¿Eh? ¿Qué acabo de escuchar? Que el sujeto que me está protegiendo, mató a todos los compañeros del bárbaro. ¿En serio hizo eso...? ¡Es un gran tonto al dar la cara! ¡¿Para qué los mató y luego vino a dar la cara?! ¡¿Para qué vino?! ¡¿Acaso está loco?! ¡Ahora será asesinado por idiota! ¡O tal vez ya está muerto! ¡Que tonto! ¡Qué digo, es el rey de los tontos!
– ¿Aún sigues vivo?
Dijo el ladrón mirando como escoria a este tipo que no parece estar vivo, ni una gota de vida en él. Con esto que cubre la cara, lo deja en duda Le dio un golpe para estar seguro. Escuchó la molesta respiración de ese tipo.
– ¡¿Aun no te mueres?!
Decide tasajearlo igual que carne de cecina. Nadea desea hacer algo, los quejidos de este tipo hacen sufrir sus oídos, pero qué debería hacer. Sigue sin poder moverse, ni siquiera puede levantar un brazo.
¿Qué hago? ¡¿Qué hago?!
No deja de enterrarle la espada, se la entierra varias veces sin parar, no le importa perder la cuenta, tiene que hacerlo pagar. Nadea le duele ver el cómo su cuerpo está siendo cortado de una manera extremadamente cruel e inhumana. Ese ladrón no se cansa, se nota que tiene tanta furia sobre ese hombre. Nadea no puede seguir viendo. Cierra los ojos. Se escucha cómo sigue encajando su espada en el cuerpo de ese hombre, lo hace sin una gota de compasión, lo hizo hasta que el hombre dejó de moverse.
La espada la clavó en el suelo. Quedó totalmente cansado de tanto usar la espada. El hombre malvado sonrió, está satisfecho. Se levantó haciendo una gran sonrisa de villano satisfecho. Da miedo la satisfacción de su rostro. La pared junto con las cadenas desaparecieron por completo, el cuerpo del hombre cayó al suelo, sigue sangrando a pesar que está muerto. Volteó a mirar a Nadea. Levantó su brazo con toda espada.
–Sigues tú.
Caminó hacia ella. Su mirada es temible con esa sonrisa, se nota que desea gozar este momento épico. Se detuvo. Nadea no deja de temblar. Su peor pesadilla está enfrente de sus ojos.
–Entiendo...
Nadea ya lo aceptó. No hay salida aquí. Con la magia no se lleva. Aquí llegó, es inútil salir de esto.
–Antes de morir, me gustaría saber tu nombre. Al menos dime tu nombre.
–Santos.
Dijo su nombre con tanta seriedad.
–Vaya, no eres un santo.
Nadea no lo entendió, está claro que para ella no es su nombre, cuando si lo es. Este ladrón se llama Santos, aunque no sea un santo. Así de fácil está su nombre, y complicado de entender.
– ¿Eso es todo?
Preguntó Santos a Nadea, preguntó para luego negar su petición empezando con un ligero corte de cuello, torturando su alma antes de darle fin. Quiere que pague por todo el daño cometido, aun siente que todo fue su plan.
–Sí, es todo. Hazlo.
Cerró los ojos, los cerró aceptando su muerte de una vez. Espera que no duela.
Después de unos segundos...
– ¡Ya hazlo!
Nadea notó que se tardaba, así que se le ocurrió abrir los ojos.
– ¡¿Estabas vivo aun?!
El sujeto misterioso que supuestamente estaba muerto, apareció enfrente de ella. No deja que la espada del sujeto malvado toqué a Nadea, prefiere cortarse las manos antes que su espada corte el cuello de ella.
Me duele ver el como intenta salvarme... Hasta me da ganas de curar su pobre cuerpo sangriento.
– ¡Basta! ¡Dejen de pelear! ¡No son unos mocosos para andar matándose entre sí! ¡Maduren! ¡Arreglen sus problemas con las palabras! ¡En vez de matarse entre sí! ¡Idiotas!
Nadea espera que recapaciten. Esto no está bien. No se puede arreglar los problemas con violencia.
– ¡Cállate, cabeza tonta!
– ¡¿Cabeza tonta?! ¡Eso debería decirte! ¡Ladrón de pacotilla!
Nadea se sintió ofendida, está furiosa con él.
– ¡Cabeza tonta!
– ¡Mi nombre es Nadea! ¡Idiota!
– ¡Ustedes mataron a todos mis compañeros! ¡Los mataron sin piedad!
– ¡A mí no me metas! ¡Yo no los maté! ¡Los mató él! ¡Yo no tengo nada que ver con tu venganza tonta!
– ¡¿Y crees que los voy a perdonar por lo que me hicieron?!
Ignoró las palabras honestas de Nadea. Está claro que es más terco que un asno.
– ¡¿Eres tonto o qué?! ¡¿Cuántas veces te lo tengo que decir?! ¡Yo nunca maté a tus compas!
Nadea está harta con este tipo, siente que su boca terminará seca por su culpa.
– ¡Traes las cosas que te robamos! ¡Eso significa que fue tu plan desde un principio!
– ¡Casi me moría! ¡Esas cosas me las lanzaron del cielo! ¡Pensé que ustedes habían cambiado! ¡Por eso me llevé mis cosas!
– ¡Nunca te lanzamos tus cosas!
– ¡Ese fui yo! ¡Mi problema es contigo cara de zorro! ¡Yo maté a tus hombres, regresé sus cosas que le habías robado!
Se metió el tipo misterioso en la discusión de Santos con Nadea.
– ¡Y aun te atreves a protegerlo! ¡Es obvio que lo planeo el del sombrero estúpido!
– ¡Yo nunca los maté! ¡Y deja decirme hombre! ¡Soy mujer!
¿Cómo puede existir un hombre tan idiota y terco? Por favor, que alguien ilumine a este hombre. Me tiene harta de tanto explicarle.
– ¡Y aun te atreves a negarte! ¡Sin vergüenza!
Concentró tanto su magia, pero tanto que creo una fuerza inimaginable en sus manos por unos segundos. Lanzó al tipo misterioso a un lado. Le dio una cachetada a ella.
– ¡¿Me cacheteaste?!
Si pudiera salir de aquí, no dudaría partirle la cara a ese ladrón.
–Eso te pasa por hablador.
Jaló los cabellos de ella.
– ¡No estoy mintiendo! ¡Maldito tonto!
Detestó a este hombre que se niega entender. Quisiera estar libre...
–Los mandaste a matar, lo hiciste cuando platicaba contigo, ¡tú objetivo era distraerme para matar a mis compañeros!
Santos sigue de terco, no piensa creerles, él es mentiroso y ellos son igual que él. Piensa que Nadea lo distrajo, de esa manera pudo aprovechar la oportunidad. Ella lo hizo después que lo lanzó varias veces al suelo. Siente que en ese momento que se perdió entre la oscuridad, fue ahí, fue ahí cuando se movió velozmente a matar todos sus compañeros junto con este hombre extraño que acaba de lanzar lejos. Estos dos fueron los únicos que matarán a todo su clan, y ahora los matará a ellos dos.
–Ni siquiera sé quién sea él. No lo conozco.
Mira a ese ladrón con decepción. No ha hecho nada y aun la culpa de todo.
– ¡Desparezcan de mi vista!
Levantó su espada al aire, comenzó a brillar de una forma extraña. Ese brillo es totalmente extraño para todos, sólo Santos sabe para qué sirve ese brillo iluminador.
– ¡Nadea!
El hombre misterio rápidamente se puso de pie, corrió hacia Nadea. Todo decidido en detener el ataque. Pero nunca fue así, esa espada tiene un truco de magia complicado de entender, es truco sucio, un truco bastante temible. Sólo el portador del objeto filoso con toque de magia, entiende este truco complicado de hacer. El hombre misterioso quedó totalmente impactado. La espada atravesó su cuerpo, más nunca lo hirió. La espada no lo tocó, atravesó su cuerpo sin tocarlo, atravesó a Nadea lastimando a ella.
– ¿cómo es que...?
Ni siquiera sintió cuando la espada llegó a ella, fue demasiado rápido. Una vez que vio salir el color rojo escaparse de su estómago, se dio cuenta que su vida se estaba escapando de las manos sin poder hacer algo. Nadea está muriendo.
El hombre misterioso se enfureció, ante esto tan cruel que acaba de hacer Santos. Concentró su magia con furia, se nota que está furioso aunque no se le note la cara. Su magia se concentraba en todo su cuerpo como si se aproximará una terrible tormenta. Santos sintió un gran peligro. Caminó hacia atrás. Demasiado tarde, el hombre misterioso le lanzó un golpe de aire concentrado a su cuerpo. Santos fue lanzado muy lejos hasta chocar con un árbol. Su brazo izquierdo se quebró ante el impactó. Empezó a sentir un miedo profundo que nunca esperó sentir.
¡¿Qué hago?! ¡¿Qué hago?! Debo pensar en algo.
El hombre llegó a él, lanzó otro golpe de su puño, pero esta vez lo hizo con filo, cortó el árbol en dos pedazos. Está claro que quería cortarle el cuello. Santos corre velozmente al bosque. Piensa ocultarse hasta que tenga de nuevo un nuevo plan para enfrentarlo. Le es difícil de creer que este hombre se mueva como si nunca lo hubiera herido.
– ¿A dónde piensas ir?
Dijo el hombre con una voz tenebrosa. Con un látigo de fuego, alcanzó a Santos, lo hizo caer al suelo. Ya siente un terror profundo, este hombre es un matón veterano. Y ese hombre del sombrero debió haberlo contratado. Debe salir de ahí. Si no sale, está muerto.
– ¿Aún puedes moverte?
El hombre aplastó su cuerpo como una cucaracha.
¡Maldito! ¡Juro que si salgo de esta, te sacaré el corazón hasta verte completamente muerto!
–Veo que tienes lindos ojos, son el color de lo que me encanta alimentarme.
– ¿Qué? Acaso tú eres un...
El hombre sonrió por dentro, sonrió aunque no se le ve la cara. Santos se ha dado cuenta que no ha encontrado a un Oinomed puro, pero si encontró a un Oinomed impuro, un humano que vendió su alma a los Oinomed, un vampiro, raza superior a las demás razas impuras. Nunca debió meterse con este tipo. Los vampiros no los puedes enfrentar, si no tiene una cruz que orar. La única manera de acabar con un vampiro, es utilizando el hechizo de los mil rezos, para purificar su alma maldita.
Desafortunadamente, Santos nunca aprendió ese hechizo, sólo aprendió a utilizar magia para poder robar. Pensó que evitando a los Oinomed, nunca se iba a encontrar con uno. Nunca creyó que iba a tener la oportunidad de enfrentarse con un vampiro. Esto fue un suicidio. Es por eso que ni uno de sus compañeros pudo con este tipo, ni uno sabe usar magia y menos saben enfrentar los Oinomed. El hombre acercó su mano al ojo de Santos, y ya te imaginas lo que pasó aquí. Santos comenzó a gritar como nunca. Sintió un dolor insoportable. Luego fue con el otro. Santos sabe que si pierde el otro, se convertirá en un completo inútil. No tiene alternativa, tiene que hacerlo. Es su única manera de salir aquí. Recitó un extrañó hechizo. Desapareció.
–Maldito.
Se le escapó, se le escapó dejado solamente su ropa. El pobre Santos se transportó dejando la ropa atrás. Logró sobrevivir por suerte. Contrabajos va, le duele caminar. Ese sujeto lo dejó cojo con ese látigo. Vio a unos hombres platicando alegremente, después de haber tenido una exitosa casería.
Santos aun si nada, intenta utilizar su última gota de magia para dejarlos inmóviles. Los mata a todos. Se pone algo de ropa, toma lo que tenga gran valor, sigue su camino sin pensar más. Está seguro que pronto regresará. No sabe cuándo, pero vendrá a vengarse de nuevo. Y esta vez hará que ese vampiro suplique por su vida.
El hombre de negro se acercó a Nadea, ella había cerrado los ojos, su cuerpo estaba completamente tirado al suelo. La magia que la ataba, había desaparecido por completo. Se escucha que aún late su corazón. Cerró su herida colocando su mano en su estómago. La magia iba sanándola poco a poco. Nadea como que se quejó un poco a pesar que está inconsciente. La llevó lejos de aquí. Se detuvo bajo un árbol, se detuvo a descansar en el árbol que más sombra daba. La recostó sobre el tronco. Su brazo desnudó, su máscara quitó. Era él, ya te imaginas quien. Él cortó una profunda herida en su brazo.
–No sé por qué no te has convertido como yo, pero me alegra saber que mi sangre te ayuda a recuperarte rápido. Nadea, por favor despierta.
Bebió su sangre de su mano, colocándola en su boca y luego le dio a besar en los labios de ella. Aunque se pasó de besarla, se nota que no sólo quiso darle de su sangre, se nota que le encanta los labios de ella. La siguió besando y besando hasta que se sintió totalmente satisfecho. Sus mejillas se volvieron rojas, siente que su sangre hierve a gran fervor. Su cuerpo quiere explotar. Son tantas emociones que desean salir de él Desea tomar a Nadea y hacerla suya bajo este árbol, desea en serio tomarla. Acaricia su rostro, la besa de nuevo. Su mano intenta deslizarla en otro lugar.
–No, ella nunca me perdonara si hago algo así.
Se alejó de ella, mejor va a preparar algo de comer. Ella tendrá hambre cuando despierte.
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Comments
🐍Papi Serpiente🐍
Me duele la cabeza de tanto leer
2021-08-19
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