Es algo difícil para él, es algo que la hará enojar, puede que Nadea lo odie para siempre. No desea confesarlo, esto es algo que ella nunca lo entenderá. Nunca lo entendería por ser humana.
–Sólo dilo.
Lo esperó por más de un minuto. Nadea se enfadó de tanto esperar, así que siguió caminando.
–Te he mentido...
No me interesa. Mejor sigo caminando. Probablemente dirá una tontería.
–En las veces que salí al bosque a cazar, en verdad no siempre hago eso...
Está nervioso. Es difícil dar a la luz este secreto, este secreto que todos lo humanos conocen, excepto ella que es todo un misterio. Si no fuera tan tonta, lo captaría rápidamente y tal vez ya la habría matado... Pero lo es... Y tal vez por eso le gusta ella. Su inocente amabilidad capturó su interés sobre ella.
–Los vampiros nos enfermamos igual que los humanos, cuando no consumimos lo que debemos consumir seguidamente. Si no consumimos ese alimento seguidamente, entonces...
Ella no entiende nada. No sabe a qué se refiere él. Sigue caminando sin deseos de escuchar a este vampiro.
–Es tan difícil de controlar la ansiedad, el sabor es demasiado delicioso. Intento cambiar ese hábito pero no puedo, es difícil salir de eso. Es como una droga para mí... He bebido la sangre de cientos de personas inocentes.
– ¿Qué...?
Se detuvo. Sintió que algo está mal.
– ¿Qué tratas de decir?
–Es lo que escuchaste.
–No... No puede ser...
–Nadea, yo...
Se acercó a ella.
– ¡Aléjate!
Tiene ganas de llorar. Arol es un monstruo.
–No puedo creerlo... ¿Cómo pudiste? Si fueran malos, ya cambia algo la cosa, tan vez podría entenderlo, pero has atacado personas de buen corazón...
Nadea dejó salir sus lágrimas, no puede creer que su amigo sea un asesino malvado. Decide correr, pero él... Él...
–Sé que tienes miedo de mí, sé que me odias por lo que te he dicho, pero déjame decirte que no es fácil controlar ese impulso. Tú no sabes lo que se siente ser un vampiro, tú nunca has sufrido de hambre. Solamente la sangre inocente calma esta ansiedad, ya que la sangre sucia empeora la sed.
– ¡Suéltame!
No piensa soltarla, no quiere que huya de sus manos. Nadea le teme, quiere salir corriendo de él. Pero el ser terca al no aceptarlo, hace que Arol ponga más fuerza sobre ella.
–Nadea...
Se siente culpable el haberla lastimado, pero no quiere que salga huyendo de él. Es la única persona que ha valorado como tal, es la única que no ha intentado matarlo. ¿Cómo dejar un humano así? Ella es especial.
– ¿Cómo puedes ser tan cruel, el beber de las personas inocentes? ¿Cómo?
Las palabras dolorosas de Nadea comenzaron a perforar el pecho de Arol de una manera dolorosa. Comenzó a razonar el dolor que ella siente por la culpa de él, pero al mismo tiempo ella debe entender el dolor que siente él por ser un vampiro.
–Nadea, por favor entiéndeme. Yo nunca he deseado...
–Aun así no te da él derecho de lastimar a nadie.
–Pero Nadea...
No piensa seguir escuchando tonterías, decidió interrumpirlo antes de terminar de hablar.
–Dices que me amas, pero matas humanos igual que yo. Ellos no merecían morir, ellos no lo merecían.
Él se puso nervioso. Ella tiene razón. Si él la ama, ¿cómo puede seguir lastimando? Tal vez por eso no lo acepta. Ha hecho tantas cosas que la han decepcionado por completo.
–Por favor, suéltame.
Nadea hizo una carita que hizo sentirse culpable de su dolor. La soltó, sus manos se aflojaron dejándola libre. No entiende el por qué lo hizo, solamente su cuerpo la dejó libre. Esto provocó que Arol perdiera la noción del tiempo, incapaz de moverse antes los pensamientos que lo mantenían encerrado. El dolor de ella lo dejó reflexionando en una cárcel de pensamientos profundos. Tomó está oportunidad. Salió corriendo a otra dirección a la que iban, corrió dejándolo completamente solo. No quiere volver a ser su amiga.
Arol es alguien muy peligroso, prefiere dejar sus cosas atrás, antes que decida perseguirla y no pueda correr por andar llevando peso de más. Corre y corre mientras se pierde entre los árboles, está segura que no la alcanzará, su cuerpo debe estar débil por tanto caminar en el día y parece como si algo lo hubiera dejado pensativo. No está segura por qué se quedó tan pensativo, nunca lo había visto hacer algo así, pero agradece que haya sido así. La ventaja es que la luz del sol no le permita volar y menos podrá encontrarla fácilmente.
– ¡Nadeaaaaaaaaaaa!
Ya reacción. Se dio cuenta que Nadea huyó de él. Teme ser atrapada, no piensa regresar nunca más a él. Arol está desesperado, no entiende que pasó. ¿Por qué no se dio cuenta cuando ella se alejó? Sus gritos se escucharon en todo el bosque, la está buscando, esta vez piensa capturarla y nunca dejarla ir. La va a obligar a vivir el mismo infierno que él ha vivido. Ella debe seguir. No debe parar. No debe detenerse. Debe seguir y seguir corriendo donde no pueda encontrarla nunca más. Está en grave peligro, si Arol logra encontrarla.
Decide hacer una tontería, la única manera para encontrarla es esta. Sabe que es mala idea, pero si lo hace pronto tal vez pueda ver a qué dirección se dirige. Libera sus alas rápidamente, empiezan arder ante la purificación de la luz del sol. Da un fuerte despegue hacia el cielo. Sus alas se convirtieron en cenizas. Intenta ver rápidamente a que dirección se dirige, mientras su cuerpo cae al suelo. La vio. Cayó. Todos sus huesos se fracturaron, todo su rostro se fregó. No podía levantarse.
Unos comerciantes pasaron cercas de él. Se dieron cuenta que aún estaba vivo. Así que se les ocurrió llevarlo en su carreta. La señora que viene con su esposo, casi le retira la máscara para revisar sus heridas, pero él no se lo permitió. La rasguñó un poco.
– No puede ser... ¡Para la carreta!
El hombre no escuchó la voz de su mujer, la carreta hacia mucho ruido, los instintos salvajes de Arol explotaron. Hipnotizó a su víctima con su mirada seductora. La señora se volvió sumisa a él, dejó que la tocara olvidando que tenía esposo. Sus lágrimas son derramadas, mientras Arol deja que la sed profunda tome el control de su vida, deja que lo controle, deja que el aroma de estas dos personas inocentes seduzcan su apetito, así que...
¡Aaaaaaah! ¡¿Por qué siempre me resbalo?!
Se resbaló en una ladera, se fue rodando hasta llegar a suelo plano. La pobre quedó totalmente rasguñada. Ya no sabe dónde está, pero espera llegar pronto a un pueblo, para luego ubicarse a qué dirección ir. Honestamente está completamente perdida. No tiene ni la menor idea a que dirección tomar, pero espera no encontrarse con él, espera que no. Nadea siguió buscando algún camino para llegar a un pueblo, no lo hay, se perdió por completo. No sabe absolutamente donde está.
Camina por el este y siempre llega aquí. Camina hacia el norte y siempre llega aquí. Tal vez si entra en ese escalofriante bosque, llegue más rápido a un pueblo. No está segura si sea buena idea entrar, se ve que da miedo. Decide hacerlo. Es la única dirección que falta tomar. El aire es pesado, sientes como el aire aprieta tu pecho sin lástima. Cuesta respirar. Desea salir rápidamente de aquí, pero no lo hará. Tiene deseos de llegar pronto allá.
– ¡Aaaaaaaah!
Arol por fin razonó. Razonó luego que hizo lo que tenía que hacer, para saciar su sed. Lágrimas salen de sus ojos, mientras se toca su cabeza totalmente desesperado, está temblando por la locura que acaba de hacer. Esto es lo que pasa cuando gasta mucha sangre, cuando tiene tiempo de no beber nada. Nunca debieron ayudarlo, debieron haberlo abandonado. Perdió el control de sí mismo, no pudo controlarlo, sus sueños lo traicionaron.
El soñar en ella, el soñar que él acariciaba sus lugares más sensibles y vergonzosos, hizo que su cuerpo profanara a estas dos almas sin piedad. Bebió la última gota de sus vidas, para luego profanar sus cuerpos con su veneno, soñando que le entregaba su miel a la mujer que amaba. Fue triste haber despertado de un hermoso sueño, para luego vivir una pesadilla. No sabe qué hacer con esto, es un gran desastre.
–Nadea...
Decide levantarse, debe encontrarla pronto, ella la única que podrá hacerlo feliz. Es la única que hace calma este dolor.
– ¿Qué es eso? Parece un costal tirado en el suelo.
Se acercó al costal toda curiosa. Tomó una varita. Se pregunta quién habrá dejado un costal de trigo en medio de este bosque. Es raro. Nadie desperdiciaría algo tan valioso.
–No es un costal de trigo...
Se sorprendió, hay algo mal en este costal.
–Ni siquiera se puede comer... Ay, por dios.
Una vez que se dio cuenta de lo que contenía ahí adentro, se alejó del costal rápidamente.
–Esto no se come. Al menos que alguien hay deseado comerlo. No, no, no, no lo creo. Los humanos no comemos esta clase de cosas, estoy segura de esto. A mí no me gusta esta clase de carne, nunca me ha apetecido.
Me da miedo enfrentarme con esta clase de animales salvajes y feroces, y más por sus enormes colmillos. Me da asquito el pensar que esto se pueda cocinar. Como que comer carnívoro, no me apetece. Mejor dejo el cuerpo ahí...
Se detiene. La bolsa se movió.
– ¿Hmm? ¿Aún respira?
Regresó.
–Pobrecito...
Siente lástima de esta criatura. Tal vez sea mejor dale fin a su sufrimiento. Sacó un cuchillo de su bolsillo. Va a ubicar su corazón, para darle fin a su sufrimiento. Debe hacerlo rápido, para que no sufra.
– ¡Aaah!
Se fue para atrás del susto.
– ¡Casi me muerdes!
La pobre casi le da un infarto. Sintió como su corazón casi se detiene. El animal la atacó a pesar que se ve que es incapaz de defenderse. Sus colmillos la asustan.
–Veo que aún deseas vivir.
Duele ver esto, duele ver el cómo se arrastra, se arrastra deseando sobrevivir, y al mismo tiempo desea morder a ella.
–Aff... Está bien. Te curaré. Espero que no me muerdas, espero que no lo hagas. Por favor, no lo hagas.
Ahora que me fijo, tus heridas no parecen de golpes, ni de cortaduras... Son mordeduras. Probablemente tus amigos intentaron matarte, tienes suerte que no te mordieron algún órgano interno. ¿Pero quién se habrá atrevido meterte dentro de este costal? Al menos me sirvió, para atar tu hocico. Te vez terrible, no creo que sobrevivas. Al menos ya hice lo que pude, ya depende de la naturaleza si te deja vivir.
Nadea decide seguir su camino, decide irse antes que oscurezca. Mejor no, mejor decide regresarse, piensa llevarse a ese pobre lobo. Si lo deja, probablemente vendrá un carnívoro y se lo comerá. No podrá defenderse, ya que todo su cuerpo está lastimado. Espera salir pronto de este bosque, espera encontrar pronto la salida. Su cuerpo no deja de estar en alerta. Siente que hay algo malo, algo que ella no puede ver.
–Vaya, por fin he encontrado un pueblo, eso es bueno.
Nadea lo encontró con un rostro feliz, mientras el lobo tiene una mirada en alerta.
Pasaron por varias casas, se le ocurrió pasar a preguntarles sobre cómo llegar a la ciudad de los magos. Todos los habitantes que ella preguntaba, siempre le daban una dirección diferente, nadie coincidía. Todo era demasiado extraño. A veces sentía que ya había pasado por ese mismo lugar, pero las personas eran otras. También fue raro que todos la invitaban a quedarse a comer o esperar unos días antes de irse. Son muy amables, demasiado amables y al mismo tiempo da miedo esta amabilidad.
–Disculpe.
Nadea de tanto preguntar, se le ocurre preguntar de nuevo a otra persona, se le ocurrió preguntar a un chico que estaba regando sus flores ante este bello atardecer.
– ¿Ah?
–Me gustaría saber a qué dirección ir para llegar al pueblo de los magos.
Dejó de regar sus flores...
– ¿En serio quieres ir a la ciudad de los magos? Escuché que en esa ciudad está pasando por una enfermedad demasiado contagiosa.
¿Una enfermedad? Pobre de mi tío... Eso significa que debo llegar pronto para hacer algo.
–Sólo quiero llegar.
–Pasa.
Abrió la puerta de la entrada de su jardín.
–Ah, sí.
Entró. La guió a la puerta de su casa. Entraron.
–Hola cariño... Vaya, un invitado. Ya tenía tiempo que no teníamos visita.
Se acercó a Nadea totalmente emocionada.
–Hola, mi nombre es Valeria.
–Me llamo Nadea.
–Eres muy guapo.
Que incómodo.
–No soy hombre.
–Lo siento. Me confundí.
–Casi todo el tiempo me confunden.
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 92 Episodes
Comments