Intenta de nuevo lanzarlo a la ventana. No puede. Esto lo preparó para él, no puede tirarlo como si no le importara. Es la primera persona que lo acepta como tal, es la primera que no intenta matarlo, es la primera que sigue viva. Sin dudar más, un trago da. Sabe que va a sufrir por esta tontería, pero es un sacrificio que está dispuesto pagar.
– ¿Qué?
No puede creerlo. No puede creerlo. Esto es una sorpresa. Está completamente sorprendido. Un éxtasis recorre en todo su cuerpo, siente como si sus papilas gustativas hubieran sido acariciadas por los pétalos de las flores. Siente sabores que nunca había experimentado en toda su vida, sabores que alegran su estómago.
¿Qué cosa tiene esto? Solamente es un estofado. Esto es inexplicable. ¿Cómo Nadea pudo preparar algo así de delicioso?
Comenzó a llorar, igual que volver a nacer. Está llorando, llora porque nunca había saboreado algo tan delicioso como esto. No entiende lo que está pasando. Los vampiros no pueden comer estofados, saben horrible, pero esto sabe delicioso. Tiene un sabor que lo hace recordar en los tiempos que fue humano. No lo entiende.
¿Cómo Nadea pudo dar sabor a esto? ¿Cómo puedo hacer que un vampiro comiera un estofado? Arol se siente confundido. No lo entiende. Terminó de comerlo. No se siente mal, se siente más que bien, se siente feliz. Caminó de regreso a la habitación de ella. La mira detenidamente. Algo que está mal. Concentra su magia en la palma de su mano, la coloca sobre la frente de ella. Quiere sentir su energía, quiere conocer su energía espiritual.
Esto debe ser una trampa. Ella debe ser una poderosa maga y sólo se está haciendo la buena con él, para luego matarlo una vez que baje la guardia. Eso explicaría todo. No puede existir un humano que sobreviva de la muerte, pudo haber usado una ilusión, pudo haber hecho un hechizo para engañar mis papilas gustativas. Puede que al final consumí sangre en vez de estofado. No creo que sea una tonta de buen corazón, debe ser una mujer bastante astuta y eso significa que no debo confiar fácilmente en ella.
– ¿Qué clase de ilusión es esta?
Se lleva una sorpresa, esto nunca lo esperó venir. Las especies más insignificantes que tienen vida, siempre tienen por lo menos un mínimo de energía espiritual, esta energía logra por lo menos crear lo que vive dentro del recipiente que es el cuerpo, la mínima parte de esa energía forma lo que se hace llamar alma. Sin el alma y el cuerpo, no puede existir la vida. El cuerpo la contiene y el alma es lo que permite que se mueva bajo las leyes de la madre naturaleza, ofreciendo una mente propia.
Pero Nadea no tiene una gota de energía, está viva y piensa. No lo entiende. Hasta los muertos vivientes tienen energía espiritual, pero ella no. Esto le preocupa. ¿Puede existir alguien sin alma? ¿O esto es parte de la magia de una maga poderosa? Esto parece en un total engaño, nadie puede existir sin energía. ¿Pero para qué engañar más de lo ha pasado? No encuentra respuesta. El conocer Nadea, lo está volviendo loco.
– ¿Te gustó?
Nadea abrió los ojos al sentir su fría mano en su frente.
–No era necesario.
Decide alejarse de ella.
–Entonces...
Nadea decide levantarse de la cama, Arol deja de caminar.
–Lo vampiros no comemos estofados.
– ¿Qué te pareció?
–Nadea... ¿Por qué sigues aquí?
–Me iré cuando salga el sol.
Sonrió como una tonta a pesar que se siente triste, en verdad le gusta este lugar y quiere mucho a Arol. Siente deseos de quedarse, pero sabe que Arol no la está corriendo y de paso tiene que llevar ese collar pronto con su tío.
– ¡Tu presencia me está desesperando! ¡Siento que me estoy volviendo loco! ¡Debiste irte y no quedarte! ¡Puede ser que en cualquier momento decida beber de tu sangre!
Arol apareció enfrente de los ojos de Nadea con un rostro de sufrimiento. Nadea lo está haciendo sufrir. Es como tener un delicioso pastel enfrente de un hombre hambriento, pero sabes que no debe comérselo, porque si se lo come, nunca tendrá un amigo de nuevo.
–Puedes beber mi sangre, si es a base de saciar tu hambre.
Nadea acarició las mejillas de Arol. Sintió una extraña sensación en ese momento que sintió su mano en su piel. Las quitas. No quiere que siga tocando su rostro.
– ¡¿No lo entiendes?! ¡¿O acaso eres tonta?!
–No eres el único que me dice tonta...
Nadea se sintió ofendida, mostró una triste mirada caída en un peñasco. Arol no creyó que sus palabras iban provocar esto. Sus intenciones nunca fueron herirla. No lo entiende. ¿Por qué se siente así por ella? No debería sentirse así, él es un vampiro, los vampiros perdimos nuestras emociones el día que nos convertimos en esto.
–Yo...
–Descuida, no me molesta. Estoy segura que lo soy.
–Nadea yo no quería...
–Sé que eres alguien demasiado extraño y peligroso, pero pienso que eres un gran chico. Tienes razón, es mejor que me vaya. Gracias por haber sido un buen amigo.
Recoge sus cosas, sigue de una vez su destino sin importar las consecuencias que pueda encontrar en la noche.
–Nadea...
Arol de una manera a otra, se siente culpable de haber corrido a Nadea de esta manera. No eran sus intenciones de correrla, sólo que... Desteta pensarlo, detesta aceptarlo, pero no es momento de sentirse mal, ella tenía que irse. Si se quedaba otro minuto más, puede que...
Nadea se divierte caminar tranquilamente en la noche, no es tan malo como esa vez. Esa vez corría y por eso casi moría. Tal vez no vea nada, tal vez ya se perdió, pero no piensa parar, tiene que caminar lo más lejos posible de Arol, para que no siga enojado con ella. En serio no ve nada, sólo siente que está siguiendo un camino a lo puro loco. Espera que amanezca pronto, para que logre ver donde...
– ¿Eh? ¡¿Eeeeeeeeeeeeh?!
Nadea volvió a caer.
–Te dejo y ya estás cayendo de nuevo en un acantilado.
Apareció justo a tiempo. Creo que la estaba vigilando desde lejos. La lleva cargando en sus brazos, la lleva cargando como una delicada flor.
– ¿Arol? ¿Cómo es que estamos...? Tienes alas... ¡¿En serio tienes alas?!
Esto sorprendió a Nadea, como que Arol se ve menos feo que la vez que casi le corta el cuello. El fresco aire mueve sus cabellos con delicadeza. No se ve nada abajo, así que Nadea no está experimentando el terror de la altura, pero si está gozando la belleza de las estrellas. Se siente feliz, está feliz que Arol haya venido a salvarla. Aterrizaron. Nadea se alejó de él. Sabe que es hora de irse. Quería irse, quería salir huyendo, pero sus alas no dejan que se vaya. No dejan de robar su atención. Son tan hermosas, nunca había visto unas alas tan bonitas como las de Arol.
– ¿Ah? Nadea, ¿por qué me miras así?
– ¡Como no te voy a mirar así! ¡Tienes unas enormes alas que nunca noté en ti! ¡¿Dónde las tenías escondidas?! ¡Parecen de murciélago!
Camino con tanta curiosidad a alrededor de Arol. Llegó hasta tocarlas con tanto asombro.
–Estás alas aparecen por sí solas, todos los vampiros podemos volar.
– ¿En serio? ¡Eso es increíble!
–Nadea, me disculpo por haberte ofendido, no quería decirte eso.
Arol se acerca a ella. Nadea camina hacia atrás. Sigue enojada por lo de hace rato.
–No tienes que mentirme, está claro que querías decirlo.
–Nadea, es la verdad. No quería ofenderte.
–Me voy.
– ¡Nadea!
Alcanzó el brazo de Nadea.
–Suéltame.
–Te llevaré de vuelta.
– ¡Que me sueltes!
Una luz emanó de ella, emano dentro del collar, salió como una chispa esparciéndose a todos lados, igual que lanzar una piedra en el agua, igual que una antena de telefonía esparciendo sus ondas de señal. Las ondas de luz lo empujaron hacia un árbol.
–Nadea...
Se ve terrible. Arol no entiende que pasó aquí. No entiende que fue eso. Solamente sabe que su sombrero comenzó a brillar. Le cuesta respirar, esa luz lastimó su cuerpo, un humano no podría sobrevivir ante un ataque como eso.
–Arol...
Dijo su nombre en susurro, estaba impactada por ver lo que había hecho sin comprender lo que había liberado el collar. El cuerpo de él está sangrando, está gravemente herido, desea correr a ayudarlo. No lo hizo. Prefirió huir. Él dijo desde un principio que deseaba que se fuera, que se largara de una vez, y eso piensa hacer.
– ¡No vuelvas acercarte a mí nunca más!
Arol intenta levantarse, quiere alcanzarla. No quiere que se vaya. Su cuerpo no lo ayuda. Cae al suelo por intentar caminar, intenta arrastrarse hacia ella, desea detenerla. Nadea se fue, se fue de su vida.
– ¡Naaaaaadea! ¡Es...!
Arol gritó su nombre, siguió gritando mientras ella seguía su camino en medio de la oscuridad. Desea correr y tratar sus heridas, pero él fue quien dijo que se fuera. Su palabra es lo que la obliga a cumplirla...
– ¡Arol!
Apareció enfrente de ella, sus heridas no dejan de sangrar, la abrazó y susurró algo antes de caer. Nadea lloró.
– ¡Nadea!
Despertó todo asustado.
–Estoy aquí. Tus heridas fueron sanando por sí solas antes que intentara limpiarlas, ¿también los vampiros pueden sanar sus heridas?
–Sí, nuestras heridas sanan rápido pero esta vez tardaron en sanar. No sabía que podías liberar magia defensiva
¿Magia defensiva? ¿En serio liberé magia?
–Arol...
– ¿Mmm?
–Lo que me susurraste es verdad o me estabas tomando el pelo.
Se avergonzó.
–Ah yo... Sólo lo dije pensando que ya no te iba a volver a ver de nuevo.
Está ruborizado, dijo algo embarazado, algo muy pero muy embarazoso que nunca creyó que lo iba a decir algún día.
–Yo pensé que tú...
–Sólo olvídalo.
– ¿Por qué? No tiene nada de malo.
Está muy avergonzado, quiere irse, pero si lo hace, esta vez perderá a Nadea.
–No tiene nada malo decir que me...
– ¡Nadea!
– ¿Entonces no me ves cómo tu amiga?
Miró a otro lado. No sabe el por qué dijo esa tontería, se le escapó de la boca sin tener control de ella
–Eres una persona muy extraña, demasiado extraña e impredecible. Lo que dije es verdad, en serio quiero que seamos amigos.
– ¡Arol!
Lo abrazó con tanta felicidad, tanta hasta caer al suelo. Nadea está feliz que él quiera ser su amigo, se siente feliz que haya decido aceptarla como su amiga. Aunque él se siente extraño, siente que algo lo está molestando, pero le agrada sentirlo.
–Aaaah vaya, ya mero va a amanecer.
Se levantó de repente.
– ¿Ah?
–Vamos.
La cargó sobre sus brazos, la cargó como delicada princesa. La brisa del viento toca sus rostros, mientras vuelan en el infinito cielo azul. Sus alas tienen un tono negro similar a la noche, sus ojos... Que podría decir, son bastantes hermosos en ese rostro horrendo. Llegaron a su hogar, bajó lentamente y sus alas desaparecieron igual de rápido a cuando dejas un pastel en la mesa.
– ¿Qué pasa?
–Desaparecieron por completo de tu espalda.
– ¡Nadea! ¡No toques mi espalda!
– ¿Es malo tocarla?
–No...
Está avergonzado. Nadie le ha tocada la espalda con tanta curiosidad. Nadea le da miedo. Pero... No es tan malo tener una amiga como Nadea. Desea tocar su cabeza, desea tocarla, pero su sombrero estorba.
– ¿Entonces por qué te molesta?
– ¿Te gustaría comer algo?
Le cambió el tema, no quiere seguir hablando de su espalda.
–Aun no tengo hambre.
– ¿Qué te gustaría hacer?
–No lo sé, ¿y tú?
–Yo tampoco.
–Mmm...
–Mmm...
– ¡Ya sé! Qué tal si me hablas algo de ti. Antes eras humano ¿cierto? Entonces qué hacías antes de convertirte en vampiro.
–No me gustaría recordar mi pasado.
–Entiendo.
Antes de llegar la noche, él la invitó pasar a una habitación, en esa habitación había muchos vestidos, pero muchos. Nadea se sorprende, no parece haber un telar, sólo hay muchos vestidos en donde quiera. Se pregunta el por qué Arol tiene tantos vestidos.
– ¿Te gusta uno?
– ¿Por qué hay tantos vestidos?
–Los conseguí para ti.
Arol sonrió, Nadea no entiende el por qué consiguió vestidos, si desde un principio él dijo que tenía algunos. ¿Dónde los habrá sacado? ¿Los compró todos?
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Comments
🐍Papi Serpiente🐍
Dime eres autor contratado???
2021-08-19
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