Sin retorno

Isa acababa de salir de la ducha. Se había dado un baño rápido un poco más tarde de lo acostumbrado. Se suponía que ya lo había hecho, pero un pequeño accidente provocó que tuviera que darse una segunda ducha.

Es que, ¿quién la había mandado a querer jugar con la salsa de tomate?

En ese día había decidido no deprimirse más por la ausencia de su prima, por lo que en lugar de cenar en el gran y vacío comedor como acostumbraba, prefirió ingerir sus alimentos en la cocina junto al personal.

Esa hora de alimentos se le hizo la parte más divertida del día. Bromeó e incluso jugó con las chicas, lo cual ocasionó un desastre total, pero, al menos no había sido la única en salir con sus ropas todas manchadas de aquel líquido rojizo.

Mientras apretujaba su cabello con la toalla para intentar secarlo, la puerta de su habitación fue tocada. La joven se extrañó completamente ante el inusual golpeteo.

¿Quién podría ser?

Inmediatamente se le ocurrió que tal vez podría ser una de las muchachas del servicio. Así que rápidamente fue a abrir la puerta de su habitación.

—Un momento—respondió, mientras iba en aquel trayecto.

La castaña se impactó visiblemente al notar quién era la persona que realmente estaba tocando a su puerta.

—S-señor Heinrich...—pronunció con cierto temblor en su voz.

El hombre estaba justo delante de ella, con ninguna emoción en su rostro. Sus ojos fríos la miraban fijamente, le llamó notablemente la atención que sostuviera en su mano derecha un sobre.

¿Le habría venido a traer algo?

Ella se quedó un momento perpleja sin saber exactamente qué hacer, ¿debería invitarlo a pasar? Sus ojos parecían querer demandar algo por el estilo, pero no lo veía correcto.

—¿Necesita algo señor…?—no pudo terminar la pregunta.

Aquel hombre había entrado osadamente en la habitación. Isa tuvo que quitarse inmediatamente de su camino, puesto que, pensó que si no se apartaba posiblemente él no tendría problema en atropellarla.

La joven tragó saliva sintiéndose por un momento como un pequeño ratón enjaulado, con un gato muy hambriento.

El silencio se apoderó de la estancia y aquella persona no decía nada. Se sentía incapaz de preguntar una vez más la razón de su visita. Sus palabras esta vez no salían.

—Fírmalo—ordenó él tajante, mientras le extendía un sobre de papel.

—¿Disculpe?

Isa no entendía absolutamente nada.

El paño que sostenía en sus manos casi se le había resbalado. Puesto que el tono y la manera en la que ese hombre exigía aquello, le hizo sentir cierto temor. Sea lo que sea de lo que se tratará, a él visiblemente le importaba un rábano su opinión.

—Dije que firmes—exigió una segunda vez, con un tinte en su voz un tanto más fuerte y arrogante.

—¿Firmar qué...?—indagó incómoda la muchacha.

No hubo respuesta alguna a su pregunta, por lo cual considero que la única manera de enterarse era leyendo el dichoso papel. Con manos temblorosas, Isa tomó el sobre y lo abrió sintiendo un malestar en el estómago.

Alcanzó a leer solo unas cuantas palabras. La maraña de letras y el significado de éstas le ocasionó un fuerte dolor en el pecho.

—N-no puede estar hablando en serio…—su voz salió apagada y apenas audible. Se encontraba demasiado asombrada.

A él le importó muy poco su reacción y se limitó a ordenarle nuevamente:

—Fírmalo.

La expresión del hombre estaba completamente ensombrecida.

—¡No, no voy a firmarlo!—esta vez se hizo escuchar mejor.

Una euforia se estaba apoderando de su cuerpo. Estaba molesta. Sí, ese hombre había logrado hacerla enojar. ¿Quién se creía que era, para disponer de su vida de esa manera?

—Modera tu tono—le escupió Heinrich como si estuviese hablando con un insecto—. Si te digo que firmes, vas a hacerlo—nuevamente, sintió toda la esencia de su personalidad prepotente.

—No, no voy a hacerlo. Usted no tiene ningún derecho...

Pero sus palabras fueron acalladas inesperadamente. El hombre sostuvo fuertemente su brazo y la jalo hacia él bruscamente.

—Lo quieras o no, vas a firmarlo—susurro con su voz ronca muy cerca de su rostro.

Isa miraba aquellos ojos grises tan cerca de los suyos, con un temor latente. Ese hombre no le estaba pidiendo cualquier cosa, le estaba ordenando de una manera déspota que tuviese a su hijo y luego se lo entregara como si ella fuese alguna persona desnaturalizada.

Es que no lograba entender cómo era que pretendía que ella hiciera tal cosa.

—S-suélteme—forcejeo con todas sus fuerzas.

Lamentablemente su resistencia, no le hizo ni lo más mínimo al otro quien no aflojó ni un poco su agarre.

Los ojos de Heinrich era indescifrable. Parecía alguna especie de demonio que disfrutaba de su angustia y desesperación.

—No voy a hacerlo, no lo haré—continuó negándose aún sin ser liberada.

Él sonrió de forma cínica.

—Entonces, puedes empezar a olvidarte de tu vida, porque me encargaré de destruirla—amenazó con su voz gélida.

Un corrientazo le llegó desde la planta de los pies hasta su cabeza luego de aquella declaración. Un nudo se enlazó en su garganta, mientras las lágrimas se acumulaban en sus ojos, pero no pensaba darle el gusto de llorar frente a él.

—No me importa—respondió con un coraje que desconocía tener.

—¿Acaso eres tonta?—gruño el hombre cerca de su cara.

Isa cerró sus ojos para no tener que verlo más.

Lo que estaba ocurriendo era demasiado para ella, seguro se trataba de otro mal sueño y luego despertaría de esa terrible pesadilla.

Pero, por el contrario de lo que ella deseaba, el sujeto de cabellera plateada había posicionado su otra mano en su espalda y había acortado por completo la mínima distancia que restaba.

Isa se removió incómoda al sentir aquel aliento rozar su cuello.

—No solo lo firmarás, sino que también harás todo lo que te ordené—pronunció lentamente en su oído.

¡¿Qué?!

En ese momento, no solo pasó por su mente el hecho de que la petición era una completa locura, sino que también recordó que ese hombre era el esposo de su prima.

¿Qué clase de pesadilla era la que estaba teniendo?

«Por favor, solo quiero despertar» se dijo a sí misma en silencio y con sus ojos lo suficientemente apretados. No quería abrirlos y tener que comprobar que todo era real.

No fue necesario abrir los ojos para verificar que todo aquello era demasiado real. Las manos del hombre se estaban encargando de hacerselo saber. La manera en la que aprisionaba su cuerpo con sus manos le causaba dolor.

—D-déjeme, por favor—la muchacha empezó a desesperarse ante la situación. No era una pesadilla, se trataba de una espantosa realidad.

Aquella realidad se agravaba con cada segundo que pasaba. Sin poder detenerlo, el hombre la había llevado hasta la pared más cercana atrapándola entre él y la misma. A estas alturas el documento yacía arrugado en el suelo, como algo que había perdido importancia.

Había un objetivo más esencial para aquel sujeto y era de eso de lo que se estaba encargando en ese momento. Apretando y estrujando su cuerpo como si ella fuese una muñeca de trapo.

—¿Quieres a tu prima, no es así?—le preguntó de repente.

Sí, desde luego que la quería. Con mayor razón no podía permitir que algo así pasará entre ellos.

—Piensa que estarás cumpliendo el deseo de tu prima—dijo él con malicia.

Era cierto que todo había sido idea de Erika. Ella se lo propuso con gran ilusión, y fue evidente que su negativa le afectó. Su prima quería ser madre. Y suponiendo el caso de que ella aceptará, sabía muy bien que el método que el hombre quería utilizar no sería ni siquiera tenido en consideración.

—No, ésto no es algo que ella quiera—refutó convencida de que su prima no estaría dispuesta a algo así.

—¿Ah, no? ¿Entonces por qué crees que no se encuentra en este momento?

Aquello había sido suficiente como para dejarla perpleja y con la boca bien abierta, en muestra de gran incredulidad. Pero además de la sorpresa, había un sentimiento de decepción y dolor que le dejó sin fuerzas.

—¿Ella quería esto?

—Sí.

Luego de haber entregado su cuerpo, Heinrich dijo:

—Erika no sabe nada de ésto, y si no quieres que se entere será mejor que mañana firmes—Y con aquella confesión, cerró la puerta dejándola con una sensación aún peor de la que ya poseía...

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Comments

cindy vera

cindy vera

Qué animal. pobre chica. que se esxape autora por favor

2023-09-23

3

Victoria Ruiz

Victoria Ruiz

😡Animal HDP... 😡😡😡

2023-09-22

0

Adri

Adri

este capítulo me hasquio

2023-09-03

0

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