Otro entorno.

Al día siguiente, por la tarde, volvimos a casa de Braulio. Hay tanto movimiento que no pudimos ignorarlo, Diana daba vueltas por la casa, su padre y el señor Gilberto estaban llevando y trayendo cosas, se sabía de sus madres porque las escuchábamos hablar desde la cocina.

– ¡Mamá!, ¿Has visto mi brazalete? – Gritaba la niña, caminando de un lado a otro por el comedor.

– Lo traes puesto, hija.

– ¡Braulio!, ¡Christian!, ¿Que son esas fachas?, ¡Vayan a prepararse, ya! – La chica comenzó a empujarnos con desespero.

– ¿Prepararnos, para qué? – Pregunté sin entender la urgencia.

– Par de idiotas, olvidaron mi fiesta de cumpleaños... – Dijo, dándonos un golpe en la nuca.

– ¡Oye! –Mi amigo y yo, dijimos al unísono, sobando nuestras cabezas.

– ¿Cómo crees que lo voy a olvidar?, princesa. – Respondió Braulio. – De hecho, te tenemos una sorpresa.

– ¿En serio?

Cruzamos una mirada de complicidad. – Si, está en el patio... – Dije, con alegría.

– ¿Qué es?

– Si te lo digo, ya no será una sorpresa, tendrás que averiguarlo por ti misma.– Braulio le sonrió.

La tome por los hombros y la guíe a la puerta. – Debes buscarlo, está por los rosales.

La chica salió de prisa, en cuanto dió un paso afuera, Braulio cerró la puerta y le coloco el seguro.

– ¡Oigan, déjenme entrar!

Comenzamos a reír.

– Que gracioso. – La familiar voz de Amy nos interrumpió. –Seguramente usaron toda su capacidad cerebral para ser tan cómicos.

La niña, con los brazos aún cruzados camino hacia nosotros, no podíamos tomarla enserio trae puesto una bata de baño y causo nuestras carcajadas, se retiró una sandalia de baño y nos golpeó en la espalda. – ¡Que divertido!, ¿Por qué no se ríen?, ¡Es muy gracioso! – Nos golpeó un par de veces más y abrió la puerta.

Diana entró en la casa con la cara roja de coraje.

Salimos corriendo solo para molestarlas más tarde.

La fiesta de cumpleaños se llevaría a cabo en la casa de los Villafuerte. Para cuándo volvimos a bajar, ya había más personas. Pasadas un par de horas, los padres trajeron un gran pastel, parecido al de una boda, las mañanitas comenzaron y descubrí que el cumpleaños de Diana y Amy se celebran juntos, no solo porque sean mejores amigas, sino porque las fechas son muy cercanas.

Siempre había evadido los cumpleaños de mis amigos, para ser más honesto, los de Diana no me atraen por nada, siempre la escuchaba hablar por teléfono haciendo preparativos y los planes incluían helado, mascarillas, maquillaje, películas y dulces... Ahora es muy diferente, abrieron una pista de baile, en vez de helado, trajeron botanas, las malteadas no aparecieron por ningún lado, había cócteles con y sin alcohol, las niñas no traen pijama, sino un vestido y tacones.

– Felices 16. – Me acerque y las abrace justo antes de partir el pastel.

La gente comenzó a pedir la tan ansiada "mordida".

Las niñas se acercaron y nuestras manos hundieron sus rostros en pastel. Parecían payasos.

Creí que se enojarían, comenzaron a reírse y besaron a Braulio, llenandolo de crema batida por todo el rostro.

Diana atrajo la atención de todos. Su madre tenía unas palabras que decir. Dio un discurso conmovedor respecto a las chicas, después nos felicitó a Braulio y a mí, por nuestra graduación, fue aquí dónde observé que la mayoría de los invitados eran compañeros de Braulio. Su padre nos obsequio un par de botellas de ron blanco y nos permitieron formar parte de la celebración con todos los invitados.

Terminamos ebrios.

A mitad de la noche, llame a la chica de un día anterior. Gustosa me invitó a pasar la noche en su casa, sus padres aún no vuelven de su viaje.

En cuanto llegué, me recibió en camisón. No cerramos la puerta aún, cuando brinco a mi regazo.

Repetimos con desesperación.

Me despertó con el desayuno.

– Huele muy bien.

– La señora los hizo especialmente para tí. – Se mordió el labio.

– Agradecele de mi parte.

– Podrías agradecerme a mi. – Paso su mano por mi abdomen.

– Ven aquí.

Pasamos la tarde encerrados en su habitación, la sirvienta nos trajo de comer y de cenar.

– La señora puede decirle algo a tus padres, ¿No habrá problemas?– Nos dimos un descanso, me recosté y ella en mi pecho.

– Claro que no, ellos no le creerían, es más fácil que la despidan.

– Me parece que es llegar a los extremos.

– Eso no importa ahora. Debo decir que eres adictivo.

– Tu también. – Sonreí de satisfacción.

– Podríamos hacerlo más seguido.

– Me gusta la idea.

Terminé un nuevo round, la deje dormida en su cama y me retire de ahí. Al otro día tendría que trabajar.

Al volver a casa, pude notar que mi madre está muy molesta. Intenté sin éxito evadirla.

– Christian, ¿Dónde estuviste todo el fin de semana?

– Fue la graduación, mamá, y el cumpleaños de Diana, estuve en casa de Braulio.

– Tu padre está muy molesto, deberías ir de inmediato a pedirle disculpas.

– Son mis días libres, mientras no falte al trabajo, no debería haber problema.

– Pues los hay, y muchos. – Hablo mi padrastro detrás de mi.

Lanzó un fajo de papeles a la mesa. Los tome para leerlos, es una demanda en contra de la firma, la fiscalía solicita una auditoría.

– ¿Lavado?– Dije, alterandome con la expresión de terror del hombre.

– Mientras nos está cargando la chingada, tú andas de fiesta. – Me recriminó.

– Lo siento, pero eso no tiene nada que ver, ¿Que diferencia haría si voy o no a una fiesta?

– Que tienes que apoyar a tu familia, así como yo lo he hecho por todos estos años... – Comenzó a desahogar su estrés. – Si yo caigo, todos ustedes parecerán, ¿No lo entiendes?

– ...

–¿Cómo puedo pedirte que lo entiendas?, si fuiste un niño mimado y malcriado por tu madre desde siempre. – Apunto con el dedo a mi madre.

Ella comenzó a disculparse.

– Madre, esto no es culpa tuya, ni mía. – Agregue con molestia. – No fuimos nosotros quienes aceptamos ingresos "por debajo del agua", no somos nosotros quienes estamos evadiendo impuestos ni somos quienes están implicados en malversación de fondos. Así que no te culpes, ni te preocupes, si algo llegara a pasar, nos tendremos el uno al otro y seré yo quien vea por tus intereses.

– Chamaco estúpido. – Me dijo para después dirigirse a mi madre.– Ves lo que hiciste, ahora él cree que puede solo... Ninguno es nada sin mi.

– Cariño, yo hablaré con él... – Se disculpó con su marido.– ¡Christian! Respeta a tu padre, gracias a él tenemos todas las comodidades que tenemos.

– Ahora, según tú, verás por tu madre, ¿Cómo lo harás si te quedas sin empleo?, te recuerdo que la firma también te da de comer.

– No importa, buscaré otro trabajo, haré lo que sea necesario, ya no soy un niño a quien puedes controlar.

– ¡Mal agradecido!, tú te sientes capaz, entonces demuéstramelo desde este mismo instante. – El hombre, lleno de cólera subió los escalones.

Mi madre corrió tras él, recriminandome al mismo tiempo. – Christian, mira lo que hiciste, eres el causante de que tu padre este molesto, eso no le hace bien a él y tú solo estás siendo berrinchudo.

– ¡Lárgate de mi casa!– Mi padrastro comenzó a lanzar la ropa de mi closet al piso, tomó mis zapatos y los aventó por arriba de mi cabeza. – ¡Largo!

–Cariño, por favor.– La mujer intentaba detenerlo– ¡Christian, ruegale perdón a tu padre!

Sonreí. – ¿Rogarle?

Tome un par de prendas de ropa, mi mochila con todos mis libros de la carrera y mis llaves.

Salí de ahí, escuchando los gritos detrás.

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Comments

muuuy feliz de que hayas actualizado y contrarias mis sentimientos con el cucaracho por que siento que es un buen muchacho con bastantes traumas aunque no justifica lo que le hizo a Amy

2022-10-27

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