Entrevista

Días antes…

La universidad estaba dividida en varios sectores. En el sector derecho se encontraban los dormitorios femeninos y en el izquierdo el de los masculinos. Ambos edificios eran de tres pisos. En el centro de los dormitorios se podía observar una enorme fuente de agua. A través de un camino de piedra que nacía en la fuente, se podía llegar a las instalaciones de las universidades. Cada salón de estudio duplicaba el tamaño regular de una universidad nacional.

El campus ocupaba varias cuadras a las redondas el cual estaba rodeado por vegetaciones de un color verdoso. Esa universidad era a la que todos querían aspirar, pero muy pocas personas lograban llegar hasta allí.

—¿Estás buscando un trabajo? —preguntó Ana mientras dejaba de escribir. Ella giró en su silla y levantó la mirada hacia Mariana. Mariana acababa de salir del baño, su cabello estaba envuelta en una toalla.

—Si, le dije a mi mamá que yo me haría cargo de los gastos mensuales.

Ana volvió a girar en el asiento, mirando hacia el escritorio. Apoyó el codo en la mesa y luego reposó su cabeza sobre la palma. Cerró los ojos y quedó pensativa. —¡Claro! —recordó algo—. Hay un lugar —volvió a girar en el asiento. El respaldo de la silla giratoria tocaba el borde del escritorio. Ana vio como Mariana se tiraba en la cama.

—¿De verdad? —Mariana se sentó emocionada en la cama.

—Si, ese edificio cada tanto busca chicas jóvenes. El trabajo es de medio tiempo.

—¡Es perfecto! ¿Seguirán buscando?

—Déjame ver… —Ana tecleo la notebook. La universidad a cada estudiante le entregaba una notebook para facilitarles sus estudios.

—Y… ¿hay algo?

—Si, mañana es el último día para las entrevistas.

—¿Mañana?

Ana asintió.

—Y, ¿el trabajo de qué es?

—Acá dice tareas varias — señaló la pantalla.

Mariana se quedó pensando.

—Iré.

—Te acompañaré.

Mariana asintió.

Aquella mañana era hermosa, el sol flotaba en el extenso firmamento y los pájaros aleteaban en el vasto cielo azulado. Los rayos del sol cubrían como un cálido manto el cuerpo de las dos chicas. Ana se cubrió los ojos del sol con su mano.

—Hay muchas chicas —dijo Mariana mientras se acomodaba en una fila, delante de ella había varias jóvenes de su misma edad.

—Te dije que habría muchas chicas —contestó Ana. La cola comenzó a moverse.

Una vez que entraron al edificio, las chicas se sentaron en una de las tantas sillas que estaban en el pasillo, frente a la puerta. La entrevista era en grupo de cuatro personas.

—Te esperaré aquí —dijo Ana mientras veía a su amiga y a varias personas entrar en una habitación.

Mariana y las otras chicas entraron muy nerviosas. En medio de la sala se ubicaba una mesa rectangular

—Siéntense —ordenó un hombre que estaba detrás de la mesa. Las chicas asintieron y obedecieron.

Un segundo hombre comenzó haciendo algunas preguntas personales y el tercer hombre preguntó sobre los trabajos anteriores. Las chicas estaban muy nerviosas y por eso, tartamudeaban ante las preguntas de los sujetos. Mariana se sentía inquieta al ver a sus compañeras actuar torpemente.

—Desean tomar agua —preguntó el primer sujeto. Las chicas asintieron.

Un cuarto hombre ingresó con una bandeja negra, sobre esta se ubicaban varios vasos de plásticos. Él se acercó a las chicas y estas últimas bebieron algunos sorbos de agua. Mariana no quiso tomar en ese momento, pero justo cuando el segundo hombre comenzó hacer preguntas, la garganta de Mariana se secó, no podía decir nada.

—¿Podría tomar un poco de agua?

—Claro

Mariana caminó hasta la mesa rectangular en donde se encontraban los tres hombres. El sujeto que entró hace unos segundos, ya se había retirado ni bien había dejado la bandeja en la mesa.

Mariana agarró el vaso y tras varios sorbos, volvió a colocarlo sobre la bandeja. Al intentar volver a su lugar, vio a sus compañeras en el piso, ellas estaban inconscientes, o eso parecía.

—¿Qué sucede? —musitó mientras caminaba tambaleante a su lugar. Su vista le fallaba, veía todo borroso. De un momento a otro, el cuerpo de Mariana cayó de la misma manera que las otras chicas, boca arriba y con el cuerpo entumecido.

Ana oyó la caída de un cuerpo y es por ello que decide entrar a toda prisa a la habitación.

—¿Qué está pasando? —dijo al ver a su amiga desmayada, ella quiso sacarla de ese lugar, pero repentinamente sintió como alguien se acercaba por detrás y le cubría la boca. Su cuerpo se hallaba débil y su mente confusa. Cayó al piso.

Más populares

Comments

Adoración del Carmen Martinez sonni

Adoración del Carmen Martinez sonni

trata de blancas 😡 desgraciados 😡

2023-11-13

2

Total

descargar

¿Te gustó esta historia? Descarga la APP para mantener tu historial de lectura
descargar

Beneficios

Nuevos usuarios que descargaron la APP, pueden leer hasta 10 capítulos gratis

Recibir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play