Capítulo 17

...Cuarta semana del mes de adiestramiento....

Esa última semana del mes comenzó con todos en el grupo de Eijiro esforzándose al máximo, habían decidido pasar aquel campamento con la memoria de Katsuki acompañándolos y por ello era que todos se esforzaban al máximo luego de la partida de la familia del cenizo, incluso ese día también lo hacían, aunque sólo querían quedarse en su cama descansando hasta que sus cuerpos pudieran recuperarse de manera adecuada puesto que ninguno había estado pasando buena noche desde aquel día.

Eijiro era quien más cansado se encontraba y es que no sólo tenía en su memoria la muerte de su amigo y compañero, sino que ahora también se encontraba preocupado por la salud de su suegro quien había empeorado rápidamente el fin de semana y aquello había evitado que Shouto lo fuese a visitar aquel día, no le importaba demasiado ese detalle, pero estaba preocupado por el hombre y lo que le deparaba en los siguientes días, aunque por lo que su novio le contaba, no eran buenas noticias y sinceramente ya no quería perder más gente cercana, su corazón no podría soportarlo, menos cuando se trataba de su suegro.

—¡Concéntrate Kirishima! —Exclamó el almirante con completa seriedad al ver al menor perdido en sus pensamientos, estaba al tanto de la situación del suegro del menor, pero aun así no podía permitirle perderse también con ello como lo hizo con el cenizo. —¡Todos a trotar con veinte series de saltos burpees!

—¡Lo siento señor!

Exclamó Eijiro en alto rápidamente, agradeciendo el hecho de que lo mantuvieran distraído, aunque luego de la orden ajena terminó arrepintiéndose y quejándose junto a su grupo, poco les duró la queja puesto que habían sido mirados de mala manera y ninguno quería una serie de ejercicios más complicada que los saltos burpees, con esa era suficiente, así que todos se estiraron por completo antes de comenzar a trotar primero sobre la tibia arena, por suerte el sol no estaba tan fuerte como los días anteriores puesto que habían un par de nubes tapándolo, así que podían disfrutar de la suave brisa fría que chocaba con sus cuerpo mientras hacían el primer salto burpees y luego seguir trotando por los metros indicados en la isla.

—¡Al terminar harán brazadas! —Indicó el almirante en alto, observando al grupo de menores hacer su anterior orden de manera sincronizada.

—¡Señor, sí señor!

Exclamaron todos en el grupo, aunque algunas voces salieron entrecortadas por la dificultas de los saltos y es que se les dificultaba el ejercicio por los trotes, pero lo estaban llevando mejor de lo que todos creía y es que su resistencia era mejor a los primeros días del adiestramiento, los ejercicios constantes y el estudio que les daban estaban rindiendo frutos y todos ellos podían sentirlo de aquella calurosa, fuerte y estresante manera que tenían de entrenar.

Luego de casi treinta minutos fue que terminaron el ejercicio puesto por el almirante y ahora se encontraban quitándose el uniforme para quedar con el traje de baño, habían aprendido a llevarlo desde el primer momento en el que el almirante los hizo nadar en el mar hasta la boya indicada por el mayor, así que cada vez que iban a hacer sus ejercicios en la isla, se colocaban los trajes de baño para ir preparados. Se acomodaron todos en una línea horizontal ya practicada anteriormente y esperaron la orden del silbato del almirante antes de que el primero se metiera al agua y comenzara a hacer brazadas hacia la boya y luego de regreso a la orilla, siguiéndole un minuto después el siguiente y así sucesivamente hasta que todos se volvieron a reunir en la orilla, esperando la siguiente indicación del almirante.

Aquello les tomó hora y media antes de que les indicaran que podían marcharse a darse una ducha y luego a almorzar para que fuesen a descansar hasta la dieciséis en punto que era cuando tenían la clase teórica, así que todos se despidieron antes de tomar su ropa e ingresar al barco luego de escurrirse lo suficiente, habían aprendido también a dejar ropa de repuesto y una toalla en las duchas antes de irse a entrenar para evitar mojar demás los suelos del barco al ir a su habitación por sus cosas, así que simplemente se dirigieron directamente al cuarto de las duchas mientras varios evitaban que Eijiro se quedara tanto tiempo en el pasillo donde Katsuki se había colgado, no querían que el pelinegro recordara aquella imagen, así que lo hacían caminar y lo entretenían mientras llegaban a las duchas, hablándole sobre las clases teóricas para que se centrara en los estudios y nada más.

Eijiro estaba agradecido con todos ellos por la atención que le ponían y por ello era que no mencionaba nada acerca de lo de Katsuki cuando cruzaban aquel pasillo que se había vuelto como su pesadilla desde aquel día, así que simplemente seguía de largo con el resto, a veces platicando sobre las clases y otras estudiando entre todos, respondiéndose las posibles preguntas que el almirante podría hacerle al día siguiente; incluso cuando estaban dentro de las duchas se encontraban recitando en voz alta las preguntas y las respuestas de todo lo que venían estudiando en el último día, misma rutina que realmente les había estado sirviendo, así que no se detendrían de utilizarla. Luego de cinco minutos, salieron para secarse y vestirse, saliendo hacia el comedor donde, como cada día, la comida se encontraba esperándolos totalmente servida sobre la mesa, así que cada uno solamente se acomodó en un puesto aleatorio para comenzar a comer, porque mientras antes terminaran, antes podrían ir a descansar de manera adecuada y Eijiro aprovechó ese tiempo para escribirle a su novio y cuestionar la situación de su suegro.

...•••••...

Lejos de aquel barco donde Eijiro estaba aislado, se encontraban cuatro hermanos frente a la puerta de la habitación del hospital donde su padre estaba hospitalizado, estaban esperando a que su madre saliera junto al doctor para comenzar a cuestionar sobre lo que su padre tenía, porque ninguno creía que nadie supiera qué demonios era lo que había hecho que aquel fuerte hombre quedara postrado en una camilla de la noche a la mañana y mientras esperaban, los cuatros se encontraban lanzando opciones de lo que pudiese tener el alfa mayor.

—Puede que sea algo en sus huesos —Comentó Fuyumi de brazos cruzados, llevando la mirada a un punto inexistente a modo de concentración.

—¿Puede ser Leucemia? —Cuestionó Touya con el ceño fruncido, ganándose la mirada de los tres menores. —¿Qué?

—Me sorprende que sepas siquiera que hay una enfermedad llamada así —Comentó Natsuo antes de formar una mueca y negar levemente antes de volver a hablar. —Dudo que sea Leucemia o algún otro cáncer, me he encargado de siempre hacerles pruebas de todo para evitar justo esto, así que debe ser algo más que se me pasó por alto en mis constantes exámenes hacia nosotros.

—Tú, mocoso, ¿se te olvida quién era el que te ayudaba a estudiar para tus exámenes sobre enfermedades? —Gruñó Touya en medio de su cuestionamiento.

—Creí que no aprenderías nada, te quedabas dormido a mitad del estudio, después de todo —Respondió Natsuo alzando los hombros para restarle importancia y fijó la mirada en el menor de la familia. —¿Tú qué dices, Shou?

—No tengo idea —Respondió Shouto de manera escueta mientras alzaba los hombros, teniendo la mirada en la pantalla de su celular. —Eiji dice que puede que la enfermedad sea del animal interno y no del anciano en sí, como pasó con su papá cuando perdió a su madre.

—Tendría sentido, no le he hecho exámenes a nuestros animales interiores, me confié por el hecho de que mamá no está marcada y que ninguno de nuestros animales ha mostrado alguna reacción negativa por enfermedad —Comentó Natsuo de manera pensativa, se le había pasado aquel detalle.

—Bueno, sí, nos confiamos también porque el anciano no parecía que lo fuese a tumbar ni un camión —Comentó Touya con una mueca sobre sus labios.

Los tres menores asintieron estando de acuerdo con el comentario del mayor, ellos también habían creído que su padre era invencible, aunque no inmortal, por supuesto. Los cuatro soltaron un suspiro en conjunto antes de que este fuera interrumpido por la salida de su madre con el doctor, esa fue la primera vez que odiaron ver a su madre con un gesto imperturbable, porque ni siquiera sus ojos le mostraban los sentimientos que la mujer pudiera sentir en esos momentos mientras se acercaba a ellos, dejando que el doctor se marchara a quién sabía dónde.

—¿Y bien? ¿Qué dijo el doctor? —Cuestionó Natsuo primero que sus hermanos.

—Tenemos que empezar a despedirnos de su padre, porque está terminal —Respondió Rei de manera serena, había tenido tiempo suficiente para pensar en cómo decirles aquello sin que ella también se derrumbara porque sabía que sus hijos la necesitarían. —Su animal interno está muriendo por una herida emocional que ha venido cargando desde el pasado y se está llevando a su padre con él.

—Eiji tenía razón al decir que era el animal interno el del problema —Murmuró Shouto de manera desconcertada mientras veía de su madre hacia sus hermanos. —¿No hay manera de salvarlo?

—Me temo que no, Shou —Negó Natsuo completamente golpeado por la información que su madre les estaba entregando sobre la situación salud de su padre. —Una vez que el animal ha tomado una decisión, es imposible hacerlo cambiar de opinión, aun si la parte humana quiere seguir viviendo.

—Su padre empezó a enfermar hace meses, incluso antes de la llegada de Eijiro a la casa y nos lo estuvo ocultando —Comenzó a contar Rei a sus hijos con un suspiro hondo. —Yo, yo me enteré el día en el que Eijiro marcó a Shou.

—Por eso era que veíamos al abogado más frecuentemente en la casa —Comentó Fuyumi antes de ver con el ceño fruncido a su madre junto a sus hermanos. —Si ya lo sabías ¿por qué no dijiste nada y nos lo ocultaste hasta ahorita?

—Su papá ha estado arreglando su testamento con el abogado, pero no tengo idea de qué cambios habrá realizado porque el abogado mismo se negó a mostrarme nada antes de la muerte de su padre —Contó Rei con una mueca ligera sobre sus labios, sabía que sus hijos se molestarían consigo cuando supieran que tenía conocimiento de la enfermedad de su esposo desde mucho antes, aun así respondió con sinceridad la razón de aquello. —Su padre no quiso que les dijera nada hasta que llegara este momento.

—Ese maldito anciano siempre creyendo que puede mantener sus problemas en silencio ¿y así esperaba que nosotros perdonáramos por completo todos sus errores del pasado cuando no estuvo para nosotros por andar pendiente de su trabajo? —Inquirió Touya con un gruñido molesto y resopló cruzado de brazos.

—Ninguno de nosotros íbamos a perdonar a un hombre que guarda secretos a su familia —Sentenció Shouto con expresión neutral mientras los tres mayores concordaban con él.

Rei asintió en comprensión, sabía que aquella era la razón por la cual sus hijos no perdonaban a su padre y no los culpaba, ella mismo tampoco lo perdonaba por completo y es que sabe que su esposo tiene muchos secretos con él que se llevará a la tumba, por eso era que no se molestaba con ninguno de sus hijos.

—Enji quiere verlos, pero pasarán uno por uno porque el doctor dijo que no pueden entrar todos juntos a armar alboroto —Comentó seriamente antes de que los cuatros se pusieran pico y pala a insistir entrar todos.

—Está bien, ¿en cuál orden? —Cuestionó Shouto viendo a su madre fijamente.

—Desde su primogénito hasta su último hijo —Respondió Rei señalándoles el orden antes de hacerse a un lado. —No armes tanto escándalo Touya, recuerda que hay más pacientes en las habitaciones de al lado.

—Sí, sí, como sea —Respondió Touya chasqueando la lengua antes de entrar primero a la habitación con total seriedad.

Los tres menores y la mayor sabían que aquella no sería una conversación tranquila, y es que con Touya nunca se podía tener una conversación tranquila cuando de su padre se trataba, así que se prepararon para entrar a detenerlo en caso de que fuese necesario. Aunque también se prepararon mentalmente para lo que su padre les diría una vez entraran también a hablar con él, ninguno sabía qué podría decirles el hombre, pero tampoco se estaban esforzando por pensar en una razón.

...•••••...

Eijiro no la estaba pasando bien, ya habían pasado dos días desde que su novio le comentó que había hablado con su suegro y aquella conversación parecía ser sus últimas palabras, odiaba no poder salir de allí para consolar a su novio y serle de pilar como él lo había sido en el tiempo en el que su padre también estuvo en el hospital, por eso trataba de compensárselo en video llamadas y mensajes de texto en cada tiempo libre que tenía, por supuesto que eso no lo hacía sentirse mejor y ese día se dio cuenta de un detalle que había estado pasando por alto por andar con las emociones en un sube y baja por estar en aquel adiestramiento, y es que su suegro había hablado con él mientras se dirigían hacia el puerto el primer día de su adiestramiento y por supuesto que recordaba todo lo que el hombre le había dicho, era una despedida indirecta o así lo estaba tomando en esos momentos.

—¡Cuarenta y siete, cuarenta y ocho, cuarenta y nueve, cincuenta!

Terminaron todos de contar en voz alta, deteniendo la serie de planchas que estaban realizando sobre la arena bajo las palmeras de la isla, todos estaban ansiando que ya pasaran los tres días que faltaban para ser libres de aquel campamento, Eijiro había descubierto que no todos estaban allí para estudiar en la universidad naval, sino que habían asistido como un modo de salvarse del servicio militar, el cual tenía una duración de muchos más meses que ese adiestramiento y otros lo hacían para decidir si tomar otra carrera o decidirse a estudiar en la universidad naval, todos tenían planes una vez salieran de allí, incluso él mismo los tenía y nada le hacía más feliz que volver con su omega sin intención de pisar un barco, una isla o una playa por los próximos años siguientes, su piel ya estaba muy quemada y él muy traumado como para quedarle ganas de estar cercano al mar de nuevo por lo pronto.

—¡Treinta serie de saltos burpees con cinco minutos de trote, cuenten alto que no los escucho! —Ordenó el almirante en alto mientras se mantenía apoyado en una de las palmeras de brazos cruzados y viendo a su grupo de manera seria.

—¿Qué no nos escucha? —Cuestionó una de las chicas por lo bajo, tratando de recuperar el oxígeno perdido. —¿Es que la edad lo está dejando sordo o qué? —Se quejó, escuchando a sus compañeros reír.

—¿¡Dónde está el chiste!? ¡Yo también lo quiero escuchar, jóvenes! —Sentenció el almirante con total seriedad mientras los veía tensarse antes de comenzar a trotar.

Ninguno respondió nada, no sacrificarían a su compañera a un regaño y mucho menos a un castigo, todos estaban lo suficientemente cansados como para que alguno se quedara cumpliendo castigo bajo aquel caluroso y soleado día, así que simplemente iniciaron sus ejercicios, comenzando a contar en voz alta y de manera sincronizada, tal como venían haciendo en las últimas semanas, aunque su conteo tartamudeaba cuando hacían cada uno de los saltos y cuclillas, era horrible ese ejercicio, pero habían aprendido a sobrellevarlo dentro de todo.

Además de que aquella dificultad provocaba que Eijiro pudiera distraer su mente por algunos minutos, aunque su concentración tuvo una mínima distracción cuando su celular vibró en su bolsillo delantero por al menos unas tres veces de manera seguida, aquello lo tensó puesto que su novio sabía que estaba en su entrenamiento y no solía escribirle antes del mediodía, tampoco podía ser Izuku porque el chico debía estar en su terapia y en sus clases, así que debía ser algo más, quería creer que era algo más y mientras deseaba aquello, siguió con su ejercicio junto a sus compañeros, deseando que las horas pasaran pronto para poder matar su curiosidad sobre los mensajes en su celular.

—¡Kirishima! —Exclamó el almirante a cargo del grupo quince con total seriedad de repente.

—¡Presente, señor! —Respondió Eijiro con una exclamación sin detener su trote por el espacio indicado, esperando que no fuera un regaño lo que iba a recibir por andar pensando en los mensajes de su celular.

—¡Preséntate con el jefe Kendo y el jefe Yaoyorozu en la oficina principal! —Ordenó el almirante sin decir nada más.

Eijiro se sorprendió por la orden ajena, deteniendo completamente su trote antes de voltear hacia el almirante y se preocupó de inmediato, no creía haber hecho algo que pudiera expulsarlo del grupo o del barco, aunque lo único que recordaba era lo sucedido el día en que el padre de Katsuki habló por él y pudo asistir a clases después de que la familia se había marchado, pero de eso ya habían pasado muchos días y no le habían dicho nada sobre su falta de obediencia, aun así tampoco cuestionó nada y simplemente se dirigió hacia el lugar anteriormente indicado, echándose aire con la diestra y limpiándose el sudor con la izquierda mientras pasaba por un par de pasillos hasta llegar a la puerta correcta, alzó la zurda para tocar con firmeza y al recibir el permiso que buscaba, entró con cautela hacia el interior del lugar.

—¡Kirishima reportándose, señor! —Exclamó una vez que se acomodó en el centro de la oficina, saludando al par de alfas y a la omega que estaban presentes en el lugar.

—Eijiro siéntate, por favor —Pidió Nemuri con suavidad y preocupación antes de apretar los labios para ahogar el suspiro que quería escapar de sus labios en esos momentos.

—¿Sucedió algo, señorita Yamada? —Cuestionó Eijiro haciéndole caso a la mujer y se acomodó en la silla indicada por los otros dos, preocupándose por las expresiones ajenas, no presentía nada bueno y los pensamientos negativos golpearon veloces su cabeza, tuvo que esconderlos para poder escuchar lo que le fuesen a decir.

—Tenemos que darte la noticia también, así que trata de no alterarte de nuevo ¿está bien? —Cuestionó Nemuri recordando perfectamente la reacción que el menor tuvo con la muerte de su compañero, no quería que pasara de nuevo.

—¿De… nuevo? —Cuestionó Eijiro con cautela, su cuerpo tensándose de repente y sólo entonces fue cuando se fijó que su inquietud se debía a las diferentes emociones que no provenían de él, su omega estaba deprimido y no lo había notado hasta ese momento. —El señor Todoroki… —Murmuró antes de fijar la mirada en la mujer y notó la tristeza en su expresión.

—Fui avisada por mi esposo hace tres minutos que el sargento Todoroki ha dejado este mundo hace siete minutos atrás —Contó Nemuri apretando sus manos juntas antes de ver con tristeza al chico frente a él y mismo que parecía haber sido maldito con ver a sus personas más cercanas morir de manera seguida.

—La científica Todoroki nos pidió que te adelantáramos el último examen para que puedas asistir al entierro de las cenizas del sargento Todoroki —Comentó el almirante a cargo Kendo y suspiró en silencio. —Nosotros le prometimos al sargento que no habría favoritismos, pero hemos sido muy permisivos contigo, Kirishima y todo por lo que le debemos al sargento, pero será tú decisión si tomar ese examen ahora o dentro de tres días junto a tus compañeros.

El silencio de Eijiro tenía preocupado a los tres adultos y es que el menor parecía haber entrado en un trance, y no estaban del todo equivocados, el joven alfa estaba en shock por la noticia recién entregada, quiso creer que lo que le dirían sería algo más y que no le confirmarían que se trataba de su suegro, pero se equivocó y al mismo acertó. Por ello era que se estaba concentrando en las emociones que su omega estaba sintiendo en esos momentos, aunque era bastante confuso puesto que parecía estar en el mismo shock que él mismo y aunque habían motas deprimidas en medio de ese shock, no había tristeza todavía.

—¿Eijiro? —Llamó Nemuri al menor, no sabiendo si hubiera sido mejor que el menor se hubiera puesto igual que con Katsuki o que se mantuviera así de tranquilo.

—¿Puedo hablarlo primero con mi omega antes de darles una respuesta? —Cuestionó Eijiro saliendo de su silencio, quería saber primero de su novio antes de decidir nada.

—Claro, pero debes dar una respuesta antes de que se termine la hora del almuerzo —Respondió el almirante en jefe Yaoyorozu en completa comprensión.

—Está bien, muchas gracias, señor.

Respondió Eijiro levantándose de la silla con un leve tambaleo que preocupó a los tres adultos, aun así se despidió de ellos de manera breve antes de salir y sacar su celular para poder ver primero los tres mensajes, siendo dos de ellos de su suegro y parecían haber sido mandados hacía dos horas de manera automática, quizás para que le llegaran justo minutos atrás y el tercero era de su novio que le visaba sobre la muerte de su suegro, dejó los otros dos para después y no tardó en hacerle una video llamada a su novio mientras caminaba de manera apresurada hacia su habitación. Aunque pronto se dio cuenta que quien atendió no era Shouto sino Natsuo, aquello lo preocupó aún más.

^^^“—Buenas tardes Eijiro, parece que ya te dieron la noticia, siempre tan veloces sólo cuando se trata de su gente.” —Comentó Natsuo tratando de que su queja saliera como una broma, pero sabe que no lo logró. “—Shou se acaba de ir con mamá, papá decidió que fuese él quien firmara junto a mamá el permiso para su cremación y todo el resto del papeleo que ya te conoces.”^^^

—Su padre me envió dos mensajes antes de morir —Contó Eijiro necesitando saber si alguno sabía aquella información, pero por la expresión del mayor, supo que él no sabía nada. —No los he visto todavía, pero se ve que los dejó en envió automático con justo una hora específica, así que es posible que él ya sabía que estaba por morir a esa hora —Comentó con un suspiro, acomodándose enfrente del escritorio una vez que llegó a la habitación. —Creí que sabrían algo de eso.

Natsuo negó por su parte antes de cuestionarle a los otros dos sobre sí sabían algo de eso, pero tampoco sabían que su padre le enviaría mensaje a Eijiro antes de su muerte, incluso aprovecharon que su madre y hermano iban entrando a la habitación para cuestionarles aquello, pero ninguno de los dos sabía de aquello y Shouto no tardó en aparecer enfrente de la cámara frontal para ver a su alfa, llevando su expresión en blanco como solía tenerla desde que tiene memoria, aun así sabía que Eijiro podía sentir sus emociones gracias a la marca en su nuca.

Eijiro le contó lo que los almirantes en jefe le ofrecieron, notando que los cuatro hermanos se fijaron rápidamente en su madre y la mujer explicó que era para que él estuviera presente siendo el pilar de Shouto, pero éste último rápidamente negó a que hiciera aquello, él estaba bien, le ponía triste la partida de su padre, pero sabía que el hombre hubiera querido que su alfa terminara su adiestramiento en el tiempo estipulado y no antes, así que le dijo que no se preocupara, que terminara su campamento con el resto de sus compañeros, teniendo en su memoria presente con él a su padre y a Katsuki tal como se lo prometió a Izuku y a él mismo.

Eijiro vio que en la mirada de su novio había seguridad y no tardó en acceder con un asentamiento, prometiendo que apenas saliera de allí, iría a presentar sus respetos a la tumba de su suegro junto a todos y con eso decidido, todos se despidieron del joven alfa para permitir que fuese a dar su respuesta a los almirantes en jefe antes de que la hora se le cumpliera.

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Comments

Susana Horia

Susana Horia

pobre mi bebé Eiji 💔

2023-06-12

1

Yatovale

Yatovale

nos dejó el mejor Enji que he leído..😢

2023-05-10

1

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