Nadea abrió los ojos, los abrió bajo un bello amanecer. Estaba rodeada de las más hermosas flores que nunca pudo imaginar. Había velas, muchas velas y Arol estaba velando por ella. Creo que estaba llorando en medio de la primera gota de luz que hirió su piel, sostiene una pala sin dejar escarbar. Se da cuenta de algo, no está dentro de la habitación, no está en la casa, ¡está en el bosque!
– ¿Qué está pasando aquí?
Fueron sus primeras palabras, al despertar dentro de una caja toda confundida. No recuerda el cómo terminó aquí, ni por qué está usando un vestido blanco, pero está segura en algo: esa pala dice mucho. Siente que esto es raro, demasiado raro. Nadea decide levantarse, se levanta silenciosamente. No quiere que él se dé cuenta.
– ¿Nadea?
Arol dejó se escarbar, está sorprendido. No puede creer que entre el suspiro del viento haya escuchado la voz de ella, la voz de un muerto, está claro que ella está muerta, los muertos no despiertan de la nada. Debe ser su imaginación. Tal vez se está volviendo loco por la culpa.
Es un completo idiota. Debió detenerse, debió parar en vez de seguir bebiendo. Su corazón se detuvo antes de convertirla en vampira. ¿Y todo por qué? Todo porque quiso comer hasta llenar. Un humano no puedes darle de tu sangre si está muerto, sólo un corazón latiente puede corromperlo a ser un vampiro. Si está muerto, su alma es robada por la misma muerte.
Fui un tonto...
Entre sus pensamientos siembre rebotan estas palabras llenas de dolor y arrepentimientos. Se arrepiente el haber seguido, se arrepiente el no haberse detenido, debió hacerlo antes de llegar a eso. Lágrimas caen a sus a pies punto de desaparecer. Vuelve a escarbar, sigue escarbando la tumba de su propio dolor. Ella no piensa quedarse un minuto más, está claro que ese hoyo es para ella. Intenta caminar lentamente hacia atrás, intenta hacerlo sin una gota de ruido.
Mala suerte. El mal paso del pie cobarde, hizo el molesto crujido de una rama. Rápidamente Arol voltea ante este ruido misterioso, se mueve más sigiloso que una espada a punto de cortar el cuello de su víctima. Nadea quedó asustada sin mover su cuerpo, está privada.
¿Cómo no? Esto es horroroso. La largas uñas rosan su piel, mientras la mira con esa mirada tétrica, esa mirada que no deja de brillar bajo esta perturbadora imagen de él. Sus ojos son como los de un gato, pero su rostro es la de un horripilante murciélago a punto matar a Nadea. Nunca imaginó ver algo así de él. Si es magia, no quiere saber nada más. Es horrible. Arol reacciona, se da cuenta que es Nadea. No puede creerlo.
¿Pero cómo? Estoy seguro que ella murió, ni siquiera le di de beber mi sangre. No tiene lógica esto. Espera, dijo que su madre murió, pero a la vez revive. Pero su madre es su tía, la cuñada de su papá, o sea no llevan la misma sangre. No lo entiendo. Si Nadea es humana, debió morir. Pero está viva, está conmigo. Al menos que la tía de Nadea sea hermana de su madre. Los hermanos se casaron con las hermanas. Eso tendría lógica, pero entonces que es Nadea... Si no es humana, ¿entonces que es ella? ¿O estaré soñando?
Arol decide tocar el rostro de Nadea, está claro que ella está viva. Siente el cálido calor emanar de sus rosadas mejillas, e incluso siente los latidos de su corazón rebotar en todo su cuerpo. Este cuerpo está vivo, está claro que este es el cuerpo débil de un humano, pero no entiende el cómo es que está viva, si él no hizo nada. ¿Cómo? ¡No tiene ni la menor idea!
– ¡Nadea!
Un rostro lleno de felicidad, un rostro lleno de sueños, abrazó con fuerza a esta chica con sombrero. Nadea está bien asustada y al mismo tiempo preocupada, quiere salir huyendo de una vez. Las uñas largas desparecieron, sus ojos volvieron a ser el verde azulado de los mares, y su rostro... Volvió ser el mismo de antes. No quiere perderla. No quiere soltarla.
–Estoy feliz que sigues viva...
Las palabras dolorosas de Arol hicieron tranquilizar la mente de Nadea, y más por las lágrimas que mojan su espalda. Se da cuenta que él probablemente sólo pensó que no estaba durmiendo, pensaría que estaba muerta.
No entiende el cómo. Si un muerto se pone frío, y un vivo está tibio. No lo entiende. Sus brazos abrigan su cuerpo como una cálida cobija. Comparte su calor para que Arol no siga temblando de frío. No entiende el por qué su cuerpo es bastante frío, es como agua helada, en serio su cuerpo está frío. Notó algo. Esto la sorprende. Escucha sus latidos, escucha su corazón a todo vapor. Hace ¡Bum! ¡Bum! ¡Bum! A gran velocidad.
–No vuelvas hacer eso.
– ¿Hacer qué?
Se le olvidó por completo, se olvidó el por qué terminó así.
–No vuelvas a darme de tú sangre.
– ¿Mi sangre? ¡Ah, ya recordé! Pero es tu alimento.
Me pregunto si estoy soñando... Recordé que existe magia alucinatoria, esa clase de magia te atrapa a un falso mundo, sin darte cuenta que estás soñando. Puede manipular tus recuerdos, pensamientos y tus sentidos haciendo que lo veas real.
Arol aun duda la existencia de Nadea.
– ¿Pasa algo? ¿En qué piensas? ¡Ay! ¡Eso dolió!
Le dio un pellizco en su mejilla, y luego ella le dio una cachetada en la cara. La miró terrible sobándose la cachetada.
– ¡Lo siento!
¿Eso lo comprueba? No estoy seguro. Esa cachetada dolió, pero la magia puede hacer lo imposible, siempre y cuando la persona sepa cómo, ya que existen muchas maneras de manejarla para crear diversos resultados. Esto lo deja en duda. Pero él nunca activó nada, y si hubiera cercas un mago, ya lo habría matado. Nadea tiene que ser verdad, esto no es una alucinación. Debo dejar de ser así, debo confiar más en ella, está conmigo y esto me hace feliz.
Sonrió. Le abrazó de nuevo con tanto cariño.
–Veo que me quieres mucho.
–Me diste un gran susto.
Al menos estás viva. No sé cómo pero estoy feliz que lo estés... Pero tengo que tomar una dura decisión. Es mejor hacerlo, antes que vuelva a hacerte daño de nuevo. En verdad quiero que estés a mi lado, quiero sigas a mi lado, pero si te quedas, será peor.
–Tienes que irte.
Dejó de abrazarla alejándose de ella.
–Me iré mañana.
–Te vas hoy.
Contestó en tono frío.
–Me iré mañana.
–Te vas hoy.
–Me iré mañana.
– ¡No puedes quedarte! ¡Entiende! ¡Podría hacerte daño en cualquier momento!
Todo alterado apareció enfrente de los ojos de Nadea, mostrando un rostro a punto de quebrantarse de la tristeza. No es que no la quiera, es que tiene miedo beber de nuevo su sangre. El sabor fue demasiado exquisito, nunca había probado un sabor tan placentero como el de ella, un sabor tan puro e inocente. No desea volverlo hacer. Si lo hace, tal vez nunca vuelva a despertar.
–No me morí ¿o sí?
–Nadea... Es difícil de creer que estés viva, ya que nunca te convertí en vampiro...
Quiere volver a tocar su inocente rostro, pero mejor no, no merece tocarla de nuevo. Siente que si lo hace, puede que esta vez cambie de opinión.
– ¿Convertir en vampiro? ¿No naciste siendo vampiro?
Nadea se siente confundida, pensó que los vampiros nacían como los humanos. Esto la deja en duda. ¿Entonces de dónde vienen?
–No. Los vampiros no nacen, se hacen. Yo me convertí al pensar que podía salvar a alguien, pero al parecer me hice igual que al sujeto que maté.
– ¿Por qué lo mataste?
–Eso no importa. Espero que te vayas hoy.
Desapareció ante los ojos de ella. Se fue. Nadea se pregunta el cómo lo hizo, cómo pudo desvanecerse ante la luz del amanecer. Se pregunta en dónde se habrá ido. Decide entrar a la casa, ve la presa que cazó ayer. Aun puede salvar algunas partes... Decide llevarlo a fuera.
No entiendo el por qué quiere que me vaya, cuando no me molesta saciar su hambre. Estoy viva, sigo aquí, eso significa que aun corre sangre en mis venas. Pienso que tal vez no bebió tanta a lo que creé él, y sólo se llevó un susto por caer dormida. No me importa si lo hace para sobrevivir, al último es un instinto de la naturaleza que lo obliga alimentarse igual que otros animales. Es normal si lo hace como necesidad, ya que todos experimentamos del hambre algún día y si no se sacia a tiempo, es peor.
No me gustaría verlo sufrir de nuevo. No me gusta el sufrimiento ajeno. No me gustaría volverlo a sentir, volver a sentir mi pecho doler igual que la vez que perdí a mi padre. Ese día no dejaba de llorar, deseaba irme con él. Lástima que no pude, me pidió cuidar de mamá por él.
¡No entiendo a los vampiros! ¿Así serán todos? ¡¿Serán tan alejados de todos?! ¡¿Serán tan miedosos para convivir?! No los entiendo. Al menos es más fácil pelar esto que entender lo otro, lástima que el calor desapareció hace un día, contrabajos puedo quitarle el pellejo. Me pregunto si le gustará comer esto. Nunca lo había visto comer, hasta hoy que bebió sangre. Espero que le guste. ¡Rayos!
Nadea se da cuenta que está completamente hambrienta, tiene hambre de los mil demonios. Se abrió la herida de su mano por pensar en comida. Tuvo que lavar la carne con mucha agua. Su estómago no deja de rugir. Es tan difícil cuando no tienes alguien que te ayude, las veces que cazaba siempre su madre la ayudaba a preparar esto, con ayuda siempre era más fácil resolver los problemas desagradables. Cualquier problema es fácil cuando alguien está a tu lado apoyando. Una lágrima salió de su ojo. La extraña demasiado, extraña a esa loca explosiva. Espera que pronto despierte para verse de nuevo.
Una vez que terminó, decidió irse a la cocina, va a preparar el supuesto almuerzo que probablemente ya sea comida, por ser ya la una de día. Tan alegremente combina un montón de cosas: echó algo aquí, echó algo acá, mueve los ingredientes hasta lograr preparar el almuerzo. Una vez sentada, toma su plato probando lo que ha preparado. Siente tristeza, se da cuenta que un plato de comida no sabe nada si come sola.
Al terminar, se levantó. Se fue hacer sus últimas acciones. Quiere al menos dejar todo ordenado, dejar totalmente limpia esta enorme casa y de paso colocar hermosas flores en todos lados. Esto lo quiere hacer como un agradecimiento de su hospedaje, se siente feliz el haberlo conocido. Terminó ya bastante noche, terminó totalmente cansada.
Espero que te guste lo que dejé para ti...
Arol apareció, entró por su ventana, Nadea estaba completamente dormida. Él se acercó a ella, se acercó a mirarla detenidamente. Miró por un instante su cuello, aparta su mirada de ella, decide irse a su habitación. Una vez que entra, se lleva una sorpresa. Había un plato, un plato de estofado. Tenía una nota escrita por ella: "espero que te guste".
Arol desea tirar el plato a la basura, es tonto que una humana le ofrezca un estafado a un vampiro. Los vampiros no pueden comer, no pueden comer nada, solamente pueden beber sangre, solamente eso pueden consumir. Esto es una burla. Quiere lanzar el estofado por la ventana, quiere lanzarlo como una gran ofensa para los vampiros. No lo hace. Entiende que Nadea no lo hizo a propósito. Después de todo, es tan tonta que no entiende que los vampiros no podemos comer.
Desearía poder probarlo, desearía por lo menos poder saborear lo que sabe esto. Es imposible. Luego que entre a mi boca, esto será vomitado como veneno, dejándome un terrible sabor de boca. Nadea, por qué eres así, por qué eres tan tonta, ¿acaso tus padres te dejaron caer de la cama, cuando eras chiquita? Si pudiera saborearlo, lo haría.
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Comments
🐍Papi Serpiente🐍
*ojos en blanco*
2021-08-19
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