Los resultados

*Ring, ring, ring* Llamada entrante de Braulio.

– ¿Ya?

– Aún no, ¿Y tú?

– Tampoco.

– ¿Seguro que los resultados serán publicados hoy?, ¿Es la página correcta?, ¿Nos equivocamos de hora?

–Hey, tranquilo.

– Estoy tranquilo.

– Si, Braulio. – Solté una risa, y hablé con calma. – Estarán cuando tengan que estar, no desesperes. – Fingí indiferencia.– La página debe estar saturada, no somos los únicos que queremos ingresar, no seas teto.

Yo también estoy preocupado, los resultados de los exámenes de admisión para la universidad deben haberse publicado ya, sin embargo, han pasado 2 largas horas y no hemos podido saber nuestros puntajes.

– Tienes razón, esperemos un poco más.

– Te llamo en cuanto tenga algo. Ve preparándote para ir a celebrar, bro.

– ¿Y si no me quedé?, tendré que comenzar a buscar otro empleo, no quiero quedarme a trabajar en la tienda de mis padres de tiempo completo.

Escuché su agitación.

– Si eso pasa, buscaremos juntos. Aunque te estás adelantando.

Mientras la llamada tenía lugar, yo daba clic en el icono de actualizar una y otra y otra vez.

Al fin, después de lo que parece una interminable espera, recibí otra llamada de mi amigo, al mismo tiempo que logré ingresar.

– ¡Ya lo abrí!– Gritó.

–¡ Yo también!

– Ok, ok, hagámoslo al mismo tiempo. – Propuso de inmediato.

– A la cuenta de 3 presionamos buscar.

– ¿Listo?

– Listo.

– 1...

– 2...

– 3.– Dijimos al unísono.

Nos quedamos en silencio un par de segundos, no sabía que decir.

– ¿Estás ahí, Grand?

– Aquí estoy... ¿Entonces?

– Me aceptaron. ¿Y a ti?– Preguntó dudoso.

– Por supuesto. ¡Amigo, somos universitarios!

La emoción emanó de nosotros, tanto esfuerzo ha valido la pena, ahora podría dormir tranquilo lo que resta del ciclo escolar. O al menos eso espero, aún faltan los resultados de las becas

Llamé a mi tío para darle la noticia, a pesar de decir no estar sorprendido porque estaba seguro de mis capacidades, fue evidente su tono alegre y me ofreció de regalo de felicitaciones lo que yo quisiera.

Llamé a mi madre y le di la noticia, contenta pero aún muy ocupada en el trabajo me dijo que lo hablaríamos más tarde.

Los señores Villafuerte me llamaron muy contentos y me invitaron a comer con la familia para celebrar, los señores prepararían nuestra comida favorita.

El fin de semana llegó, la cita sería en casa de Braulio, sus padres invitaron a los míos pero ellos se encuentran ocupados, incluso mi tío tuvo que faltar, debido a la cantidad de trabajo acumulado por la temporada de exámenes y evaluaciones en el colegio. Sin embargo, él y yo ya habíamos celebrado un día antes en un restaurante.

Entré a la casa y un aroma a especias me cubrió. El ajetreo se nota, me acerque a la cocina a ver en qué podría ser de ayuda y me encontré a la madre de Amy ahí.

– Buenas tardes, señores – Saludé a las mujeres y al hombre en la habitación.

– ¡Chris!– La señora Guadalupe me abrazo.

– Hola, Christian. – La madre de Amy me abrazo y me felicitó al mismo tiempo.

– Muchas gracias. – Me sentí muy bien al ver sus sonrisas. – ¿En qué les ayudo?

– Ven a picar cebolla conmigo. – Me llamo el padre de mis amigos, que estaba llorando al hacer su trabajo.

De inmediato me acerque con una tabla para picar y un cuchillo. Al poco tiempo, también yo estaba en lagrimeando.

Mi amigo llegó con refrescos y tortillas. La mesa fue servida, aunque pusieron 7 lugares, solo se sirvieron 5. Aún faltaba Diana, y si su mamá estaba aquí, lo más seguro es que Amy también viniera a comer.

Tocaron el timbre, Braulio salió y regreso con un hombre alto y fornido, de tez ligeramente morena. Saludo a los señores Villafuerte con los sobrenombres de "compadre" y "comadre", le dió un fuerte abrazo a Braulio y le entrego una botella de tequila a su papá. Me dió un apretón de manos y me lo presentaron como Gilberto.

El señor Gilberto se sentó a un lado mío, durante la comida, los 4 mayores hablaron con un poco de nostalgia. Comentarios como "Crecieron muy rápido", "Recuerdo que salían corriendo y peleaban todo el tiempo", fueron los más prominentes en la mesa.

– Las niñas ya tardaron. – Habló el anfitrión de la casa.

La madre lo tranquilizó.

–Diana también me avisó que está por la glorieta.

– No debe tardar. – Dijo la otra señora.

En menos de 5 minutos escuchamos el portón abrirse.

– Ya vine. – Dijo Diana, abriéndose paso, empujando la puerta con el pie.

La chica venía con una caja en las manos, con lo que supuse es un pastel, debido al listón de la pastelería que lo anuncia.

– Buenas tardes.

Todos le respondieron el saludo. Dejo la caja en la mesa.

Paso de lugar en lugar a saludar.

– Compadre, ¿Y la niña?– Le pregunto el señor Villafuerte al señor Gilberto.

Diana, abrazo al hombre a mi lado, solo hasta aquí, descubrí que el señor Gilberto es el padre de Amy. Me pareció muy extraño, ¿Por qué no se sentó junto con su esposa?, ni siquiera son cariñosos, ¿Acaso ellos... ?, me hice muchas preguntas en la cabeza, no podía creer que 2 personas tuvieran un trato amistoso después de dejar de ser pareja.

– Tiene un compromiso con la familia de su novio, vendrá más tarde. – Respondió Diana.

Cuando llegó a mi lugar, me tomo del brazo y me hizo ponerme de pie.

Ella se colgó de mi cuello y me dió un beso. – Muchas felicidades, Chris.

Hizo lo mismo con su hermano.

– Esto lo mando ella. – Señaló la caja.

La comida siguió. En un momento, las mujeres que se encontraban sentadas del mismo lado, mantuvieron su propia conversación, Braulio hablaba de la residencia estudiantil con su padre y el padre de Amy y yo comenzamos a charlar de deportes.

Resulta ser que el señor es un entrenador de artes marciales profesional, ha trabajado junto a la selección mexicana de taekwondo y tiene una escuela de box. Práctica alpinismo, tiró con arco, tiró con armas, y paracaidismo.

Se me ocurrió hacer el comentario de que el karate y el taekwondo son lo mismo, vaya error, obtuve la respuesta corregida y aumentada que Amy ya me había dado. Me sentí estúpido, apenado y un poco asustado con el hombre.

Ahora entiendo el carácter de su hija.

Las horas pasaron, partimos el pastel y me despedí de todos, ya era tarde y debía volver a casa, al día siguiente tendría partido y debía preparar mis cosas.

________________

Después del partido, hablé con el equipo.

Debido a mi trabajo de medio tiempo, apenas tenía un espacio para dormir después de terminar todos mis deberes, entonces propuse cambiar los entrenamientos a los fines de semana, de este modo, me daría tiempo de cumplir con todo sin morir en el intento.

Fue sometido a votación y todos se encontraron de acuerdo. Al final del día, no era el único presionado por los exámenes y demás.

Mejore mi rendimiento, tuve la facilidad de adelantar trabajo en la oficina, el único problema era la hora en la que volvía a casa, había ocasiones en las que mi padrastro debía viajar, representar a un cliente a altas horas de la noche o prepararse para audiencias y debía quedarse en la oficina, en muchas de estas veces yo debería volver solo, no siempre alcanzaba transporte, el taxi resultaba demasiado costoso, pues apenas lograba cubrirlo con mi sueldo entonces debía volver a pie.

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