Descaro

Su corazón le dolía al ser testigo de cómo aquella doctora le explicaba una sarta de mentiras a su prima. Erika únicamente asentía, mientras seguía escuchando con interés cada una de las palabras de la especialista.

Al parecer su prima no sospechaba absolutamente nada...

Claramente, la pelirroja tampoco sabía que aquella clínica estaba recibiendo una alta suma de dinero por su discreción. E Isa tampoco era consciente de ese hecho tan exorbitante.

Había una persona más arriba de ellas dos, orquestando todo y manejando la vida de ambas como si fuesen de su propiedad. En realidad, aquel hombre pensaba que tenía derecho sobre absolutamente todo...

Se creía a sí mismo tal vez alguna especie de deidad. Nadie podía con él, posiblemente, algo como eso pensaba aquel sujeto. Pero más allá de querer imponer su poder, el hombre estaba descubriendo una serie de problemas, que estaban surgiendo desde una parte muy profunda de su retorcido ser. E Isa tenía algo que ver...

[…]

Isa pensó que el hombre no volvería a meterse a su habitación ahora que su prima había regresado. Sin embargo, se había equivocado miserablemente...

Eran alrededor de las dos de la madrugada, cuando Heinrich entró a su recámara como si fuese un perro por su casa. El hombre había lanzado su chaqueta en la cama y se desajustaba lentamente la corbata.

Isa miró su alta figura por encima de la cobija que la cubría casi completamente.

«Aquello tenía que ser una broma de muy mal gusto» pensó la joven con horror.

Un par de minutos después, Heinrich se sentó en la cama y empezó a tocar sus piernas que aún se encontraban cubiertas por las sábanas. Isa resistió lo más posible en un completo silencio.

Pero a él no le importaba si estaba dormida o si lo estaba siguiera simulando. Simplemente, se sentía con el derecho suficiente como para exigirle su cuerpo a cualquier hora que se le antojara.

Isa no lo soportaba más. Había tenido un día lo suficientemente largo, como para que ese sujeto la hiciera sentir aún peor de lo que ya se sentía.

La gota que derramó el vaso fue el momento en el que el hombre empezó a descubrir su cuerpo.

—Debe irse... No puede ser tan miserable como para querer hacer algo así, teniendo a su esposa tan cerca—dijo la muchacha mirándolo con odio.

Como toda respuesta, Heinrich se inclinó hacia ella e intentó darle un beso. Isa lo esquivó al leer sus intenciones.

—Dime, ¿qué es lo que quieres?—le preguntó él.

Isa frunció el ceño, ¿de qué estaba hablando ese hombre?

—¿Qué quieres para dejar de resistirte?—volvió a preguntar un poco más claro está vez.

—¡Que me deje en paz!—respondió la muchacha sintiendo un escozor en sus ojos.

¿Cómo se atrevía a preguntarle algo como eso?

¿Acaso ahora quería simular que le importaba su opinión o lo que siguiera sentía?

Era un vil desgraciado...

—Puedo darte lo que quieras. Seré justo contigo.

—Deme mi libertad—demandó con determinación.

Pero aquella respuesta pareció exasperarlo, porque Heinrich cerró sus ojos por un momento buscando controlarse.

—Para todo existe un precio—dijo poco tiempo después—. Dime, ¿cuál es el tuyo?—exigió saber.

La joven quedó completamente en shock. No solo la estaba tratando como a cualquier prostituta, sino que ahora pretendía también pagarle como a una. Seguramente estaba pensando que si le pagaba, ella lo recibiría de mejor humor.

¿Quiere un masaje también, señor?

¡Imbécil!

—¿A dónde vas?

—¡Lejos de usted!

Isa abría la puerta con premura intentando escapar de él. Lamentablemente no pudo hacerlo.

—Déjeme ir—las lágrimas empezaron a salir—. Consiga a otra persona y déjeme en paz—le pedía dejándose caer en el suelo, pero sin poder conseguirlo tampoco.

El hombre la sostenía firmemente por sus hombros evitándole la caída. Isa sentía sus manos como si fuesen un carbón ardiente que consumía su piel. No tardó en retorcerse para librarse de su agarre, pero él no lo permitía. Por el contrario, pegó su espalda contra la puerta. Y simuló un sonido extraño...

—Shhh... Tranquila—le decía mientras enterraba su cara en su cuello e inhalaba su aroma.

Así permanecieron en un extraño silencio, que solo era interrumpido por los hipidos de Isa. Ella estaba llorando, sintiendo una profunda herida que crecía en su interior y se hacía cada vez mucho más grande.

No sabía que había pasado por la cabeza del hombre en todo ese tiempo, pero sorprendentemente, esa noche no le hizo nada más allá de dejar su cuerpo agarrotado, por todo el lapso que permaneció olfateándola.

Después de que dejó de llorar y el cansancio la venció, él la había recostado en la cama y la había dejado arropada tal cual estuvo en su estado inicial.

Isa comprendía cada vez menos su actitud. Ni siquiera había mencionado el tema del bebé, cuando ése en un principio parecía ser su único objetivo. Ahora parecía enfrascado en otra cosa extraña y retorcida. En torturarla, tal vez... No sabía que había hecho para merecer algo así.

Ese hombre estaba completamente loco...

[…]

—Isa, ¿por qué no bajaste a desayunar?—preguntó Erika entrando en su habitación a la mañana siguiente de lo ocurrido.

—No me sentía muy bien—mintió la muchacha.

En realidad, solo quería evitar el incómodo momento de desayunar juntos los tres.

—Con mayor razón, debiste desayunar—contrarrestó la ojos verdes—. Isa, recuerda que debes alimentarte bien para cuando venga el bebé.

Isa sintió una punzada en su corazón. Hasta su propia prima no tenía reparos en hacerla sentir como una fábrica de bebés. Una sucia y vulgar fábrica...

—Erika, ¿estás segura?—le preguntó ella mirando atentamente un punto fijo en la pared.

—¿Segura? ¿Sobre qué...?

—Sobre querer—Isa no encontraba la manera de decírselo sin que sonara extraño—. Q-querer tener... un hijo con tu esposo—le soltó al fin incómoda y cohibida por la posible reacción de la mayor.

Erika se rio sonoramente.

—Oh, Isa—soltó una carcajada—. Sé que Heinrich parece ser un tipo muy malo. Pero, él no va a comerse al niño. Tranquila.

Isa se giró a ver a su prima sintiendo algo extraño en su interior.

¿Podría realmente dejar a su hijo en manos de ellos dos?

La joven negó en su mente nuevamente, respondiéndose una vez más que no.

Más populares

Comments

Anonymous

Anonymous

Los tres deberían asistir a un psiquiatra. Lo necesitan con urgencia

2023-07-31

3

Milagros Suarez

Milagros Suarez

Cada vez mas interesante y me alegra que Isa está despertando y no ese deje y por otro lado el loco está desarrollando sentimientos por ella lo presiento y Erika será víctima de su propia Idea, por que fué ella la que se inventó semejante vaina
Gracias autora eres genial 😍😍
Saludos y bendiciones 🙏🙏🙏🙏

2023-02-28

3

Total

descargar

¿Te gustó esta historia? Descarga la APP para mantener tu historial de lectura
descargar

Beneficios

Nuevos usuarios que descargaron la APP, pueden leer hasta 10 capítulos gratis

Recibir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play