– ¡Espera!
– ¿Arol? ¡¿Otra vez?!
Apareció enfrente de Nadea, apareció con su horripilante imagen de vampiro. Da miedo, pero no tanto como lo de ese día. Nadea sentía que se hacía en los pantalones. Los rayos del Sol lo están lastimando. Rápidamente Nadea lo lleva debajo de un árbol.
– ¡Estás loco! ¡Sabes que la luz te lástima! ¡Podrías morirte en cualquier momento!
–Quédate sólo hoy...
Los ojos de Arol están tristes ante el futuro otoño de hojas caídas, ante el oscuro invierno de las ramas heladas. No deja de poner ojos de cachorro sobre Nadea. Espera que se quede con él, sólo hoy, nada más hoy.
–Pero...
–Por favor quédate...
La abrazó, la abrazó con fuerza. Se nota que no la quiere dejar ir, se nota que no la quiere perder. Su manos, su cuerpo, todo está temblando sin parar. Nadea por fin tiene una idea, por fin entiende a Arol. Decide abrazarlo, decide compartir su felicidad. ¿Cuánto tiempo habrás estado sólo? Es lo que se pregunta Nadea por pura casualidad.
–Nunca he conocido alguien como tú, eres la primera que me hace sentir especial...
Dijo estás palabras de un rostro apenando, de manera difícil de explicar.
– ¿En serio? No lo sabía. Al menos te hago sentir algo.
Sonrió, sonrió como una tonta alegre. Nunca entendió realmente a lo que se refería. Claramente él se refería algo más... Algo más que una simple amistad.
– ¿Por qué no huyes de mí?
–Eso estaba haciendo.
–No me refiero a eso...
Susurró. Siente un extraño nudo de la garganta, un nudo bastante molesto, no deja pasar la saliva. No es que quiera sacar enojo, no es que esté enojado con ella, más bien siente que las palabras se le quieren salir, escapar de su boca. No es el momento indicado. Ha sido una terrible persona con ella y probablemente lo rechazará por lo que hizo.
Se nota que desea decirlo, se nota que lo desea tanto, pero con sólo pensar que ella lo rechazará, puede que pierda el control y termine haciendo algo peor. No quiere volver a ser la misma persona, desea cambiar. Desea ser alguien mejor, alguien que logre hacerla feliz.
– ¿Arol?
Nadea lo ve extraño, lo ve pensativo, es como si luchara con algo dentro de él. Acercó su mano a su rostro, lo acarició.
– ¿Pasa algo?
–Tus manos son muy suaves.
–Jajaja, ¿mis manos? Mis manos son como de hombre. Jajaja, creó que nunca has tocado las manos de una mujer.
Nadea lo tomó gracioso, lo tomó gracioso porque tiene razón. Ella estuvo trabajando por mucho tiempo en el campo, entonces sus manos están llenas de callosidades y de paso están más resecas que la madera, igual que las de un hombre. Arol tan sólo se le ocurrió decir esas palabras a la rápida, se lo dijo sin pensar, se lo dijo porque le gustó sentir su mano en su rostro.
–Tienes razón, nunca he tocado las manos de una mujer.
Hizo la mirada sexi de un depravado, un depravado con deseos de tomar a Nadea. Se acercó a ella de una manera extraña. Sus ojos se volvieron rojos. Nadea queda hipnotizada ante su belleza. Él cada vez se acercó más y más a ella. Tanto que quedó sobre ella.
– ¿Arol?
Ya le cayó raro en la pose que están los dos. Sonrieron. Arol planea algo ante sus impulsos lujuriosos, mientras Nadea lo tomó algo divertido el estar debajo de él. Parece un juego de niños.
–Era bastante hermosa, nunca había visto una mujer con un cabello tan lindo como el tuyo.
–Tus ojos cada rato cambian. Ya no sé si son rojos o verdes.
La mira detenidamente, no puede quitar su mirada sobre ella, de igual manera ella a él. A pesar que está vestida igual que un hombre, su rostro y sus cabellos siguen siendo igual que los de una dama, igual a los de una mujer. Es perfecta, es bellísima, es la perfección de la belleza en ella.
– ¿Tengo algo en la cara?
Arol toma una decisión. Si no lo hace, nunca lo hará. Será un cobarde y así quedará. Sin dudar alguna acercó sus labios a Nadea. Los acercó rápidamente sin pedir permiso, lo hizo tan rápido que Nadea quedó impactada.
– ¿Qué fue eso?
–Un beso en la mejilla.
Sonrió discretamente. Se nota que le gustó dar ese beso. Nunca esperó hacerlo, nunca creyó que lo iba hacer, pero lo hizo. Está orgulloso. Logró robarle un beso a esta bella mujer. Siente que sus sentimientos van explotar de la emoción. Está más rojo que la sandía. Su corazón late de alegría. Pensó robarle otro beso, pero Nadea está bien privada de la cara. Colocó su mano en su pecho, no lo dejó hacerlo de nuevo.
–Pensé que no te gustaba los besos en la mejilla.
Nadea está impresionada. Nunca esperó que su amigo le robará un beso de esa manera. Había aceptado que él no le gusta los besos de amistad, lo dijo claramente y ahora se le ocurrió robarle un beso así nomás. No lo entiende. ¿Hoy qué le pasa? ¿Por qué le robó un beso de amistad?
–Pero lo hice.
–Nunca creí que ibas a darme un be... Be... Un beso en la mejilla.
Con sólo pensarlo, no puede verlo de la cara. Nunca creyó que un beso de Arol la iba a dejar extraña. No entiende el por qué su corazón no deja de latir, por qué su cuerpo está tembloroso, por qué siente que su sangre corre a gran velocidad. Siente que si intenta levantarse, todo su cuerpo se derrumbará.
– ¿No podía?
Hace una expresión bastante linda, una expresión que indaga que algo está planeando bajo ese rostro de cordero.
– ¡No! ¡Bueno, si! ¡No lo sé! Un beso en la mejilla representa buena amistad, pero el beso que me diste lo sentí diferente...
– ¿Diferente?
Arol tiene curiosidad de saber, esto es algo interesante para él.
–No lo sentí como los que me daba mi padre... Nunca sentí tu beso de esta manera... Tu beso expresaba algo diferente, sentí algo... No puedo explicarlo.
La imagen apenada de ella atrae demasiado a él. Se nota que es difícil de explicarlo. Ella nunca había sentido algo así, esto es algo que no entiende aunque intente pensarlo mil veces. Arol tomó su mano, la tomó demostrando su apoyo. Siempre estará ahí, siempre estará cuando lo necesite.
– ¿Te gustó?
–No, no es eso.
– ¿Entonces?
–Si te lo digo, ¿no te enojarás conmigo?
– ¿No es bueno?
–Siento que no te va a gustar, lo que yo sentí.
–Sólo dilo.
– ¿En serio no te enojarás?
No entiende el por qué dice esas palabras, un beso sólo es un beso. No es la gran cosa, aunque para él lo es. Se pregunta el por qué pregunta eso. ¿En serio sus palabras lo harán enojar?
–Habla.
–Espero que no te enojes...
Agachó la cabeza, la agachó sin querer mirar sus ojos. Siente que lo hará enojar.
–Sentí como si algo helado se enredará a mis pies y me jalará a lo más profundo de un pozo, un fondo sin fin, un fondo donde ataba mi cuerpo con fuerza, lo apretaba sin poder salir. Cada vez que intentaba salir, más me jalaba al fondo. Sentí que mi cuerpo se asfixiaba, se asfixiaba por todas estas emociones complicadas de entender. No sé por qué, no sé por qué me sentí así, sólo sé que me dio miedito sentir todo eso en mí. Sentí miedo, humillación, dolor, tristeza, amargura y un extraño... Pla... Plac... Placer.
Lo último casi se muere de la vergüenza. Sabe que Arol no le gusta que lo vean como objeto de esas cosas, y decírselo fue mala idea. Tal vez estará furioso por haberle contado una loca fantasía de ella. Pero es lo contrario a lo que ella piensa.
Lo último lo alegró, hizo latir sus emociones de felicidad, pero al mismo tiempo le preocupa el que tenga miedo de él. Tiene que ser, es un horrible vampiro que nadie quiere. Le hizo tantas cosas malas a ella.
– ¿Te doy miedo?
Lo dijo con una triste mirada a ella. Ella está nerviosa. Nunca debió decirlo.
– ¿Miedo? Tú no eres quién me da miedo, lo que me da miedo es lo que sentí por tu beso. Cuando te robé un beso, no sentí nada, pero esta vez tú me robaste un beso y me hizo sentir algo que nunca había sentido por alguien. Es la primera vez que siento algo así. Lo siento, si te ofendí.
–Nadea...
Miró sus ojos azules. Sonrió.
–Si.
–Déjame dormir a tu lado mientras la noche llega, me gustaría dormir contigo por última vez.
–Ah, claro.
Esto le sonó raro. Nunca lo había visto dormir de día. Bueno, casi no lo veía de día, casi siempre lo veía demasiado temprano o demasiado tarde, y unas cuantas veces en el día. Él se recostó a un lado de ella, se durmió.
Al otro día se preparó para irse, quiso despedirse, quiso agradecerle por su amabilidad, quiso agradecerle todo lo que ha hecho por ella. Lástima que no estaba, se escondió. No sabe dónde se habrá ido, todos modos se le ocurrió dejarle algo, espera que lo cuide.
Desea llegar pronto al pueblo, desea ver su cara de felicidad. Está emocionada de llegar pronto, tiene tantos deseos de entregarle este inútil collar que no sabe para qué sirve.
Ahora que lo pienso, por qué no se me ocurrió enviarlo por correspondencia. Habría sido más barato y menos complicado. El llevarlo yo misma, sólo me ha traído problemas. Espero no perderme, espero llegar pronto a la ciudad de los magos. Ahora que lo pienso. ¡¿Y por qué tengo que llevarlo yo?! ¡¡Por qué no se lo envió por correspondencia, antes de hacer explotar la casa!! ¡No entiendo nada!
Días antes vino mi tío, ¿por qué no se entregó en ese entonces? Debió dárselo en vez de andar discutiendo. En serio, dónde tenía la cabeza mi madre al destruir la casa de esa manera y luego enviarme con este collar que supuestamente tiene una gran poder. Vaya, poder. Siento que me engañó. Aunque es bastante extraño, cada rato cambia de color. A veces no sé qué color tenga... Hoy es blanco con su gema de color verde, verde como retoñan los árboles a finales de primavera.
– ¡Qué bien! ¡Un río! Llevo horas caminando y el agua que traía se me acabó hace rato.
Saltó al río, dio un salto de esos, de esos que hacen salpicarte la cara sin lástima. Nadea está bien feliz.
Dulce agua que refrescas mi boca con frescura de atardecer. Se siente tan bien tocar el agua fría. Hace rato sentía mucho calor dentro de mí y ahora ya no. Quisiera poder quedarme, quisiera tener la tarde, quisiera seguir jugando e incluso dormir aquí, pero no puedo. Tengo que irme, tengo que seguir mi camino sin ti.
Salió del río, salió toda triste.
– ¿Hmm?
Sintió algo, tiene un mal presentimiento. Volteó a ver. Miró a su alrededor. No ve nada. Algo está mal. En serió sintió que alguien la estaba mirando, al menos nunca se quitó la ropa, sino qué cosa hubieran visto. Se hubieran echado un buen taco de ojo. Esa corriente que sintió por un instante nunca falla, siempre le advierte que debe tener cuidado. Su cuerpo está en alerta. Decide apurarse en recoger todas sus cosas e irse rápidamente...
–Linda espada.
Él sonrió. La rodearon, la rodearon sin donde huir.
– ¡Revisen todo! ¡Revisen si tiene algo de valor!
– ¡No hay nada, jefe! ¡Pero podemos llevarnos el pan, la carne seca, condimentos y especias!
–Gracias por el motín.
Sonrió con sarcasmo, sonrió burlándose de ella.
–De nada.
Sonrió Nadea. Esto le cayó raro a él, nadie sonríe cuando le roban algo. Algo esconde.
– ¡Vámonos! ¿Qué pasa jefe?
– ¿Por qué sonríes?
– ¿Por qué no debería?
–Traes algo de valor, ¿cierto?
La mirada de él está sobre ella, la mira como algo que no debería pasar por alto. Nadea no lo entiende, pero está feliz que se lleven sus cosas y no su vida.
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Comments
🐍Papi Serpiente🐍
me duelen los ojos.... deja y me labo la cara
2021-08-19
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