– Esto es pan comido, se hizo un acuerdo con la fiscalía y hoy mismo resolvemos esto, no sé preocupe. – Mi padrastro tranquilizó al cliente antes de entrar al juzgado.
– Eso espero, tu firma tendrá el visto bueno de los Bustamante si lo consigues. – Habló el hombre.
– Le agradezco, señor.
Acompañe a los hombres al interior de la sala. El asunto era en palabras de mi padrastro, sencillo.
El cliente: Alfredo Bustamante, dueño de "fabricas Bustamante", se encargan de fabricar, comercializar y distribuir muebles por toda la República Mexicana, fue demandado por evasión de impuestos, un delito grave cuando se trata de una empresa tan grande como está, haciendo acreedor al responsable a una multa inmensa con el gobierno, el cierre temporal de la empresa, prisión preventiva y/o servicio comunitario hasta cubrir la deuda.
El plan de acción era de declarar en banca rota a la empresa ante el tribunal, recibir una sentencia mínima de prisión domiciliaria y una multa mínima. Se habia llegado a un acuerdo con el fiscal encargado del caso. El asunto estaba arreglado, y presentarnos hoy a la reunión era una simple atención.
– Buenas tardes, licenciado. –Escuche a la secretaria del juez saludar.– Debo entregarle este memo.
Extrañado, se acercó a tomarlo, apenas leyó las primeras líneas y su rostro cambio totalmente.
– Exijo que cambien la audiencia, no estoy de acuerdo con el cambio. – Reclamó.
El defendido y yo nos miramos un segundo, no tuvimos tiempo de comentar nada. La puerta se abrió y un grupo de personas ingreso, haciendo algarabía.
Nuestra atención se fijó en el hombre al centro de la multitud.
– Lamento la demora. – Dió un paso hacia el estrado y entrego su identificación.
Mi padrastro lo fulminó con la mirada. – Debo decir que no me avisaron del cambio hasta apenas unos minutos, no estoy de acuerdo con la sustitución del fiscal anterior. Mi cliente está en su derecho de negarse a qué se le haga auditoría el día de hoy, están atentando en contra de sus derechos.
El fiscal tomó asiento, con la atención fija en el expediente no miro ni un segundo al licenciado que estaba alegando frente a él.
Sin dejar de mirar el papeleo, habló. – Licenciado Ruiz, el cambio se presentó debido a una investigación interna, si lo que usted desea es esperar a que el fiscal Gómez retome, le recomiendo que tome asiento y forme parte de la enorme fila. Supongo que usted es un servidor respetable y no está enterado de los sobornos que se dice, el anterior representante de la fiscalía recibía en sus casos.
Mi padrastro se enmudeció ante la respuesta del fiscal Soto.
Aunque la situación es contraproducente para nuestro cliente, me sentí emocionado por ver actuar a el "Maestro". No podía dar crédito a todos los argumentos tan bien desempeñados en la audiencia. El juez parecía hechizado, su atención se centro en solo lo que la fiscalía tenía que decir.
Fue una batalla tremenda para nuestra firma. Todos los argumentos de la defensa fueron refutados, lo que vino a dar el tiro de gracia fue un estado de cuenta de un día antes del cliente, demostrando la gran riqueza que ha amasado durante las generaciones anteriores.
No solo no se consiguió declarar en banca rota a la empresa, le dieron una multa de un millón y 5 años en prisión al acusado.
Los medios de comunicación estaban por todos lados, después de este asunto, se escuchó que otras firmas legales se enfrentaron a aquel hombre imparable. Y no solo eso, todos los asuntos llevados a cabo por el fiscal Gómez, fueron reabiertos y se encuentran en espera de revisión. Eso, vino a crear aún más conflictos entre los abogados, pues los clientes sospechosos de dar sobornos estarían siendo investigados.
Tuve que trabajar hasta muy tarde y dejé de asistir a los entrenamientos por el último mes, existe tanto que estudiar que mi cabeza se siente como si fuera a explotar.
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El día de la graduación llegó, mi madre me acompaño a recibir mi reconocimiento.
Me pidieron dar un discurso, simplemente me pare en el micrófono y dije:
"Lo mejor está por venir"
Terminando la ceremonia, me fui con Braulio a su casa. Sus padres tenían una comida que parece de restaurante ya lista y esperando muestra llegada.
El señor, nos invitó un trago de su tequila favorito.
Nos fuimos a la fiesta de aquella chica. El padre de Braulio le prestó el auto, Erick y López irían con él, y yo llevé mi motocicleta.
Llegamos a la dirección, era la primera vez que ando por estas calles. Las casas parecen de serie americana, con grandes jardines y servidumbre para todo.
En el interior de la casa, había un gran grupo de personas. Reconocí a unas cuantas.
Después de una hora, dimos con la anfitriona.
– Tu casa es muy grande, creí que nos perderíamos. – Comento Erick.
– Ja, ja. ¿Qué les parece que vamos a la piscina? – La chica nos invitó.
En la parte trasera, hay un Dj. a la orilla de la alberca. La chica llamo a sus amigas. Una de ellas invitó a Braulio a bailar, las otras se llevaron a Erick y López a la pista de baile.
Ella me extendió una cerveza. Comenzamos a platicar.
– Ingrese a la facultad de Derecho en la Universidad Autónoma,
– Vaya, entonces estaremos viéndonos, yo estaré estudiando contabilidad en la misma.
– Me agrada la idea. – La mire de pies a cabeza.
El tiempo pasó, mis amigos volvieron y bebimos hasta perdernos. Lanzamos a Erick al agua, Braulio y yo, levantamos a López y lo tiramos junto a Erick.
Las chicas vinieron, y se unieron al juego.
Cargue a Clarissa en brazos, aunque la escuché gritar que no. Di un salto a la piscina con ella colgada de mi cuello.
Luchamos con ellas en nuestros hombros. Seguimos bebiendo dentro del agua, hasta que los demás se fueron y los que quedaron perdieron la consciencia por los pasillos, los camastros, las escaleras.
Braulio se fue a una habitación con una chica. Erick, se quedó dormido en un camastro y López tuvo que irse.
Clarissa y yo nos quedamos recostados en el pasto, mirando al cielo.
– Tengo frío, deberíamos ir por unas toallas para secarnos. – Se puso de pie y me extendió su mano.
Entramos a su casa, caminando entre las personas en el suelo. Me guío hasta su habitación y me dió una toalla.
– Gracias, te espero allá afuera. – Dije, cuando ví que ella comenzó a buscar un cambio de ropa.
– O puedes esperarme aquí.– Dijo, sonriendo aún más.
La mire levantarse la blusa, dejo que sus shorts resbalaran con dificultad por sus piernas. Dejándola únicamente en ropa interior.
– Ven... no seas tímido.
– Si voy, la timida podrías ser tú.
– No lo sabrás si no lo averiguas.
Di un paso hacia ella, se lanzó a mi cuello y comencé a besarla. Sentí su mano frotar mi entrepierna, retire mi cinturón y ella bajo mi pantalón.
La cama parecía tan lejana, di un jalón a su ropa interior y escuchamos como se rasgo. Comenzamos el ingreso en la alfombra, su voz inundó mis oídos, sus manos en mi espalda también rasgaron mi camisa, con cada embestida, ella gritó de placer. Su saliva escurrió de su boca cuando se colocó en 4.
– De tímido, no tienes nada.
– Tu tampoco. – Acomode mi lengua entre sus piernas.
Sus piernas me sostuvieron la cabeza, sentí su cuerpo escurrir de satisfacción.
– Aún no termino. – Le dije, cayendo sobre ella.
Con sus senos me alimento, mientras mi cadera la emocionó.
La noche paso muy rápido.
Nos quedamos dormidos.
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Comments
este cucaracho hace el delicioso como conejo 🤦🏻♀️🤦🏻♀️🤦🏻♀️🤡
2022-10-18
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