Las apariencias engañan.

– Deberías ir a la cita, es una buena oportunidad. – Braulio me aconsejó.

– ¿Y luego, qué, oírla decir que fue gracias a ella?– Bebi de mi cerveza.

– Claro que no, no creo que sea así.

– No lo sé, no estaría muy seguro.

– Wey, esa chica está loca por ti, solo se sintió enfadada, y no midió sus palabras.

– ¿Qué eres, consejero? – Le lance una palomita a la cara.

– ¡Oye!

– Es solo que si lo hago, no importará cuanto me esfuerce, ni cuál sea mi potencial, siempre estaré marcado por "usar mis contactos", y nadie más vera lo que tengo que ofrecer.

– Ay, bueno. Entonces sigue con tu trabajo y esfuérzate el doble. No debería importarte lo que digan los demás, el único beneficiado serás tú.

Seguimos bebiendo. Braulio vive en una residencia estudiantil y comparte habitación con un chico de último año. El individuo nos hizo compañía con una par de tragos, después salió apresurado, no sin antes yo ar su mochila y se fue a atender asuntos con otros compañeros a las 3:40 am.

– ¿Qué hace tu compañero?– Dije, observando su lado del dormitorio.

– ¿Cómo que qué hace?, pues estudiar.

– ¿Trabaja?

Braulio, dirigió su mirada al mismo lugar que yo.– No, supongo que sus padres lo mantienen.

– Mmm. ¿Sale mucho en las noches?

– Eso creó, pero, ¿Por qué tanto interés en Juan?.

– No lo sé, hay algo que no me gusta de él, siento que algo oculta.

– Ahora resulta que lees a todas las personas.

– ¿Y por qué compartes habitación con él?, no sé supone que debería estar con los de último año.

– Su último compañero de habitación fue expulsado y quedó el espacio, por eso me lo dieron a mi.

– ¿Y por qué lo expulsaron?

– Le encontraron estupefacientes debajo de su cama. Incluso lo llevaron a hacer análisis, al parecer él no la consumía, sino que la vendía.

– Vaya.

– No entiendo, por qué tanto interés, pero ya déjalo ahí. Juan ha sido muy able conmigo, he oído cosas sobre los de último año y son bastante pesados con los de nuevo ingreso. Vivir con Juan, me ha hecho inmune.

– ¿Inmune?, ¿No sabrías defenderte?

– Por supuesto, pero no me refiero a eso, quiero decir que comencé a conocer a sus amigos y me han mostrado muchas cosas del campus, ya no estoy como novato.

– Sigo creyendo que algo esconde.

– ¡Ah!, pienso lo que quieras. Pero, ya cambiemos el tema. ¿Por qué no vamos a un antro?

– ¿Ya viste la hora?, Ya todo está por terminar.

– Eso dices tú, aquí tenemos lugares que cierran a las 9 am.

– Prefiero quedarme a dormir, estoy cansado.

– ¡Ándale!– Mi amigo comenzó a dar saltos ansiosos y comenzó a jalar l manga de mi chaqueta. – Habrá chicas lindas, va-aaa-mos.

– Eres odioso.

– Puedo serlo aún más. Tú decides.

– Hijo de ..., está bien, pero si no hay buen ambiente nos vamos, y tú pagas.

– Ay, ya verás que me lo agradeceras.

Salimos a un lugar cercano, tanto así que llegamos a pie.

Aún se ve mucha gente entrar y salir, el ritmo es bueno.

– Te lo dije, chicas lindas para aventar hacia arriba. – Dijo con una sonrisa.

– Vaya, y muy lindas. – Respondí al ver a unas chicas en la barra.

–Aquí, no sé cohiben. – Braulio señaló con el mentón a una chica. Esta, está bailando reggaeton o mejor dicho: " Perreo". Parece que se está desarmando, el contoneo de sus caderas puede hipnotizar a cualquiera, su minifalda le permite bajar lo suficiente como para observar su interior.

En otro lado, pude ver a un grupo de chicas rodeadas de hombres, estás están disfrutando de la atención que ellos les dan, sin necesidad de darles algo a cambio.

En el centro de la pista, observé a una joven alta, con un vestido ceñido, que deja echar a volar la imaginación, bailando con 2 amigas.

Braulio y yo no acercarnos a esas mujeres preciosas. Las invitamos a tomar un trago y vinieron con nosotros a la barra pedirlo, después de intercambiar nombres, volvimos a la pista y me coloque detrás de "Piernas hermosas", mientras ella contonea su cadera y restriega con su cuerpo el mío., por unas cuantas canciones.

Se acercaron unos conocidos de mi amigo, lo reconocieron entre la multitud e invitaron a beber a las chicas con las que estamos. Una de ellas acepto un trago. Mientras nosotros seguíamos baila do con sus amigas.

La chica número 3 le dijo algo al oído a "piernas hermosas".

– Oye, acompañaré a mi amiga al baño, ¿Vas conmigo?

La mire y ella me dió una sonrisa coqueta.

– De acuerdo.

Fuimos alos sanitarios de damas, ella llevo a su amiga al interior de un baño y salió a encontrarse conmigo. – ¿Me extrañaste?

– Claro.

Recargado en la pared del pasillo, ella volvió a bailarme, esta vez, su puso de frente a mi y sentí sus manos pasar por mi pecho y mi entrepierna.

En el siguiente instante, ya estábamos besándonos. Pude tocar su cuerpo y ella se empujaba contra mi un poco más, la acaricie y presione un poco sus senos. Ella me mordió los labios, sacando sangre de ellos, en respuesta, chupeteé su cuello.

Fuimos interrumpidos por la amiga que estaba con Braulio.

– ¿Dónde está Evelyn?

– En el baño.

La chica número 2 entró a ver a su amiga. Braulio se quedó con nosotros. Ella y yo seguimos con lo nuestro mientras nos quedamos esperando a que salieran.

– ¡Evelyn!, ¡Evelyn!

Mi chica se apartó de mi. – Iré a ayudarla, espérame.

Ella salió asustada. – ¡Evelyn no responde!

– ¡¿Qué?!, ¡¿Pero, por qué?! – Preguntamos.

– ¡No lo sé!, ¿Qué hacemos?

– Tranquila, debe estar muy ebria. – Dije, para calmarla un poco.

– ¡Ella no ha tomado más que 2 tragos!

Braulio y yo nos miramos consternados. – Debemos llevarla a urgencias.

– Llamará a una ambulancia. – Dijo Braulio, mientras yo entré al baño para ayudarlas a levantar a la chica del suelo.

___________

–¿Qué fue lo que bebió?– Pregunto un médico a las chicas.

– Solo bebimos un par de tragos de tequila. Las 3 bebimos la misma cantidad.

– ¿Ustedes vieron cuando los sirvieron?

– Claro.

– ¿Vieron a su amiga consumir algo extraño en ese lugar?

– ¿Se refiere a drogas?, claro que no.

– ¿Saben si toma algún medicamento?, algo para algún resfriado o tal vez para dormir.

– No, ella siempre está tomando infusiones cuando llega a tener algún malestar.

– ¿Qué comieron?

– Cenamos tacos en su casa, antes de salir de fiesta.

– Tendremos que hacerle un lavado de estómago, ella sufrió una intoxicación, y le haremos analisis para saber cuál fue la causa, por el momento, no sé aparten de aquí, ya que las tendremos en observación por si de pronto ustedes presentan algun síntoma.

Después del breve cuestionario, sus padres llegaron, después de ver qué estuvieran seguras, nos retiramos de vuelta al campus.

– Vaya, que noche tan larga.– Braulio seguía sorprendido.

– Y que lo digas, me estoy muriendo de hambre.

– Solo piensas en comer.

– Es que razono mejor con el estómago lleno. Creo que hasta la borrachera se me bajo.

– A mi igual, cuando saliste con ella en brazos creí que se estaba muriendo.

– Yo también lo pensé, estaba sacando espuma por la boca y tenía los ojos en blanco cuando la levanté.

– ¿Qué le habrá pasado?, ¿Se pondrá bien?

– Creo que pudo haber tomado algo y no lo pudo controlar.

– Pero sus amigas dijeron que ella no hace esas cosas.

– No puedes saber, a veces las personas no son lo que crees.

...***Flashback***...

Es de día, un pequeño tomado de la mano de su madre que lo lleva al jardín de niños, logra ver una escena extraña, él no entiende lo que sucede.

Hay patrullas acordonando un establecimiento, la gente va y viene sin poner mucha importancia.

En la acera del lugar, se ve una persona acostada, con la cabeza colgando por el escalón, se nota que vómito puesto que tiene la cara llena de espuma pero, está durmiendo de un modo raro, pues tiene los ojos abiertos. Ese señor es alguien conocudo en la colonia, es el padre de un vecino, el tipo de papá que todos los niños deseaban tener.

Siempre salía a jugar con su hijo y los amigos de su hijo, lo cargaba en los hombros, lo enseño a usar bicicleta, siempre lo consintió frente a todos, y a su esposa, la trataba como a una reina, siempre la protegía y acompañaba a todos lados. Era un vecino servicial, dispuesto a ayudar a todo el que lo necesitara.

– ¡Martha!, no pases por ahí con el niño.

– Vecina, ¿Pero, qué ocurrió?

– Resulta que el marido de Lorena la golpeaba, anoche llegó muy borracho y drogado, la golpeó tanto que los vecinos tuvieron que intervenir y sacarlo de la vecindad hasta que se calmara, pero él se puso a consumir más cosas y amaneció muerto.

Ese día, los niños no entendieron lo que sucedió. Pero los padres descubrieron que detrás de esa pinta de hombre trabajador y ejemplar, existió un ser humano adicto y agresivo, que se transformaba detrás de la puerta de su casa.

...******...

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