—Otros no me parecen tan interesantes como tú.
Ciara sintió su cara arder por sus palabras, aunque sabía que no tenían ningún significado especial. —Pues espero que encuentres otra entretención pronto... «Por el bien de mi salud mental», añadió en su mente.
—¿Tan terrible soy para ti?
—No, en realidad si no tuvieras el afán de tomarme el pelo cada vez que puedes, serías agradable.
—¿Quién dice que te tomó el pelo?
Ciara puso los ojos en blanco. —Hasta un ciego podría verlo, pero dejando eso de lado, ¿nuestro trato por cuánto tiempo será? Me imaginó que no dirás hasta que funcione, ¿o sí? —pregunto volviendo la atención a su objetivo principal. Tenía que admitir que tenía cierta expectativa ahora que había aceptado aquella tentadora propuesta, es decir, ¿a quién no le gustaría atraer a la persona a que le gusta?
Alexander la miró brevemente con ironía antes de volver la vista al camino. —Descuida, con un mes será suficiente.
—¿Un mes? —Ciara lo miró asombrada por la respuesta.
—¿Te parece mucho?
—... Al contrario, ¿estás seguro de que puedes lograr algo en ese tiempo?
—¿Tanto temes que fracase?
—N-no, solo quiero saber si es conveniente o no que pida algo de reembolso. —justificó desviando la mirada.
—Aja, fingiré que te creo —aceptó condescendientemente— y, para tu tranquilidad, lo más que ha tardado en funcionar ha sido dos meses.
Ciara frunció el ceño confundida. —¿Entonces por qué no dijiste dos meses?
—Porque también quiero que tengas alguna probabilidad de ganar. —Alexander se estacionó para luego mirarla con una sonrisa que esperaba elogios—. ¿Qué tal? ¿Soy lo suficientemente bueno?
—Ni sé para qué pregunté. —ignoro su descarada pregunta queriendo bajarse, pero sin saber cómo hacerlo—. Mejor dime cómo salgo de aquí.
Alexander vio como Ciara buscaba una forma de salir y no pudo evitar compararla a un pequeño conejo atrapado queriendo escapar. —Estoy que te adoptó.
—¿Eh? —Ciara volvió la vista hacía Alexander para preguntarle que había dicho, pero este ya había salido y estaba dando la vuelta para abrirle la puerta—. Gracias.
—No hay problema. —Se inclinó para desabrochar su cinturón—. Listo, ya puedes salir. —Le ofreció su mano para ayudarle a levantarse.
—... —Ciara tomó su mano un poco avergonzada con su gesto. La caballerosidad de Alexander era algo que nunca había experimentado antes, pero a lo que más temía era a lo fácil que era confundirse con ello. «Es demasiado peligroso».
—¿Llegamos a tiempo?
—¿Mm? —Ciara lo miro confundida.
—Hablo de tu bus. —aclaró mientras recogía el equipaje del maletero—. ¿Por qué estás tan distraída?
Ciara se sonrojó. —Po-por nada... —tartamudeo sin poder admitir lo que estaba pensado y busco su celular torpemente para comprobar la hora—. Aún faltan media hora para que el bus llegue.
—Entonces vamos, te acompañaré a esperarlo entonces. —dijo encaminándose con su equipaje después de asegurar el auto.
—No es necesario que lo hagas. Ya has hecho bastante, puedes irte si quieres. —Ciara se apuró a alcanzarlo quitándole su mochila del hombro e intentando alcanzar su maleta.
—Está bien, no es problema. —declinó su oferta apartando la maleta de su alcance—. Además, aún tenemos que ponernos de acuerdo en nuestro trato.
—¿Ahora?
—¿Cuándo si no? —cuestionó dirigiéndose hasta la zona de espera bajo las ardientes miradas que acaparaba en su camino—. Si quieres hacer algo lo mejor es hacerlo lo antes posible. ¿No crees?
Ciara miró cohibida a su alrededor por las miradas despreciativas sobre ella. —Pero no estaré en la ciudad, ¿recuerdas? Considero que sería mejor empezar después de las vacaciones.
—No es necesario esperar tanto, podemos empezar ahora mismo —aseguró deteniéndose en un lugar donde podían sentarse y ver la llegada de buses tranquilamente—, para cuando volvamos de vacaciones Derek ya estará interesado en ti.
—Pero dijiste que debíamos parecer cercanos. ¿Cómo se supone que lo haremos si ni siquiera estaremos juntos? —inquirió deteniéndose a su lado.
Ante su pregunta, Alexander sonrió astutamente y dejo le quito la mochila para dejarla en el asiento junto a la maleta. —Eso es sencillo. —Sacó su celular y tomó a Ciara de los hombros acercándola a él—. Di whisky.
—¿Whisky? —preguntó mirándolo confundida por su acción.
—Listo, con esto en mi estado no importa dónde estés. —Alexander declaró mostrándole la foto que recién había tomado—. Ahora solo me falta una cosa más.
Ciara quedo tan sorprendida por la foto que se tomaron que no prestó atención a lo que dijo Alexander. No sabía cómo, pero había logrado dos hechos sorprendentes al mismo tiempo; primero, ambos parecían cercanos, quizás demasiado... y, segundo, se veían realmente bien, de hecho era la primera vez que no sentía el impulso de eliminar inmediatamente una foto en la que aparecía, hasta le gustaría guardarla y ella odiaba las fotos.
Alexander se extrañó por su falta de respuesta, pero pronto descubrió la forma embelesada en que miraba la foto y no pudo evitar reír entre dientes. —Dame tu número, te la enviaré.
Ciara tosió fingidamente al ser atrapada antes de darle su número. —Eres muy bueno sacando fotos, parece hecho por un profesional.
—No lo creo, es solo un pasatiempo. —comentó manipulando el celular para enviarle la foto—. Bueno, ahora nada más tienes que responder mi estado.
Ciara comprobó su celular y vio la foto en el nuevo contacto, siguiendo la indicación de Alexander abrió su estado para responderle, pero nada más hacerlo lo cerró azorada. —¿Realmente quieres que responda a eso?
—¿De lo contrario?
Ciara iba a replicar cuando sintió un escalofrío por la espalda al darse la vuelta noto a muchas chicas mirando en su dirección como si quisieran hacerle un agujero en el cuerpo. —Esto... ¿Estás seguro de que no quieres irte?
—No, ¿por qué lo dices? —Alexander descuidadamente se sentó en una banca, pero su porte elegante y atractivo era igualmente llamativo aún sin hacer nada, por lo que atraía las miradas sobre él sin esfuerzo alguno.
Ciara lo miró con una expresión complicada. —Porque de repente siento que mi integridad peligra estando a tu lado.
Alexander miró a su alrededor y se dio cuenta a lo que se refería y sonrió burlonamente. —Ahora sabes cómo me sentí cuando me miraba el chico de gafas.
—Se llama Gabriel y no creo que te haya mirado así por lo que crees. —objetó cruzándose de brazos.
—Sí, cómo digas. ¿Tomarás asiento? Ya no crecerás más... pequeña. —añadió aquel apodo con provocación.
—Así estoy bien, gracias. —mascullo haciéndole un gesto de desprecio.
—¿Estás segura? También te puedo ofrecer mis piernas si quieres.
—¿Buscas que me maten? —acusó dándole una furibunda mirada.
—No, solo quiero que te sientes, aún falta para que llegue tu bus.
Ciara resopló ante la forma inocente en que la veía, pero se negó a ceder. —Me quedaré así.
—¿Por qué eres tan terca? —Alexander no lo soporto más y jalo su brazo para sentarla junto a él—. No era tan difícil, ¿lo ves? —Ciara quiso levantarse, pero Alexander la detuvo—. Si te levantas la próxima vez no caerás en la banca.
—... —Ciara se quedó quieta ante la implicación de esa amenaza—. Eso es jugar sucio.
—Dicen que en la guerra y el amor todo se vale.
—¡Eso no aplica aquí! —Exhaló frustrada—. Pero volviendo a lo anterior, ¿cómo se supone que deba responder a ese vergonzoso estado?
—Lo que quieras, en estas fechas cualquier cosa será fácilmente malinterpretada. —Alexander se encogió de hombros con indiferencia.
—¿De qué hablas? —cuestionó sin entender.
—A que pronto será navidad, ¿no recuerdas? —Alexander la miró desconcertado.
—Oh... eso.
Para Ciara aquellas fiestas ya no tenían mucho que ver con celebrar o pensar en el romance, al menos no desde que su madre murió hace 3 años, para esas fechas aún estaban de luto y celebrar solo les daba más amargura al recordar que ya no estaba. Ni siquiera pudieron sacar el árbol ni decorar, ya que los hacía sentir más vacíos por dentro. Ciara hasta deseaba escuchar la voz de su madre pidiéndole ayuda para sacar el árbol y decorar la casa o elegir regalos, aunque siempre le fastidio hacerlo.
Ahora era el primer año que volvía a casa después de irse a estudiar a la capital y aún no sabía si estaba preparada para enfrentar ver a su mamá solamente en una fría fotografía y no dándole un abrazo de bienvenida, ni el vacío de su presencia en cada rincón de la casa, pero entendía que no podía huir por siempre.
...***...
Mini teatro:
—Di whisky.
—¿Whisky? ¿Te refieres a esa cosa horrible que antes me hiciste tomar? —Ciara arrugó la nariz con desagrado al recordar aquella experiencia.
—Primero; no te lo hice tomar, lo hiciste por tu cuenta y segundo; acabas de arruinar mi perfecta foto. —Alexander se quejó mostrándole la foto.
Ciara la miró pensativa. —Mm... No lo sé, el efecto me parece bueno.
—¿Cuál? ¿El que te hace parecer que me aborreces estar a mi lado?
—¿No es así la mitad del tiempo?
Alexander pellizco su entrecejo con frustración. —Esto no funcionará...
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