Reglas no escritas.

La tarde siguió su curso.

Antes compramos bebidas, llegamos a casa de mi amigo y las niñas pusieron música. Originalmente solo los de fútbol íbamos a consumir alcohol, en un descuido, las porristas también se sirvieron y cuando menos nos dimos cuenta, ya estaban gritando, bailando, cantando y haciendo alboroto.

No podíamos controlarlas, se adueñaron de la reunión.

Nos arrastraron a jugar con ellas. Aceptamos a convivir y participar en sus juegos de mesa para que dejarán de hacer escándalo.

– Juguemos a los besos... 7 días en el paraíso, semana inglesa, verdad o reto... – Alguien comentó.

– Yo no participo en esos juegos, tengo novio. – Amy se anticipo a responder.

"Ahg, ya va a empezar", puse los ojos en blanco.

– Pues reemplazamos los besos por tragos, y listo. – Resolvió Diana.

– Solo los que no quieran besar. – Mariana me miró y me sonrió.

– Yo también quiero tragos. – Respondí.

No es que Mariana no sea atractiva, pero no me gustan las chicas desesperadas.

Formamos un círculo al rededor de la mesa en la sala. Jugamos un juego tras otro, en un punto se volvió divertido competir contra las chicas.

¿Quién podía beber más?, por supuesto que nosotros, Braulio y yo nos hemos puesto ebrios en muchas ocasiones antes, así que tenemos la experiencia.

Olvidamos todas nuestras diferencias y reímos con los retos. Ahora, en vez de ser unos contra otros, todos nos alentamos a seguir. Las chicas ya espantadas, comenzaron a hablar de jugar algo más tranquilo, pues ninguna ha llegado a casa con unas copas encima, y no querían que hoy fuera el día. Así que, botaron el alcohol de sus vasos y comenzaron a hacer preguntas.

Con ayuda de una botella de tequila vacía, tomamos turnos. La colocamos en el centro de la mesa y la giramos.

La primera fue Andrea, una chica tierna, eligió reto y a petición de Braulio, solamente la hicimos pararse de manos, algo que normalmente haría sin problemas pero su estado etílico no le fue de ayuda está ocasión.

Erick cruzo todos los límites no escritos entre los amigos, declarando abiertamente que ya no ve a Diana como la hermana de su amigo, situación que nos puso en jaque, recordando que días atrás nos burlamos de la susodicha sin nunca imaginar de quién se trata.

– ¡Eres un hijo de perra!– Braulio encaro a Erick en la cocina– Es mi hermana, cabrón.

– Sabes que yo no la lastimaría.– Erick no se apartó y tampoco habló más fuerte para no atraer la atención de los demás.

– Oigan, podemos arreglarlo después. – Intervine entre los dos. – No estamos en condiciones ahora.

Braulio lo miro mal pero acepto y se devolvió con los demás.

– Gracias, wey. – Dijo Erick.

Me gire enfadado. – ¿,Tienes mierda en la cabeza?, es Diana, no te atrevas a acercarte a ella. – Lo sentencie.

Cuando volvimos a la escena, todos llamaron mi atención.

– Ven Chris, cayó en tu lugar. – Dijo la niña que veo como mi hermana pequeña.

Me senté y escuché la pregunta del juego.–"¿Verdad o reto?"

–Reto. – Dije, para darle variedad, todo estaban abriendo sus corazones y yo no pienso hacerlo.

La niña tierna hizo un reto muy tonto. Pidió que besara a la niña más bonita en el lugar.

Observé a todas las chicas que aún seguían aquí, fue una situación complicada. Estaba "la niña tierna", apodo que adquirió debido a que Braulio está interesado en ella y siempre se expresa así de Andrea. Seguía Mariana, a quien estoy seguro que de pasar una tarde con ella sería un problema para mí, pues es muy insistente y no quiero molestias. Diana que es más que obvio que es intocable, al menos para mí, y por último, se encuentra Amy, a quien dejando de lado que podría golpearme, no me molestaría besar, ella no tiene ningún interés en mi y eso es una ventaja, lo único que podría pasar sería que su novio se entere y molestarlo a él sería un bonus.

– Cierren sus ojos, si me acerco a besarla ella se puede negar y esto es un juego.

Las chicas se pusieron en pie y se juntaron una al lado de la otra, desde un principio hice a Andrea y a Diana a un lado, en vista de las expresiones de horror de mis amigos. Dejando a Amy y Mariana.

Respire profundo, quise hacerlo rápido para no salir lastimado por si Amy reacciona.

Me acerque y la tome del cuello, sus labios hicieron contacto con los míos. Algo ocurrió en ese beso que no sé describir, sus labios húmedos y suaves le dieron un leve acceso a mi lengua, su aroma envolvió mis fosas nasales y sentí una desesperación que no conocía, no quise apartarme.

El momento se rompió cuando alguien atrás de mi nos empujó. Ella se quedó boquiabierta en cuanto hicimos contacto visual, le sonreí y ella reaccionó bastante ofendida.

– ¡¿Que te ocurre?, era con Mariana! – Alcance a oír cuando salió corriendo hacia el baño.

Las chicas hicieron mucho ruido, Mariana estaba haciendo una escena encerrada en el baño y las demás le pedían que abriera.

"¿Qué le pasa?"

Me reuní con mis amigos con una sonrisa de satisfacción.

– No chingues, Christian. ¿Amy?– Braulio también comenzó a alegar.

– Tranquilo, solo fue un beso, no hagas drama.

– Más te vale que no se repita, ella es familia.– Me señaló con el dedo índice.

– Ay, si... ¡ya!, perdón – Levanté mis manos en el aire como dandole fin al asunto.

Pasaron los minutos, los chicos salimos a tomar otra copa al patio. Escuchamos un alboroto adentro pero está vez, parecía que estaban peleando y lanzando cosas.

Diana estaba colérica, Amy estaba evitando que Diana avanzará hacia Andrea. Braulio la ayudo a llevar a su hermana a su habitación, y volvió para saber si la chica no había sido alcanzada y golpeada.

Fue la excusa perfecta para que ambos tomarán asiento en la sala, los dejamos solos mientras hablaron.

Casi una hora después, el efecto del alcohol ya había abandonado nuestros cuerpos en un 30%.

Observé a Amy salir a paso rápido, le arrebate su chamarra y me ofrecí a llevarla a casa. Aún se ve ebria y no podía dejarla irse sola.

Ella seguía molesta, me expresó su punto de vista respecto a su amiga.

Aunque no le dije, comprendí el punto al que se refería. Así como nosotros tenemos códigos entre amigos, ellas los tienen pero no se limitan a sus amigas más cercanas, sino que abarcan a las mujeres en general.

No le molestó que la besara, le enfado que lo hiciera frente a una chica interesada en mi. Respeté su postura y me disculpé.

Comencé a hablar, quería remediar el mal entendido con ella a como diera lugar.

Admití que soy un idiota y le pedí perdón de nuevo, ella no acepto mis disculpas, pues no era a ella a quien debía intentar consolar, sino a Mariana, según sus palabras. Su padre estaba esperándola en un lugar cercano, saludé al señor aunque ya no intente hacer nada después, no quería enfadar a su padre también.

Volví a casa de mis amigos. De camino, recibí la llamada de las pasantes. Les cancelé, no me encontraba de humor para seguir la fiesta.

Mariana seguía encerrada en el baño. No quise darle importancia pero, las palabras de Amy seguían en mi cabeza. Toque a la puerta.

– ¿Mariana?, ¿Puedo pasar?

La niña abrió la puerta y me dejó pasar. Su rostro no demuestra que haya llorado, ni siquiera tiene el maquillaje corrido.

– ¿Qué quieres, Christian?

– Solo quiero disculparme y...

Ella se lanzó hacia mí. La tome por los codos y la aparte.– Eres muy bella pero, yo no puedo corresponder. – Admití. Trate de ser lo más amable posible.

Ella se sintió muy ofendida, su rostro se enrojeció y salió disparada del baño. Tomó a Andrea del brazo y se fueron sin más.

"Menos mal"

Con la casa tranquila, entonces pudimos sentarnos a hablar con Erick y darle un par de lecciones respecto a cómo se debe respetar a la hermana de su amigo.

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Maria Mongelos

Maria Mongelos

Mariana una regalada

2022-12-05

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