Recuperación

–Por otro lado, señora. Debe ser de su conocimiento la razón por la cuál, los jóvenes aquí presentes están en estás condiciones. – El hombre señaló a mis amigos.

Braulio tiene el labio abierto, Diana está sucia y despeinada sin contar las rodillas raspadas y Amy, desaliñada y rasguñada de la cara.

– Me siento avergonzada por la situación, hablaré con mis hijos, comprendo que tienen un mal temperamento.

– En vista de lo ocurrido, creo que haremos como que no sucedió, comprendo que fueron atacados primero y ellos solo se defendieron y como no, también lo hicieron en respuesta al daño a mi sobrino. Pero, debo ser honesto y aclarar que no podré tolerarlo en el futuro.

– Muchas gracias, maestro. – Los 3 hablaron, con la cabeza baja tras la mirada de la señora. – No volverá a pasar.

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Durante la recuperación, me quedé en el departamento de mi tío, tuve mucho tiempo para estudiar, aproveche para investigar las universidades y sus planes de estudio, él me habló de alguien que podría orientarme e incluso, ofrecerme un trabajo en el futuro.

En las mañanas, me llama para que desayunemos juntos, está todo el día en el trabajo pero me hace llamadas constantes para saber si necesito algo, llega por la tarde y trae comida para mí, intenté hacerle ver qué soy suficientemente capaz de prepararme mis propios alimentos pero él se empeña en que debo descansar, y por las noches, tenemos largas conversaciones en la cena.

– He pensado en que podrías vivir conmigo. – Dijo, de manera muy casual.

– ¿En verdad?, me gustaría mucho.

– Si, por supuesto, debemos tomarlo con calma y hablarlo con tu madre.

– Claro. – No puedo contener la emoción.

Mi madre y su hermano, son la única familia que tengo. Aunque cuando mamá se volvió a casar, ella adquirió 3 integrantes más en su núcleo, dejándonos a mi tío y a mi haciéndonos compañía. No me molesta, él es un gran hombre y espero ser como él en el futuro, es mi ejemplo a seguir.

El dolor disminuyó. Braulio vino a pasarme sus notas y me ayudó a entregar los trabajos y tareas pendientes para no retrasarme. También venía de vez en cuando para jugar videojuegos, me mantuvo al tanto de lo ocurrido en el equipo y los entrenamientos.

El fin de semana, ya para terminar mi recuperación, Braulio vino de visita.

– Vaya, llegaste temprano.

– Si, tu tío me pidió que viniera en cuanto terminara el entrenamiento.

– ¿Mi tío?, ¿Por qué?

Mi pregunta sería respondida pronto, cuando tocaron a la puesta de la habitación.

– ¿Puedo pasar?– Preguntó el dueño de la casa.

– Adelante.

El hombre ingreso con una caja de plástico llena de documentos en las manos, Braulio lo ayudo a ponerla sobre la mesa.

– El tiempo pasa muy rápido, chicos. Así que estuve hablando con algunas personas y conseguí esto. – Señaló el interior de la caja. – Son guías de estudio y fichas de registro para los programas de becas.

Cruce miradas con mi amigo, que se mostró aterrado.

– No sé preocupen, no tienen que estudiar todo hoy.

Me acerque a revisar los papeles y leí las diferentes convocatorias para diferentes carreras. Yo me encuentro interesado en la Facultad de Derecho en la Ciudad de México, Braulio por otro lado, examinó con detenimiento un folleto de la Universidad de Comercio del Estado.

– Increíble, aquí hay residencia estudiantil. – Dijo, leyendo la información en sus manos.

– La facultad tiene equipos deportivos. – Comenté en cuanto visualice algo de mi interés.

– En ambas opciones, tienen beca deportiva. Pueden aplicar a ella sin problema. – Agregó el anfitrión.– Jóvenes, revisen sus opciones con cuidado, y no duden en preguntar si tienen dudas.

– Gracias.

Nos presento a diferentes rectores universitarios, tuvimos la oportunidad de charlar más a conciencia sobre nuestros intereses y después de meditarlo con detenimiento, decidí ingresar mis documentos en la convocatoria. El instituto nos expidió una carta de recomendación por buen aprovechamiento escolar.

Mi amigo y yo nos comprometimos a estudiar, ya tenemos fija una meta, ahora nada más interesa. Con esto en mente, usamos todo el tiempo libre disponible para repasar los temas y comprender otros, en los entrenamientos, damos un par de indicaciones y mientras los demás practican, nosotros debatimos lo aprendido, incluso en la oficina de mi padrastro, ocupo los espacios de comida para leer y tomar notas. En la noche, ceno en mi habitación al mismo tiempo que hago los trabajos escolares, no puedo bajar el ritmo, estoy a un paso.

Pasaron los días y tuve que volver a casa, pues mi madre no paraba de llamar a diario argumentando que resultaría una molestia estar en una casa ajena, aunque su hermano le respondió siempre que no tenía de que preocuparse.

_____________

Una semana después.

El tío Santiago vino a casa a cenar. Acordamos abordar el tema de la mudanza al finalizar la velada, ya que todos estén relajados.

– ¡Chris, Marco, Tony... Bajen a cenar, muchachos!. – Mi madre nos llamo a mis hermanos y a mi.

Se escucharon risas provenientes de la sala al bajar. Vi a mi padrastro salir en compañía de unos compañeros del trabajo y mi tío venía con ellos.

Me saludo con un gesto de la cabeza y siguió su camino junto a los demás en la mesa del comedor.

– No sabía que te gusta el billar, Santiago. – Habló la pareja de mamá.

– Es porque nunca me has invitado, José.

– Ya, muchachos dejemos eso y empecemos con la cena. – Mi madre atrajo la atención de los demás.

– Uy, Martha, ¡que banquete! – Dijo el tío Santiago, mientras se frotaba las manos.

– Ay, no es para tanto. – Su hermana se sonrojó.

Mis padres trajeron una botella de cognac, bebieron copa tras copa y trajeron más bebida a la mesa.

Las horas pasaron y las visitas inesperadas aún no se retiran, mi madre envío a mis hermanos a dormir y estuvo a punto de mandarme también pero fue interrumpida.

– Martha, déjalo, déjalo. – Habló el subordinado de mi padrastro. – Ya está grandecito, debe saber lo que es estar entre hombres.

Mi madre torció una sonrisa. – Ya es tarde, señores, deberíamos ir a dormir, mañana debemos levantarnos temprano.

– Nada de eso, no le hará daño desvelarse un poco.

En vez de seguirle el juego al empleado, se giró a su marido y le hablo con suavidad. – José.

– Ay, mujer.– Dijo, levantando la voz.

– Christian, vete a dormir, si faltas al colegio por quedarte dormido, a tu padre no le quedará de otra que permitirte faltar al trabajo para ponerte al corriente con las clases. – Habló más fuerte mi tío, mirando fijamente al hombre con semblante molesto frente a él.

Me hizo gesto con la mano y me levanté de la mesa. Mi madre agachó la cabeza y salió detrás de mi, creí que me diría algo, pero en su lugar, subió las escaleras y se metió a su habitación en silencio.

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Sonó la alarma, yo ya estaba despierto, de hecho no logré conciliar el sueño en toda la noche. Escuché a mi madre discutir con su esposo y luego, la oí llorar. Siento impotencia, sin embargo, en cada ocasión que quise interferir, ella me detenía y terminamos peleando. Me dejó muy en claro que es su marido y ella se merece todo lo que él le dice por no estar a la altura.

Me prepare y salí rumbo al colegio.

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Comments

es que eras el chico ideal Christian y resultaste ser una decepción y cucaracho total.
y te odio por eso

2022-10-06

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