–Aaaah... Ya entendí, te refieres a como amiga.
Nadea sacó otra conclusión. No puede creerle que sea verdad. Él y ella... Bueno Arol está guapo, pero su manera de ser le asusta un poquito. Es un buen chico, pero le da miedito cuando se enoja. Y al mismo tiempo es difícil de aceptar que él sienta algo por ella, no parecen tal para cual. Se nota que contrabajos se lleva con ella. Creé que algo debe de estar mal. Tal vez está mal pensando.
–No. Me gustas para ser mi novia.
Que directo.
– ¡¿Eeeeeeeeeeeeeeeeeeh?!
Rápidamente se alejó de él. ¿Qué mosca le picó a él? Nunca parecía tener interés en ella, y ahora le sale con esto. Nadea ya le dio miedo la confesión de amor de Arol, esto no puede aceptarlo. Esto es imposible. Da miedo cuando dice cosas impredecibles.
– ¿Qué pasa?
Parece preocupado. No esperaba que Nadea se alejará de él de esa manera. Pensó que lo iba aceptar tal como cual. Pero...
–Acabas de decir un me gustas, para ser tu novia.
Nadea no se lo cree, es difícil de creerlo. Está preocupada y al mismo tiempo con una pizca de miedo.
– ¿Tiene algo de malo decir lo que siento por ti?
Arol se levantó. Caminó hacia ella.
–Es que no me gustas.
Arol se detuvo, le dolió lo que acaba de decir ella, sus palabras duelen terrible para él. Nadea no puede ni mirarle los ojos.
– ¡Dame una oportunidad. En serio me gustas y quisiera que fuéramos novios!
Caminó a ella. Intentó tocar su rostro, pero ella...
–No.
No lo dejó. Se aleja cada vez que intenta tocarla. No quiere que Arol se haga ilusiones con ella. No quiere darle una oportunidad a lo que no siente por él.
– ¡¿Entonces tu forma de ser conmigo?!
Explotó de furia. No le gustó para nada el que Nadea no quiera aceptarlo como novio. Ella es la culpable de lo que sienta por ella, tiene que hacerse responsable de sus sentimientos. Es su culpa el que él se sienta así.
– ¿A qué te refieres?
No lo entiende. Ella nunca hizo cosas que lo provocarán a fijarse en ella. Nunca lo sedujo y menos le dio señales para enamorarlo.
–No te hagas.
Está furioso, está bien enojado con ella. Agarró con fuerza los brazos de Nadea. Ella le duele que haga eso. No entiende su comportamiento agresivo hacia ella.
–No sé a qué te refieres.
Mantiene la calma a pesar que sus manos aprietan con fuerza sus brazos, siente que se los va romper. Duele horrible el cómo su fuerza desea rompérselos con sus propias manos. Sus uñas se fueron encajándose en su carne, las fue encajando lentamente mientras la miraba con esos ojos diabólicos. Las uñas lastimaron su piel, la lastimaron dejando salir un poco de su sangre en las manos de Arol. La sangre de Nadea lo está tentando a beber su sangre, pero al mismo tiempo no desea lastimarla. Sabe que lo está haciendo, aun así no desea llegar a ese punto de beber su sangre.
– ¿Por qué eres así conmigo?
Se ve desesperado, totalmente desesperado. Y al mismo tiempo a dolorido, a dolorido por saber que la mujer que tanto ama, no quiera con él. Tiene la cara de un asesino que se ha vuelto loco, un loco con deseos de matar a Nadea.
–Sólo soy honesta contigo.
Duele terrible en la manera que la está tratando. Así menos Nadea se fijará en él, es alguien egoísta y cruel con ella. Se deja llevar por sus impulsos, antes de controlarlos. Nadea no hace nada. Intenta soportarlo. Sabe que debe hacer algo, pero no lo hace. Siente que si lo hace, Arol actuará peor, explotará de furia. Deja que siga lastimándola hasta que se calme.
–No me dejaste solo cuando quise estarlo, regresaste por mí cuando estaba muriendo y me dejaste este collar. ¿Y dices que no siente nada?
Sus ojos parecen querer llorar. Desea conquistar a Nadea, desea que lo ame solamente a él. Se nota cuánto la ama, se nota claramente el inmenso amor que siente por ella. Hasta se nota que lo trae puesto, el brillo pulido de ese collar no deja de resaltar. Se nota que le encantó ese collar que hizo para él. No es tan bonito que digamos, pero para Arol esto se volvió especial. Le encantó tanto ese collar, que no piensa quitárselo nunca más. Este collar que le obsequió Nadea, es un regalo único lleno de amor y no una amistad como ella dice.
– ¡¿Eso no significa que me amas?!
Pobre Arol, está sufriendo un amor no correspondido. Nadea no siente nada por él y no piensa darle oportunidades por lástima. Tiene que nacer del corazón, y no por capricho.
–Para mí eres un amigo, sólo te veo como un amigo, sólo me interesas como un amigo y no para algo más.
Las lágrimas salen de su rostro. Duele terrible. No puede creer que Nadea sea tan mala con él.
– ¡Nadea! ¡¿Entonces no sientes nada por mí?! ¡¿Qué pensabas cuando me diste este collar?!
–Te lo di como mi buen amigo. ¡Te lo juro!
La soltó. Liberó sus alas.
– ¡Entiendo!
Se fue volando.
– ¡Arol!
Se fue, la dejó sola. Nunca quiso romper su corazón tan directamente, pero tenía que hacerlo para que no se hiciera falsas especulaciones. Si le gustaría tener novio, si le encantaría pero no con Arol... No es que no le agrade, es que no siente algo. No siente esa chispa que haga latir su corazón a todo vapor y a la vez poner su cara de babosa por él.
Sabe que es demasiado guapo, muy guapo, es más guapo que su propio primo. No, están a la par. Está segura de eso. En una ocasión le tocó ver a Arol quitarse la camisa, tiene un cuerpazo, demasiado hermoso. Cualquier mujer pelearía por ser su novia. Y puede que sí logre tener una, si controla ese enojo que tiene él.
Si no fuera tan enojón... Tal vez... Yo... Uff... No. Nunca funcionaría. Me gustaría conocer alguien que me haga latir mi corazón y a la vez lo ame sin dudar. Alguien que me haga sentir que lo necesito como parte de mi vida, de esa forma yo podré hacerlo feliz sin dudar. Pero Arol... No quiero ser su novia, no lo quiero ser. No me gustaría darle falsas expectativas, al no sentir nada hacia él. Me gustaría conocer alguien que me haga feliz y no sufrir. Sé que es un buen hombre, un buen amigo, pero no me imagino tomada de la mano de él siendo su novia.
Más aparte, sé que quiero novio pero no de esta manera, fue demasiado repentino, ¡Tan poco tiempo tenemos en conocernos para ser novios! Luego de ser su novia, a los pocos días me pedirá ser su esposa, casarnos... Y eso que ya tengo la edad... ¡Pero no quiero! ¡Aún me siento incapaz de ser su novia! Tengo poco tiempo en conocerlo y no estoy dispuesta aceptar a alguien tan fácilmente.
Ella se levantó temprano, se levantó antes de salir el sol. Siguió su camino tristemente hasta que...
– ¡Aaaaaah! ¡No me asustes de esa manera!
Hasta que cayó del cielo enfrente de ella. Sus alas se desvanecieron, se podía ver claramente el bello rostro de este vampiro. Aun no cubre su bello rostro, aun lo deja ver por este sol dormido. Nadea lo ignoró. Él la siguió. Ya no sé ve tan enojado como ayer, está tranquilo, pero Nadea le molesta el que Arol se haya comportada así con ella sólo porque lo rechazó. No era la gran cosa para actuar tanto así. Exageró por completo. Le preocupa que la siga, no es su obligación seguirla y menos estar con la persona que lo rechazó. No lo es. Se detuvo.
–Deberías irte de regreso a casa.
–Pienso acompañarte.
–Pensé que estabas enojado.
–Aún estoy algo enojado contigo.
Susurró intentando mantener la calma de sus sentimientos.
–No es tu obligación de hacerlo. No necesitas escoltarme hasta donde yo voy.
Decide seguir su camino sin voltear a verlo. Él la sigue. Lleva rato, y aun nota su presencia atrás de su espalda.
– ¡Ya vete!
–Lo hago porque quiero hacerlo.
–Regresa. No necesito de tu ayuda.
–Claro que la necesitas.
Arol no piensa hacerle caso, piensa que ella correrá peligro por lo que pasó... Lo hace dudar. Cualquiera intentará lastimarla y es algo que no quiere hacer. Le duele acompañarla, pero aun así es un sacrificio que quiere hacer, para que ella esté bien. Sabe que ella lo rechazó con descaro, pero aun así siente que debe proteger a esta inútil mujer que tanto ama.
–No necesito tu ayuda. Puedo cuidarme yo sola.
–Te fuiste sola y esos sujetos te quitaron todas tus cosas. Acéptalo, no puedes.
Arol le dijo sus verdades a Nadea sin lástima, se lo dijo sin gota de corazón, se nota que aún sigue enojado por lo de ayer. Ella se avergonzó. Siente que se pasó, en serio se pasó con ella.
–Sé que estás enojado por lo que dije, se ve que estás furioso aunque quieras negarlo.
–Sólo te acompañaré hasta que llegues a salvo con tu tío.
Desvió su mirada a otro lado, le dio la espalda a Nadea.
–Ellos casi te matan...
Susurró Nadea con tristeza. Ella se detuvo. Está preocupada. Lo notó. Volteó a mirarla.
–No creo que se den cuenta de este disfraz que llevo.
Se cubrió su rostro bajo una sonrisa.
– ¿Y si se dan cuenta? ¿Quién dice que no saldrás bien?
Nadea siente que es mala idea. Debe regresar a casa y olvidarse de ella por completo.
–Entonces los mataré.
Imagina que aquí se escuchó el tenebroso sonido del violín. Las frías palabras de Arol hacen huir. Se nota que sus palabras para nada son una broma, para lo cual esto asusta ella.
– ¿Incluyendo a mi tío?
Nadea preguntó por sólo curiosidad. Quiere saber qué piensa hacer Arol. Ya que matar es algo serio e irremediable, algo que arrebata la vida sin poder volver renacer. Está claro que no bromea, y por eso decide preguntarle algo así de delicado. Se nota que habla en serio. Ahora que recuerda, Santos dijo que todos sus hombres murieron por Arol, creo que escuchó que buscaba venganza por la muerte de todos sus hombres.
–Si tu tío se atreve hacerme daño como todos los hechiceros que intentaron matarme, entonces lo haré.
Se nota que Arol no tiene piedad, para el que intente matarlo. Es alguien decidido y bastante peligroso, más peligroso de lo que Nadea pensó. Esto la decepcionó. La decepcionó por completo. Nunca creyó que Arol fuera tan cruel. Duele terrible su pecho.
–No me gustaría ver morir a nadie.
Nadea como que intenta mantener distancia con él, como que se aleja, como que camina más rápido que él. Está nerviosa.
–Pues te tocará ver, si uno de ellos se atreven atacarme.
–Nunca te agradaron los humanos ¿cierto?
Está claro que su silencio dice mucho.
– ¿A cuántos has matado?
–Eso no te incumbe.
Contesto de manera engreída. Se nota que no quiere hablar sobre ese tema.
–Tienes razón. No es mi problema.
Está temblando de miedo. Estar cercas de este loco, puede traer su muerte, puede matar a toda su familia. Debe hacer algo, pero no se le ocurre nada.
– ¿Por qué no te gusto?
La alcanzó. Agarró la mano de ella.
–Solamente no me gustas.
La quitó de él toda nerviosa.
–Dime, quiero saber.
–Eso no te incumbe.
Se la aplicó. Se la regresó igual que él lo hizo a ella, igual de cortante.
–Veo que me la aplicaste.
Contestó molesto.
–Tú empezaste.
Ella también está molesta.
–No me agrada recordar mi pasado.
–Ya veo.
No me importa saber nada de ti. Probablemente mataste una gran cifra.
–Lo siento.
– ¿De qué?
Sigue enojada con él.
–Te vez enojada.
–No lo estoy.
Los dos guardaron silencio después de un rato.
– Uff... Está bien. Te lo diré.
–No me importa.
Intenta dejarlo atrás.
–Cuando salgo a escondidas en las noches, no solamente lo hago para alimentarme de animales...
Se detuvo. La curiosidad lo hizo esperarlo.
– ¿Qué tratas de decir?
–Cómo debería decirlo. No tengo ganas de confesar esto. Es algo que no te va a gustar para nada.
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Comments
🐍Papi Serpiente🐍
No mames como puedes escribir tanto?????
2021-08-19
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