Capítulo 12: ¿Tan terrible soy para ti?

—Otros no me parecen tan interesantes como tú.

Ciara sintió su cara arder por sus palabras, aunque sabía que no tenían ningún significado especial. —Pues espero que encuentres otra entretención pronto... «Por el bien de mi salud mental», añadió en su mente.

—¿Tan terrible soy para ti?

—No, en realidad si no tuvieras el afán de tomarme el pelo cada vez que puedes, serías agradable.

—¿Quién dice que te tomó el pelo?

Ciara puso los ojos en blanco. —Hasta un ciego podría verlo, pero dejando eso de lado, ¿nuestro trato por cuánto tiempo será? Me imaginó que no dirás hasta que funcione, ¿o sí? —pregunto volviendo la atención a su objetivo principal. Tenía que admitir que tenía cierta expectativa ahora que había aceptado aquella tentadora propuesta, es decir, ¿a quién no le gustaría atraer a la persona a que le gusta?

Alexander la miró brevemente con ironía antes de volver la vista al camino. —Descuida, con un mes será suficiente.

—¿Un mes? —Ciara lo miró asombrada por la respuesta.

—¿Te parece mucho?

—... Al contrario, ¿estás seguro de que puedes lograr algo en ese tiempo?

—¿Tanto temes que fracase?

—N-no, solo quiero saber si es conveniente o no que pida algo de reembolso. —justificó desviando la mirada.

—Aja, fingiré que te creo —aceptó condescendientemente— y, para tu tranquilidad, lo más que ha tardado en funcionar ha sido dos meses.

Ciara frunció el ceño confundida. —¿Entonces por qué no dijiste dos meses?

—Porque también quiero que tengas alguna probabilidad de ganar. —Alexander se estacionó para luego mirarla con una sonrisa que esperaba elogios—. ¿Qué tal? ¿Soy lo suficientemente bueno?

—Ni sé para qué pregunté. —ignoro su descarada pregunta queriendo bajarse, pero sin saber cómo hacerlo—. Mejor dime cómo salgo de aquí.

Alexander vio como Ciara buscaba una forma de salir y no pudo evitar compararla a un pequeño conejo atrapado queriendo escapar. —Estoy que te adoptó.

—¿Eh? —Ciara volvió la vista hacía Alexander para preguntarle que había dicho, pero este ya había salido y estaba dando la vuelta para abrirle la puerta—. Gracias.

—No hay problema. —Se inclinó para desabrochar su cinturón—. Listo, ya puedes salir. —Le ofreció su mano para ayudarle a levantarse.

—... —Ciara tomó su mano un poco avergonzada con su gesto. La caballerosidad de Alexander era algo que nunca había experimentado antes, pero a lo que más temía era a lo fácil que era confundirse con ello. «Es demasiado peligroso».

—¿Llegamos a tiempo?

—¿Mm? —Ciara lo miro confundida.

—Hablo de tu bus. —aclaró mientras recogía el equipaje del maletero—. ¿Por qué estás tan distraída?

Ciara se sonrojó. —Po-por nada... —tartamudeo sin poder admitir lo que estaba pensado y busco su celular torpemente para comprobar la hora—. Aún faltan media hora para que el bus llegue.

—Entonces vamos, te acompañaré a esperarlo entonces. —dijo encaminándose con su equipaje después de asegurar el auto.

—No es necesario que lo hagas. Ya has hecho bastante, puedes irte si quieres. —Ciara se apuró a alcanzarlo quitándole su mochila del hombro e intentando alcanzar su maleta.

—Está bien, no es problema. —declinó su oferta apartando la maleta de su alcance—. Además, aún tenemos que ponernos de acuerdo en nuestro trato.

—¿Ahora?

—¿Cuándo si no? —cuestionó dirigiéndose hasta la zona de espera bajo las ardientes miradas que acaparaba en su camino—. Si quieres hacer algo lo mejor es hacerlo lo antes posible. ¿No crees?

Ciara miró cohibida a su alrededor por las miradas despreciativas sobre ella. —Pero no estaré en la ciudad, ¿recuerdas? Considero que sería mejor empezar después de las vacaciones.

—No es necesario esperar tanto, podemos empezar ahora mismo —aseguró deteniéndose en un lugar donde podían sentarse y ver la llegada de buses tranquilamente—, para cuando volvamos de vacaciones Derek ya estará interesado en ti.

—Pero dijiste que debíamos parecer cercanos. ¿Cómo se supone que lo haremos si ni siquiera estaremos juntos? —inquirió deteniéndose a su lado.

Ante su pregunta, Alexander sonrió astutamente y dejo le quito la mochila para dejarla en el asiento junto a la maleta. —Eso es sencillo. —Sacó su celular y tomó a Ciara de los hombros acercándola a él—. Di whisky.

—¿Whisky? —preguntó mirándolo confundida por su acción.

—Listo, con esto en mi estado no importa dónde estés. —Alexander declaró mostrándole la foto que recién había tomado—. Ahora solo me falta una cosa más.

Ciara quedo tan sorprendida por la foto que se tomaron que no prestó atención a lo que dijo Alexander. No sabía cómo, pero había logrado dos hechos sorprendentes al mismo tiempo; primero, ambos parecían cercanos, quizás demasiado... y, segundo, se veían realmente bien, de hecho era la primera vez que no sentía el impulso de eliminar inmediatamente una foto en la que aparecía, hasta le gustaría guardarla y ella odiaba las fotos.

Alexander se extrañó por su falta de respuesta, pero pronto descubrió la forma embelesada en que miraba la foto y no pudo evitar reír entre dientes. —Dame tu número, te la enviaré.

Ciara tosió fingidamente al ser atrapada antes de darle su número. —Eres muy bueno sacando fotos, parece hecho por un profesional.

—No lo creo, es solo un pasatiempo. —comentó manipulando el celular para enviarle la foto—. Bueno, ahora nada más tienes que responder mi estado.

Ciara comprobó su celular y vio la foto en el nuevo contacto, siguiendo la indicación de Alexander abrió su estado para responderle, pero nada más hacerlo lo cerró azorada. —¿Realmente quieres que responda a eso?

—¿De lo contrario?

Ciara iba a replicar cuando sintió un escalofrío por la espalda al darse la vuelta noto a muchas chicas mirando en su dirección como si quisieran hacerle un agujero en el cuerpo. —Esto... ¿Estás seguro de que no quieres irte?

—No, ¿por qué lo dices? —Alexander descuidadamente se sentó en una banca, pero su porte elegante y atractivo era igualmente llamativo aún sin hacer nada, por lo que atraía las miradas sobre él sin esfuerzo alguno.

Ciara lo miró con una expresión complicada. —Porque de repente siento que mi integridad peligra estando a tu lado.

Alexander miró a su alrededor y se dio cuenta a lo que se refería y sonrió burlonamente. —Ahora sabes cómo me sentí cuando me miraba el chico de gafas.

—Se llama Gabriel y no creo que te haya mirado así por lo que crees. —objetó cruzándose de brazos.

—Sí, cómo digas. ¿Tomarás asiento? Ya no crecerás más... pequeña. —añadió aquel apodo con provocación.

—Así estoy bien, gracias. —mascullo haciéndole un gesto de desprecio.

—¿Estás segura? También te puedo ofrecer mis piernas si quieres.

—¿Buscas que me maten? —acusó dándole una furibunda mirada.

—No, solo quiero que te sientes, aún falta para que llegue tu bus.

Ciara resopló ante la forma inocente en que la veía, pero se negó a ceder. —Me quedaré así.

—¿Por qué eres tan terca? —Alexander no lo soporto más y jalo su brazo para sentarla junto a él—. No era tan difícil, ¿lo ves? —Ciara quiso levantarse, pero Alexander la detuvo—. Si te levantas la próxima vez no caerás en la banca.

—... —Ciara se quedó quieta ante la implicación de esa amenaza—. Eso es jugar sucio.

—Dicen que en la guerra y el amor todo se vale.

—¡Eso no aplica aquí! —Exhaló frustrada—. Pero volviendo a lo anterior, ¿cómo se supone que deba responder a ese vergonzoso estado?

—Lo que quieras, en estas fechas cualquier cosa será fácilmente malinterpretada. —Alexander se encogió de hombros con indiferencia.

—¿De qué hablas? —cuestionó sin entender.

—A que pronto será navidad, ¿no recuerdas? —Alexander la miró desconcertado.

—Oh... eso.

Para Ciara aquellas fiestas ya no tenían mucho que ver con celebrar o pensar en el romance, al menos no desde que su madre murió hace 3 años, para esas fechas aún estaban de luto y celebrar solo les daba más amargura al recordar que ya no estaba. Ni siquiera pudieron sacar el árbol ni decorar, ya que los hacía sentir más vacíos por dentro. Ciara hasta deseaba escuchar la voz de su madre pidiéndole ayuda para sacar el árbol y decorar la casa o elegir regalos, aunque siempre le fastidio hacerlo.

Ahora era el primer año que volvía a casa después de irse a estudiar a la capital y aún no sabía si estaba preparada para enfrentar ver a su mamá solamente en una fría fotografía y no dándole un abrazo de bienvenida, ni el vacío de su presencia en cada rincón de la casa, pero entendía que no podía huir por siempre.

...***...

Mini teatro:

—Di whisky.

—¿Whisky? ¿Te refieres a esa cosa horrible que antes me hiciste tomar? —Ciara arrugó la nariz con desagrado al recordar aquella experiencia.

—Primero; no te lo hice tomar, lo hiciste por tu cuenta y segundo; acabas de arruinar mi perfecta foto. —Alexander se quejó mostrándole la foto.

Ciara la miró pensativa. —Mm... No lo sé, el efecto me parece bueno.

—¿Cuál? ¿El que te hace parecer que me aborreces estar a mi lado?

—¿No es así la mitad del tiempo?

Alexander pellizco su entrecejo con frustración. —Esto no funcionará...

Capítulos
1 Prologo: La melodía de un violín.
2 Capítulo 1: El novio de mi amiga
3 Capítulo 2: Ella, él y yo
4 Capítulo 3: No lo dices en serio, ¿verdad?
5 Capítulo 4: Festival
6 Capítulo 5: No usaré eso
7 Capítulo 6: Alexander Wright
8 Capítulo 7: Primera bofetada
9 Capítulo 8: Malas intenciones
10 Capitulo 9: Coqueteo
11 Capítulo 10: ¡¿Qué haces tú aquí?!
12 Capitulo 11: ¿Qué me darás...?
13 Capítulo 12: ¿Tan terrible soy para ti?
14 Capítulo 13: ¡Ella era inocente!
15 Capítulo 14: Hogar, dulce hogar
16 Capitulo 15: Bienvenida
17 Capítulo 16: Hola, mamá
18 Capítulo 17: Herencia
19 Capitulo 18: ¡Trato hecho!
20 Capítulo 19: Eternal Technology
21 Capítulo 20: Helados
22 Capítulo 21: Asuntos familiares
23 Capítulo 22: Visitas
24 Capítulo 23: Problemas
25 Capítulo 24: Robo
26 Capítulo 25: Cena
27 Capítulo 26: ¿Cita?
28 Capítulo 27: Le gustas
29 Capítulo 28: Tengo un problema...
30 Capítulo 29: ¡Vamos, será divertido!
31 Capítulo 30: De compras
32 Capítulo 31: Crisis
33 Capítulo 32: ¿Cómo te hago entender que no bromeo?
34 Capítulo 33: No muerdas así tus labios
35 Capítulo 34: Buena noche buena
36 Capítulo 35: Fue mi culpa
37 Capitulo 36: Aquel día
38 Capitulo 37: Aquel día (Segunda parte)
39 Capitulo 38: Promesa
40 Capítulo 39: Juliet
41 Capítulo 40: Fotografías.
42 Capítulo 41: Dulce Navidad
43 Capítulo 42: Presente
44 Capítulo 43: ¿Se van a besar?
45 Capítulo 44: La verdadera melodía
46 Capítulo 45: No puedo negarlo
47 Capítulo 46: Encuentros desagradables
48 Capítulo 47: Víctor
49 Capítulo 48: Verónica
50 Capítulo 49: Mal momento
51 Capítulo 50: ¿Quién es?
52 Capítulo 51: ¿Ya me recuerdas?
53 Capítulo 52: ¿Aún quieres seguir con el trato?
54 Capítulo 53: Cometa
55 Capítulo 54: Confusión
56 Capítulo 55: Fantasía
57 Capítulo 56: Maximilian Russel
58 Capítulo 57: Oficialmente mía
59 Capítulo 58: Gracias...
60 Capítulo 59: Vuelve o iremos por ti
61 Capítulo 60: Uno tras otro
62 Capítulo 61: Por eso lo llama maestro...
63 Capítulo 62: Partido
64 Capítulo 63: De vuelta a la Capital
65 Capítulo 64: ¿A dónde vas sin mí?
66 Capítulo 65: ¡De ninguna manera!
67 Capítulo 66: ¿No lo sabes?
68 Capítulo 67: Similares
69 Capítulo 68
Capítulos

Updated 69 Episodes

1
Prologo: La melodía de un violín.
2
Capítulo 1: El novio de mi amiga
3
Capítulo 2: Ella, él y yo
4
Capítulo 3: No lo dices en serio, ¿verdad?
5
Capítulo 4: Festival
6
Capítulo 5: No usaré eso
7
Capítulo 6: Alexander Wright
8
Capítulo 7: Primera bofetada
9
Capítulo 8: Malas intenciones
10
Capitulo 9: Coqueteo
11
Capítulo 10: ¡¿Qué haces tú aquí?!
12
Capitulo 11: ¿Qué me darás...?
13
Capítulo 12: ¿Tan terrible soy para ti?
14
Capítulo 13: ¡Ella era inocente!
15
Capítulo 14: Hogar, dulce hogar
16
Capitulo 15: Bienvenida
17
Capítulo 16: Hola, mamá
18
Capítulo 17: Herencia
19
Capitulo 18: ¡Trato hecho!
20
Capítulo 19: Eternal Technology
21
Capítulo 20: Helados
22
Capítulo 21: Asuntos familiares
23
Capítulo 22: Visitas
24
Capítulo 23: Problemas
25
Capítulo 24: Robo
26
Capítulo 25: Cena
27
Capítulo 26: ¿Cita?
28
Capítulo 27: Le gustas
29
Capítulo 28: Tengo un problema...
30
Capítulo 29: ¡Vamos, será divertido!
31
Capítulo 30: De compras
32
Capítulo 31: Crisis
33
Capítulo 32: ¿Cómo te hago entender que no bromeo?
34
Capítulo 33: No muerdas así tus labios
35
Capítulo 34: Buena noche buena
36
Capítulo 35: Fue mi culpa
37
Capitulo 36: Aquel día
38
Capitulo 37: Aquel día (Segunda parte)
39
Capitulo 38: Promesa
40
Capítulo 39: Juliet
41
Capítulo 40: Fotografías.
42
Capítulo 41: Dulce Navidad
43
Capítulo 42: Presente
44
Capítulo 43: ¿Se van a besar?
45
Capítulo 44: La verdadera melodía
46
Capítulo 45: No puedo negarlo
47
Capítulo 46: Encuentros desagradables
48
Capítulo 47: Víctor
49
Capítulo 48: Verónica
50
Capítulo 49: Mal momento
51
Capítulo 50: ¿Quién es?
52
Capítulo 51: ¿Ya me recuerdas?
53
Capítulo 52: ¿Aún quieres seguir con el trato?
54
Capítulo 53: Cometa
55
Capítulo 54: Confusión
56
Capítulo 55: Fantasía
57
Capítulo 56: Maximilian Russel
58
Capítulo 57: Oficialmente mía
59
Capítulo 58: Gracias...
60
Capítulo 59: Vuelve o iremos por ti
61
Capítulo 60: Uno tras otro
62
Capítulo 61: Por eso lo llama maestro...
63
Capítulo 62: Partido
64
Capítulo 63: De vuelta a la Capital
65
Capítulo 64: ¿A dónde vas sin mí?
66
Capítulo 65: ¡De ninguna manera!
67
Capítulo 66: ¿No lo sabes?
68
Capítulo 67: Similares
69
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