Arol está impactado por la locura que acaba de hacer. Su mano está sangrando, ella llora en lágrimas.
– ¡No quiero que vuelvas hacerte daño! ¡No lo hagas!
– ¡Tú no lo entiendes!
– ¡¿Qué no entiendo?! ¡Que eres un tipo que se quiere suicidar! ¡No es necesario llegar a eso, si tanto odias tu vida!
No puede ser... Ese aroma...
– ¡Vete!
Arol cubrió su boca, el dulce aroma de la sangre embriaga su olfato. Rápidamente saca a Nadea, la saca utilizando magia. Era como si su cuerpo lo hubieran jalado hacia fuera, sin aplicar ni una fuerza ni movimiento. No es transportación, si eso pensaste. Sólo su cuerpo fue deslizado en menos de un segundo, sin darse cuenta.
La sensación que experimentó fue demasiado rápido. No sabe si la casa se deslizó hacia adelante, o ella fue quien se deslizó hacia atrás. Digamos que es igual que cuando mueves a un carro con una copa de vidrio adentro, el carro lo manejas a una dirección, sólo mueves ese carro a la dirección que tu deseas mover. La copa nunca se mueve, sólo el carro es quién se mueve. Lo misma pasa con Nadea, ella nunca se movió, la tal magia la sacó a fuera sin una gota de cansancio.
– ¿Cómo? Tus ojos... ¡¿qué le pasan a tus ojos?!
Se siente confundida el cómo pudo llegar a fuera, pero lo que más inquieta es el llamativo color de los ojos de Arol. No sabía que sus ojos podían brillar así. Algo no está, nunca le ha visto ese color de ojos a él
– ¡Quédate ahí! ¡No entres!
Él parece desesperado, no desea que ella entre, no desea que lo haga estando en estas condiciones. Si lo hace, ella pronto morirá.
–Déjame ayudarte.
Nadea no le hace caso, sigue caminando hacia él.
– ¡No entres! ¡Lava tu herida y cúbrela de mí!
–Arol...
Dio un pasó adentro.
– ¡Te dije que no entres!
Usó está vez una magia diferente, era como si un extraño viento hubiera salido de sus pies, y este subiera a sus manos, para luego lanzarlo hacia ella. La hizo volar hacia a fuera de la casa.
– ¿Qué fue eso? ¡¿Qué te sucede?! ¡¿Por qué no me dejas entrar?!
–Sólo vete... Vete antes de que sea demasiado tarde.
–Dime lo qué está pasando. Quiero entenderte.
– ¡Soy un vampiro! ¡Eso es lo que soy! ¡No puedo tocar la luz del sol!
Sacó su mano a la luz del sol. Nadea se impactó. No sabía que los vampiros tenían la piel bastante delicada.
–Tu mano... Se está quemando, hay que curarla.
Corrió hacía él.
– ¡No te acerques!
Arol se resiste, no quiere que lo ayude. No quiere que se acerque a él.
–Pero estás sufriendo.
– ¡No te acerques!
–Se nota que estás sufriendo.
–Debes irte.
–No pienso irme sin antes curar tu herida.
–Si te quedas conmigo, yo... Por favor vete...
– ¿Por qué?
–No quiero hacerte daño.
– ¿De qué hablas? No pareces una mala persona.
Acarició el rostro de Arol con gentileza. Esto duele, duele horrible. El aroma cada vez es más fuerte.
–No. Detente.
Se alejó de Nadea.
–Te equivocas... ¡No soy lo que tus ojos ven!
– ¡Arol!
Corre detrás de él.
– ¡Deja de seguirme! ¡Estoy muerto! ¡No tengo corazón que lata como el tuyo! ¡Mi vida se volvió un asco desde que me convertí en esto!
Esto confunde a Nadea. Arol lo ve en un lugar, pero desaparece y aparece en otro. Se pregunta el cómo lo hace, es como si se deslizara el mismo, moviéndose a una velocidad impresionante. Esto es diferente a lo de hace rato, se nota que Arol es quién se mueve.
–¡Entonces déjame ayudarte!
– ¡¿Ayudarme?!
Apareció muy lejos de los ojos de Nadea con una sonrisa sarcástica.
– ¡JAJAJA! ¡Dime, ¿cómo puedes convertir a un vampiro de nuevo a un humano?!
– ¡¿Los vampiros no son humanos?!
Nadea se sorprendió, pensaba que los vampiros eran una clase de humano, más nunca pensó que los vampiros eran sólo una especie diferente a los humanos. Arol sabía claramente que Nadea iba a reaccionar de esa manera tan tonta. Ya aceptó que no tiene cerebro. Se arrepiente el nunca haber estudiado magia de transportación. Si lo hubiera hecho, habría alejado a esta chica de él.
–Tan solamente somos criaturas malignas de las noche, criaturas que no deberíamos existir.
–Arol...
Nadea no sabía que Arol se sentía de esa manera. Debe ser muy feo el ser un vampiro. No sabe qué decir, no tiene palabras para enfrentar su dolor.
– ¡Así qué vete! ¡Jamás regreses!
– ¡¿Que?! ¡No me iré! ¡Me quedaré ayudarte!
Nadea tomó una decisión, no piensa largarse e irse dejando sólo a Arol. Él la necesita, necesita un amigo que pueda hacerlo feliz de nuevo. Arol quiere que se vaya, su mano está temblando. Sabe que tiene conciencia aun, pero si ella sigue acercándose, pronto perderá la cordura y morderá su cuello sin piedad.
– ¿Ayudarme? ¡¿Aun quieres ayudarme cuando sabes que morirás?! ¡¿No te importa vivir?!
– ¡Claro que me importa! ¡Deseo casarme algún día! ¡Tener un lindo esposo! ¡Tener muchos hijos! ¡Tener una hermosa familia!
–Entonces vete...
–No puedo...
– ¡¿Por qué no?!
– ¡Porque eres mi amigo! ¡No quiero abandonar a un amigo! Si te abandono, ¡¿qué clase de amiga sería el abandonarte?!
Las palabras de Nadea sorprenden a Arol y al mismo tiempo hace doler su pecho. Tiene que alejarla a tiempo, tiene que hacerlo antes que sea demasiado tarde.
– ¡No soy tu amigo! ¡Los vampiros no somos amigos de los humanos! ¡Así que vete y jamás regreses!
Lo dijo en tono hiriente, sin lástima, lanzó su magia hacia ella, hizo que el viento la sacara de nuevo. Nadea se levantó. Decide correr de nuevo hacia adentro. Arol estiró su brazo, lo estiró adelante. Con la palma abierta, pensó en una palabra visualizando la acción que quiere hacer, la puerta se cerró.
Nadea con deseos de ayudar a su amigo, decide romper la puerta con un sólo puño. La puerta quedó hecha en pedazos, la cortadora de su mano se abrió más, la sangre tocaba el suelo. Arol todo desesperado concentró su magia lanzando un ataque tormenta, hizo volar a Nadea. Esta vez ella se golpeó con el tronco de un árbol. Arol se asustó, pensó que la había matado. Una lágrima se desprendió de su ojo derecho.
– ¿Nadea?
Esta impactado. No esperaba esto. Sus intenciones no eran estas, debe llegar pronto, debe sanarla antes que muera. Su mano la estiró a dirección de la salida, caminó hacia la luz. Movió los dedos de su mano. Se detuvo. Abrió los ojos lentamente. Sonrió de felicidad por dentro. Nadea se fue levantando. Pero esto es raro, se suponía que ese golpe no la dejaría levantarse.
– ¡¿Qué estás haciendo?! ¡Tienes que irte! Ve con tu tío, para que de una vez venga a matarme.
– ¡No me iré! ¡Te voy ayudar! Espera ¿mi tío mata vampiros?
Arol decide no responderle, cree que mientras más le responde, menos se va. Nadea estiró un poco su cuerpo. No entiende el cómo esa magia que saca viento, la hizo volar. Se pregunta si tan ligero será su cuerpo.
– ¡No importa! ¡Iré por ti!
Con un rostro serio y decidido, Nadea señaló a él con su mano, formando con sus dedos una pistola. Este sujeto que dice que es vampiro, la salvó cuando casi moría. Está agradecida que la haya ayudado, y sabe que es el momento indicado de regresar ese favor. Apunta decida de que no va a rendirse, no va a dar vuelta atrás, es hora de actuar. Ni tiene idea del cómo va ayudarlo, pero sabe que si no lo ayuda, él seguirá sufriendo.
Corre velozmente hacia él, esto sorprende a Arol, pensó que ese golpe no la iba dejar correr. "¿Acaso los tontos son resistentes?". Decide concentrarse y lanza un golpe de viento hacía Nadea. Esta vez no fue tonta, tal vez el viento es difícil de ver, pero los movimientos de sus manos junto esas palabras, dice mucho. Toda alocada a gran velocidad, decide hacer un deslice con su pie, deja que su pie desplace todo su cuerpo ante los ojos de Arol, pasó deslizándose bajo su brazo. Ni siquiera le dio tiempo de hacer otro movimiento.
Esta mujer está loca.
Arol reacciona. Con un respiro de sorpresa, ella casi lo abraza por la espalda, la lanza a la pared, la lanza con el viento, esta vez controló la intensidad de su magia. Ella no tiene alternativa, este hombre no se deja ayudar. La única forma de ayudarlo es... Saca una navaja de su bolsillo...
– ¡No!
¡Apareció enfrente de sus ojos para detenerla! Ella sin dudar, se cortó la otra mano, dejó que la sangre manchará el piso. Arol caminó hacia atrás, el aroma es insoportable. Decide acercarse a la luz del sol, quiere desaparecer antes de hacerle daño. Nadea se da cuenta de lo que está a punto de hacer. Rápidamente corre hacia él, toma un poco de su sangre en su boca, jala su mano, besa sus labios. Planeaba besarlo para darle de su sangre a través de su boca, pero ella siente que su boca apestaba y no le gustaría que después se ande quejando de su mal aliento. ¡Mejor decide darle directamente de su mano!
– ¡Bébetela de una vez!
Cubre toda su boca con su mano, su sangre tocó su lengua. Estaba impactado, mientras sus ojos lloraban intentando rechazar su sangre. Nadea siguió de terca, le siguió exigiendo que bebiera su sangre de una vez. Comenzó actuar extraño una vez que bebió el primer trago. La empujó hacía la pared, su pierna entre sus piernas de ella. Comenzó a lamber su herida, su lengua la lambía lentamente, la lambía como si fuera algo delicioso. Parecía un lindo gatito.
Mordió. La pobre Nadea casi gritaba, esta mordida no era nada agradable. Después dejó de beber de su mano. Suspiró de tranquilidad pensando que ya no iba a seguir bebiendo de su sangre, pero se equivocó. Él se acercó besando su brazo hasta llegar a su cuello, sintió sus besos como si fueran cosquillas, fue una sensación agradable. La cargó como toda una dama y en un abrir de ojos la llevó a su habitación.
– ¿Qué?
Quedó encima de ella. Sonrió.
– ¿quién eres?
Nadea se siente hipnotizada por su mirada. Sus ojos parecen brillar como dos estrellas sin parpadear, se acerca a su cuello, ¿qué tono será? ¿Rojo granada o rojo vivo? Sintió sus labios, sintió cosquilleo, abrió toda su boca. Mordió
¡No puede ser! ¡Esto duele! ¡Esto duele horrible! ¡Duele! ¡Duele! ¡Duele! ¡Aaaaaaaaah! Siento que algo me está succionando, como si me absorbiera muy fuerte, como si todo mi cuerpo fuera consumido a través de su mordida. Duele peor de lo que me imagine, duele como cuando un hombre me rechazó por tener apariencia de hombre.
– ¡Nadea!
Reaccionó. Nadea está débil, se ve terrible.
–Arol...
Abrazó fuerte su cuello, quiere que siga bebiendo de su sangre
–Por favor no te detengas.
–Nadea...
Quiere detenerse, quiere parar esta locura, pero su sangre es tan deliciosa. Siente que aun tiene el control, siente que puede controlar esta sed. Ella está viva, aun se ve fuerte. No haría mal beber otro poquito. Mordió de nuevo, sus manos lo abrazan con gentileza, lo abrazan con cariño. Es la primera persona que no lo rechaza por lo que es.
Nunca había saboreado una sangre tan deliciosa como esta, siente el sabor de la felicidad en sus pupilas gustativas, es como si todo su dolor lo curara esta inocente chica. Es tan deliciosa, no quiere dejar de beber, quiere que esta persona nunca deje de alimentar su corazón. Después de unos minutos de tanto beber como chinche hambrienta, dejó de abrazarlo. En resumen, Nadea estiró la pata.
– ¡Nadiaaaaaaaa!
Arol está desesperado. No quiere perderla. Si ella está muerta, se promete el mismo quitarse la vida. No puede vivir sin ella. No, aún sigue viva, aun respira, pero sus latidos cada vez son más débiles. Esto lo preocupó, sabe que pronto morirá sino hace algo ahora mismo. Hay una forma de salvarla. Mordió su brazo a gran profundidad. Tomó una dura decisión. Sabe que lo odiará por esto, pero prefiere que lo odié antes que perderla.
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Comments
🐍Papi Serpiente🐍
que pedooooooo
2021-08-19
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