—Buenas tardes—saludó Isa al entrar en la biblioteca dónde solía tenía sus clases.
Su tutor ya la estaba esperando. Cedrik levantó la mirada en su dirección y le regaló una corta sonrisa ladeada. Isa no pudo hacer otra cosa que corresponder al gesto, mostrando también sus dientes blancos.
—¿Qué te parece si hoy tenemos nuestra clase al aire libre?—propuso el hombre.
La muchacha se extrañó, no entendía cómo podría estudiar a la intemperie.
—¿Pero no será ese un inconveniente?
Cedrik negó.
—Hoy no necesitaremos hacer ningún apunte, lo que pienso enseñarte no tiene nada que ver con alguna clase teórica.
—Oh—se asombró la chica.
¿Qué sería eso que iba a mostrarle?
Los dos caminaron con dirección al jardín. La expectativa bullía velozmente por el cuerpo de Isa, siempre había sido una persona curiosa.
Cedrik veía de reojo a su acompañante, detallando cierta emoción en su semblante. El hombre sonrió, le gustaba verla así, no como aquella chica apagada que había encontrado en su salón de clases hacía unas semanas atrás.
Efectivamente, aquella tarde hizo que Isa sonriera como no lo había hecho en mucho tiempo. Se trataba de una sonrisa radiante y sin ningún rastro de dolor.
La suave brisa no dejaba de mover sus cabellos haciéndola sentir en paz, como si estuviese de regreso a casa. A su casa.
Cedrik la contemplaba con atención. Las piernas de la joven se mecían en un vaivén, mientras se encontraba sentada sobre una banca del espacioso jardín de aquella casa.
Esa tarde la había invitado a distraerse, porque era evidente que Isa no estaba pasando por un buen momento. Él lo había venido notando en cada una de sus clases. En su primer encuentro pudo percibir plenamente toda la esencia de su personalidad dulce, pero luego algo sucedió que aquella pureza parecía haber sido opacada casi por completo.
En algunos días marcas de ojeras acompañaban sus ojos y en otros hasta pudo percatarse de una marca en su cuello muy parecida a un chupetón. Y aquello lo tenía bastante pensativo...
Era por esa razón que quería volverse más cercano a ella e indagar en lo que sea que le estuviese sucediendo. Aunque no era únicamente la curiosidad lo que le embargaba, realmente se sentía preocupado por la tierna jovencita.
Isa en ese momento parecía haber olvidado por completo, todo en lo que se había convertido su vida en el último mes. La chica seguía atentamente el vuelo de un grupo de mariposas, que se posaban en diferentes flores. Estaba conteniéndose ante la idea de levantarse y salir a corretearlas. Aquello le recordaba tanto a los momentos más hermosos de su niñez. Sin preocupaciones ni tristezas, solo había una sonrisa sincera en sus labios.
Isa suspiró, pero no por resignación está vez. Fue un suspiro cargado de añoranza por su pasado. Extrañaba a su abuela muerta y a su antigua vida, extrañaba su inocencia perdida y extrañaba a aquella chica tranquila y despreocupada. Aquella que un día fue, pero que lamentable se había perdido entre las sábanas, y bajo las manos de aquel hombre que la había corrompido.
Una lágrima se escapó de sus ojos, pero mientras se apresuraba en ocultarla una mano diferente la había atrapado. Cedrik la miraba fijamente, aún con su mano posada en su mejilla. Las cejas de Isa inmediatamente se fruncieron en una expresión de asombro.
Los segundos siguientes, parecieron ser extremadamente largos. La mirada castaña, por un momento se perdió en los ojos esmeralda. Aquellos que se morían por preguntarle, qué era lo que le pasaba.
Isa quería decírselo, pero no podía hacerlo.
—Recordé a mi abuelita... Discúlpame, no puedo evitarlo—se excusó Isa, por la lágrima que su tutor había atrapado. Ella tuvo que contarle sobre el fallecimiento de su abuela, para así tener una justificación ante su constante estado decaído.
Él asintió aceptando su respuesta, pero aquello no hizo que despegará su mano. Isa intentó moverse un poco para romper el contacto, pero Cedrik lo mantuvo de manera firme.
—¿Estás segura de qué es solo eso?—le preguntó.
Una vez más la chica se sintió desarmada. "No, no lo es" quiso decir. Pero su única respuesta fue asentir con una sonrisa fingida. El hombre nuevamente se sintió frustrado, pero no pensaba rendirse tan fácilmente.
Despegó su mano del rostro de la chica y en su lugar la llevó a su chaqueta de dónde sacó una rosa blanca. Isa se sorprendió, ¿había tenido eso guardado todo ese tiempo? La flor parecía estar un poco aporreada.
—Las rosas blancas simbolizan la pureza—expresó Cedrik con suavidad—. La escogí porque consideré que era la más idónea para ti. Aunque en realidad no creo que exista una cosa más pura que tú, Isa—concluyó su discurso entregando la rosa envuelta en un papel transparente, sutilmente adornado.
Isa se sonrojó ante el inusual regalo. Su corazón latía velozmente por la sorpresa, y por aquellas palabras que habían sido tan lindas. Él se había expresado sobre su persona, de una manera que... que no merecía.
—Gracias—Isa lloró una vez más. No de dolor, esta vez estaba genuinamente conmovida.
Cedrik no entendía sus reacciones, ni por qué lloraba tanto. Pero no era solo eso lo que lo tenía en ese momento desubicado... Había decidido darle un pequeño presente, con la finalidad de levantarle el ánimo. Pero se sorprendió de sí mismo, y de todo aquello que le había dicho. Aquellas palabras habían sido plenamente reales, consideraba a Isa de una manera enteramente pura. Eso era algo que le gustaba de ella.
Las palabras eran sinceras en su totalidad, pero sentía temor de que pudieran malinterpretarse. O es que… ¿Él tenía otro interés con Isa del cual ni siquiera era consciente?
—¿Te gustó el obsequio?
—Es hermoso—Isa le regaló una sonrisa amplia y que hizo revolotear a su corazón inquieto.
Al parecer su corazón se sentía atraído por aquella pequeña chica de cabellera castaña y ojos color miel. Aquella chica que con su simple manera de ser lo había cautivado aún sin siquiera poder darse cuenta.
Sí, Isa le gustaba más de lo esperado.
No muy lejos de ahí alguien los observaba. En el balcón de una ventana cercana, cada detalle había sido perfectamente captado por unos ojos esmeraldas...
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Comments
Wolfita Albarez
El maldito violador tiene ojos grises pero su prima tiene ojos esmeralda!
2023-10-27
1
Milagros Suarez
Hermoso capitulo 👏👏👏👏
Lastima que ese tipo los esté viendo y dañe el momento
Estoy nerviosa por la reacción que seguramente va a ocasionar ese echo
Gracias autora genial tu historia 😍😍 aunque lloro por la pequeña Isa 😭😭 cómo no tienes idea
saludos y bendiciones 🙏🙏🙏🙏
2023-03-02
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