Capítulo 4

...Tres días después....

Las últimas cajas ya estaban siendo acomodadas en la entrada del apartamento, había llevado más de la mitad de las cosas de sus padres a la iglesia para donarlas mientras que el resto de las cosas, las más importantes, estaban en esas últimas cajas que estaban acomodando. No había podido seguir evitando que su suegra y cuñados lo ayudaran a empacar todo, puesto que la familia en verdad era realmente insistente, habían decidido que aquellas cajas tendrían un lugar en el sótano de la casa familiar, así que no tendría por qué llevarlas a un depósito y alquilar este por algunos meses, estaba realmente agradecido puesto que podría seguir ahorrando para la compra de un apartamento cerca de la universidad como había estado pensando hacer y Shouto lo estaba ayudando también a conseguir publicaciones de venta, aunque el omega no estaba muy contento todavía con ser dejado atrás por algunos días.

—Está listo, todo está guardado en su respectiva caja y me aseguré de colocar con un marcador todo lo que cada caja tiene en su interior para que no haya pérdida alguna —Avisó Fuyumi con una sonrisa amplia. —Touya avisó que el camión ya está esperando abajo, así que es hora de llevar las cajas.

—Perfecto, gracias Fuyumi —Respondió Eijiro con una sonrisa amplia mientras veía con melancolía el lugar, fue poco tiempo el que estuvo allí con su padre, pero tenía buenos recuerdos que atesoraría para siempre y esperaba que la nueva familia que lo había comprado también tuviesen buenos momentos. —Bien, hora de irse.

—¿Estás seguro de esto, Eiji? —Cuestionó Shouto acercándose al alfa para ponerse frente a él y verlo a los ojos. —Puedes arrepentirte antes de que se concrete la venta y quedarnos aquí cuando empecemos la universidad.

—Estoy muy seguro, mi bonito —Respondió Eijiro abrazándolo por los hombros antes de dejar un beso en su frente con cariño. —La venta ya concretó hace dos horas, Shou, así que no existe ningún arrepentimiento en mí. Quiero esto y quiero que tú lo aceptes también, por favor.

Shouto alzó la mirada hacia los ojos de su alfa, buscando la mentira en sus palabras, pero había tanta seguridad en aquellos ojos rubís que era imposible no apoyarlo en su decisión, por ello terminó asintiendo levemente y sonrió suavemente para corresponder la amplia sonrisa ajena, se inclinó un poquito hacia arriba para dejar un corto besito en los labios de su alfa quien no tardó en apachurrarlo en un abrazo antes de rodearlo con sus feromonas, amando completamente que lo hiciera y odiando completamente a su hermano cuando interrumpió su momento con su alfa.

—Les recuerdo que en el apartamento no pueden quedar las feromonas de ninguno porque la familia tiene una omega en cinta que puede sentirse amenazada —Le recordó Natsuo a los dos menores. —Ya es hora de bajar las cajas, Eijiro, andando.

—Me caes mal, Natsuo —Gruñó Shouto por lo bajo mientras veía seriamente a su hermano mayor.

Eijiro rió por las palabras de su pareja y dejó un beso en su sien con cariño antes de tomar un par de cajas en brazos para llevarlas hacia el camión que esperaba por ellos afuera del edificio mientras Shouto se quedaba con su hermana en el apartamento, ventilando este antes de acomodarlo de manera bonita y luego cerrar todo con llave, misma que dejarían en el correo para la familia que se mudaría, no sabían si sería ese mismo día, pero ellos no se llevarían la llave puesto que el trato había sido ese. Las últimas cuatro cajas faltantes fueron bajadas por el par de alfas y ellos fueron detrás para salir luego del edificio, notando a Touya acomodar las cajas en el interior del camión mediano de mudanzas que Enji había pedido para Eijiro.

—El pequeño Kirishima se nos va, es una lástima —Comentó una de las señoras que había sido vecina de la familia desde que se mudaron.

—¡Abuela Shin! —Exclamó Eijiro al ver a la señora cerca de la puerta del edificio y no tardó en acercársele para abrazarla. —¡Creí que estaba con su hijo! ¿Cuándo llegó?

—Ayer llegué, lamento lo de tu papá, pequeño —Respondió la señora con una sonrisa triste sobre sus labios, separándose del abrazo para ver el rostro ajeno. —Sabes que él no quería dejarte, pero la vida es una cosa graciosa, ya que a ella no le importa lo que uno quiere, al igual que el destino —Comentó con melancolía mientras veía al menor asentir levemente. —¿Vendrás a visitarme, verdad?

—Lo sé, pero estoy feliz de que al fin pudo reunirse de vuelta con mi madre —Respondió Eijiro con sinceridad, ya había llorado suficiente y no lo seguiría haciendo. —Por supuesto, cada fin de semana.

—Dos almas estarán siempre destinadas a encontrarse, ya sea en la vida o en la muerte —Le recordó la señora con una sonrisa amplia al notar un omega bicolor observar hacia ellos y asintió levemente a la respuesta del menor. —Te estaré esperando y a tu bonito omega, estoy segura que querrá saber de mis viajes tanto como tú.

Eijiro sonrió amplio por las palabras de la mujer, la frase era algo que solía repetirle desde que la conoce y realmente es una frase que ama con todo su corazón, volteó hacia Shouto de manera momentánea antes de ver de vuelta a la señora y asintió levemente antes de despedirse de la mujer con la promesa de verse de nuevo pronto, yendo hacia su omega para abordar el camión con sus cuñados y despedirse todos de la mujer antes de que el camión avanzara hacia la casa familiar de los Todoroki. Eijiro no tardó en contarles sobre la señora y la razón de que fueran cercanos, su padre y él le debían mucho a la señora, por eso era que iría a visitarla cada fin de semana que pudiera y Shouto no tenía problemas en acompañarlo.

A mitad de camino tuvieron que detenerse por el tráfico y era extraño puesto que iban bien de hora, así que Touya no tardó en averiguar la razón de aquel lento movimiento, siendo que había ocurrido un accidente más adelante entre dos autos y habían heridos, era triste, pero no les quedó de otra más que esperar a que pudieran llegar a la casa y mientras, Fuyumi decidió saciar su curiosidad.

—Eijiro ¿papá ya te puso a entrenar, cierto? —Cuestionó directamente.

—¡Es verdad que el anciano comenzó a acaparar a mocoso por las tardes! ¡También quiero saber la respuesta! —Exclamó Touya olvidándose del atasco para prestar atención al menor quien reía nervioso.

—Me ayudó a inscribirme en un gimnasio luego de escucharme quejarme porque no me habían aceptado por ser menor, todavía —Comenzó a contar Eijiro con una sonrisa pequeña antes de desviar la mirada. —Sé que lo hizo porque quiere entrenarme más adelante, pero realmente no me importa ya que de esa manera puedo cumplirle la promesa a mi padre.

—Yo no quiero que te vayas por años ni meses —Murmuró Shouto a modo de queja mientras hacía un mohín con sus labios.

—Eso mismo hablé ayer con tu padre mientras me acompañaba al gimnasio —Comentó Eijiro ganándose la mirada de los cuatro hermanos. —Le dije que no creía adecuado tomar su misma rama de la milicia o alguna que me hiciera irme por demasiado tiempo, considerando que tendría que dejar a Shou y me dijo que no tenía que preocuparme, que él hablaría con Shou, pero no me contó lo que le iba a decir.

—¿Preguntaste siquiera? —Cuestionó Natsuo y vio asentir al menor, formó una mueca por eso y suspiró hondo mientras veía a su hermanito. —Todos sabemos que no hay ninguna rama de la milicia que evite que no te marches, así sea por un par de meses, por eso creo que todos nos hacemos una idea de lo que papá quiere hablar con Shou.

—¿Qué rama querrías tomar en caso de que el tiempo para marcharte no importara? —Cuestionó Touya pensando más en lo que el chico quería por su cuenta y no en lo que su hermanito podría pensar.

—La marina —Respondió Eijiro sin siquiera dudarlo, sorprendiendo a los hermanos.

—Escogiste la rama que más difícil es, en entrenamiento y ejercicios —Resopló Touya mientras negaba levemente, notando que ya avanzaban más rápido.

Eijiro rió asintiendo levemente, eso lo sabía, por eso era que le agradaba más que cualquier otra rama, pero sabía que le tomaría mucho tiempo lejos de su omega si la llegaba a escoger, por eso vería qué cosas se adaptaba mejor a él y a lo que quería en el tiempo que aún le quedaba. El silencio se sumió en la camioneta, nadie más tenía nada para decir y era mejor de esa manera, Shouto no quería seguir escuchando nada acerca de aquello que había separado a su familia en su tiempo y que había logrado nada más que incomodidad cuando su padre regresó, no quería que el bucle se repitiera con él y su alfa, por ello era que Eijiro tenía que pensar qué otra cosas escoger para estudiar, aunque tendría que irse a disculpar con su padre por no poderle cumplir la promesa que le hizo.

Todos llegaron a la casa, los dos omegas bajaron primero de la camioneta para ir a abrir las puertas y dejar que los tres alfas bajaran las nueve cajas para dejar que el camión se marchara poco después mientras todos entraban con cuidado de que nada se les cayera, yendo directo hacia el sótano para dejar las cajas acomodadas en un espacio que fue limpiado anteriormente y luego subieron para poder buscar qué comer, encontrando sólo a Fuyumi con una mueca en su rostro y la mirada perdida en el pasillo.

—¿Y esa cara? ¿Qué pasó? ¿Y Shou? —Cuestionó Touya con el ceño fruncido.

—Papá se acercó a nosotros y se lo llevó a su oficina sin decir nada —Respondió Fuyumi con un suspiro silencioso antes de ver al resto. —Pidió que no los molestáramos, de seguro hablará con Shou como Eijiro dijo que haría.

—Es lo más probable ¿comemos mientras esperamos? —Cuestionó Eijiro viendo a los mayores asentir con dudas. —Vamos, luego le pregunto qué le dijo y les cuento.

Los tres mayores formaron una mueca más visible en sus labios al escuchar lo tranquilo que el menor se encontraba y se recordaron que el pelinegro no tenía idea de lo mala idea que era dejarlos solos, considerando que eran como el agua y el aceite esos dos, así que esperaban que la charla no pasara a más allá que sólo eso, una charla como personas decentes sin gritos de por medio, aunque quizás estaban pidiendo un milagro.

En la oficina de Enji, Shouto se encontraba en silencio y completamente serio mientras veía directamente a su padre quien estaba sacando unos papeles que desconocía completamente y mismos que le terminó extendiendo, le pareció extraño, pero aun así los tomó para ver de qué se trataba y notó que eran sobre su alfa.

—He de suponer que ya conoces lo que Eijiro quiere estudiar cuando salga de la academia y qué rama quiere tomar —Inició Enji con la misma seriedad, viendo al menor asentir. —Esos papeles que te acabo de entregar son cartas y documentos —Señaló y continuó. —Las cartas son mías, contacté un par de conocidos en la marina, almirantes que estuvieron conmigo un par de años antes de cambiar de rama —Contó antes de soltar lo siguiente. —Les hablé de Eijiro y les conté que quería tomar esa rama de la milicia, les dije que ya me estoy encargando de su entrenamiento en nuestro gimnasio y que me encargaría de que su resistencia fuera la mejor antes de que se graduara de la academia.

—¿Y por qué me muestras y cuentas todo esto? —Cuestionó Shouto comenzando a fruncir el ceño.

—Lo aceptaron, aceptaron entrenarlo y hacerlo el mejor marine, pero sin favoritismos de por medio —Contó Enji notando un leve cambio de expresión en su hijo menor y aun así no se detuvo. —No le he dado esas buenas noticias a Eijiro porque primero quería decírtelo a ti —Agregó. —Yo hablé con él, sólo lo voy a entrenar, pero no pondré mis expectativas y deseos sobre él, toda decisión que tome será por él mismo y nadie más —Aseguró seriamente. —Pero hay algo que parece detenerlo de querer cumplir lo que quiere… tú, hijo. Tú y el resentimiento que todavía sientes hacia mí, tal como tus hermanos, por abandonar mi deber como padre y esposo para centrarme en mi trabajo —Comentó con un suspiro hondo, no era secreto que su familia todavía desconfiaba de él y creía que se volvería a marchar de nuevo en algún momento, lo sabía por el simple hecho de que su esposa se negaba todavía a portar una marca en su cuello. —Estoy seguro que sabes que esta noticia tendré que dársela apenas lo vea, pero también estoy seguro que no lo aceptará y terminará escogiendo cualquier otra carrera con tal de cumplir tu capricho de no quererlo lejos, carrera que no lo hará completamente feliz, claro está.

Shouto apretó los dientes por todo lo que su padre le decía, le molestaba que lo culpara directamente, pero sabía que era cierto, había visto a su alfa deprimirse cada que hablaba desde los malos recuerdos que tenía con su padre y todo lo que sus hermanos le habían contado, estaba siendo egoísta y sinceramente no quería que su novio terminara estudiando algo que no fuese a hacerlo feliz completamente, pero realmente no quería que se fuera por más de un año, se deprimiría y más si Eijiro tenía pensado mudarse cerca de la universidad tal como había dicho, quedaría solo y no le gustaba demasiado la idea, ciertamente. Vio los documentos, leyó lo que estos ponían y frunció el ceño mientras más leía.

—¿Un mes y cinco años? —Cuestionó confundido.

—El tiempo de adiestramiento es variable, depende del objetivo que Eijiro escoja, puede durar un mes exactamente en un horario que inicia desde muy temprano hasta la tarde —Indicó Enji respondiendo la duda de su hijo y prosiguió. —Pero el estudio en sí, dura cinco años, para eso tiene que ingresar en la escuela naval militar.

—¿Entonces? No estoy entendiendo —Se quejó Shouto con el ceño fruncido.

—Eijiro debe pasar primero por el adiestramiento antes de venir a ingresar a la universidad —Explicó Enji más sencillamente.

—¿Sólo un mes y luego esos cinco años, después que se gradúe, qué pasará? —Cuestionó Shouto dejando los papeles sobre el escritorio ajeno.

—Después, eso lo decidirá él —Respondió Enji alzando los hombros levemente. —Puede quedarse a trabajar desde la base de aquí o simplemente tomar alguna opción que se le acomode mejor.

Shouto suspiró hondo antes de asentir levemente, aceptando lo que su padre le decía. Dejaría que su novio se fuera si sólo era ese mes de adiestramiento y luego regresaría a estudiar a la universidad, estaba bien con ello y se lo dijo a su padre quien suspiró contento por eso, por ello no tardó en levantarse para salir y darle las buenas noticias al chico junto a lo hablado con su hijo, además de la respuesta de éste, así que esperaba poderlo entrenar ahora con más libertad sin necesidad de ver al menor sobre pensar las cosas y todo por el bienestar mental de Shouto.

...•••••...

...Una hora después....

Eijiro se encontraba sentado frente al escritorio que tenía aquella habitación que su suegra le había dado, su mirada se encontraba en aquellos documentos que su suegro le había entregado junto a las excelentes noticias, realmente no se esperaba que el mayor intercediera aún más por él para ayudarlo a estudiar aquello que le gustaba, tampoco esperó que el hombre terminara convenciendo a Shouto de alguna manera para que aceptara que se fuera, aunque solamente era por un mes que estaría lejos y luego volvería para estudiar en la universidad, así que suponía que esa era la razón que haya aceptado, era lo que creía.

Un par de toques en la puerta lo sacaron de sus pensamientos y lo hizo voltear a tiempo para ver un cabello bicolor asomarse junto a aquellos ojos heterocromáticos que casi siempre lo veían curiosos, sonrió por lo adorable que su omega era y lo invitó a pasar mientras le daba la vuelta a la silla consigo encima todavía.

—¿Qué sucede cariño? —Cuestionó, abriendo los brazos al verlo acercarse, sabiendo que quería mimos aunque no se lo fuera a decir en voz alta.

—¿Estás bien, Eiji? —Cuestionó Shouto a cambio mientras se acomodaba encima del regazo de su alfa, rodeándole el cuello con ambos brazos y lo vio directamente a los ojos.

—Lo estoy —Confirmó Eijiro con una sonrisa amplia al escuchar el suave ronronear ajeno. —¿Me veo como que no lo estoy?

—Es que tomaste los papeles sin decir nada acerca de lo que el viejo te contó y te viniste para la habitación sin ver a nadie, creímos que no te había gustado la idea de que el viejo haya metido su narizota en eso o algo —Comentó Shouto con una mueca sobre sus labios, restregando suavemente la nariz en la glándula de aroma de su alfa, disfrutando de las feromonas ajenas que no tardaron en salir para marcarlo como le gustaba que hiciera.

—Estoy seguro que tu papá no tiene la nariz tan grande, cariño —Comentó Eijiro entre risas mientras lo tomaba en brazos con cuidado para irse a acostar a la cama con su omega. —No estoy molesto, sólo… estoy sorprendido por todo lo que tu papá dijo que no supe qué decir o cómo actuar, así que solamente vine hasta aquí para pensar un poco más todo.

—¿Pero estás contento por las buenas noticias, cierto? —Cuestionó Shouto alzando la mirada para verlo a los ojos.

—Lo estoy, solamente me siento un poco preocupado por el hecho de que tu papá va a exprimirme antes de terminar la academia y creo que voy a morir cuando tengamos la época de exámenes —Confesó Eijiro con sus nervios filtrándose luego de un rato guardándoselos

Shouto terminó riéndose antes de prometerle que no pasaría, sus hermanos y él detendrían al hombre para que lo dejara descansar cuando fuera época de exámenes, aunque sabía que no podrían evitar que lo pusiera a dieta y le prohibiera comer muchas cosas que comía actualmente. Pero al menos él mismo podría encargarse de sus comidas y de las bebidas energéticas que debería tomar para no descompensarse, Eijiro le agradeció completamente por todo, pero sobre todo por el apoyo que había decidido entregarle y Shouto negó levemente sin decir nada, sabía que debía de dejar de comportarse de manera egoísta con su alfa y dejarlo cumplir con lo que quería hacer para su futuro.

Ambos chicos se mantuvieron en completo silencio mientras se mantenían tranquilos sobre la cama del pelinegro, no siempre era necesario que hablaran de algo ya que el silencio también era cómodo para ellos, pero no contaron con que terminarían durmiéndose al sentirse más que a gusto con las feromonas contrarias, olvidando que debían salir a hablar con Enji quien necesitaba una confirmación verbal de Eijiro para ponerle fecha a su adiestramiento.

Pasadas las horas, Rei los fue a buscar para que bajaran a cenar ya que era muy tarde y los dos se habían pasado del tiempo de la siesta, la pareja ni siquiera se preocupó por ese detalle por ir medio dormidos por las escaleras hacia abajo y luego hacia el comedor, Eijiro iba tomándole la mano a su omega para mantenerlo cerca y para estar pendiente de que no se quedara dormido a mitad del camino, a pesar de él mismo estar en las mismas. Dejó que Shouto se acomodara primero antes de tomar asiento también y bostezar luego detrás de su mano, esperando despertar o en su defecto, comer para volver a la cama a seguir durmiendo hasta la mañana siguiente.

—Por la cara de ambos, no hay que entrar a la habitación de Eijiro, eso debe apestar a café con galletas —Se burló Touya para molestar a los dos menores, pero pronto se dio cuenta que estaba siendo totalmente ignorado. —No es divertido burlarse de estos mocosos si no me hacen caso —Se quejó.

—Entonces deja de molestarlos y céntrate en comer, Touya —Regañó Rei mientras terminaba de servirle la comida a todos, dejando que se sirvieran las bebidas por sí mismos, aunque prefirió servirles a los dos menores que parecían a punto de dejar caer la cara en el plato. —Niños coman antes de que se enfríe o antes de que dejen caer el rostro en el plato de comida, lo que suceda primero.

—Apuesto cien yenes a que dejarán caer la cabeza —Ofreció Natsuo viendo a la pareja con diversión.

—No hay que darle mesada a Natsuo —Comentó Fuyumi con un suave meneo de cabeza a modo de negación.

El peliblanco se quejó por el comentario de la mayor y gruñó cuando casi todos se rieron por ello, chasqueó la lengua sin decir nada y comenzó a comer rápidamente, el resto se deseó buen provecho y comenzaron a comer en completo silencio. Los tres hermanos mayores que Shouto veía divertidos el regaño silencioso que su madre le hacía a su padre para que no fuese a abordar a Eijiro con preguntas, bien podía esperar hasta el día siguiente, así que esperaba que los dos menores comieran en paz antes de regresarse a dormir como estaban haciendo antes de interrumpirlos y aquello tenía frustrado a Enji quien quería respuestas de manera rápida.

...•••••...

Al día siguiente Eijiro pudo darle su respuesta a Enji quien rápidamente le cambió su desayuno por otro, entregándole una lista de lo que tenía que comer de ahora en adelante, le dio a Shouto las recetas de cómo preparar las bebidas energéticas para Eijiro y le explicó a éste último la rutina que tomarían desde ese mismo día sin importarle la mala mirada que su esposa y sus hijos le daban por no dejar que el menor comiera su otro desayuno en paz.

—¿Estás bien con la rutina? —Cuestionó a pesar de todo.

—¿Este es sólo el comienzo, cierto? —Cuestionó Eijiro parpadeando levemente mientras leía el papel que se le había sido entregado, si bien no era demasiado, aun así sabía que para alguien que no era mucho de hacer ejercicios, le pegaría bastante ese entrenamiento.

—Es correcto —Respondió Enji con total seriedad.

—Supongo que puedo adaptarme poco a poco y tomarle el ritmo antes de las dos semanas… tal vez —Murmuró Eijiro no muy confiado en sus propias palabras, pero lo intentaría, no iba a desperdiciar el favor que su suegro le estaba brindando.

—Me encargaré que sea así —Sentenció Enji con total seriedad.

—Yo espero que también lo dejes mantener su promedio, Enji Todoroki —Amenazó Rei con una sonrisa que crispó los vellos del alfa pelirrojo.

—Por supuesto que sí querida, sus estudios son importantes también —Respondió Enji comiéndose su propio desayuno, aunque siendo sinceros, aquel promedio no se le sería necesario puesto que sus contactos lo ignorarían en caso de tener menos del que se requiere.

—Cómo será que no te creo —Comentó Rei en alto antes de ver hacia Eijiro y se apiadó del joven cuando lo vio sufriendo a primera vista con sólo el desayuno. —Shou, no dejes que baje su promedio ¿entendido? En el momento en el que suceda, me avisas y abordamos entre todos a tu papá.

Shouto asintió rápidamente a la orden de su madre y decidió comerse su desayuno mientras veía la lista de recetas de los batidos, eran bastante sencillos a simple vista, pero si alguien le preguntaba, también sonaban asquerosos y compadecía completamente a su alfa por haberse metido en la garras de aquel terrible y déspota hombre pelirrojo al cual muchos le había apodado el diablo por lo extremos de sus entrenamientos.

—¡Muy bien, hora de irse! —Anunció Touya desde la puerta.

—Nos vemos más tarde, Eijiro —Se despidió Enji con total seriedad.

Rei regañó a su esposo por haber dicho aquello de manera macabra mientras los dos menores se despedían para ir a clases, Eijiro ni siquiera respondió nada a la despedida de su suegro por estar más pendiente de hacerse la idea de que iba a sufrir en las siguientes semanas y ni siquiera había comenzado cuando ya quería llorar y arrepentirse, pero no podía, no lo haría porque se demostraría que podía cumplir su sueño y la promesa a su padre.

Más populares

Comments

Yatovale

Yatovale

me parece que va a estar bastante divertido el entrenamiento..😂😂

2023-03-29

1

Total

descargar

¿Te gustó esta historia? Descarga la APP para mantener tu historial de lectura
descargar

Beneficios

Nuevos usuarios que descargaron la APP, pueden leer hasta 10 capítulos gratis

Recibir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play