Alexander estaba terminando de organizar sus cosas cuando la llamada de su padre entró.
—¿Ya llegaste?
—Sí, me acabo de instalar.
—¿Todo bien con el departamento?
Alexander miró el aspecto práctico y elegante del lugar donde viviría por un tiempo sintiéndose incómodo, ya se había acostumbrado a hacer las cosas por su cuenta y no depender de nadie. —Todo bien, pero no era necesario que se tomarán la molestia de comprar un departamento, cuando solo me quedaré por un corto tiempo, podría haber arrendado algo...
—Lo sé, pero fue tu madre la que insistió en hacerlo, fue la única forma de que se tranquilizara.
—¿Ella, cómo está? —preguntó al recordar lo renuente que era a que se fuera.
—Está mejor, pero quiere ir contigo por un tiempo. No sé si podré retenerla hasta que regreses.
—¿Es peligroso que viaje? —cuestionó preocupado de que la terquedad de su madre afecte el proceso de su recuperación después de todo lo que habían hecho.
Damon suspiró al otro lado de la línea. —Esa es la cuestión, el doctor no está seguro de cómo llevará el proceso, aunque el pronóstico es positivo en general, aún hay una probabilidad de que recaiga si viaja.
—¿Y ella que dice de eso?
—Dice que estará bien, ya sabes cómo es, intenta cargar con todo sola hasta que no puede más...
—Entiendo. —murmuró pensativo, acercándose a los grandes ventanales del lugar para ver el nostálgico paisaje de su ciudad natal—. ¿Crees que deba volver?
—No, yo hablaré con tu madre, si renuncias a tu prueba por ella nada más lograrlas que se sienta culpable cuando se entere.
—Entiendo.
—No te preocupes por tu madre, yo me encargaré de resolverlo, únicamente enfócate en lo que tienes que hacer.
—Lo sé, no te decepcionaré.
Damon solamente tarareo en respuesta antes de colgar.
Alexander suspiro. «Me preguntó si cuando sea padre seré igual», pensó mientras se dirigía a la ducha para darse un baño y sacarse el cansancio del viaje, ya que pensaba ir inmediatamente a visitar la empresa. Quería ver con sus propios ojos el desastre que dejaron sus queridos tíos para buscarle una solución lo antes posible.
Una vez preparado con su mejor traje se subió a su auto y se dirigió a su destino, al que llegó en poco tiempo gracias al tráfico expedito.
Cuando se bajó del auto no pudo evitar contemplar el imponente edificio de "Eternal Technology", el cual, aún conservaba la gloria de sus mejores años, a pesar de ya no ser lo que alguna vez fue.
—Bueno, empecemos con esto. —Alexander atravesó las puertas con decisión, llamando inmediatamente la atención de todos a su paso por diferentes razones, pero si algo tenían en común era que cada uno intentaba adivinar quién era y qué hacía repentinamente ahí.
—Disculpe joven, ¿se le ofrece algo? —Una atractiva recepcionista se inclinó hacia adelante, haciendo más notorios los generosos pechos que sobresalían de su pronunciado escote.
—No, gracias, ya conozco el lugar. —Alexander declinó dirigiéndose directamente a la oficina del CEO.
—Espere esa es la oficina del CEO, está prohibido entrar sin una cita. ¡Guardias! ¡¿Qué hacen, por qué no lo detienen?! ¡¿Quieren perder su trabajo?! —La recepcionista se puso de pie alarmada al ver que los guardias lo dejaban pasar sin ningún problema e incluso le hacían una reverencia a su paso.
—No te preocupes, no la necesito. —aseguró guiñándole un ojo antes de desaparecer detrás de la puerta.
La recepcionista se dejó caer en su silla aturdida por el repentino gesto de Alexander antes de volver a abrir los ojos con miedo. —Mierda, el Sr. Fischer no estará muy contento de ser interrumpido en su hora feliz con Stella. —Se mordió los labios con nerviosismo mientras miraba la puerta insegura de si debía entrar o no—. ¡Ah! Lo que sea, no es mi culpa.
—Millie, ¿tienes idea de quién podría ser? Parecía alguien importante. —inquirió una chica acercándose con obvio interés cuando un grupo de ejecutivos se apresuró a llegar viéndose muy alterados.
—¿Dónde está? —Un hombre de mediana edad y apariencia distinguida preguntó con ansiedad encabezando el camino.
—Sr. Johnson, ¿qué ocurre? ¿A quién busca?
—Jenny, ¿has visto al hijo de Damon Wright? Me avisaron que llego hace un momento.
Los ojos de Jenny brillaron con codicia. —Hace un momento entró un joven de buena apariencia a la oficina del Sr. Fischer, no sé si será quién buscan.
—¡Esto es inaudito Patrick! Bien nos advirtió Darius de él. Mira que llegar a la empresa e irrumpir directamente en la oficina del CEO, si no lo mantenemos vigilado se tomará toda la empresa para él. —expuso fervientemente un hombre de baja estatura y algo entrado en sobrepeso a su lado.
—Es el nieto del dueño Henry, que no se te olvide. —reprendió con dureza Patrick Johnson—. Quizás algún día sea tu jefe, así que cuida tu boca.
—Pero no podemos dejar que haga lo que quiera. ¡Somos mayores, nos debe mostrar respeto! —Otro hombre de mayor edad reclamó, a lo que varias voces se unieron en acuerdo.
Patrick estrecho los ojos. —Si quieren respeto primero no actúen como monos de feria. Ahora retírense a trabajar.
—¿Pero que pasara con el hijo de Damon?
—Yo me encargaré de eso, ¿tienen alguna objeción? —desafío Patrick cruzándose de brazos.
Todos los ejecutivos se miraron entre sí sin atreverse a hablar.
—En ese caso te lo dejaremos por ahora. Vamos, ya lo escucharon. —Henry dijo antes de dar una última mirada a Patrick y retirarse con los demás.
—Henry, ¿qué haremos? ¿Crees que ese niño descubra algo?
—¡Silencio! No me dejas pensar. —Henry le calló molesto—. Todo iba bien, ¿por qué Darius no envió a su hijo en su lugar? ¿No sabe qué pasará si nos descubren?
—No sé por qué se alteran tanto, hay una solución muy simple para este problema. —Un hombre que había estado callado hasta ahora hablo haciendo que todos centrarán sus esperanzas en él.
Henry alzó una ceja interrogante. —Ilumínanos, Aurelius.
—Obligarlo a irse. —declaró con una sonrisa cruel en su afilado rostro.
...***...
Cuando Alexander abrió la puerta se encontró de frente con una escandalosa escena; Un hombre gordo, con escaso cabello, el cual estaba peinado de lado en un vano intento de disimular su creciente calvicie, coqueteaba desvergonzadamente con una chica de vestimenta demasiado provocativa para usar en el trabajo.
—¡¿Quién se atreve a interrumpirme?! —El hombre bramo al notar que había alguien más en la oficina y su enojo fue mayor cuando puso su envidiosa mirada en Alexander—. ¿Quién eres? Nunca te había visto. ¿Eres un nuevo junior o algo así? ¡Lárgate! Ya había dicho que solo acepto chicas hermosas.
—Oh ¿en serio?
—¿Qué te pasa? ¿No escuchaste? Dije que te largaras, estoy ocupado.
Alexander alzo una ceja en su dirección y luego miro a la chica que tenía menos dignidad que el tamaño de su ropa. —Tú, vete. Estás despedida.
La chica lo miró con sorpresa e incredulidad y luego miro al hombre por el que se había dejado manosear con dudas.
—¿Cómo te atreves? ¿Quién te crees para venir a dar órdenes? ¿Saliste del manicomio acaso? ¡Vete antes que llame a los guardias! —despotricó poniendo de pie, pero por su sobrepeso y baja estatura no lograba el efecto intimidante que deseaba.
—¿Quién me creo? Bueno, me presento, soy Alexander Wright, nieto del dueño de este lugar. ¿Tienes algo más que decir?
Fischer tembló al escuchar ese apellido y se arrojó al piso en súplica, sin ninguna consideración por su imagen, ante la atónita mirada de su secretaria. —Señor, perdóneme, solo soy un ignorante que no sabe nada, me pusieron en el cargo solo en nombre.
—Eso está mejor. —Alexander asintió y miro nuevamente a la chica que los miraba sin saber qué hacer—. ¿Qué haces aún aquí? Te dije que salieras.
—Señor, lo del despido, ¿no lo puede considerar? —La chica dijo seductoramente acercándose a Alexander mientras meneaba sus exquisitas caderas formadas por una de sus tantas cirugías.
—Lo siento, pero aquí no se requieren de sus servicios, esta es una empresa, no un burdel. —Alexander se hizo a un lado con disgusto señalándole la puerta para que saliera.
La chica paro su avance consternada, era la primera vez que no causaba el efecto deseado en un hombre. ¡Incluso la insultó dando a entender que era una fulana! Sin embargo, bajo la amenazante mirada de Alexander no le quedó más alternativa que retirarse humillada.
Una vez que la puerta se cerró y quedaron solos, Alexander camino hasta el escritorio y se sentó en la silla del CEO con una elegancia y comodidad que solo podía tener alguien que estaba acostumbrado esa posición.
—Ahora dime. —Tomó la placa con el nombre del escritorio para leerlo antes de botarlo a la basura—. George Fischer, ¿cómo alguien como tú llego a ser el CEO de "Eternal Technology"?
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 69 Episodes
Comments