Ágatha sintió como las cuerdas que amarraban sus muñecas impedían la correcta circulación de su sangre. Se sentó como pudo en el piso y miró a su alrededor. Varias mujeres la rodeaban, aquellas chicas estaban en su misma situación, tenían la boca cubierta con una tela. Una de las chicas trató de decir algo, pero lo único que se podía oír es un ruido ahogado que provenía de su garganta.
La detective con mucha delicadeza trataba de aflojar la soga que rodeaba su muñeca. Se llevó la mano hasta el bolsillo de su pantalón y de su interior sacó un pedazo de vidrio. Aquel vidrio lo había tomado cuando aquellos hombres que la habían raptado, bajaron la guardia. Con cuidado apoyó el vidrio en la soga y comenzó a serruchar. Mientras trataba de cortar la soga, ella levantó la mirada y notó que había una cámara que se movía de izquierda a derecha, la cual los vigilaba. Bajó la cabeza y de reojo estudiaba sus movimientos a la vez que seguía serruchando. Contó hasta diez, por fin pudo desatarse. Desató la soga de su pie y luego se quitó la mordaza.
— Chicas, ¿están bien? —las chicas no entendían lo que había ocurrido, sus rostros expresaban terror y confusión, lo único que recordaban era que habían entrado a un edificio para una entrevista laboral, de ahí en más, sus mentes estaban en blanco. Las mujeres asintieron ante la pregunta de la detective.
«Solo tienes siete segundos antes de que la cámara vuelva a enfocar hacia nuestra dirección», habló una voz en la cabeza de Agatha.
—Ya lo sé —respondió. Después de dejar de tomar su medicamento, Ágatha comenzó a escuchar con más frecuencia aquella voz. Todo comenzó una mañana, después de internar a su madre. Ella había despertado en el living de su casa, a su alrededor había varios papeles esparcidos. Ella agarró uno de los papeles y vio que se trataba de un caso que se titulaba: la extraña muerte de una pareja. Agatha sabía que este suceso había ocurrido en el año 2002, lo había visto la vez que fue enviada por su jefa a la bodega, en donde se archivaban los casos sin resolver.
A pesar de que ese caso le llamó la atención, ella recordaba perfectamente que lo había dejado en su lugar, pero de alguna manera, ahora estaba en su poder. Ella no recordaba haberlo traído a su casa—. Cuando lleguen a buscarlas, sigan el juego —les dijo a las chicas después de oír el plan de aquella voz—. ¿No es un poco peligroso? —respondió contestando a la voz
«¿Desde cuándo te has vuelto tan cobarde?»
En la mente de Ágatha apareció la imagen de su padre
«Eso no volverá a pasar».
—¿Tú qué sabes? —susurró
«Yo me encargaré de que eso no vuelva a ocurrir».
Las chicas no sabían en dónde estaban, ni porque estaban en ese lugar. Solo sabían que querían volver a ver a sus familiares y no tenían más remedio que confiar en la mujer que les estaba dando instrucciones. Ellas asintieron al oír que debían seguir el juego.
Unos pasos se detuvieron al otro lado de la puerta. Las jóvenes comenzaron a temblar mientras veían la puerta abrirse.
—Llévense a esas dos —señaló un hombre a dos de las chicas que estaban a un lado de la puerta.
Los dos hombres que habían entrado con el hombre corpulento, tomaron a las chicas. Las jóvenes comenzaron a forcejear y a patalear, no querían ir con ellos.
—¡YA LLEVENLA!! —gritó.
Los hombres obedecieron y salieron de la misma manera en la que entraron.
Una chica que se encontraba en una esquina, colocó su cabeza entre sus piernas y comenzó a moverse de adelante hacia atrás, su respiración se entrecortaba. Estaba muy nerviosa. Ágatha volvió a mirar hacia la cámara y tras notar que no la estaban enfocando, se acercó a ella y la abrazó.
—Todo va a estar bien —le dijo mientras le acariciaba la cabeza.
—Se llevaron a mi hermana —le contó tratando de no llorar.
Ágatha volvió a consolarla.
—Chicas, inhalen y exhalen —les dijo mientras trataba de tranquilizar a todas ellas—. Confíen en mí.
Volvieron a obedecer.
—Señorita, no sé quién es usted, pero, ¿Sabe dónde está mi amiga? —preguntó una chica que estaba aún lado de ella.
—¿Tú eres Mariana?
—Si, ¿cómo sabes mi nombre?
—¿Tu amiga se llama Ana?
— Sí. Ella estaba conmigo, pero no la veo —miró por todos lados.
—No te preocupes, ella está bien. Sana y salva.
—¿De verdad?
Ágatha asintió.
—Si ella no hubiera escapado, no hubiera podido contactarse con nosotros —musitó.
—¿Con ustedes?
—Soy de la policía
Las chicas se emocionaron al oír la palabra de Ágatha
—Eso quiere decir que estamos salvadas —dijeron varias voces.
—Escuchen, deben guardar la calma y seguir con el plan que les mencioné. Aquellas personas no deben sospechar nada, ¿entendido?
Las jóvenes asintieron.
Una vez que vió a la cámara moverse, Ágatha volvió a su lugar lo más rápido posible.
Las chicas se miraban y se sonreían con complicidad.
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Updated 31 Episodes
Comments
Juliet
no he leido la otra novela, es necesario? O son independientes
2023-12-01
2
Adoración del Carmen Martinez sonni
parece buena historia 😃 veamos Autora
2023-11-13
1
Maria Elena Moris
Parece muy buena. Interesante la trama.ñ
2023-11-06
1