Iniciación

Esa noche un sentimiento de tristeza y decepción se instaló en el corazón de la ojos verdes. La luz que sintió sería su salvación, había sido apagada repentinamente dejándola sola en la oscuridad de su desolación.

Una copa tras otra había sido su única acompañante en la soledad de la amplia recámara. El sabor del whisky era amargo al igual que el de su propia alma. Se sentía desdichada.

Dinero. Fama. Un esposo codiciado, al cual escasamente le veía la cara. ¿Qué se sentiría ser amada? Amor era una palabra de la cual no entendía su significado. El amor no era algo que le hubiesen otorgado ni siquiera su propia familia, por tal razón, considero aquel sentimiento como algo insulso y que no merecía importancia. Que equivocada estaba...

El sonido de un vidrio estrellándose en la habitación la sorprendió. De un momento a otro la copa había sido arrebatada de sus manos, siendo lanzada en el suelo por el demonio de ojos grises que tenía como esposo.

—¡¿Qué te pasa animal?!—le gritó ella, ofuscada.

—Levántate y deja de dar lástima—la voz del hombre había sido tan fría como el mismo suelo en el que reposaba.

Tambaleándose se levantó de la esquina que hace unos instantes ocupaba dispuesta a decirle todos los insultos que le tenía guardados para su marido.

—Lástima das tú, maldito prepotente—apenas podía sostenerse en pie, pero su lengua no se detenía.

Erika estaba harta.

—Basta—Heinrich la agarró fuertemente de la muñeca inmovilizándola. La mujer zarandeó su brazo, buscando que la soltara—. Dime, ¿por qué no has comenzado aún con lo que te ordené?—exigió saber.

Erika dejó de luchar y sintió como una debilidad se apoderaba de sus piernas. Solo sentía deseos de dejarse caer en el suelo, al recordar cómo fue que su esposo terminó aceptando la idea del bebé y cuál era su verdadero propósito con eso.

El medio hermano de su marido, Helmut, hacía menos de una semana que había dado a conocer las buenas nuevas de la espera de su primer hijo. Hermann el patriarca de los Müller estaba completamente feliz ante la noticia, los halagos y felicitaciones no cesaron para el menor.

Heinrich estaba evidentemente asqueado por toda la situación. Pero entendía que dicho hecho lo ponía en desventaja, por lo cual tomó la decisión de procrear a su heredero, y librarse de una vez por todas de las constantes insinuaciones de su padre.

Era por esa razón que le había "encargado" a su esposa, el asunto del hijo. Tontamente, Erika había pensado que él había aceptado como un deseo de querer salvar su matrimonio, pero estaba completamente equivocada. Se sintió muy desilusionada al enterarse.

—Olvídalo, Heinrich—la mujer se liberó de su agarre—. Isa no quiere participar en esto.

El hombre la miró fijamente por lo que le pareció una eternidad. Sus ojos grises reflejaban ira.

—Dijiste que tenías todo resuelto, Erika—siseó con un tono de voz que denotaba claro peligro.

A él no le gustaba que le dijeran que no.

La ojos verdes rodó los ojos. Maldito, pensó.

—Existe otra manera, pero tomará más tiempo. Tendré que buscar una nueva donante—le explicó con convicción.

Un silencio casi antinatural se apoderó de la estancia. Erika evaluaba atentamente la reacción de su marido ante aquella información, pero no había absolutamente nada que le diese a entender si dicha noticia le había desagradado o no.

Una sonrisa retorcida y escalofriante fue la única respuesta que obtuvo. El hombre había dado media vuelta y se había marchado de la habitación dejándola completamente sola, pero con una muy mala sensación...

[...]

Los días siguientes fueron funestos. Ambas primas habían tenido muy poca interacción. Erika aún se encontraba en un fuerte bajón emocional e Isa pasaba la mayor parte del tiempo perdida en sus pensamientos.

Existía una pequeña fracción de la mente de la castaña, que se hallaba dividida planteándose una y mil veces la idea de prestar el vientre a su prima. Claramente, ella misma sabía que esa posibilidad era absurda, pero aun así, el pensamiento le venía muy vagamente, como un hecho que podía disfrazarse como algo no tan descabellado.

Se encontraba cansada de pensar tantos disparates. Un bebé no era un tema que debería tomarse tan a la ligera, era un ser humano, uno que merecía venir al mundo con todo el amor de sus padres y la dedicación posible. Su prima se lo daría, ella lo sabía, pero no podía aún concebir la idea como algo netamente positivo.

Abandonada en aquel gran comedor se encontraba jugando con su cena. No tenía apetito, desde hacía ya varios días que apenas y probaba un bocado. Empezaba a extrañar demasiado su anterior morada. El frío que se sentía en ese lugar no le gustaba, por alguna razón tenía un mal presentimiento.

—Isa, finalmente te encuentro—Erika había entrado al comedor. Lucía un entallado vestido plateado, que realzaba sus atributos de una manera que la hacían ver exuberante.

—Prima, te ves hermosa—Isa le sonrió.

Luego de corresponder al halago, la ojos carmesí le notificó:

—Debo viajar esta misma noche, Isa. Mi agencia me está necesitando para cubrir un evento importante que se llevará a cabo en Londres, posiblemente regrese dentro de una semana.

La menor quedó brevemente impactada ante la repentina noticia.

—Oh, entiendo—titubeó sintiendo un incómodo nerviosismo invadirla.

¿Se quedaría sola en esa enorme casa?

—No te preocupes, Isa. Todo el personal está al tanto de que debe cuidar de ti, puedes aprovechar este tiempo para ponerte al día con tus estudios.

La castaña asintió ante sus palabras aunque en el fondo sentía el fuerte impulso de pedirle a su prima que no se marchará.

¿Y si le pedía ir con ella?

Tonterías Isa, no debes ser una molestia.

Se levantó de su lugar y fue a despedir a su prima. El equipaje de la mayor estaba en la entrada de la casa. El chófer sostenía la puerta del vehículo, a la espera de que su prima lo abordará.

—Estaré bien, no te preocupes por mí—Isa le dedicó una de sus mejores sonrisas. Intentaba de esa manera trasmitirle a Erika la seguridad de que todo estaría perfectamente bien en su ausencia.

—¡Que tengas un feliz viaje!—deseó la menor con sus manos agitadas en un ademán de despedida.

A los pocos minutos el vehículo desapareció perdiéndose en el gigantesco portón y una inexplicable sensación de zozobra invadió el corazón de Isa.

Horas más tarde, muy cerca de la madrugada. Una alta figura se colaba en la habitación de la castaña. La joven yacía dormida, cubierta por un par de gruesas cobijas. Su respiración era pausada, ajena a cualquier peligro que la acechaba…

Más populares

Comments

Luna

Luna

estamos muy entretenidas está novela, va super bien que pasará......

2023-10-13

3

Victoria Ruiz

Victoria Ruiz

😱Desgraciado, miserable, mal nacido... 😡😡😡😡

2023-09-22

1

Carmen Corona

Carmen Corona

pobrecita Isa

2023-02-27

1

Total

descargar

¿Te gustó esta historia? Descarga la APP para mantener tu historial de lectura
descargar

Beneficios

Nuevos usuarios que descargaron la APP, pueden leer hasta 10 capítulos gratis

Recibir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play