavía no se sabía qué era lo que tenía exactamente, pero no le quedaba mucho de vida y por ello era que estuvo acomodando su testamento con su abogado para integrar al joven alfa. Caminó para pagar todos los tres uniformes, aprovechando que el menor seguía cambiándose para evitar que se pusiera a discutir con él mismo como veces anteriores para pagar sus cosas, todo eso se lo estaba dando de regalo y el menor no parecía entenderlo, eso le frustraba y sin embargo lo dejaba pasar. Tomó las bolsas y se las dio a Eijiro antes de salir.
—¿Ya pagó? —Cuestionó Eijiro saliendo detrás de su suegro.
—Sí —Respondió Enji escuetamente mientras caminaba hacia su auto, preparándose mentalmente para lo que se venía.
—¿Por qué sigue pagando por mí? Puedo comprar mis cosas, en serio no tiene por qué preocuparse —Se quejó Eijiro trotando detrás del adulto ya que estaba caminando rápido.
—No me preocupa y menos me molesta hacerlo, simplemente comienza a aceptarlo y utiliza tu dinero para otras cosas —Respondió Enji rodeando el auto luego de desbloquearlo y se subió primero al interior.
Eijiro suspiró sin poder llevarle la contraria a su suegro, había descubierto que nunca llegaban a nada y de hecho siempre terminaba con muchas más bolsas encima, así que simplemente lo dejó pasar antes de meterse en el auto del lado del copiloto, colocándose el cinturón de seguridad y dejó las bolsas en el suelo bajo sus pies antes de ver hacia el frente, viendo el auto salir del estacionamiento, tenían que pasar buscando a Shouto a quien habían dejado en la universidad de gastronomía donde debía hacer el examen para ver si ingresaba o no, sinceramente todos confiaban que sí pasaría, después de todo, su comida era la mejor y Eijiro no lo decía solamente por ser su novio, no, él realmente disfrutaba de todo lo que su novio cocinaba y solía repetirle que extrañaría su comida una vez se marchara al campamento.
El silencio se mantuvo todo el camino, ninguno de los dos alfas sabía realmente iniciar una conversación trivial entre ellos y para evitar la incomodidad, simplemente se mantenía en completo silencio, por ello era que el único sonido alrededor de ambos eran los que había en el exterior del auto y con ellos era suficiente, por los momentos. Llegaron frente al edificio de la gran universidad en menos de cinco minutos y pudieron notar que ya Shouto los esperaba sentado en uno de los bancos frente al estacionamiento con la mirada en el celular y su mochila con sus utensilios a un lado, Enji detuvo el auto a un lado, dejando a Eijiro bajarse.
El joven alfa trotó hacia su novio, deteniéndose frente a él para tomar la mochila y sonreír amplio al tener la mirada heterocromática en su persona, riendo poco después por la sorpresa en el rostro de su novio y se inclinó para dejar un beso sobre sus labios antes de tomar su mano para llevarlo hacia el auto de su suegro, no queriendo quedarse allí por demasiado tiempo, el clima parecía haberse puesto de mal humor y podría llover en cualquier momento, no quería que llegaran a casa empapados. Hizo entrar a su omega en la parte de atrás del auto junto con su mochila y cerró la puerta para volver al lado del copiloto, colocándose el cinturón de seguridad y dejó que su suegro pusiera el auto en marcha.
—¡Tu cabello, Eiji! ¡Ahora eres una copia del viejo, pero más guapo! —Exclamó Shouto con intención de molestar a su padre.
—¿Cómo que copia? ¡Le faltan años para ser una copia mía, Shouto! —Respondió Enji con el ceño fruncido, manteniendo la mirada en el camino y las manos en el volante.
—Tienes razón, le faltan muchos años para ser un viejo —Concordó Shouto con un asentamiento leve de cabeza, sosteniéndose del asiento donde su alfa iba sentado. —Por eso es que está más guapo.
—¡Shouto! —Exclamó Enji alargando la última o del nombre de su hijo.
El nombrado hizo oídos sordos por completo mientras se veía las uñas, le habían recomendado cortárselas y no tenerlas tan largas, no creía tenerlas de esa manera, pero aun así haría caso puesto que de esa manera podrían notárselas para el examen de ingreso, volteó hacia su alfa recordando que no le había contado nada.
—Pasé con buena nota —Anunció, sonriendo al ver a su novio voltear emocionado. —Pero aún tengo que hacer otro examen que es el de ingreso antes de que empiecen las clases dentro de dos meses.
—Pero al menos pasaste, bonito, esas son buenas noticias —Respondió Eijiro con una sonrisa mucho más amplia que la de su novio, tomándole la zurda para dejar un beso sobre el dorso de su mano. —Deberíamos celebrarlo, dime lo que quieres y te lo cumplo.
—Una cita —Respondió Shouto sin pensarlo, apretando la mano ajena con la felicidad ajena contagiándosele.
Enji sonrió de lado bastante divertido por la conversación ajena, le gustaba estar todavía presente para ver a su hijo menor comportarse de manera inocente con el joven alfa a su lado, era bastante grato y, aunque quería llorar por ello, no lo hizo, su entrenamiento no se lo permitiría y él mismo tampoco. Eijiro se sorprendió por la respuesta de su novio y terminó asintiendo levemente, se lo concedería porque se la merecía, esa y muchísimas citas más, además de muchos regalos, sin dudarlo.
Shouto no tardó en sentirse feliz al saber que tendrían una cita antes de que su novio se fuera a su adiestramiento, seguía sin estar muy de acuerdo con ello, pero si eso hacía feliz a su alfa, él no se interpondría en sus deseos de estudiar aquello, así que solamente lo apoyaría y esperaría, sabía que sólo sería un mes antes de que regresara a casa, así que estaba bien. Se acomodó en el asiento y el silencio volvió al auto, los dos menores centrándose en los autos que pasaban a su lado y Enji centrado en el camino, teniendo en mente celebrar más tarde con su familia por la buena noticia de su hijo y por el hecho de que Eijiro ya se encontraba preparado para su adiestramiento, se llevaría buenos recuerdos a la tumba, por lo menos.
...•••••...
...Al día siguiente....
El par de cuerpos sobre aquella cama se encontraban removiéndose bajo las cobijas a pesar de llevar despiertos desde hacía hora y media, la joven pareja no podía evitar seguir levantándose temprano, sobretodo Eijiro quien aún despertaba a eso de las cuatro por su rutina y volvía a la cama a la cinco para seguir durmiendo con su pareja, ambos chicos esperando despertar mucho más tarde, considerando que ya no tenían que asistir a clases, pero no, sus cuerpos seguían con el mismo horario escolar y ellos no podían volverse a dormir, por desgracia. Por ello era que se quedaban en la cama abrazados y acurrucados, a veces hablando y otras simplemente en silencio escuchando los ruidos de afuera de la habitación.
Por supuesto que ese día hacían justo lo segundo, simplemente estaban abrazados en silencio, escuchando lo que sucedía afuera de la habitación y pudieron darse cuenta el momento exacto en el que Touya cruzó el pasillo con Keigo, al parecer habían estado juntos desde la noche anterior y ahora estaban por salir, por supuesto que el mayor no contó con que su madre no había ido a trabajar ese día y se la terminó encontrando a mitad de escaleras, los gritos y reclamos hacia el primogénito de la familia no se tardaron en escuchar, así como la puerta de su habitación abriéndose y cerrándose, haciendo que la pareja sacara la cabeza de las cobijas para observar al intruso y Eijiro rió al ver la expresión del omega mayor.
—Buenos días, Keigo —Saludó el joven alfa sin abandonar la comodidad con su novio, al menos no completamente.
—No hay nada de bueno, tu suegra-
—Y la tuya también —Interrumpió Shouto de manera divertida, escuchando a su novio reír y viola mala mirada del mayor. —¿Qué? Ya deberías aceptar que sales con mi tonto hermano mayor.
Ambos vieron al omega mayor abrir la boca para refutar aquello, así que Eijiro se adelantó a hablar primero:
—No te atrevas a negarlo, Keigo, estás en la casa y escuchamos cuando saliste de la habitación de Touya, además, tu cuello lleno de chupetones delata que no estás allí desde hace un par de horas sino desde ayer —Comentó a modo de observación.
—Estos mocosos tan observadores —Gruñó Keigo con el ceño fruncido antes de resoplar y responder. —No hay una relación oficial ¿de acuerdo?, tu tonto hermano no me ha dicho siquiera para cortejarme, así que puedo seguir negándolo.
—Y tú que no se lo pides tampoco —Sentenció Shouto resoplando levemente.
Keigo iba a protestar aquello, pero desde afuera de la habitación se pudo escuchar claramente a Rei dándole una paliza a su primogénito, era más que obvio que había escuchado el comentario del omega de cabello dorado y ahora se hallaba regañándolo por comportarse como un neandertal con el omega y no ponerse los pantalones para cortejarlo como un buen alfa. Touya ni siquiera tenía tiempo para defenderse verbalmente y menos lo tuvo cuando su padre se metió en el regaño, pero sólo Rei era la que se encontraba golpeando a su hijo y Enji no tuvo problemas con eso, no lo iba a rescatar y de hecho, él mismo se encontraba echándole leña al fuego para que su esposa le diera con más fuerza, quizás era una pequeña venganza en su contra, pero no lo diría en voz alta.
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Comments
Yatovale
que risa estos cuatro 🤣
2023-04-22
1
Yatovale
no enjiii😢😢
2023-04-22
1