Capítulo 16

...Al día siguiente....

El helicóptero se encontraba aterrizando en esos momentos en el mismo lugar de siempre, habían hecho la excepción para que Izuku y sus suegros fueran a ver el cuerpo de Katsuki, además de permitir que Shouto fuera para mantener en control a Eijiro porque luego de que el joven alfa les contara todos los detalles que sabía de los dos difuntos, sabían que no podría controlarse lo suficiente cuando les contara aquello mismo a la familia de Bakugou, así que necesitaban al omega bicolor, a pesar de saber que el padre de éste no se encontraba en óptimas condiciones para estar allí, así que era lo más seguro es que la madre o alguno de los hermanos lo acompañaran para que no fuese solo.

Eijiro se encontraba esperando a pocos metros de donde el helicóptero estaba deteniéndose, las ojeras se le podían notar aún más bajo sus ojos y el rojo e hinchado de estos, mostrando que no había podido dejar de llorar durante toda la noche y madrugada del día anterior; Katsuki se había convertido en su mejor amigo durante esas pocas semanas, aun con toda la extraña personalidad del cenizo, ambos habían logrado crear una amistad igual de extraña que él mismo apreciaba y por ello ahora le dolía en demasía lo sucedido, por largo rato de echó a sí mismo la culpa por no haber insistido para ir al baño con Katsuki y solamente dejarlo ir solo, pero Nemuri le había dicho que a veces lo inevitable sucedía estando o no acompañado y lo sucedido había estado escrito en el destino… Maldijo al destino entre lágrimas.

La puerta del helicóptero fue abierta y de allí salió Izuku primero, su rostro estando igual o incluso peor que el de Eijiro, el pecoso se acercó hacia el pelinegro antes de soltarse a llorar nuevamente y Eijiro lo sostuvo sin poder evitar que sus lágrimas se soltaran también, pidiéndole aún más disculpas a Izuku, no había parado de pedírselas desde el día anterior. Del helicóptero bajó una mujer omega bajita y peliverde; la madre de Izuku, también una mujer alfa ceniza junto a un hombre omega castaño; los padres de Katsuki, el omega no estaba mejor que los dos menores que se encontraban llorando abrazados uno al otro, después de todo, había perdido a su único hijo. El helicóptero se fue después de eso, debía recoger a los otros dos que no habían llegado junto con la familia, así que volvería en cuestión de minutos.

—Señores Bakugou, señora Midoriya, es un gusto conocerlos, a pesar de la situación —Dijo Eijiro luego de separarse de Izuku aunque seguía sosteniéndolo, había sorbido su nariz y limpiado sus lágrimas antes de dirigirse hacia los tres adultos, fijó luego la mirada hacia la ceniza y su pareja, haciendo una venia hacia ello. —Lo siento tanto, esto no hubiera sucedido si no lo hubiera perdido de vista durante la clase teórica, sé perfectamente que dar mi pésame hacia ustedes no les regresará a su hijo y menos una disculpa.

—Está bien pequeño, no tienes que culparte de nada —Respondió Masaru acercándose al joven alfa para enderezarlo y sonreír de manera afable, a pesar de que solamente quería volver a soltarse a llorar. —¿Eres Eijiro, cierto? —Cuestionó, viendo al pelinegro asentir, así que prosiguió. —Katsuki hablaba de ti con nosotros, te agarró cariño, aunque muchas veces parecía que se quejaba de ti, él te apreciaba mucho por ser el único con la paciencia de soportar su mal humor y confiaba en ti con su vida, estoy seguro.

—Su hijo… Yo también confiaba en su hijo con mi vida, señora Bakugou —Confesó Eijiro tragándose las nuevas lágrimas que querían salir de sus ojos. —Déjenme guiarlos hacia la sala donde se encuentra su cuerpo, por favor.

—No, aun no —Respondió Izuku apretando la camisa del uniforme del alfa. —Esperemos a Shouto, por favor, necesito más tiempo para enfrentarme a la situación —Murmuró con la mirada en el suelo.

Eijiro vio hacia los adultos y éstos asintieron de acuerdo con el pedido de Izuku, aunque bien sabían todos que retrasar el ver el cuerpo del cenizo no haría más ameno el dolor de la pérdida, aun así complacieron al pecoso con lo que quería, por eso fue que Eijiro siguió sosteniéndolo, su corazón rompiéndose un poco más que el día anterior y dejando a la tristeza treparse por las gritas por tercera vez en su vida, sabía que era ley de vida el que las personas murieran, pero el perderlas de la manera en la que lo hicieron con Katsuki… No debería ser justo y no lo era, pero el cenizo había creído que era mejor ese castigo a ver en el rostro de su omega cuando le dijese que su animal había sucumbido a aquel omega y antes de siquiera pensar en marcarlo, lo terminó matando, odiándose en el proceso luego de lo que le hizo a Izuku.

El helicóptero volvió minutos después, volviendo a detenerse en el mismo lugar antes de que la puerta se abriera y de la gran máquina saliera primero Shouto quien se dirigió rápidamente hacia Eijiro e Izuku, abrazándolos a ambos al mismo tiempo, sentía la tristeza que embargaba a su alfa y presentía que el pecoso debía estar peor Eijiro por haber sido la pareja del difunto, por ello fue que no se molestó al verlos abrazados y juntos, simplemente los abrazó contra su cuerpo, siendo correspondido por ambos.

—Cuanto lo siento, Izuku —Murmuró hacia el pecoso que sólo negó levemente con la frente en el hombro del bicolor sin decir nada. —Eiji…

—Está bien cariño, fue inevitable, supongo —Murmuró Eijiro sabiendo lo que su novio quería decir, sorbió su nariz antes de separarse y señalar hacia los adultos. —Ellos son los padres de Katsuki y la señora a un lado es la madre de Izuku.

—Es un gusto conocerlos señores, por favor permítanme darle mi pésame y disculparme con ustedes por pensar que es un mal momento para conocernos —Inquirió Shouto al darse la vuelta para ver a los tres adultos con expresión casi neutra, sus ojos demostraban la tristeza que todos compartían en esos momentos. —Soy Shouto Todoroki, ellos son mi padre Enji y mi hermano mayor Natsuo —Señaló a los otros dos detrás de los tres adultos.

Ambos nombrados dieron su sentido pésame a la familia antes de fijar la mirada hacia Eijiro en silencio, de nuevo el menor estaba pasando por una pérdida luego de que hace meses hubiera perdido a su padre y creían fielmente que tenía derecho a desmoronarse tal como lo estaba haciendo en esos momentos.

—Es un gusto conocerlos, gracias por su pésame —Respondió Mitsuki por parte de su esposo y su mejor amiga. —¿Ya estamos todos?

—Sí, por favor síganme.

Eijiro comenzó a caminar al interior del barco, sosteniendo a Izuku con su brazo derecho y a Shouto con su brazo izquierdo, guiándolos hacia la habitación donde habían dejado los cuerpo de ambos chicos, pasando por enfrente del grupo al que pertenecía y mismos que demostraron su pésame a la familia en silencio y a un lado del pasillo para permitirles la entrada, Eijiro sabía que a todos les dolía la pérdida de su compañero, tal como a él mismo le dolía y los padres de Katsuki estaban agradecidos de ver que su hijo había hecho buenas amistades durante esas semanas y pocos días antes de su muerte. Todos llegaron frente a las puertas de la habitación, allí encontraron a dos de los almirantes en jefe y a Nemuri, los tres completamente de negro y se formaron frente a la familia del difunto para saludar en silencio por pocos segundos.

—Señores-

—No quiero más pésames, quiero ver a mi hijo —Interrumpió Mitsuki con el ceño fruncido, lo había aceptado del joven que los guiaba, de la familia de éste y del grupo de jóvenes que habían pasado hacía pocos segundos porque sabía que su hijo les tenía aprecio, pero no lo quería de esa gente que se suponía debían estar pendientes de Katsuki y el resto de los jóvenes.

—Sí, por supuesto, señora Bakugou —Respondió el almirante en jefe mayor y les hizo una señal a los otros dos para que abrieran las puertas para el grupo. —Kirishima, ya sabes.

—Lo sé señor, sólo los dejaré aquí antes de volver a clases —Respondió Eijiro sin dirigirle la mirada, estando completamente serio y suspiró hondo en silencio antes de avanzar al interior de la habitación, aunque se detuvo a sólo unos pasos al escuchar un par de gruñidos y volteó junto a los dos omegas que sostenía para ver quiénes habían sido.

—¿Le parece bien pedirle a un menor que vio a su amigo y compañero muerto, que regrese a clases a pesar de su dolor? —Cuestionó Masaru completamente molesto con aquellas personas. —¡Esto es culpa de ustedes, no de él, ustedes son los que deberían disculparse por no haber estado más al pendiente de mi hijo, no él y aun así es Eijiro el que se disculpó con nosotros y ustedes lo único que quieren dar es su maldito pésame, ni siquiera una disculpa y menos una explicación de por qué no tienen ni la puta idea de lo que le pasó a mi hijo para que se colgara de esa manera! ¡Ineptos todos!

Izuku, Inko y Mitsuki se sorprendieron al escuchar las palabras de Masaru, el omega castaño era el único de la familia Bakugou que no solía decir grosería, así que podían ver que realmente estaba molesto con aquellas personas y lo entendían completamente, porque ellos pensaban lo mismo que el hombre, incluso Shouto y su hermano.

—Señor Bakugou se le pide que le baje su tono —Respondió el almirante en jefe mayor y se relajó lo suficiente para volver a hablar. —El trato con el joven Kirishima fue este, solamente los guiaría a ustedes hasta aquí y luego regresaría a sus clases, sin importar si su omega y las personas que acompañen a éste último, estén aquí también.

—Además, Enji no debería estar aquí con su delicada condición, así que mientras más rápido Eijiro vuelva a clases, él y sus hijos volverán a casa para que él descanse —Completó Nemuri quien no creía adecuado que el pelirrojo estuviera allí.

—De mi padre me encargo yo, señora Yamada —Sentenció Natsuo con total seriedad dirigida hacia la mujer. —Para eso estoy especializado, así que no ponga a mi padre como su maldita excusa y tengan dos dedos de frente para ver que Eijiro también está afectado por la muerte de su compañero.

—Mocoso no quieras-

—¡Ya es suficiente! —Ordenó Enji con fuerzas y vio hacia los otros tres. —¡Esto es estúpido!

—Todoroki no tienes permiso de gritar aquí, no estamos-

Masaru interrumpió al hombre con una cachetada, sorprendiendo a todo los presentes, incluyendo al afectado y sin siquiera disculparse, empujó suavemente a los tres menores frente a la puerta para que terminaran de entrar mientras sentenciaba que Eijiro no iba a volver a clases hasta que ellos se fueran con el cuerpo de su hijo y si le llevaban la contraria, los demandaría a todos. Mitsuki no tardó en seguir a su omega, llevando a su mejor amiga consigo hacia el interior de la habitación y dejando a los otros dos afuera para que detuvieran al hombre en caso de que exigiera la cabeza de su esposo.

Eijiro vio con asombro al castaño y sonrió triste, recordaba que Katsuki le había dicho que su padre tenía peor carácter que el de su madre y que por eso le tenía mucho más respeto que a la mujer, ahora entendía por qué lo decía, el hombre era de temer. Dejó de lado esa emoción por los momentos y guió a la familia hacia la camilla donde el cuerpo de Katsuki se encontraba, soltando a Shouto e Izuku para acercase a tomar la sábana de las orillas y apartarla, dejando a la vista el cuerpo de Katsuki con sus ojos cerrados, él mismo se había encargado de cerrárselos para que pudiera descansar mejor, incluso había bromeado con el cuerpo inerte, creyendo que el cenizo lo escuchaba, antes de soltarse a llorar de regreso por no tener una respuesta.

El silencio de la habitación se rompió por el llanto de dos omegas, siendo uno de ellos el de Izuku quien se pegó al cuerpo de Katsuki, odiando no sentir el aroma a hierbabuena que su alfa solía tener, no había nada más que un olor a muerte que ponía a su omega más triste de lo que ya se sentían y sin poder seguir evitándolo, sus feromonas a tristeza se esparcieron por la habitación hasta afuera donde hacía reaccionar a un alfa sin saberlo; él era el único que no llevaba parche alguno, los tres adultos sí tenían el suyo, por ello fue que a ninguno se le sintió el aroma cuando se acercaron al cuerpo de Katsuki mientras Shouto se dirigía hacia su alfa para abrazarlo y servirle de apoyo.

—¡Kacchan lo prometiste! —Exclamó Izuku en medio del llanto, cayendo de rodillas a un lado de la camilla, sosteniéndole la mano ya fría a su alfa. —¡Prometiste nunca dejarme!

—Izuku —Murmuró Masaru agachándose para abrazar al pecoso con total tristeza antes de ver hacia su esposa, sabiendo que se estaba aguantando las lágrimas. —Mitsuki…

—Eijiro ¿me acompañas, por favor? —Cuestionó Mitsuki sabiendo lo que su esposo le pedía, ella también quería saber qué había sucedido.

Eijiro vio hacia la ceniza antes de asentir y caminar detrás de la mujer, dejando a Shouto con Izuku mientras salían de la habitación y vio hacia Natsuo quien estaba de brazos cruzados con el ceño fruncido hacia la puerta siguiente a donde estaban, de seguro esperando a que su padre saliera, pero también estaba pendiente del interior de la habitación, suponía que pendiente de su hermano o de él mismo, no tenía idea, simplemente le hizo una señal en silencio de que hablaría con la madre de Katsuki y misma a la que guió hacia la habitación que había estado compartiendo con su hijo, iban en silencio y eso Eijiro lo agradecía porque necesitaba ordenar las ideas en su cabeza antes de contarle todo a la mujer, pero no tuvo mucho tiempo una vez que se dio cuenta que ya habían llegado, así que le tocaba decirle todo tal y como mejor le saliera.

...•••••...

La expresión de Mitsuki y el silencio que tenía luego de escuchar todo lo que Eijiro le había contado era sepulcral, sabía que su hijo estaba guardando un secreto cada vez que hablaba con ellos, pero no creyó que se trataba de que había conseguido a su destinado y que había estado evitándolo desde el primer segundo, si tan sólo se lo hubiese contado, hubieran pedido un cambio de aquel chico para otro sitio y de esa manera ambos estarían vivos, pero como siempre, su estúpido hijo se guardaba todo y ahora todo resultaba de esa manera. Soltó un suspiro mientras doblaba la ropa de su hijo para guardarla dentro de la maleta con tristeza, pero sobretodo con molestia hacia aquellos jefes.

—Nada de esto es tu culpa, Eijiro, no pudiste haber sabido que esto iba a suceder y nosotros tampoco —Habló después de unos minutos en silencio. —Mi hijo confió en ti y nosotros lo hacemos también, no tienes que culparte de nada, esto sólo es culpa de esos hombres que siguen sin saber cómo darnos una buena respuesta con fundamentos que no sean salidos de lo que les contaste.

—Agradezco que lo piense, señora Bakugou, pero yo sí me siento culpable de esto, porque se suponía que no me le despegaría y no cumplí ni mi propia promesa —Respondió Eijiro con la mirada en el suelo, sosteniendo su celular con ambas manos y apretó los labios entre sí. —¿Va a escuchar las notas de voz?

—Fue mi estúpido hijo el que te hizo romperla, así que no te eches la culpa, por favor —Pidió Mitsuki con un suspiro silencioso antes de negar a su pregunta. —Katsuki dejó una nota de voz para ti y otra para Izuku, estoy agradecida por darme su mensaje, pero el resto es para ti y la otra la debe escuchar Izuku, así que no, no quiero escucharlas.

Eijiro asintió en silencio ante la decisión de la mujer, respetando su decisión, así que solamente se levantó de la cama y acompañó a la mujer de vuelta a la habitación que habían abandonado hacia varios minutos atrás, encontrándose con Natsuo, Enji y Shouto afuera, siendo el cenizo el único que se le acercó mientras Mitsuki entraba para hacer salir a Izuku para que escuchara todo y sobretodo, la nota de voz que Katsuki había dejado para él. Así que los tres alfas y el omega vieron salir a Izuku completamente en automático por la tristeza, Eijiro no tardó en ir a sostenerlo para que no fuese a caerse y vio hacia Shouto antes de llevarse a Izuku hacia la habitación donde había salido con la ceniza segundos atrás.

—Shou sí lo es —Confirmó Natsuo antes de que su hermano se fuera detrás de los otros dos.

El nombrado se preocupó ante la confirmación de su hermano y trotó detrás de su alfa y su amigo, tomando la mano de Eijiro en silencio, prometiéndole contarle después y el joven alfa asintió levemente sin dejar de sostener a Izuku, entrando los tres a la habitación para dejar a Izuku sobre la cama que había pertenecido a Katsuki hasta el día anterior y lo dejó abrazar la almohada que su cenizo amigo utilizaba antes de él mismo sentarse con Shouto en su cama.

—Comenzaré por el principio ¿está bien?

Cuestionó, viendo al pecoso asentir y suspiró en silencio antes de iniciar contándole todo desde el principio, desde el momento en el que Katsuki consiguió a su destinado hasta lo sucedido el día anterior, prosiguiendo a cuando lo perdió de vista durante la clase teórica del día anterior y llegando a la parte más dolorosa que fue cuando escuchó el audio de Katsuki y fue a su encuentro, viendo la imagen de su amigo y compañero colgado a un lado del cuerpo de Kaminari sobre un charco de sangre y totalmente sin vida al igual que él.

—Katsuki te dejó una nota de voz conmigo y quisiera que lo escucharas, por favor —Pidió luego de contarle todo aquello, sin detenerse a pesar de escuchar a Izuku llorar con más fuerzas.

—E-Está bien, po-ponla —Pidió Izuku de manera entrecortada por el llanto.

Eijiro asintió levemente ante el pedido ajeno y no tardó en buscar el chat con el cenizo, no había mucha conversación puesto que siempre estaban juntos y solamente se pasaban cosas cuando las luces se apagaban y se les ordenaba dormir, aunque para muchas de esas noches caían tan rendidos que ni siquiera hablaban más que para ponerse de acuerdo y dejar la alarma para más tarde, así que ignorando ese detalle, fue hacia la última nota de voz antes de reproducirla.

...“Izuku… mi amor, mi vida, lo siento, lo siento tanto cariño...” La voz de Katsuki se rompió en aquel momento, aun así no permitió que el sollozo se atravesara en lo siguiente. “Te juro que esto nunca estuvo en mis planes, nunca se me cruzó por la mente ponerle una mano encima a ese asqueroso omega, que los Dioses maldigan mi alma si te estoy diciendo mentiras…” Conjuró con total sinceridad antes de sorber su nariz para apartar las lágrimas que ya recorrían sus mejillas. “Sabes que te amo, por encima de todo, te lo he demostrado estos catorce años juntos y quisiera que fueran más, pero… mierda, no puedo con la carga emocional de que te fallé, maldita sea.” Pronunció antes de que un golpe se escuchara en la nota de voz. “Perdóname cariño por lo que voy a hacer, sé que estarás en buenas manos, mis padres no te dejarán solo ni a tu madre, te amo, eso siempre tenlo en mente Deku y espero de corazón que en nuestra siguiente vida, podamos estar destinados a estar juntos en cuerpo y alma, sé feliz pequitas, no…” Se detuvo a tomar una respiración honda para que el sollozo que salía de su garganta no fuese tan evidente y prosiguió. “No llores mucho ¿está bien? Sabes que no me gusta verte llorar, se fuerte cariño, se tan fuerte como siempre me lo has demostrado y un día… un día nos volveremos a reencontrar y te abrazaré tan fuerte que no te dejaré ir cariño, te lo prometo. Pídele perdón a mis padres de mi parte, por favor…”...

Cuando la nota de voz terminó, los tres chicos en la habitación se encontraban llorando por las palabras de Katsuki hacia Izuku, ni siquiera Eijiro tuvo las fuerzas suficientes para bromear acerca de las palabras que el cenizo había dicho durante la nota de voz e Izuku tampoco pudo decir nada al respecto, su novio le había dejado aquello y se había marchado de su lado creyendo que no lo iba a perdonar, pero no era así, lo perdonaba porque era inevitable sucumbir a su destinado en celo, pero no lo perdonaba por haberlo dejado solo de aquella manera y lo dijo en voz alta y completamente roto.

Eijiro apretó los labios con las lágrimas cayéndole con más intensidad y se tragó sus sollozos mientras abrazaba a su novio, viendo hacia Izuku y le extendió la zurda para que se acercara, una vez que lo tuvo cerca, lo abrazó con fuerzas para tratar de darle justo aquello que ninguno tenía, porque las fuerzas de seguir de pie habían desaparecido por completo y sin siquiera decirlo en voz alta, los tres culparon a Kaminari por lo que había hecho y por lo que les había arrebatado.

...•••••...

...Una hora después....

El cuerpo de Katsuki fue preparado para el viaje, los almirantes a cargo del adiestramiento serían los que pagarían el velorio y la cremación para el cuerpo del joven alfa de dieciocho años, en esos momentos se encontraban los Bakugou y los Midoriya a un lado del cuerpo de Katsuki, esperando la llegada del helicóptero que los llevaría de vuelta, pero antes de eso, Eijiro y su grupo se presentaron frente a las dos familias con su uniforme completo y bien acomodado, estando en fila desde el mayor hasta el menor sin importar la casta y sin orden alguna, todos saludaron con completa seriedad antes de pronunciar en voz alta:

—¡Gracias por acompañarnos durante estas dos semanas y tres días, Bakugou Katsuki! ¡Que el Dios del mar tenga tu alma en sus manos y te guíe por el buen camino! ¡Siempre serás recordado por cada uno de nosotros, te tendremos en nuestra memoria, amigo y compañero! ¡Vuela alto y descansa en paz!

Mitsuki agradeció por las palabras de los jóvenes mientras sostenía a los omegas de su familia, debía ser el pilar de los tres desde ahora y los cuatro debían ser fuertes para afrontar lo que venía en su futuro, así que no dudó en agradecer de nuevo por haber aceptado a su cachorro malcriado y mal hablado de aquella manera, sobretodo aquel joven alfa pelinegro que sabía, no cortaría el contacto con el pequeño Izuku y esperaba que él y su omega fueran el segundo pilar que el peliverde necesitaría.

—Izuku, no dejes de escribir y llamar ¿está bien? Estaremos para ti y siempre tendrás las puertas de nuestra casa abierta —Pidió Shouto una vez que se acercó al pecoso y no tardó en corresponderle el abrazo. —Eiji te escribirá también, no dejes de responderle, por favor.

—Si lo haces, te iré a buscar una vez que salga de aquí —Prometió Eijiro acercándose al pecoso para abrazarlo de igual manera con la fuerza que Katsuki hubiera puesto para el pecoso. —Nos estaremos viendo pronto, lo iré a visitar apenas salga de aquí.

—No me perderé, no tienen que preocuparse, prometo mantenerme en contacto con los dos —Respondió Izuku tratando de regalarles una sonrisa, pero esta fue más una mueca y aun así nadie dijo nada, así que asintió a la promesa ajena. —Sé que le gustará que visites de vez en cuando, Eijiro.

Aquello era una mentira, todos conocían la personalidad del cenizo, así que era posible que su reacción sería sólo gritos en contra de aquellas visitas a su tumba, aun así querían creer lo contrario. Todos se despidieron una vez que el cuerpo de Katsuki estaba dentro del helicóptero y de esa manera las dos familias subieron junto con éste para prontamente marcharse, dejando atrás aquello que Katsuki había soñado hacer, pero que ahora Eijiro cargaría sobre sus hombros, cumpliría la meta de su amigo y la suya propia sin dudarlo.

Más populares

Comments

Yatovale

Yatovale

termine llorando 😭😭😭😭

2023-05-06

0

Yatovale

Yatovale

ahhhhhhhh😭😭😭😭

2023-05-06

0

Yatovale

Yatovale

soy lágrimas!!😭

2023-05-06

0

Total

descargar

¿Te gustó esta historia? Descarga la APP para mantener tu historial de lectura
descargar

Beneficios

Nuevos usuarios que descargaron la APP, pueden leer hasta 10 capítulos gratis

Recibir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play