...Cuatro días después....
La mochila de Eijiro estaba preparada y esperando frente a la puerta principal mientras el joven alfa era acaparado por su omega quien se había negado a compartirlo con su familia, para estos últimos era divertida la forma en la que el menor de la familia se estaba comportando y al mismo tiempo se les hacía triste puesto que sabían que la pareja resentiría la distancia gracias a la marca en la nuca del omega, pero ya Enji había hablado con el superior de Eijiro para que su hijo pudiera ir a ver a su novio los fines de semana cuando se le fuese avisado, sabía que no se negarían puesto que la marca llevaba menos de dos semanas, así que era necesario esas visitas para calmar los animales de ambos.
—Espera Shou, no podemos salir por la ventana —Comentó Eijiro sosteniéndose de las esquinas de la ventana para poner fuerza y evitar que su novio siguiera empujándolo hacia afuera.
—No saldremos por la puerta principal, te van a acaparar para ellos —Se quejó Shouto sin dejar de intentar empujar a su alfa hacia afuera de la ventana. —Vamos alfa, coopera.
—Shou no seas así, también me tengo que despedir de tu familia, cariño —Respondió Eijiro haciéndose a un lado y atrapó el cuerpo de su novio antes de que se terminara de ir hacia el frente.
Shouto se quejó por ello mientras fruncía el ceño, negándose a que su alfa saliera de la habitación para bajar hacia el primer piso, pero Eijiro trató de hacerlo recapacitar puesto que debía ir con su suegra por sus inhibidores, aun así el bicolor seguía negándose rotundamente así que Eijiro no tardó en abrazarlo para impregnarlo de sus feromonas completamente, relajándolo en el proceso y de esa manera pudo sacarlo de la habitación, caminando hacia la sala de la casa donde sabía que los estaban esperando y cuando llegaron pudo notar las sonrisas dudosas en los rostros de tres de ellos, aquello le sacó un suspiro silencioso.
—No sonrían así, me hacen pensar que voy es al matadero —Se quejó mientras se iba a sentar, dejando que su novio se sentara a su lado y lo abrazó contra su pecho para mantenerlo tranquilo.
—No es el matadero, pero en una semana vas a sentir que lo es —Comentó Touya con un resoplido divertido. —¿Llevas tu celular, cierto? Llámame cuando quieras escapar de ese infierno, te ayudaré a cruzar la frontera de ser necesario.
—No seas exagerado, Touya —Regañó Enji rodando los ojos ante el comentario de su primogénito. —Eijiro está yendo de campamento, no se está enlistando todavía.
—Llámame aun así —Murmuró Touya hacia su cuñado e hizo oídos sordos a lo que su padre había dicho.
—Por eso es que está científicamente comprobado que el primogénito casi nunca es el inteligente de entre sus hermanos menores —Comentó Enji con intención de molestar a su hijo.
Todos sabían que aquellos dos se iban a ensartar en una discusión y antes de que sucediera, Shouto le lanzó un cojín en el rostro a su hermano para mandarlo a callar por completo.
—Ya basta ustedes dos, esto se trata de Eiji, no de ustedes —Gruñó molesto antes de ver hacia su alfa. —¿Ves por qué debimos salir por la ventana?
—No podíamos cariño, además, mi mochila está aquí abajo y tu papá es el que me va a llevar —Le recordó Eijiro con una sonrisa leve sobre sus labios y besó su mejilla para que no estuviese tan molesto. —Sólo ignoremos a Touya, por el bien de todos.
—Oye, te estoy escuchando —Gruñó Touya sosteniendo el cojín, mismo que no tardó en devolverle a su hermanito de la misma forma, pero Eijiro fue el que lo atajó antes de que impactara. —Eso es trampa, mocoso.
—No puedes atacar al omega de otro alfa, idiota —Le recordó Natsuo a su hermano, pateándolo para que se quedara tranquilo. —Tienes suerte de que Eijiro sepa que eres familia o terminarías como el grupo ese que lastimó a Shou.
—Por favor ya olviden eso —Se quejó Eijiro dejando caer el rostro en el cuello de su omega para evitar la mala mirada de su suegra.
—Eso no es algo que se olvide nunca, Eijiro, así que vivirás con eso toda la vida —Prometió Fuyumi con una pequeña risa antes de desviar la mirada de la mala que le daba su madre.
—Ups.
Los tres hermanos soltaron aquello luego de escuchar a su madre carraspear con el ceño fruncido, los mayores no se encontraban nada más que divertidos por ello mientras que Eijiro se mantenía en silencio sobre el cuello de su omega, disfrutando el aroma ajeno y suspiró hondo antes de rozar la punta de su nariz sobre la marca que le había hecho a su omega. Se separó poco después y vio con tranquilidad hacia su suegra cuando la escuchó llamarlo.
—Los inhibidores están en tu mochila, no abuses de la dosis que te recetó el doctor ¿está bien? —Cuestionó Rei seriamente mientras veía al menor asentir. —Céntrate en tus clases, come adecuadamente y cuida tu salud, si te sientes mal te vas a la enfermería, si son dolores de cabeza o cuerpo, tómate una de las aspirinas que también metí a tu mochila, descansa adecuadamente y si no soportas el mes, siempre puedes llamarme y no te diré nada por eso, está bien arrepentirse al último, es mejor eso a arrepentirse toda la vida ¿está bien?
—Sí, lo tengo todo anotado, no debe preocuparse, por más fuerte que sea, no me arrepentiré y terminaré el adiestramiento por completo —Respondió Eijiro con una sonrisa amplia sobre sus labios mientras su suegra asentía levemente.
—Igualmente puedes llamar si sucede —Comentó Rei con tranquilidad.
Eijiro asintió tranquilo y soltó un suspiro cuando su suegro le avisó que era hora de marcharse, así que se despidió de todos antes de caminar hacia la puerta principal con su novio al lado, Enji adelantándose para encender el auto y permitiendo que la pareja se despidiera. Shouto estaba realmente a nada de convencer a su alfa para que no se marchara, pero se dijo que no sería egoísta, así que solamente lo abrazó, siendo correspondido con la misma fuerza y estuvo por lloriquear, pero Eijiro lo besó antes de que algún sollozo saliera de sus labios, separándose poco después para besar su rostro y de nuevo sus labios.
—Te escribiré ¿está bien? Y cada que pueda, te llamaré antes de dormir, así que no estés triste cariño.
—Esperaré tus mensajes y llamadas, alfa —Respondió Shouto dejando la frente en el hombro ajeno. —Pero sobretodo, esperaré tu regreso.
Eijiro asintió levemente antes de volver a abrazarlo entre sus brazos, besando sus labios una última vez antes de separarse y tomar su mochila, saliendo de la casa sin ver hacia atrás y dirigirse hacia el auto de su suegro, subiendo del lado del copiloto para dejar la mochila en el suelo a sus pies y colocarse el cinturón de seguridad, viendo momentáneamente hacia la puerta principal de la casa, sacudiendo la mano hacia la familia que también se despedía de él antes de que todos desaparecieran ya que el auto se había puesto en marcha y suspiró en silencio, otra vez mientras veía hacia el frente.
—Un mes pasa veloz, no tienes que preocuparte —Comentó Enji iniciando una conversación por primera vez. —Cuando menos te des cuenta, estarás de vuelta en la casa con todos.
—No me preocupa estar lejos de su casa, me preocupa estar lejos de Shouto —Aclaró Eijiro casi en un murmullo sin ver al mayor.
—Una persona también puede ser tu casa, así que no pienses en mi casa como una ajena, también vives allí, no lo olvides —Aclaró Enji con seriedad, aunque no estaba molesto.
—No lo hago, estoy agradecido por brindarme espacio en su casa y por toda la ayuda que me ha dado durante los últimos meses —Respondió Eijiro con sinceridad y una sonrisa asomándose por sus labios. —Aun así sigo viéndola como su casa, lamentablemente una parte de mí no me hace verme como parte de ella, a pesar del tiempo que llevo viviendo con ustedes.
—Ese debe ser tu lado animal —Explicó Enji tranquilamente antes de proseguir. —Somos cuatro alfas, contándote, viviendo en la misma casa y aunque no marquemos territorio como otros alfas suelen hacer, aun así tu animal se siente incómodo y por ello no permite que te sientas enteramente cómodo, pero con el tiempo te terminarás acostumbrando, yo lo hice —Contó.
—Le dije a Shou para conseguir un apartamento cerca de la universidad de ambos para vivir más cómodamente —Confesó Eijiro queriendo que el mayor supiera antes que el resto.
—Está bien si quieren vivir juntos aparte, pero al menos esperen a tener los veinte años ¿está bien? —Cuestionó Enji a pesar de estar casi pidiéndole que no abandonara la casa, porque su familia lo iba a necesitar cuando él faltara.
—Su esposa también me pidió algo parecido hace un par de días mientras la ayudaba a subir unas cajas a su laboratorio —Comentó Eijiro y terminó asintiendo levemente. —Podemos esperar hasta los veinte, no hay apuro tampoco, de todas maneras mi habitación no creo que cambie mientras estoy fuera.
—No lo hará —Aseguró Enji sin comentar lo primero, sabía que su esposa se metería también y comenzaría a sostener a los más jóvenes antes de su muerte. —El futuro es algo incierto, Eijiro —Comentó, sabiendo que el menor lo escuchaba. —Un día estamos vivos y al otro, algo sucede, aunque eso no es siempre —Aclaró rápidamente. —Por eso es bueno siempre tener las cosas prepararas para el futuro de uno mismo y el de nuestra familia —Aconsejó seriamente.
—¿A qué viene todo eso? —Cuestionó Eijiro con curiosidad.
—¿Recuerdas a las personas que te presenté en la base y en el campamento, verdad? —Cuestionó Enji sin responder a la pregunta ajena, recibiendo él mismo una respuesta positiva. —No todos seguirán activos durante los siguientes años, pero ninguno de ellos tiene problema con que los busques en caso de que algo suceda en un futuro, no confíes en nadie más que ese grupo, Eijiro —Advirtió seriamente, algo en él le decía que el futuro no se pintaba bonito y le molestaba el no poder aguantar mucho más tiempo para confirmarlo él mismo.
—¿Sabe algo que el resto no, no es así?—Cuestionó Eijiro con un suspiro hondo un poco ruidoso.
—Puede ser, chico —Respondió Enji con una mueca en su rostro y prosiguió. —Por mis años de servicio y mi trabajo realizado aún después de haberme jubilado, mi familia, las parejas de mis hijos, nietos, bisnietos y sucesivamente estarán siempre protegidos, nunca les tocarán ni un solo pelo, fue el trato que me dieron y mismo que firmé —Contó aquello que nadie más sabía. —La milicia, sin importar la rama, son de cumplir su promesa, Eijiro, sin importar si hay algún cambio de militares en la base, el trato se mantiene hasta que el apellido familiar desaparezca.
Eijiro estaba realmente sorprendido por lo que su suegro le contaba, aunque no tenía verdadera idea de por qué le contaba aquello de repente, aun así le agradaba saber aquello puesto que su novio y la familia de éste siempre estarían protegidos mientras él mismo estaba lejos, así que estaba tranquilo por esa parte, aunque aún tenía algunas dudas.
—¿La casa…?
—La casa pertenece a los Todoroki, eres uno de nosotros, chico, así que también te pertenece —Respondió Enji al saber qué era lo que el menor quería preguntar. —La casa al estar pegada a la base principal, también estará protegida, nada ni nadie tiene derecho a invadirla, ni a tratar de quitársela, ni a destruirla —Aclaró seriamente, se había encargado de ese tipo de detalles también, su familia no quedaría en la calle nunca. —El abogado familiar te hará llegar algunas cosas cuando llegue su tiempo, aprovéchalas chico, tendrás un permiso especial para todo eso, así que espero que pienses bien las cosas y en frío, no vayas a escuchar nunca un consejo de Touya, ve siempre a Rei, sino busca a Natsuo o a Fuyumi, incluso puedes hablarlo con Shouto, nunca con Touya o todo lo que planees bien, se irá a la basura —Aconsejó.
—A Touya no le pediría ni siquiera un favor urgente —Comentó Eijiro entre risas antes de negar levemente. —No es un mal tipo, pero sin dudas sus neuronas no conectan siempre bien, un claro ejemplo es el tardío cortejo hacia Keigo.
—Por eso es que Natsuo y Fuyumi son los estudiados, Touya se perdió desde antes de su adolescencia y sé que es mi culpa por no haber estado cerca, pero ahora sólo me queda ver hasta dónde llega su estupidez y detenerlo a mitad de camino en caso de que lo estúpido suba diez niveles de golpe —Comentó Enji con un suspiro hondo, pasando directamente hacia el puerto luego de salir del fastidioso tráfico con el que se toparon minutos atrás.
—Sí, al menos uno sabe cuándo detenerlo —Comentó Eijiro con un resoplido silencioso, observando por la ventana con sorpresa al saber hacia dónde se dirigían. —¿No será en el bosque?
—No, será en el interior de un barco naval —Respondió Enji viendo al menor de reojo y notó la emoción ajena, era divertido. —Mete la cabeza chico, este sitio es peligroso.
Eijiro se disculpó y se volvió a acomodar en el asiento mientras veía hacia el frente, podría subirse antes de tiempo a un barco naval y eso le emocionaba demasiado. Enji asintió levemente a la disculpa y cruzó un par de calles antes de detenerse en el puerto correspondiente donde Eijiro debía estar, apagó el motor y se bajó al mismo tiempo que el menor, lo guió tranquilamente hacia el almirante encargado, saludándolo casi al mismo tiempo en el que lo hacía el otro.
—Sargento Todoroki, como siempre, llega temprano —Comentó el almirante a cargo con la misma seriedad que el pelirrojo y fijó la mirada en el menor a su lado. —¿Es el chico que dijeron que traería?
—Sí, él es Kirishima Eijiro —Presentó Enji haciéndose a un lado para que el menor se notara, aunque éste estuviera observando el barco y no estuviera prestándoles atención alguna, por suerte el otro hombre no se encontraba nada más que divertido por ello. —Es una reacción normal en los más jóvenes, al parecer.
—En algunos, hay otros más especiales que solamente llegan y se presentan antes de entrar como si nada, entre muchos gritos y una asquerosa actitud —Respondió el almirante con un resoplido y el ceño fruncido, anteriormente había llegado uno así.
—Bueno, con Eijiro no tendrás ese problema —Aseguró Enji con total seriedad mientras caminaba hacia el menor para sostenerlo antes de que se alejara todavía más y se acomodó de vuelta frente a su compañero. —Este chico no es nada más que la amabilidad misma en persona y la felicidad andante, pero si se llega a poner grosero, castíguenlo en una esquina como nos hacían a nosotros y se le quitarán las ganas de volver a decir nada grosero.
Eijiro se quejó por el incentivo a su castigo y negó completamente hacia el hombre frente a ellos, no saldría con ninguna grosería o mala actitud, se lo prometió por sus padres y Enji sabía que lo cumpliría.
—Si el mismo sargento Enji es el que te trajo, confío que será así, Kirishima —Respondió el almirante antes de bajar la mirada y tomar la tarjeta de identificación correspondiente para luego entregársela. —Esa tarjeta será una parte de ti, no la botes por ningún lado, por favor —Pidió con un suspiro silencioso, no quería pasar lo mismo que años anteriores, sinceramente. —La entregarás a cada persona a cargo de cada sección del barco, será tu forma de confirmar asistencia y si al terminar la semana tienes menos de diez asistencias como mínimo, serás devuelto a tu casa —Explicó.
—Esta vez se pusieron atentos, ya era hora —Comentó Enji antes de soltar a Eijiro. —Bueno chico, nos vemos el fin de semana cuando traiga a Shouto, suerte con tu adiestramiento.
—Y con su compañero de habitación —Completó el almirante con un suspiro, sentía lástima por el chico, por haberle tocado con el mal hablado chico que había subido minutos atrás.
—Siempre puedes dormir al aire libre si no puedes con tu compañero —Comentó Enji dándole la idea al menor quien asintió levemente. —Mantente fuerte mental y físicamente, Eijiro.
—Lo tengo, no tiene que preocuparse —Aseguró Eijiro mientras lo veía fijamente. —Nos veremos dentro de seis días.
Enji asintió levemente antes de ver al menor partir hacia el interior del barco con la misma emoción que tenía cuando llegaron frente a este, vio hacia su compañero y se despidió del hombre antes de subirse a su auto para regresar a su casa con su familia, además de comprobar que su hijo menor se encontraba bien, sin darse cuenta que Eijiro se encontraba despidiéndose desde el barandal del gran barco.
Una vez que el auto desapareció de su vista, Eijiro se dio la vuelta para caminar por el lugar, conociendo el rostro de algunos de los chicos y -para su sorpresa- chicas, todos parecían ser alfas, sólo unos pocos eran betas, aun así algunos iban en pareja o grupos, otros simplemente iban solos, justo como él. Notó las indicaciones en la parte de arriba y no tardó en dirigirse hacia las habitaciones, quería saber quién era su compañero y al mismo tiempo dejar su mochila en la cama correspondiente, así que mientras se dirigía hacia aquel lugar, fue observando curioso y por ello pudo notar que habían algunos pocos omegas en el barco, pero no eran participantes del adiestramiento si no que eran parte de los que allí trabajaban, era increíble que pudieran estar tan tranquilos rodeados de tantos alfas y luego recordó que, al igual que él, el resto también estaba usando inhibidores.
Llegó poco después a la habitación, deteniéndose al escuchar los gritos provenientes de adentro y se dijo que conocería pronto a su compañero, así que resopló en silencio antes de tomar el pomo de la puerta, rodándola hacia un lado, fijando la mirada en el cenizo frente a él que parecía que también estaba por salir y formó una sonrisa amplia, dispuesto a saludar, no pudo hacerlo.
—Quítate del medio bastardo —Gruñó Katsuki empujándolo para caminar lejos de allí sin quitar el celular de su oído, escuchando a su pareja al otro lado. —¡Ya te lo dije Deku! ¡Esta mierda dura un maldito mes, no puedes venir y aquí no hay ningún jodido omega que me interese! ¡Calma tu maldita histeria!
Eijiro parpadeó sorprendido junto a un grupo pequeño de omegas que iban pasando también, escuchando aun los gritos del cenizo a la lejanía, se miraron entre sí antes de que cada uno siguiera su camino. Eijiro entró a la habitación con un suspiro, no iba a ser fácil ser compañero de ese chico, aun así no se iba a rendir y con eso en mente, notó de mejor manera el lugar, notando que el otro ya se había agarrado el lado derecho, así que no tuvo problemas con quedarse con el lado izquierdo y es que eso era lo de menos, si se lo preguntaban. Colocó la mochila sobre la cama para observar lo simple del lugar; una cama para sólo una persona, un pequeño clóset para poner su ropa y una mesita de noche, a ambos lados de la pared estaban las reglas de la habitación y el resto del espacio eran los baños, por suerte habían dos y estaban separados por una pared de concreto, lo único que no parecía haber allí eran duchas y recordó lo que su suegro había dicho sobre que esas eran igual que en el gimnasio, compartidas, así que esperaba no encontrarse a nadie como Touya y Keigo, no quería más traumas para su corta vida.
Escuchó el mensaje por el altavoz y no tardó en sólo tomar su celular junto a la tarjeta, dejar la mochila sobre la cama antes de salir, cerrando la puerta antes de trotar hacia afuera y luego hacia la parte de al frente del barco, notando muchas más personas a cuando había llegado, se acomodó según se lo indicaron y prontamente todos recibieron el cronograma que tendrían durante aquel mes de adiestramiento, así que Eijiro agradeció a su suegro de manera silenciosa porque el horario era el mismo para levantarse y para desayunar, así que no lo resentiría como el resto parecía comentar que les pasaría. Aun así no siguieron cuchicheando nada más puesto que el cronograma y las reglas generales seguían dándose para todos, antes de que los almirantes comenzaran a presentarse.
...•••••...
Para sorpresa de Eijiro, en el barco también se encontraba la pareja del sargento Yamada en el área de enfermería y la mujer al verlo no tardó en saludarlo, el joven alfa la saludó de igual manera, llevando una sonrisa amplia sobre sus labios y distando mucho del resto de los alfas, y es que no era un alfa “normal” para muchos, aun así eso no le importaba realmente, lo que los demás pensaran de él no haría que cambiara su manera de ser.
—Entonces era cierto lo que el sargento Todoroki dijo sobre ti queriendo ser naval —Comentó Nemuri mientras veía al menor asentir. —Puede que no lo sepas, pero hiciste feliz a ese hombre, Eijiro —Contó con una sonrisa leve, ganándose la atención del menor con total curiosidad. —El sargento Todoroki realmente tenía la esperanza de que alguno de sus hijos fuera militar, de esa manera podría transmitirle todos sus conocimientos, pero cuando los cuatro dijeron lo que querían hacer y que nada tenía que ver con su carrera se decepcionó mucho, entonces llegaste tú y le devolviste la esperanza sin siquiera proponértelo, de seguro.
—La verdad es que no —Respondió Eijiro con sinceridad antes de enganchar sus manos detrás de la espalda propia con una sonrisa amplia, observando hacia el frente mientras el barco se alejaba de la orilla tal como se los habían explicado. —Aquel día después de salir de la base, el día de mi cumpleaños, no tenía realmente pensando decir en voz alta la promesa que le había hecho hace años a mi padre, pero quizás fue supervivencia, considerando que la señora Rei, Fuyumi y Shou estaban molestos porque nos habíamos ido sin avisar, no lo pensé demasiado y simplemente lo dije.
Nemuri terminó riéndose divertida por lo que el joven alfa le contaba, sí se había imaginado algo como eso puesto que siempre era lo mismo en los cumpleaños del mismo sargento, así que no dudaba que los hijos omegas de la científica Todoroki fuesen igual que ella.
—Aun así, el sargento puede decir que aunque sea su yerno es capaz de cumplir aquello que sus hijos no le cumplieron —Comentó con una sonrisa amplia, volteando hacia sus compañeros. —Deberías ir con tu profesor a cargo, te deseo suerte y espero no tener que verte seguido en la enfermería, porque si tienes más de cuatro visitas, serás devuelto a casa.
—¿Por qué? —Cuestionó Eijiro sorprendido por lo que la mujer le decía.
—Porque significa entonces que no tienes el físico adecuado para esto y antes de que te hagas más daño, es preferible que seas devuelto a casa —Explicó Nemuri tranquilamente, aunque sabía que si el mismo sargento Enji se había hecho cargo de entrenarlo, no lo vería más que una sola vez, si acaso dos en la enfermería. —Hay muchas formas de que seas regresado a casa, así que cuídate, Eijiro.
El nombrado agradeció la advertencia de la mujer y se despidió antes de trotar hacia donde era llamado, al parecer tomarían clases con profesores diferentes, pronto supo que era por clases, aquellos que tuvieran un familiar cercano que fuese militar, serían entrenados con cosas más fuertes y se les ensañaría cosas diferentes que a los demás o eso fue lo que Eijiro había entendido.
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Comments
Yatovale
mis bebés💓
2023-04-26
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Yatovale
esto se va a poner muy 😢😢😢
2023-04-26
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