– Chicos, ellas son Bárbara y valeria.– La niña nos presento con una enorme sonrisa a unas gemelas.
– ¡Hola, Braulio! – Dijo una de ellas.
– Te has puesto muy fuertecito, muchacho. – La otra gemela tento el brazo de mi amigo, causando risas nerviosas en él.
– No le digan eso o se creerá Hércules. – Agregó Diana, quien abrazo a las chicas con entusiasmo.
– Tu debes ser Christian. – La madre de Amy hablo por encima de todos. – Diana me ha platicado mucho de tí, siéntete como en tu casa.
– Muchas gracias, señora. Tiene una casa muy bonita.
– Gracias. – La señora se retiró de la casa minutos después.
Amy nos llevó a la cocina y nos mostró los lugares donde se encuentran los platos, vasos y cubiertos.
– Aquí está la comida, sirvanse lo que gusten. – Nos dijo, acercando contenedores repletos de diferentes platillos.
Está fue la primera vez que entré a su casa. Me sorprendió ver marcos con fotografías de ella con Diana desde pequeñas. De pronto, recordé haberla visto en algún momento.
...***Recuerdo***...
En casa de los Villafuerte, 8 años atrás.
Mi madre tuvo que trabajar hasta tarde, la señora Guadalupe se ofreció a cuidar de mi hasta que mamá volviera.
– ¡Niños, vengan a cenar!
Baje corriendo detrás de Braulio, la casa tiene un agradable aroma a hot cakes. Mi mami solo los prepara en ocasiones especiales.
En la mesa, hay una torre enorme de hot cakes, un tazón con fruta y mermelada.
– ¡Hermanito!, ¿Quieres que te enseñemos la patada que aprendimos hoy?
– Oigan, mamá dijo que no deben practicar dentro de la casa.
– Oye ... – La niña de cabello corto que no conozco me susurro. – ¿Quieres un dulce? – Me mostró un caramelo en su mano.
Me negué, no quiero que me regañen.
– Amy, ya llegó tu papá, princesa.
La niña tomo mi mano y me entrego el caramelo de cajeta. – Mi mamá me deja comer un dulce después de comer, pero debes lavarte los dientes después. – Le entrego uno a mis amigos también.
La niña levanto su plato y lo llevo a la tarja, después volvió por su mochila al sillón. Sus tenis rosas con alas era lo único que recordaba de ella.
...******...
–¿Prácticaste karate?
– No, taekwondo.
– ¿No sé supone que es lo mismo?
– No, el karate se creo en Japón y el taekwondo en Corea. – Dijo como si mi pregunta fuese tonta.
– Uy, pues perdón. – Puse los ojos en blanco.
"Me caías mejor cuando no sabías limpiarte los mocos", murmuré en cuanto me dió la espalda.
_________________________
Volví corriendo a casa, mi madre está trabajando pero, a su esposo, no le pasó desapercibida mi tardanza.
– ¿Dónde estuviste toda la tarde?
– Lo siento, el entrenamiento se alargó y nos invitaron a comer.
– El entrenamiento ... Si dedicaras la mitad de tiempo que le dedicas a ese pseudo equipo, a algo de provecho, con algo de suerte podrías convertirte en alguien.
Baje la cabeza y apreté los puños.
– ...
– Retirate, deberías ocuparte de limpiar tu habitación.
– Si, señor.
Entrte a mi habitación y cerré la puerta, me apresure a organizar los libros que leí durante la madrugada y tome un baño antes de bajar a cenar.
– Hola, hijo, ¿Cómo te fue?
– Bien, mamá.
– Que bueno, oye, necesito que vayas a recoger los trajes de tu hermano el lunes.
– Pero, debo entrenar al siguiente capitán.
– Y yo trabajo, ¿Qué es más importante?, y ¿No sé supone que Braulio está para cubrirte?
– De acuerdo, mamá.
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Durante las clases, me dedico a poner el máximo de mi, quiero hacer sentir orgullosa a mi madre.
Al principio, muchos creyeron que mis buenas notas se debían a la ayuda de la jefa de la clase, o al hecho de que mi tío es el director, sin embargo, tapo muchas bocas cuando los exámenes tanto orales como escritos resultan con una calificación de excelencia.
– Christian, si sigues así, es muy probable que recibas una beca. Me da mucho gusto, hijo. – El hermano de mamá siempre ha sido muy amable conmigo.
– Gracias, tío. Se hace lo que se puede.
– No seas modesto, eres el mejor en tu generación. ¿Y ya te decidiste por fin, a qué carrera aplicaras?
– Por supuesto, he pensado en Derecho, más específicamente penal.
– Muy buena elección. Hay un par de facultades de las cuales, tengo excelentes referencias, si deseas, podría darte algunas recomendaciones.
– Lo agradecería mucho. Para ser honesto, no he elegido aún la universidad.
Después de la conversación sobre la carrera, mi tío saco al tema una breve conversación con mamá.
– Tu madre me dijo que debes delegar tus responsabilidades en el equipo, al parecer, cree que no tienes tiempo suficiente.
– Tío, yo no...
– Lo sé, ya lo converse con ella. Le expliqué la importancia de una clase extracurricular en el historial académico. Aún así, deberías intentar pasar más tiempo en casa, por lo que tengo entendido, tu padre necesita un auxiliar en la oficina, deberías tomarlo en cuenta.
– No creo que sea buena opción.
– También es importante crear experiencia laboral, y de paso, demostrar tu capacidad. Piénsalo, existen muchos otros lugares.
Eso me ha dado vueltas en la cabeza, la idea de pedirle empleo a mi padrastro no me hace mucha gracia, sin embargo, pensándolo con detenimiento, creo que mataría 2 pájaros de un tiro. Por una parte, comenzaría a hacer experiencia y por otro lado, las quejas sobre mi vendrían con un cheque de compensación.
Tome valor para hablar con mis padres. Espere que llegarán a casa, durante la cena, le hable directamente al marido de mamá.
– Papá...
– ¿Mmh? – Sin dejar de cortar la carne me respondió.
– Me dijo mi tío que estás solicitando un ayudante...
– Si, ¿y qué?
– Que creo que yo puedo hacerlo.
– ¿Hacer qué?
– Trabajar contigo.
Dejo los cubiertos un momento, y cruzo miradas con mi madre.
–Es un trabajo de verdad, no porque seas mi hijo esperes que tendrás trato preferencial, no es un hobbie.
– Lo tengo muy presente, y estoy dispuesto a dar lo mejor de mi.
– ¿Por qué de pronto, tanto interés?
– Es que, creo que sería una buena preparación para mí futuro y la carrera que deseo tomar.
– ¿Carrera?
– Así es...– Me dirigí a mi madre. – Mamá, decidí estudiar derecho.
– Pero, que maravilla. – Sonrió y le tomo el brazo a su pareja. –Es una decisión importante, hijo, así que... tu padre lo tendrá en cuenta.
– Sabes que. – Nos Interrumpió.– Me alegra que muestres algo de interés, entonces, solo tendrás una oportunidad, si te encuentro de holgazán, perderás todos tus privilegios.
– ¡No los decepcionaré!
Tome mi plato y salí airoso del comedor.
_________
En cuanto llegue al instituto, llamé a Braulio y me senté a hablar con él en privado.
– Dejare el equipo.
– ¿Pero por qué?
– Entraré a trabajar.
–Solucionemos eso, ajustemos el horario, hombre sin ti estamos perdidos.
– Ya tome la decisión, debo sacrificar ciertas cosas.
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