La tercera semana comenzó y Eijiro ya quería lanzarse de la azotea, los profesores habían comenzado a exigir trabajos, exposiciones y maquetas que por suerte no era necesario que fuesen muy grandes, todo para irlos preparando para los exámenes que comenzarían en la segunda semana después de esa, no era fácil, ni siquiera en los años anteriores lo había sido y por ello era que su idea de lanzarse de la azotea no sonaba tan mal.
—Eiji te ves como un muerto viviente —Comentó Shouto acercándose al pupitre de su alfa al verlo ido. —¿Te sientes bien? ¿Quieres que llame a Natsuo?
—Así me siento cariño —Respondió Eijiro antes de soltar un suspiro. —Estoy bien, no es necesario llamarlo, además, hoy tenía un examen importante ¿recuerdas?
—Es verdad, lo había olvidado —Murmuró Shouto bastante asombrado de que su novio sí lo haya recordado. —¿Anotaste todo?
Eijiro vio del pizarrón hacia su cuaderno antes de asentir a la pregunta para confirmar que lo había hecho, así que no tardó en recoger todo para levantarse, colocándose la mochila sobre el hombro antes de tomar la de su omega y tomar su mano para salir, ese día tenía entrenamiento, había comenzado de nuevo con este ya que de verdad quería tener la resistencia adecuada para el adiestramiento que tendría luego de graduarse, por supuesto que su novio le puso la condición de no sobre excederse de nuevo o no lo dejarían seguir con ellos, aceptó la condición para no preocuparlo, ni a su suegra y sus cuñados, tampoco a su suegro que, aunque no decía nada, también se había preocupado por él. Aunque no iría directamente, desvió su camino luego de salir del edificio principal para ir hacia el edificio del lado derecho a ese, entrando junto a su omega y ambos no tardaron en dirigirse hacia el salón de economía donde Shouto solía recibir sus clases como cada tarde, había decidido comenzar a ponerle de nuevo un poco más de atención a su novio para que no se sintiese desplazado por sus metas, así que comenzó llevándolo a sus clases de economía.
Cuando no tenía entrenamiento pasaba a buscarlo cuando terminaba, pero días como ese, donde sí tenía clases, Natsuo era quien pasaba por él para que no se fuera solo tan tarde hacia la casa, mientras a él mismo lo seguía yendo a buscar Touya quien seguía sin tener problemas en ir a por él, así que ambos menores llegaban seguros a su casa. Eijiro abrió la puerta antes de darle la mochila a su novio, abrazándolo por la cintura antes de acercarse a darle un beso sobre sus labios, sonriendo divertido al escuchar el chiflido que daban los compañeros de su novio y notando a éste mismo sonrojarse, no tardó en darle otro beso antes de separarse por completo, había querido marcarlo con su aroma, pero no quería que la profesora de aquella clase lo volviera a regañar por eso.
—Nos vemos en casa bonito, llámame cualquier cosa ¿está bien? —Se despidió de su novio, le había asegurado a principio de la semana que no le importaría cancelar sus ejercicios en el momento en el que lo llamara porque lo necesitaba, así que ahora se despedía desea manera.
—Estaré bien, alfa, no te preocupes —Aseguró Shouto con una pequeña sonrisa sobre sus labios, acercándose al contrario para dejar un beso en su mejilla antes de entrar. —¡No te excedas con los ejercicios!
—Por supuesto que no lo haré, bonito.
Aseguró Eijiro antes de sacudir la mano, cerrando luego la puerta para caminar fuera del edificio, llevando una sonrisa amplia y contenta, su novio solía tener a veces esos pequeños detalles que aceleraban su corazón y lo hacían feliz, aunque aun cuando no los tenía, igualmente seguía siendo feliz por sólo tenerlo a su lado. Se acomodó la mochila en su espalda y estiró un poco el cuerpo, viendo que los del club de fútbol ya estaban practicando, ignoró ese detalle antes de comenzar a trotar hacia el gimnasio con calma ya que no quería llegar agotado al lugar. Casi siempre solía observar al grupo de fútbol antes de salir de la academia puesto que solía jugar con el grupo cuando no estaba su entrenador cerca, incluso está seguro que si su suegro no le hubiera dado esa oportunidad de oro, capaz hubiera escogido estudiar para futbolista, aunque no lo iba a hacer tan feliz como la milicia ni la naval.
—Tierra llamando a Eijiro, ya llegaste Eijiro, aterriza chico —Llamó Keigo al ver entrar al menor ido entre sus pensamientos.
—¿Huh? Oh, hola Keigo —Saludó Eijiro con tranquilidad al notar al omega mayor cerca de sí después de días sin querer acercársele. —¿Cómo estás? ¿Cómo te fue en tu cita con Touya?
—Ese idiota, me dijo que no le contó a nadie —Gruñó Keigo mientras fruncía el ceño, maldiciendo al alfa por ser un chismoso.
—No nos contó, pero llegó oliendo a anís dulce y eres el único omega que conozco con ese aroma —Aclaró Eijiro rápidamente para que el mayor no fuera a matar a Touya cuando lo viera llegar por él más tarde.
Keigo maldijo por lo bajo al no darse cuenta de ese detalle con sus estúpidas feromonas que a veces salían sin él quererlo y Eijiro terminó riendo antes de palmear su espalda con suavidad para llamar su atención.
—Está bien, no tienes que avergonzarte por haber aceptado salir con él después de fingir tratarlo mal frente a mí —Comentó con sinceridad y una sonrisa amplia que hacía notar sus peculiares dientes. —No te juzgaré por ello, sólo te pediré que si lo vas a matar en algún momento, que sea un día donde no tenga entrenamiento, porque él es el que me lleva a casa —Bromeó a medias.
—Prometo intentar no hacerlo un día donde tengas entrenamiento —Respondió Keigo con un asentamiento y una sonrisa tranquila, realmente le hubiera gustado que nadie se enterara aun de que salía con un alfa, pero sus feromonas metieron la pata primero que él. —Ve a tu área, el viejo ya debe estarte esperando.
Eijiro asintió levemente al aviso antes de despedirse del mayor y terminar de llegar a su área de entrenamiento para avisar su llegada antes de meterse al vestidor y cambiarse el uniforme por su conjunto deportivo, dejó todo dentro de uno de los locker y salió para encontrarse con el entrenador, comenzando a hacer el calentamiento antes de que el hombre le indicara la primera serie a hacer y notando rápidamente el nuevo cambio de los ejercicios, se dijo que era cuestión de tiempo porque estaba cerca de completar su entrenamiento en ese lugar, así que puso todo de sí para ese comienzo de nueva rutina.
...•••••...
Para sorpresa de Eijiro quien lo fue a buscar en la tarde, luego de terminar su entrenamiento, había sido su suegro quien había querido ver en primera persona si se había podido adaptar a la nueva rutina y sí lo había podido lograr, incluso había podido tomar una ducha al terminar las series de ejercicios y ahora se sentía más ligero, aunque igual habían algunos músculos de su cuerpo que dolían, pero era porque se estaban adaptando al nuevo ejercicio que el entrenador lo había puesto a hacer y sin embargo, no estaba siendo la nueva alfombra del gimnasio como aquel jueves pasado.
—Te ves bien ¿te sientes igual de bien? —Cuestionó Enji con una ceja alzada, observando al menor de manera cuidadosa por si llegaba a mentirle.
—Me siento igual de bien —Aseguró Eijiro con tranquilidad, colocándose la mochila en la espalda.
—Puedo notar que es así —Confirmó Enji al ver que el menor no le estaba mintiendo y alzó la mirada hacia el hombre a cargo del menor, haciéndole una señal que el hombre no tardó en comprender. —Voy a tomar un par de notas sobre tu cuerpo, así que sigue las instrucciones de tu entrenador ¿de acuerdo?
—¿Son las mismas que hizo antes de yo comenzar a venir? —Cuestionó Eijiro quien recordaba que su suegro había recopilado datos de su delgado cuerpo antes de empezar a entrenar.
—Los mismos —Confirmó Enji con sinceridad mientras lo seguía hacia la sala siguiente a esa.
Eijiro asintió sin problemas, él mismo también quería saber su progreso, mismo que estaba seguro, había logrado tener en esas últimas semanas, aunque haya estado descansando por algunos días, igual había regresado completamente renovado y se sentía de maravillas. Al llegar a la sala continua se quitó la mochila para dejarla sobre una silla cercana, quitándose además, sus zapatos deportivos para subirse a la báscula y dejar que lo pesaran, escuchando con atención los comentarios que su entrenador hacía en voz alta para que su suegro los anotara en el bloc de bolsillo que había sacado en algún momento mientras él se acomodaba.
—Tienes mejor peso a cuando llegaste, además de mejor musculatura —Indicó el entrenador con seriedad, sintiéndose orgulloso de su buen trabajo con el menor. —Quítate la camisa, por favor.
—No parezco fideo, puede decirlo de esa manera —Comentó Eijiro entre risas, él mismo sabía que no tenía buena imagen antes, ni siquiera buen cuerpo, así que estaba orgulloso de los resultados que había obtenido en el gimnasio. Asintió al pedido ajeno y se retiró la camisa como se le pidió, notando su imagen en el espejo. —Definitivamente ya no parezco un fideo.
—Que yo recuerde, hay espejo en tu baño —Comentó Enji al ver la sorpresa en el rostro del menor. —Así que no hay forma que no te hayas visto ya.
—Shou me ayudó a quitarlo y llevarlo a su cuarto, preferí no ver los resultados hasta que tomara estos datos de nuevo, ni siquiera volteaba a las vitrinas y no veía hacia las ventanas de los autos por lo mismo —Contó Eijiro con una sonrisa avergonzada sobre sus labios mientras se rascaba la nuca. —Pero ahora sé que puedo volver a colocar el espejo en su sitio sin preocuparme ya por mi aspecto físico.
Enji negó levemente mientras el entrenador se burlaba, era raro cuando el hombre demostraba alguna otra expresión, así que Eijiro no se sintió tan avergonzado por su comentario, aun así el entrenador no tardó en tomar las medidas de su torso e indicarle a Enji sobre los detalles que veía en el menor.
—Al menos los resultados los disfrutará es tu omega —Comentó el entrenador con una sonrisa ladina, notando que el chico seguía siendo virgen, por la manera en la que había reaccionado, pero terminó riéndose al escuchar el gruñido del pelirrojo. —Oh vamos, sabes tan bien como yo que a la edad de estos chicos es cuando las hormonas están más alborotadas y en algún momento deben experimentar.
—Más les vale que no —Gruñó Enji sabiendo que no había pasado nada aún puesto que el rostro del menor estaba de un rojo carmín y parecía incluso mareado con el sólo pensamiento. —Sigue con la recopilación de datos, Takami.
El nombrado siguió burlándose del hombre mientras seguía tomando datos del cuerpo del menor y una vez que terminó, le indicó al chico que podía vestirse, porque sí, en algún punto Eijiro había terminado en bóxer frente a los mayores que sólo estaban pendientes de confirmar su progreso y ver si podía seguir adaptándose a los cambios de rutina para antes de que terminara el mes, se vistió de vuelta y tomó su mochila para acomodarla en su espalda mientras los dos mayores conversaban sobre cosas que, sinceramente, no estaba entendiendo y que no creía interesarle en absoluto.
—Entonces para el jueves de la semana que viene se le vuelve a cambiar la rutina, procura seguir trabajando en su resistencia en lo que me encargo en casa de lo demás —Indicó Enji seriamente antes de guardarse el bloc en el bolsillo junto al lapicero y ver hacia Eijiro. —Hora de volver a casa, niño.
—Genial, tengo hambre —Respondió Eijiro con emoción mientras salía de la sala, despidiéndose de su entrenador.
Enji rodó los ojos por el comentario del menor, aun así no dijo nada y solamente fue detrás de él, notando al omega irresponsable que había hecho que el menor se excediera demás en su entrenamiento, solamente lo miró seriamente antes de salir del gimnasio y llevar a Eijiro hacia su auto, dejando que subiera mientras él mismo hacía lo mismo, saliendo luego del estacionamiento del lugar para ir hacia la casa, donde seguramente Touya lo esperaría molesto, aunque no entendía por qué lo estaba, después de todo él se había negado a ir por el menor la primera vez.
—¿Ya sabes cuándo son tus exámenes? —Cuestionó al recordar que su esposa seguía insistiendo en que Eijiro mantuviese su promedio.
—La semana de arriba, esta que viene es sólo trabajos, maquetas y exposiciones que valen parte de la nota final —Respondió Eijiro contándole lo que los profesores les habían dicho.
—Entonces todavía hay tiempo para tus últimas rutinas —Comentó Enji al aire antes de suspirar en silencio con la mirada en el camino. —Si necesitas alguno de los días donde tengas que entrenar, libre, me avisas para que se te cambie para el domingo.
—No creo necesitarlo, pero gracias, lo tendré en cuenta —Respondió Eijiro con calma, bostezando detrás de su palma izquierda, estaba cansado y con hambre, pero no podría dormir temprano puesto que tenía que adelantar el trabajo que tenía que entregar para dentro de dos días.
Enji asintió levemente en silencio mientras veía al menor de reojo, sabía que lo estaba llevando al límite, pero era para acostumbrarlo y prepararlo para lo que le esperaría, muchas personas creían que la naval era sencilla y las películas o libros la describían como si fuera la rama más fácil de toda la milicia, se equivocaban completamente, puesto que la naval era la rama que más exigía entrenamiento, resistencia y excelente comportamiento, cualquiera que quisiera tomar esa rama de la milicia debía prepararse para conocer el primer piso del infierno y cruzar las puertas para llegar hasta el centro de ese mismo infierno, por ello era que no habían demasiados almirantes que eran parte de la misma base donde él mismo trabajaba de vez en cuando a pesar de que ya debería estar jubilado.
El auto fue estacionado minutos después en el puesto correspondiente que Enji tenía y ambos se bajaron luego de que el motor fuese apagado, caminado en silencio hacia el interior de la gran casona y no tardaron en seguir el alboroto que se escuchaba a penas se ingresaba a la casa, llegando a la sala secundaria que era utilizada cuando los primogénitos querían ocultar algo de los adultos o cuando el mismo Enji recibía a los directivos como visitas, así que definitivamente el adulto se sentía realmente curioso como el mismo Eijiro por lo que allí pasaba y ambos no tardaron en asomarse, notando a Shouto en el medio con sus hermanos mayores rodeándolo, siendo Natsuo el único en estar frente a él.
Eijiro no tardó en acercase en completo silencio y se tensó al ver el estado de su omega, soltando un gruñido desde lo más profundo de su ser que tensó a los cuatro hermanos.
—¿Quién fue? —Exigió saber, estando complemente molesto.
—Estoy bien, Eiji, no tienes que-
—¿¡Quién fue!? —Interrumpió Eijiro sin importarle estar gritando, solamente quería saber quién había golpeado a su novio.
Shouto se encogió de hombros al escuchar el grito de su alfa, apretando los labios antes de bajar la mirada para dejar que fuesen sus hermanos quienes respondieran.
—Fueron estudiantes de su misma academia, alfas todos —Comenzó contando Fuyumi mientras veía del menor hacia su padre, sabiendo que el hombre también estaba a punto de salir a matar a los culpables.
—Shouto y un par de compañeros de su mismo club se acercaron a defender a unos chicos que estaban siendo acosados antes de que yo llegara, así que la tomaron en contra de ambos luego de dejar ir a los chicos con los que se estaban metiendo —Contó Natsuo con un suspiro.
—¿Club de fútbol o club de boxeo? —Cuestionó Eijiro viendo directamente a su novio.
—Los de boxeo —Murmuró Shouto un poco cohibido. —Los del club de fútbol se acercaron a ayudar cuando me reconocieron como tu novio.
Eijiro asintió y no tardó en salir de aquella sala, dejando la mochila abandonada al lado de la puerta principal para salir de la casa, ignorando los llamados detrás de él, topándose con su suegra quien apenas llegaba a la casa, pero ni siquiera se detuvo por ella, simplemente corrió hacia el edificio donde sabía, encontraría al grupo que había dejado a su omega lastimado, estaba agradecido con los chicos del club de fútbol por ayudar, aun así ese detalle no importaba por los momentos. Él mismo conocía todos los sitios donde cada grupo de chicos y chicas de todos los clubes de la academia se la pasaba, más de una vez estuvo con alguno de ellos antes de conocer a Shouto, así que no tardó en recorrer aquellas calles que había dejado de visitar, corriendo entre callejones hasta llegar al edificio indicado y detenerse frente a este con total seriedad, apretando las manos antes de ver a uno de los integrantes del club de boxeo salir del edificio casi completamente drogado.
—Hey, miren lo que el río arrastró de regreso a nosotros —Comentó el chico con burla, caminando hacia el pelinegro con calma. —Kirishima Eijiro, sabíamos que volvería con nosotros en algún momento cuando te aburrieras de tu ome-
El chico no pudo terminar su comentario cuando ya Eijiro le había asestado el primer golpe, sosteniéndolo del cuello de la camisa para seguirlo golpeando hasta dejarlo inconsciente, sacudió la mano para quitarse la sangre de los nudillos, dejando caer al contrario como peso muerto en el suelo y lo vio con odio puro.
—Vuelve a hablar mal de mí omega y te mato —Amenazó sin importarle que no lo escuchara y caminó hacia el interior del edificio, siguiendo el asqueroso aroma a marihuana que se sentía por los pasillos y que sólo aumentaba cuanto más se acercaba a la sala donde el trío faltante estaba.
—¡Kirishima, qué bueno verte por aquí de nuevo! —Saludó el líder del club con una sonrisa amplia al notar al menor en el lugar. —¿No viste a Takeshi allá afuera, de por casualidad?
—Tal vez —Respondió Eijiro con total seriedad mientras se acercaba al trío como si de un depredador se tratase.
—Hey ¿por qué tan serio, hermano? —Cuestionó el líder con una sonrisa ladina sobre sus labios. —¿Le sucedió algo a tu chico?
Aquello fue lo que sentenció al contrario, Eijiro no tardó en perderse entre sus instintos y aprovechando su entrenamiento y la resistencia que tenía, agarró a esos tres a golpes, recibiendo algunos también de parte de los tres, pero había algo que al trío le falló y eso era que habían olvidado que habían provocado a un alfa que estaba buscando vengarse de lo que le habían hecho a su omega y ese tipo de alfas podían ser mucho más peligrosos que tres alfas que solamente peleaban para defenderse. Así que Eijiro no tardó en dejar al trío noqueado, teniendo la sangre de esos tres en sus nudillos y sonrió dándose cuenta que no se sentía siquiera meramente cansado, terminó escupiendo al suelo, notando que era su propia sangre y no se preocupó por ese detalle.
—Tú, mocoso… Te mataré —Escupió el líder del club cuando medio recuperó la conciencia.
—Vuelvan a ponerle una mano encima a mi omega y serán ustedes los que terminarán muertos.
Prometió Eijiro antes de patearle la cabeza al mayor, dándose la vuelta para salir de allí sin importarle dejarlos allí golpeados, simplemente regresó por el mismo camino por donde llegó y se dirigió hacia la casa, notando en algún momento su aspecto gracias a la ventana de un auto; tenía la ceja izquierda rota, al igual que el labio inferior y una de sus mejillas, sabía que era cuestión de tiempo para que su ojo derecho se hinchara, pero no le importaba, su cuerpo había recibido varios golpes también, pero ni siquiera le dolía y sus nudillos estaban rojos, no sólo por la sangre que aun goteaba de estos sino también por los distintos golpeas que había dado. Sin duda era un desastre, pero había tomado venganza con sus propias manos por lo que le habían hecho a su omega y estaba orgulloso de lo que hizo.
A mitad de camino Natsuo y Fuyumi lo encontraron primero que el resto, así que no tardaron en abordarlo y notaron apariencia que tenía el menor, preocupándose por lo que posiblemente pudo haber sucedido, pero no cuestionaron nada y simplemente lo hicieron subir al auto en silencio. Fuyumi le avisó al resto que ya estaban yendo de regreso con Eijiro, aun así la mayor sabía que no era buena idea que su hermanito viera el estado en el que el joven alfa se encontraba, pero también sabía que Shouto pelearía para verlo sí o sí y estaba segura que el resultado de eso no acabaría del todo bien. Natsuo también se hacía una idea y sinceramente estaba tentado en llevar al menor al hospital donde estaba haciendo sus pasantías para que allí se encargaran de él y no llevarlo a la casa.
...•••••...
El silencio reinaba completamente en la casa de los Todoroki mientras Natsuo se encargaba de curar las heridas del menor quien ni siquiera se quejaba en el proceso, Eijiro mismo les había contado con total seriedad lo que había hecho y en dónde había dejado inconsciente al grupo del club de boxeo, Enji fue el único que se enorgulleció por lo escuchado, siendo regañado por Rei y aun así el hombre no le prestó atención a su esposa puesto que ya estaba enviando a su gente a buscar a los cuatro menores de edad que estaban drogados y noqueados al lugar que Eijiro había dicho mientras el resto se mantenía en silencio, sobretodo Shouto quien estaba preocupado por su alfa y un poco asustado por lo que había hecho, parecía otra persona y no la amable y cariñosa persona que el alfa solía ser, lo desconocía sinceramente.
—A ver si entendí —Inició la conversación Touya luego de unos minutos. —¿Dices que dejaste inconsciente a cuatro chicos que son el doble de tu tamaño, además de ser miembros del club de boxeo?
—Estaban drogados, por eso pude con ellos —Respondió Eijiro con un suave meneo de cabeza antes de fijar momentáneamente la mirada en su omega y luego en su cuñado.
—Drogados o no, se supone que son del club de boxeo y ellos eran cuatro, tú solamente uno —Comentó Touya tratando de que entendiera el punto de vista. —El jodido entrenamiento que estás haciendo dio buenos, que digo buenos, excelentes resultado. Joder, me pondré a hacerlos también —Bufó sorprendido.
—Todoroki Touya, no animes a Eijiro por sus malos actos —Regañó Rei con seriedad, era increíble que padre e hijo hicieran casi lo mismo.
—No seas aguafiestas mamá, es un alfa hecho y derecho que fue a tomar venganza por su propia mano por lo que le hicieron a su omega, dale sus merecidos créditos —Se quejó Touya antes de bufar. —Y fue mejor que haya ido él porque si hubiera salido yo, ambos sabemos el resultado de lo que hubiera sucedido.
Y todos menos Eijiro sabían la respuesta a eso, el mayor de los hijos de la familia Todoroki ya había acabado con la vida de tres chicos hacía mucho tiempo y todo por defender a sus hermanitos que habían llegado a casa de la misma forma en la que Shouto había llegado en esa ocasión e incluso había estado planeando salir antes de la llegada de Eijiro para agregar más personas a esa pequeña lista, porque nadie se metía con sus hermanos y sinceramente su cuñado se había ganado su respeto por lo que había hecho, aunque no los haya matado, igual habían recibido su merecido.
Pero Eijiro solamente estaba pendiente del silencio de su novio, eso le preocupaba más que las represalias que tendría por lo que había hecho.
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 34 Episodes
Comments
Yatovale
Eiji precioso!!!!
2023-04-08
1