Reunión

Pateó la última puerta, provocando que esta se abriera de par en par, ella sostenía un arma en su mano.

—Aléjate de ella —dijo al advertir a un hombre con una joven mujer—. Tú, ven conmigo —ordenó a la chica, y esta obedeció.

—¿Qué está pasando? —preguntó el hombre.

—Esa voz... encendió la luz que en ese momento estaba apagada.

—¿Qué estás haciendo aquí? —preguntó Daniel

—Eso lo debería preguntar yo —respondió Agatha mientras bajaba su arma.

Unas horas antes…

Un auto ha estado detenido por varias horas en frente de un hotel.

—Estás seguro que está en este lugar —preguntó Daniel. Él estaba sentado en el asiento del copiloto.

—Si. Eso dijo el hijastro de la sospechosa.

Daniel miró directo a la entrada.

—¿Están todos en sus posiciones?

Luka asintió.

—Por cierto, señor ¿la señorita Agatha sabe que estás en una misión en la gran capital?

—No, no me pude contactar con ella desde hace meses. Su teléfono me mandaba al buzón de voz —la radio sonó. Detrás de la línea se encontraba Charles.

—La operación está por comenzar. Daniel, ¿estás listo?

—Si

—Todo está arreglado para que no tengas problemas.

Daniel bajó de la furgoneta y mientras se acercaba a la entrada, cruzaba mirada con algunos oficiales encubiertos, ellos movían sus cabezas como si indicara que todo estaba controlado.

—Ya estoy adentro —susurró

—A un costado encontrarás una mesa con ruedas —habló Charles en su oído.

Daniel caminó directamente hacia la mesa que estaba enfrente. Sobre este se hallaba una botella de vino y dos copas boca abajo. Daniel comenzó a empujar. Mientras caminaba por un pasillo, su brazo rozó con el de una persona. Daniel hizo caso omiso a ese contacto y siguió concentrándose en la misión.

—Camina —gritó enfadado el hombre que estaba detrás de Daniel, este último se detuvo para mirar hacia atrás y vio cómo el hombre empujaba a una mujer.

—Esa es... —agitó su cabeza—. No, no puede ser, ella me habría dicho que estaría en una misión. Aunque...

—Daniel, está escapando —dijo Charles

—¿Cómo es que está escapando? —dejó la mesa a un costado y corrió—. ¡Dime hacia donde se está dirigiendo!

—Se está dirigiendo hacia la puerta trasera.

—Me encargaré de ella. Custodien todas las entradas y salidas.

— Bien —respondieron varias voces en el oído de Daniel. El detective continuó corriendo, justo en el momento en que iba a dar la vuelta en una esquina, chocó contra una mujer que vestía un vestido blanco, casi translúcido. Ella temblaba en el piso. Daniel se inclinó hacia la chica y le tocó su hombro que estaba descubierto, la chica se sobresaltó y miró hacia Daniel.

—Ayúdame... —se aferró a su pierna

—¿Qué sucede?

La chica miró hacia atrás y volvió a temblar.

—Está bien, tranquilízate —la tomó de la muñeca y ambos entraron a una de las tantas puertas que había. La habitación a la que entraron era enorme, en medio de esta se ubicaba una cama y las ventanas estaban cerradas. La chica se sentó en la cama y Daniel se acercó a ella.

—No me hagas nada —suplicó

—Tranquila, no te lastimare.

—¿De verdad?

Daniel asintió y cubrió a la chica con su saco.

—Cuéntame porque estas tan alterada

—Lo único que recuerdo fue que estaba en un escenario y muchas personas levantaban la mano.

—¿Levantaban la mano?

—Si, le daban una determinada cantidad de dinero al anfitrión. Cuando uno de ellos se me acercó, yo me desmayé. Al abrir los ojos, ya estaba en una habitación igual que esta, y esa persona comenzó a besarme el cuello. Yo le dije que parara, pero él continuaba acariciándome —su voz se quebró—. No sé cómo tuve la fuerza para escapar de él.

—Así que este hotel es esa clase de lugar.

—Allí viene —la chica corrió hasta un interruptor y apagó la luz. Volvió a acercarse a Daniel y se escondió detrás de él.

La luz del pasillo alumbró tenuemente la habitación. La puerta chocó contra la pared, provocando así, un fuerte estruendo.

—Aléjate de ella —habló, una voz femenina—. Tú, ven conmigo —ordenó a la chica, y esta obedeció.

—¿Qué está pasando? —preguntó Daniel

—Esa voz... Agatha encendió la luz.

—¿Qué estás haciendo aquí? —dijo el detective

—Eso lo debería preguntar yo —respondió Agatha mientras bajaba su arma—. Tu hermana vino por ti —miró a la chica.

—Detective Rossi, atrapamos a una mujer muy sospechosa. Ella, al vernos, quiso escapar — habló un oficial en el oído de Agatha.

—¿Ustedes se conocen? ¿Quiénes son?

—Nosotros... —Ambos detectives hablaron al mismo tiempo.

—Soy la oficial Rossi, estoy en una misión para disolver a una organización de tratas de blancas.

—Daniel Wolf, del departamento de homicidios. Estoy aquí por una asesina que huyó de nosotros.

Los tres salieron de la habitación y caminaron por el largo pasillo. La chica caminó delante de los dos oficiales.

—¿Por qué no me lo dijiste? —susurró Agatha

—¿Qué cosas?

—Qué estarías en una misión por estos lados

—Te habría contado si me hubieras contestado.

—Sabes que estoy investigando por mi cuenta el asesinato de mi padre, no podía solo contestar y arriesgar todo el avance de la investigación. Además, tuvimos que prepararnos para disolver a esta organización que fue difícil de atrapar.

Los tres salieron del hotel y la chica que tenía el saco del detective, corrió hasta su hermana y la abrazó. Mariana se reunió con su amiga de la universidad y con su madre, que todo este tiempo había estado en la gran capital.

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