«Despierta, despierta»
El cielo estaba teñido con un hermoso color celeste y el viento era suave. Agatha sintió un líquido frío rozar su pie, ella de golpe abrió los ojos. Trató de levantarse, pero todo le daba vuelta. La detective limpió su brazo, la arena blanca se había adherido a su piel.
—¿Dónde estoy? —miró como el agua se acercaba y se alejaba de ella.
«No lo sé»
—¿Ahora que hiciste?
«Nada, realmente estoy sorprendida como tú»
Agatha no podía confiar ni en su propia sombra, esto se debe a que algunas veces no podía recordar cómo había hecho una determinada cosa. Ella tiene la impresión de que aquella voz es la que algunas veces controlaba sus acciones, acciones que no podía recordar.
Agatha se dio la vuelta y dejó atrás el hermoso paisaje de la playa, y caminó hacia los frondosos árboles. El lugar en el que se encontraba parecía una isla.
—Hola —gritó. Nadie contestó, lo único que pudo escuchar fue la respuesta de su propio eco. Los pájaros negros que se habían posado sobre las ramas de aquellos árboles a observar, se alborotaron al escuchar su grito y emprendieron su huida hacia el vasto cielo.
...***...
Días antes…
Aquella noche se anunciaba que habría una superluna, y los astrólogos no se equivocaron. En el cielo nocturno se podía ver a la perfección este fenómeno. Sobre el hotel clandestino, se observaba una esfera de perla. Algunas estrellas brillaban con mucha intensidad y otras parecían apagadas.
Varios oficiales encubiertos salieron por la puerta principal. Agatha se hallaba reunida con su jefa de distrito.
—¿Eso es todo? —preguntó Lena.
—Si —respondió—. ¿Puedo retirarme?
La mujer asintió con la cabeza.
Agatha se alejó y comenzó a mirar por todos lados
—¿Dónde está?
—¿Quién? —habló su compañero que ha estado todo este tiempo junto a ella.
—El detective Wolf.
— Él se ha ido hacia aquella dirección —señaló una furgoneta. Agatha corrió hacia el lugar indicado.
—Tenemos que hablar —dijo al hombre que estaba de espalda.
—Esa voz… —se giró hacia Agatha—. Señorita Rossi
—Luka… —Agatha se sorprendió
—Ese mismo que viste en casa —se rió
—¡Tanto tiempo! Había oído que estabas reaccionando bien a los tratamientos, pero nunca creí volverte a ver tan pronto. Siento no haber podido llegar a tiempo y ayudarlos.
—No es tu culpa, no había forma de saber que iban a interceptar los patrulleros.
—Lo sé, pero…
Luka abrazó a Agatha.
—Siento mucho lo de tu padre.
Ambos dieron unos pasos hacia atrás.
—¿Y tú mamá?
—Cada día está mejorando
—¡Qué buena noticia! por cierto, ¿estás buscando al detective Wolf?
— Ah, si.
—La verdad es que fue una sorpresa despertarse después de varios meses y descubrir que ya no estabas en la estación, que tu padre fue asesinado y que ahora estabas en una relación con el detective Wolf. En la estación estábamos seguros de que Alex y tú, iban a acabar juntos.
—Lo sé. También escuché que apostaron con Mark sobre nuestra relación.
—Si —respondió Luka mientras desordenaba su cabello. Al final perdimos —rió.
—Alex y yo nunca tuvimos ese tipo de vínculo. Nosotros tenemos una relación de hermandad. Siempre bromeábamos con que éramos hermanos de diferentes padres.
Daniel se acercó.
—Los dejo para que hablen —dijo Luka mientras se alejaba con la furgoneta. En el asiento trasero, se hallaba la asesina. Ella era una viuda negra, que mataba a sus esposos. En esta ocasión, involucró a su hijastro en el asesinato. Amenazó al hijo mayor a que acabara con la vida de su propio padre, a cambio, no le haría nada su hermano menor. El adolescente estaba tan mal que no tuvo más remedio que confesar.
Agatha dió unos pasos hacia delante y abrazó a Daniel.
—¿Qué sucede? —preguntó Daniel.
—Nada, solo quería abrazarte.
«¡Qué bonito!» —su tono era irónico
—¡Ya cállate!
—¿Dijiste algo?
Agatha negó con la cabeza.
—No dije nada. Te tengo una noticia
—¿Una noticia?
—En estos días tendré una reunión de egresado.
—¿Reunión de egresado?
—Al principio dudé en aceptar la invitación de Elias. Lo recuerdas, ¿verdad?
—Si, el que vive cerca de tu casa.
—Si.
—Parece que se volvieron más cercanos.
—No del todo, es solo que los chicos se enteraron de que volví y querían reunirse conmigo.
—¿Estás segura de querer encontrarte con ellos? Recuerda que perdiste la memoria, no podrás recordarlos.
—Es por eso que quiero verlos, siento que si los veo podré acordarme de algo. No quiero tener en mi mente esa enorme laguna. Mi madre no me dirá nada, ya lo he intentado en varias ocasiones y siempre terminaba de la misma manera, ella desequilibrándose. No quiero que vuelva a sufrir.
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